ACERO Y VAPOR

 

ACORAZADOS

DEL BELLEROPHON AL DUILIO. 1863-1873

 

En Europa, mientras tanto, Gran Bretaña estudiaba cuidadosamente el desarrollo de su flota. Las naves acorazadas, llamadas "ironclads" (flancos de hierro) continuaron dando firmes pasos adelante gracias a los trabajos de sir Edward J. Reed (1830-1906), flamante director de construcciones navales de la Royal Navy, que en 1863 puso a punto el diseño de un nuevo acorazado: El BELLEROPHON.

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La nueva nave ya no era una fragata acorazada, sino un acorazado de reducto central con una faja acorazada que protegía la línea de flotación y un auténtico reducto acorazado que llegaba hasta las bordas y protegía la zona central de la nave donde ahora se emplazaba la artillería pesada y los locales de las calderas. Así se ahorraba peso ya que no hacía falta acorazar toda la nave, sino sólo sus partes vitales: flotación y reducto.

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La quilla del BELLEROPHON se colocó el 28-12-1863, desplazaba 7.550 toneladas, medía 91,5 m de eslora, 16,80 de manga y 7,5 de calado, tenía una velocidad de 14,17 nudos , un armamento de 10 cañones de 230 mm y 5 de 180 mm y un blindaje máximo de 152 mm con una dotación de 650 hombres. El BELLEROPHON era la obra serena de su creador Reed, un hombre muy poco dado a las innovaciones.

 

Sin embargo, el combate de Hampton Roads había galvanizado a los más atrevidos marinos que veían el buque de torres como el futuro. Su abanderado era el comandante Cowper Coles, un hombre de amplia visión que defendió hasta el límite la implantación de las torres en los grandes acorazados. A pesar de colocarse la quilla el 1-6-1866 de una nave de torres: el MONARCH, Coles no se dio por satisfecho y continuó pidiendo una nave de características "más apropiadas". Como consecuencia de su insistencia, el 30 de enero de 1867 se colocó la quilla de una nave proyectada por él: el CAPTAIN.

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El CAPTAIN llevaba su armamento principal, 4 cañones de 305 mm, en dos torres, pero tenía un defecto que Coles no supo ver: la borda libre o francobordo era muy baja, lo que obligó a instalar una enorme cubierta de maniobra para las velas por encima de las torres, con lo que la altura de la nave era demasiado elevada y muy bajo, al mismo tiempo, el francobordo. El 7 de septiembre de 1871, durante una tempestad en el golfo de Vizcaya, el buque se hundió con su capitán, y la mayor parte de la dotación. Entre las víctimas se encontraba el propio Coles que viajaba a bordo para estudiar el comportamiento de la nave. 

 

Sin embargo, la total eclosión del acorazado de torres plenamente moderno no sería obra de Gran Bretaña, sino de un país, Italia, que apenas unos años antes había sufrido una aplastante derrota naval frente a Austria y que con la sola construcción de dos naves consiguió la primacía naval mundial. El hombre (detrás de una realización genial siempre está la callada obra de un genio) fue Benedetto Brin. Su obra, los acorazados clase DUILIO (DUILIO y DANDOLO).

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En la historia naval se habla de "buques antes y después del DUILIO" porque la revolución que estas naves supusieron sólo sería superada 32 años después por la aparición del DREADNOUGHT en 1905. El DUILIO combinaba los más poderosos cañones jamás construidos (450 mm) con el blindaje más poderoso y una velocidad excelente. Fueron los buques más poderosos de su tiempo, hasta el punto de que el senador norteamericano Bojean, ante la comisión naval del Senado estadounidense en marzo de 1880 declaró: "El DUILIO solo puede destruir toda nuestra flota". Y no exageraba ni un ápice. Como aseguraron los expertos británicos, el DUILIO y su gemelo DANDOLO formaban una división capaz de mantener en jaque a cualquier armada del mundo.

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La quilla del DUILIO fue puesta el 24-4-73, desplazaba 11.138 toneladas a carga normal, medía 109,2 m de eslora, 19,7 m de manga y 8,8 m de calado. tenía una velocidad de 15 nudos y un armamento de 4 cañones de 450 mm, 3 de 120 mm y varios menores. Su blindaje vertical era de 550 mm y el horizontal de 50 + 30 mm. 394 suboficiales y marineros y 26 oficiales componían la dotación de esta fabulosa nave.

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Este corte transversal del DUILIO muestra una de las torres acorazadas con los cañones Armstrong de 450 mm y 100 toneladas de peso cada uno. Los cañones eran tan enormes que tenían que cargarse por la boca (avancarga). El dibujo muestra como las bocas de los cañones eran introducidas en unos cortes de la cubierta para ser cargados desde dentro de la nave. También se muestra la cintura acorazada que protegía los costados y que descansaba sobre un almohadillado de madera. Como la gruesa faja acorazada no podía rodear toda la nave, las torres se agruparon en el centro de la nave para tener una mejor protección.

Los DUILIO fueron los primeros acorazados modernos de la historia. Totalmente desprovistos de velas (conservadas antes más por respeto a la tradición que por otra cosa), marcaron el camino a seguir por todas las construcciones navales.

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