.LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR

FORO DE DEBATE

 

Debate: LAS GUERRAS PÚNICAS. Parte II. (51 mensajes)

 

16-12-01.De: Joaquín Acosta. En primer lugar, quiero agradecer a Jacob Fernández por sus palabras, pese a, como buen entendido en la materia, no estar de acuerdo con mi planteamiento. Y quisiera aprovechar este espacio, para agradecer igualmente ante los noventa mil legionarios alistados en esta web, la deferencia que Satrapa1 ha tenido para con mis cansonas e insensatas preguntas, que han llenado lagunas ante mi percepción de la II guerra púnica. Felicitaciones por tu paciencia para conmigo, y por tu página sobre el gran Aníbal. Y por favor, perdona que considere más grande a Escipión. Aprovecho, estimado probárcida, para preguntarte: qué opinas de Hannón el grande? Apoyó a los Barca? En tu sentir, por qué razones venció Roma a Aníbal? Adicionalmente, quisiera mostrar mi desacuerdo con A. Barca, al considerar que a Pedro López Baquero le falta leer. Aunque no estoy 100% de acuerdo con él, creo que sí es un hombre estructurado. Igualmente, permítanme decirles a todos los foristas, que creo que en los campos Elíseos Aníbal y Escipión son grandes amigos, ambos grandes, ambos nobles. Y que junto con Alejandro, César y demás grandes caudillos, ellos también tienen su propio foro de debate, el cual al estar compuesto por tan geniales personajes, debe llevarse dentro del más grato clima de cordialidad. Es por ello, que considero que a pesar de las diferencias de criterio que podamos tener, nos une a todos el amor por la historia, y el ferviente deseo que la guerra, algún día sea como los dinosaurios: una especie extinta. Saludos, y que Dios te bendiga a tí, amigo Aníbal, tal y como espero que haya bendecido a todos nuestros héroes, incluido tu gran homónimo. Saludos.

23-12-01.De: A. Barca. Los senadores son buena gente, es el senado quien los convierte en malas bestias. Estoy de acuerdo con Satrapa 1 en que el senado romano tuvo un comportamiento muy distinto al púnico. La eterna enemiga, RM, tuvo a unos pocos grandes hombres entre sus filas cuyo reconocimiento se encargo de sepultar. Aníbal, que luchó por no ser jamás complaciente con los romanos, debido a la perfidia romana, tuvo un comportamiento ejemplar con los grandes hombres que RM república se encargo de humillar. Recuerdo que Cesar cruzó el Rubicón tirando los dados de la suerte al aire, para luchar contra esa forma de hacer las cosas (siempre con malas artes y contra su propio pueblo) del senado en su conjunto, el cesarismo como enfermedad es posterior. A pesar de la defensa, sigo diciendo que Julio Cesar no esta a la altura de Alejandro Magno, de Aníbal Barca y del incansable Nap. Como anibalista, tampoco seré jamás complaciente con los romanos,  creo que ustedes se defienden  en este foro frente a los hechos de la II Guerra Romana mucho más que  los cartagineses. La causa, la genialidad de Aníbal por un lado, y las malas artes de los romanos, guerra de los mercenarios, el caso Sagunto, etc.., hasta llegar al desprestigio de los hombres por la arrogancia del senado asentado en su cargo por RM, el problema surge cuando dicho cargo te convierte en una mala bestia porque el senado cree que está por encima del pueblo. La historia de RM es la historia de malas bestias. Aprovecho la ocasión para saludar a Joaquín Acosta, romano, para decirle que Pedro (otro romano) dejó la puerta abierta para buscar enfrentamientos elegantes entre los anibalistas y los romanos, y como tal animo el foro diciendo que esas malas artes del senado son producto de la creencia superior que un hombre o pueblo puede sentir -thymos-, artes que se siguen empleando en este debate, con el cesarismo aplicado en la defensa de los hechos de RM frente a la alternativa de Aníbal y su genio. Aníbal Barca les desea a todos unas felices fiestas, y que nuestra guerra romana y ahora también púnica continue el año que viene.

23-12-01.De: Satrapa1. Respuesta a Joaquín Acosta. Los datos que se tienen sobre Hannon nos llevan a pensar que se trataria del cabecilla de la faccion terrateniente de la oligarquia cartaginesa. El imperio, mas alla de los lindes de sus posesiones africanas, les importa muy poco, pertenecen a esa clase de personas para las cuales lo mas importante son sus propiedades, su familia y los intereses exclusivos de su casta. Como todo hombre de su epoca compagina la politica con la milicia, su campana africana es un exito, al menos rentable economicamente hablando, pero es un ejemplo de crueldad y falta de miras, falta de miras que se pondra de nuevo de manifiesto tras la I guerra punica, cuando se opone a que se cursen los fondos necesarios para abonar las soldadas debidas a los veteranos de Sicilia, lo que viene luego es por todos sabido. Su ineptitud en el mando militar es pareja a su odio contra los barcidas. Tras su desaparicion politica, al menos en la historia que nos queda, tras la guerra de los mercenarios, las pocas referencias que se tienen de el nos lo presentan como esa referencia obligada cada vez que alguien se mueve en contra de la guerra, osea, en contra de los barca o los giscon. Resumiendo, para mi es un inteligente politico, egoista y oportunista, tan solo preocupado de sus intereses mas que de los intereses generales, un oligarca en todo el amplio sentido de ese termino, un personaje de esos que la republica romana en el ultimo tramo de su existencia producira en gran numero y quienes se opondran frontalmente a aceptar el cambio que llega de manos de los hombres nuevos. En cuanto a la famosa pregunta de que como Roma no fue derrotada por Anibal, supongo que principalmente (resumiendo en una linea) por que en sus horas mas bajas sus aliados latinos no le fallaron, tan simple como eso. Los Barca sabian bien que la unica forma de derrotarles era separarlos de sus aliados, Anibal se involucro a fondo en esta politica a la que supedito su estrategia militar pero finalmente no lo consiguieron y Roma sobrevivio a ese dificilisimo trance del que por si misma no habria salido. Al final no se sabe que es mas admirable, si la guerra que sostuvo Anibal o la entereza con que globalmente la sobrellevaron los romanos, puesto que, no lo olvidemos, fue el que mas ciudadanos, con una abismal diferencia, perdio en el conflicto.

08-01-02.De: Juan Carlos Gómez. Saludos a todos los participantes y felicitaciones al anfitrion.Unicamente quiero decir que en mi modesta opinion solo hubo una guera punica,la primera.Despues llego la guerra de la familia Barca contra Roma,y mas tarde la eliminacion de Cartago por los romanos.Que Anibal fue un genio militar creo que es indiscutible,pero tambien fue a mi entender un personaje a lo Napoleon o Rommel.Quiero decir con esto, que sin negar su genialidad y competencia ni mucho menos, son personajes que pretendian algo imposible y fuera de su alcance.Al igual que la Francia napoleonica no tenia la potencia para dominar el mundo,ni la Alemania nazi tenia el poder para conseguir lo mismo,Cartago, tras su derrota naval en la primera guerra contra Roma,estaba en una situacion de desventaja mas que notable.Solo la genialidad de Anibal fue lo que le costo a los romanos tantos reveses.Anibal es para mi (sin querer dogmatizar ni nada de eso)un personaje a lo Alejandro Magno.Totalmente extrordinaio y soñador pero fuera de la realidad.Si el macedonio queria ser Aquiles ,el cartagines pretendia ser otro Alejandro.Como simple aficionado creo que las guerras las ganan generales menos geniales pero mas metodicos y siempre a la cabeza de potencias que son las mas fuertes en el conflicto.Muchas gracias a todos.

08-01-02.De: La Dama de IIliberis. Parte I. ¡Salud, compañeros!  Se han escrito muchos libros sobre el tema....y por gente a la cual no me atrevo ni a quitar el polvo de sus sandalias....pero animada por este debate tan apasionado, aquí va una pequeña parte de lo que a mi parecer es una de las muchas causas estructurales por las cuales Roma venció a Carthago. Entre la formación de un ciudadano cartaginés y un ciudadano romano había una diferencia fundamental: Mientras para un romano el paso por el ejército era una parte imprescindible de su "cursus honorum", en la del púnico, no. Es mas, el poder del ejercito en Carthago estaba completamente separado del ejercicio político. Como consecuencia el Ejercito tenía una mayor integración social y política en Roma. La base de las tropas eran ciudadanos romanos y ello hacia que se sintiera el ejército como algo propio. De ahí que el apoyo político casi siempre fuera favorable a pesar de las pugnas entre las diferentes facciones senatoriales, mas si cabe, cuando había que luchar contra un enemigo exterior común (Además, desde que se sacudieron el yugo etrusco llevaban luchando en su propia tierra unos cuantos años....). En Carthago sin embargo el ejercito era profesional, con un gran contingente de mercenarios (lo cual tenía sus ventajas tácticas) pero separado de la realidad cotidiana de los ciudadanos, inmersos en sus actividades comerciales y agrícolas (la guerra les caía lejos). Carthago a pesar de su origen fenicio era una sociedad heredera del mundo helenístico, y en el ejército ésto era mas que palpable (hoplitas, falanges etc....) pero también el talante y el modus operandi de sus mandos. Los bárquidas tuvieron siempre un gran carisma entre sus tropas, pero a ojos de los políticos siempre estuvieron bajo sospecha de intentar forjar un Imperio personal al estilo de Alejandro. Lo cual parece ser cierto: Las campañas de Amílcar en la Península Ibérica financiadas con su propio capital, la formación que da a sus hijos, la fundación de Cartagena por Asdrúbal (como nueva capital púnica destinada a sustituir a Carthago), las alianzas con los indígenas cerradas individualmente mediante lazos de sangre (matrimonios, recuérdese el de Alejandro y Roxana) y un largo etc... hicieron que los sufetas NO apoyaran reiteradamente la política bélica y no solamente eso, sino que incluso la sabotearan. EL FUEGO AMIGO ES EL PEOR.  ¿Quién interceptó la carta de Asdrúbal a Aníbal cuando ambos se hallaban en suelo italiano y por qué estaba escrita en púnico vulgar y no en clave?

08-01-02.De: La Dama de IIliberis. Parte II. Otro aspecto a tener en cuenta es el siguiente: cuando Carthago llega a las Guerras Púnicas sus estructuras políticas , económicas y sociales llevan ya un camino andado que Roma tardará en recorrer aún 100 años. Es decir, la evolución del sistema político cartaginés parece que se hallaba en una crisis de competencias en la que no entraría la república romana hasta mas tarde (Desde los Gracos y hasta Octavio). Carthago por lo tanto tuvo que enfrentarse ante dos enemigos simultáneos: su crisis interior y Roma, la potencia naciente del mediterráneo. ¿Qué hubiera sido de Roma si durante los triunviratos hubieran tenido un enemigo externo tan cualificado como Carthago?¿Que hubiera hecho César si hubiera tenido que enfrentarse contra Pompeyo y Aníbal a un tiempo?. Lamentablemente este punto es muy difícil de confirmar , nos faltan una documentación contemporánea escrita por los propios cartagineses, que nos den una visión profunda del estado de Carthago a nivel político, económico y social, porque Roma tuvo una filia muy particular: QUEMAR BIBLIOTECAS. De modo que solo son las fuentes romanas las que han quedado para darnos datos acerca de aquellos sucesos y claro está...desde su punto de vista. La desaparición de la Biblioteca de Carthago y posteriormente de la de Alejandría, son reflejadas por los escritores latinos como producto del infortunio, de la casuística bélica......¿hasta que punto?. No podía escapar a  la lúcida mente de los generales romanos la importancia que tenía para los púnicos –como para cualquier pueblo- la conservación de su memoria histórica: somos lo que hemos sido..... La destrucción de la Biblioteca de Cartago fue uno mas de los cimientos que arrancaron los descendientes de Eneas, con toda la intención. Lo que no queda escrito no ha existido. Se arrasaron los cimientos físicos, pero también los intelectuales de los dos centros documentales mas importantes de la Antigüedad en Occidente y parte de Oriente Medio. Sobre ellos Roma elevaría su Imperio haciendo que la Historia , propiamente dicha, del Mundo Mediterráneo partiera del Mare Nostrum, condenando a las demás culturas y civilizaciones anteriores a un espacio nebuloso, por la dificultad de acceder a su conocimiento (solo a través de fuentes indirectas: arqueología, etc...) conocido como Protohistoria. Y sin embargo Punica urbs non est dellenda sed simile Roma vivet nomem Cartaghinem.

08-01-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a A. Barca. Parte I. Hola, estimado “enemigo” cartaginés, del clan Bárcida. Reconozco que, hasta tu última intervención, me consideraba macedonio exclusivamente. Y me haces caer en cuenta de mi vena prorromana. Sin embargo, ello no me impide reconocer abiertamente mi admiración por los Barca, especialmente por el gran Aníbal, y por la civilización cartaginesa. Así mismo, considero que tu última intervención concuerda mayoritariamente con aspectos que Guisbert Haefs narró e insinuó en su novela “Aníbal”. En esta obra, el autor retrata una Cartago tolerante, culta, refinada y exquisita. Inclusive, la hace depositaria de un cúmulo de conocimientos secretos -como la ruta marítima que lleva a América- los cuales son manejados como una hermandad iniciática, o como los organismos de inteligencia contemporáneos los manipularían. Por otra parte, nos describe a una Roma sanguinaria, cruel, imperialista, y hasta tosca, carente de cualquier tipo de refinamiento cultural. Así mismo, nos caracteriza a un Aníbal mesiánico, heredero de una misión sublime: restaurar el imperio del bien y la justicia, el cual sólo será posible en manos de la cosmopolita metrópoli fenicia, la cual se interpone heroicamente en el camino de destrucción y barbarie de la maléfica loba romana. Y tal y como le aconteció a nuestro queridísimo Quijote, de antemano la empresa está irrevocablemente condenada al fracaso, pues derrotar al “imperio” romano y la egoísta aristocracia cartaginesa, es tan viable como luchar contra molinos de viento y otras quimeras. El anterior cuadro indudablemente resulta evocador y sugestivo, pero lo considero históricamente inexacto.

08-01-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a A. Barca. Parte II. En mi limitado y subjetivo sentir, considero que no hay un bando enteramente bueno o malo. Simplemente, hablamos del enfrentamiento de dos potencias cuyos intereses se opusieron al pretender controlar los mercados de la cuenca mediterránea. Ambos pueblos tuvieron héroes y villanos, unos geniales, otros no tanto, con sus respectivos defectos y virtudes. Al final, el vencedor de la contienda encontró como botín de guerra un cúmulo de poder inédito hasta ese entonces en aquel lugar del planeta. Y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los abusos y aciertos cometidos por Roma en el mundo, pudieron haber sido igualmente cometidos por Cartago, en el evento de haber sido ésta la potencia ganadora. No de la misma manera obviamente, pero sí en circunstancias análogas. Al fin y al cabo, encuentro semejanzas sustanciales en las instituciones jurídicas y políticas de ambas repúblicas, igualmente abiertas a la cultura griega, cada cual a su manera, y con similar fanatismo y tolerancia religiosa, ambos antónimos al mismo tiempo, pues en el hombre y las sociedades luz y tinieblas conviven simultáneamente, ya hablemos de indoeuropoeos, de semitas o de mezclas entre estas etnias. Total, nuestras culturas contemporáneas también son deudoras del aporte de los pueblos celtas, germánicos, persas y árabes, entre otros. Con una eventual victoria de Aníbal, quizás no hablaríamos de lenguas romances sino “cartagences”, y de las infinitas posibilidades que este punto de partida implica. Pero el imperialismo y la tolerancia no dependen de caudillos, pueblos o razas, sino de la natural ambición, talento e insensatez humanas, que al fin y al cabo son las que crean cultura. Lo que expones de la historia de Roma, puede igualmente decirse de Cartago, y de la humanidad entera. Saludos.

15-01-02.De: Joaquín Acosta. Parte I. De acuerdo con Juan Carlos Gómez, en catalogar a los geniales Rommel, Napoleón, Aníbal y Alejandro como soñadores que pretendían imposibles. Lo mismo podría decirse de Escipión y César. Por qué? La posición historiográfica mayoritaria, es que la empresa de Aníbal de antemano estaba condenada al fracaso, en virtud de los casi infinitos recursos materiales romanos, la calidad de sus fuerzas armadas, y el patriotismo y genio de sus dirigentes. Estoy de acuerdo en que los logros de Aníbal fueron de por sí una gran hazaña, la cual rivaliza con las gestas de Alejandro, César y Napoleón. Pero como buen “hereje” de la historia, difiero en la visión determinista de estas corrientes historiográficas. Lo que quiero decir es que siempre el futuro ha sido y será incierto, pese a las probabilidades que se conozcan. Para nosotros, más de dos mil años después de verificar el curso de los acontecimientos, resulta evidente la victoria romana. Pero considerar que esta certeza la compartían quienes vivieron tales hechos, me parece un error. Al fin y al cabo, Cartago no era un pueblo “subdesarrollado”, sino otro imperio igualmente digno de Roma, y con genio político. Fueron ellos quienes -en mi sentir- contribuyeron equivalentemente con Roma, a la derrota de Pirro, por dar otro ejemplo más. Y además eran tan adinerados como Creso, o los grandes reyes de Persia. De hecho, si Amílcar o Aníbal hubieran conducido a Cartago a la victoria, considero que estos mismos historiadores hoy nos enseñarían cómo era la “palurda” Roma la condenada a la derrota, pues sólo contaba con un ejército de campesinos-soldados, que jamás tuvo oportunidad contra la riquísima Cartago y sus óptimos ejércitos de mercenarios profesionales, superiores en disciplina, amén del patriotismo fanático de la clase dirigente fenicia (no se olvide la costumbre de crucificar a sus generales derrotados) y el genio político de su gran consejo, y su magnífico servicio de espionaje. Y que los Barca tuvieron buena suerte. Al fin y al cabo, la historia está plagada de “milagros”.

15-01-02.De: Joaquín Acosta. Parte II. Ello se debe, a que los mejores ejércitos de su tiempo, son invencibles hasta que son derrotados por otros. Algunos ejemplos: los invencibles asirios fueron invencibles hasta que fueron vencidos por los medos. Lo mismo pasó con éstos hasta su derrota con sus vasallos persas. La historia “milagrosa” se repitió con los “inferiores” atenienses y espartanos contra los invencibles persas, y luego la “inferior” flota espartana derrotó a la “armada invencible” ateniense. Seguidamente, los invencibles espartanos fueron derrotados por los “palurdos” tebanos. Y después, los más palurdos macedonios derrotaron a la indestructible hueste sagrada tebana. Posteriormente, los “bárbaros” romanos -milagrosamente, por supuesto- vencieron al invencible Pirro –el más grande desde Alejandro- y su formidable falange macedonia-epirota. Y así podría seguir hasta los tiempos contemporáneos, citando a los “subdesarrollados” vietnamitas contra los invencibles yanquis, o los desarrapados afganos contra el invencible ejército rojo soviético, el cual a su vez venció a los invencibles nazis. (Por no hablar del invencible Napoleón). En su momento, Aníbal también fue invencible. La gloria de Marcelo radica en haber demostrado lo contrario. Algún historiador sugirió que Escipión desembarcó en África, -entre otras razones- por que entre los supersticiosos legionarios circulaba el rumor que en Italia el gran cartaginés era invencible. Después de Zama, el mito de invencibilidad pasó a los Cornelios. Y este mito fue destrozado por  Julio César, al derrotar en África a Juba y su aliado Cornelio Escipión (descendiente del “africanus”). Por lo anteriormente expuesto, considero que no siempre los vencedores están de antemano condenados a la victoria, ni los vencidos a la derrota. Ni que todo sueño se realiza tal y como el soñador lo concibió, César inclusive. Pero que con fe, astucia y valor se consiguen los medios para lograr hazañas inmortales (milagros), no me cabe la menor duda. Saludos.

15-01-02.De: A. Barca. Respuesta a la Dama de IIliberis y al escipión de Joaquín Acosta. Avo a la dama y avo al amigo romano. A la dama misteriosa, decirle que a sido un placer leer sus líneas, pero después de ésta magnífica entrada en el foro debería seguir con nosotros y no desaparecer. Me explico, su intervención es tan buena que me pregunto si continuará o nos sorprenderá dentro de un par de meses con otro análisis brutal, y muy académico, lastima que uno improvise en este foro sin tiempo para escribir. La verdad es que lo que al principio promete grandes cosas acaba siempre en tragedia o en comedia, ya que no creo que la acción de Amilcar en Hispania y la posterior de Aníbal, Asdrúbal, Magón y todos los pueblos que lucharón con ellos contra la eterna enemiga RM, a pesar de las malas bestias existentes en ambos senados de RM y Cartago, suponga proyectos de reinos o imperios por parte de los Barca.Tenían que tomar decisiones en el momento y el dinero público siempre llega tarde y mal. Era una guerra de siglo, con tiempos de invierno y recuperación de fuerzas, el movimiento Barca a la Hispania de entonces fue un buen movimiento de ajedrez, pero tb catalizó la guerra y por tanto, los acontecimientos, los hechos. El PROYECTO BARCIDA prometía grandes cosas para el mejor de los mundos posibles, un mundo multicultural, negocios con sentido común, y dioses a mondongo, fruto de los distintos asentamientos en distintas regiones, paisajes, culturas y  por que no decirlo, un mundo a imagen y semejanza de una ciudad que tuvo que ser maravillosa, llamada Cartago; pero el proyecto acabó en tragedia. Un mundo a semejanza de una ciudad, en cambio, surgio la tragedia del imperio romano, comenzó la comedia. Al escipión de Joaquín, decirle que la dama no es neutral, en el fondo es una imilce púnica, que debe volver a intervenir. Avo a todos, Aníbal Barca, desde Gran Canaria.

15-01-02.De: Pedro López Baquero. Respuesta a la Dama de Illiberis. Respetada Señora: Estoy totalmente de acuerdo con vos en el atinado análisis que hacéis sobre la distinta relación e integración de los pueblos romano y carthaginés con sus respectivos ejércitos, como así mismo en la evolución de las estructuras políticas de ambos estados. Pero no puedo compartir vuestro ligero comentario sobre la supuesta filia romana a quemar bibliotecas. Tanto César como Escipión Emiliano eran personas cultivadas y amantes de la cultura, además de muy helenizados. Si ardió la biblioteca de Alejandría fue de forma accidental y porque César estaba sitiado por los seguidores de Ptolomeo (el hermano de Cleopatra) y bastante trabajo tenía con cuidar de su propia piel y la de sus 6.000 legionarios, sitiados por más de 60.000 secuaces del sátrapa egipcio. En cuanto a la biblioteca de Carthago, que poco tenía que envidiar a la de Alejandría, fue arrasada, sí, como el resto de la ciudad, pero sus fondos fueron puestos a buen recaudo por parte de Escipión Emiliano, si bien luego, por presiones de tipo diplomático, tuvo que cederlos a Massinisa en pago a los servicios prestados... Y los bárbaros númidas dejaron perder aquel tesoro que nunca supieron apreciar. Estoy seguro que ambos -tanto César como Escipión- fueron los primeros en lamentarlo. Entiendo vuestra filia cartaginesa, pero, por favor, no seais injusta con Roma, a la que al fin y al cabo se debe -y ese sea tal vez su mayor mérito- el haber extendido por todo el mundo y habernos transmitido, hasta nuestros días, la herencia cultural de la Hélade y, como no tuve reparo en admitir en mi correspondencia particular con vos, incluso de la propia Carthago. Besando una vez más la orla de vuestro manto, os saluda un modesto legionario. Ave atque vale.

15-01-02.De: José I. Lago. Respuesta a la Dama de IIliberis. Feliz año 2002 a todos. Sobre lo expuesto por la Dama debo decir que los libros quemados son algo inherente a la guerra en la Antigüedad. Por una causa o por otra, al final siempre las bibliotecas sufren un triste destino. En algunos casos para reirse de su destructor, como en el caso de Babilonia, ya que el incendio sirvió para que miles de tablillas de arcilla se cocieran y convirtieran en cerámica, consiguiendo así resistir el paso del tiempo llegando casi intactas hasta el intrépido arqueólogo. O las bibliotecas del Mediterráneo Oriental (eso que hoy llamamos Oriente Próximo) que resistieron a duras penas siglos de invasiones para ser incendiadas finalmente por la benevolente y caritativa antorcha islámica. Como bien señala Pedro López Baquero, César no incendió la biblioteca de Alejandría, sino que se prendió fuego accidentalmente al incendiar la flota egipcia. Y en aquel momento, con "sus muchachos" peleando uno contra diez, no tenía demasiado tiempo de dedicarse a otros menesteres que no fueran el conservar la vida. Hemos visto la ruina de la biblioteca de Bizancio siglos después y de muchas otras más a lo largo de la Historia, pero en el caso de Cartago, la desaparición material de sus fondos se debió, como ha señalado Pedro, a su entrega forzada a los númidas que utilizaron aquellos pergaminos para encender hogueras porque otra cosa no sabían hacer con ellos. Lo que está claro es que Escipión no fue un Gengis Khan que gozaba viendo ruinas, ni mucho menos, y así como sintió la destrucción de la ciudad, sintió la de su biblioteca. Si en Roma no hubiera prevalecido la opinión del cabestro de Catón el Viejo (que aunque parezca increíble estaba aún más loco que su bisnieto Catón el Joven), esos fondos hubieran sido llevados a Roma por Escipión. De todas maneras, cada civilización tiene que cuidar de su propio legado, y si no puede hacerlo éste se pierde, ya que nadie va a cuidar uno ajeno además del propio. De ahí la grandeza de los monjes medievales al comprender que el legado clásico era propio y copiarlo para preservarlo. Y para terminar, una reflexión harto traida en este debate: La ruina de Cartago no fueron las legiones de Roma, sino los mercachifles que la gobernaron llevándola al desastre. Saludos a todos.

15-01-02.De: José I. Lago. Mucho se habla sobre las trabas que los mercachifles púnicos le pusieron a Aníbal en su guerra contra Roma, pero creo que debemos pensar que a Escipión el Africano no le regalaron nada, como no se lo regalaron a Belisario siglos más tarde, y éstos triunfaron. Quizás el caso de Aníbal tenga más similitudes con el de Rommel que con estos dos últimos. ¿Qué pensaría Rommel acorralado en Túnez viendo esos refuerzos que llegaban ya tarde y que meses antes hubieran podido decidir la guerra? Pues lo que debió pensar Aníbal al llegar a Cartago y ver como en los cuarteles de la ciudad sesteaban miles de hombres que hubieran podido estrangular Roma. Si yo fuera griego haría una bonita composición sobre la inevitabilidad del Destino, pero como no lo soy me conformaré con pensar que la Historia es la que es y es esa ley de inalterabilidad lo que la hace tan apasionantemente atractiva. Saludos a todos.

18-01-02.De: Joaquín Acosta. En efecto, maestro Lago, al gran Escipión no le regalaron nada. La ventaja logística que ha expuesto Satrapa1, la disfrutaron otros generales romanos que ni siquiera tuvieron tiempo para “anotar las placas “ luego que el gran Aníbal les arrollara, Marcelo incluido. Personalidades como César, Escipión y Alejandro, han tenido que cargar una cruz que acertadamente Iñigo Ibarrola expuso en el debate sobre grandes caudillos, a propósito de los méritos del macedonio. Sus victorias fueron tan contundentes, tan magistrales, que lograron “que lo más difícil pareciera fácil”, tal y como acertadamente este esclarecido forista lo manifestó el 13-06-01. Ah, y quería volver a darte las gracias en público, en esta ocasión por tu autorización. Espero no defraudarte. A Aníbal Barca, un saludo. Y le digo que siempre resultará sugestivo imaginar lo-que-pudo-haber-sido-y-no-fue. Pero tal y como lo dijo nuestro líder de banda, la historia es la que es. Cartago fue magnífica, pero no el Edén. Aníbal fue grande, pero no el Mesías. Que el mundo de hoy sea maravilloso, depende de todos nosotros, no de Aníbal, ni de César, ni de Alejandro. Nosotros decidimos si imitamos su grandeza, y corregimos sus yerros. La Dama de Illiberis no sólo es una Himilce; también es una Salambó, tal y como Flaubert la inmortalizó en la novela del mismo nombre: una heroína mística, una valedora de Cartago. Santa Teresa y Juana de Arco, en una sola alma. De allí que el caballeresco Pedro López Baquero le haya dispensado el mismo trato que el gran Escipión tuvo para con las damas de Cartagena, o Alejandro con las exóticas bellezas asiáticas. Y qué alegría volver a leer la exquisita pluma de este ilustre forista! Más que un modesto legionario, es todo un magíster equitum, un insigne Cayo Lelio. Saludos.

18-01-02.De: Paco T. Saludos a todos. Incidiendo una vez más en el tema de la quema de libros, iniciado por la Dama de Illiberis y seguido por otros foristas, solamente quería indicar que, para desgracia nuestra y de futuras generaciones, ha sido una filia de <b>muchas</b> civilizaciones. No sólo los romanos destruyeron las famosísimas bibliotecas mencionadas. Burradas por el estilo cometieron los jinetes asiáticos de Genghis Khan, destruyendo la famosa biblioteca de Hassan Ibn Sabbah (otro que tal bailaba) en Alamut; andando el tiempo, sería la Inquisición Española quien también se aficionara demasiado a las piras de libros prohibidos, escudándose en su mal entendida defensa a ultranza de la fe católica (no lo digo por decir, conste que soy muy consciente de la Leyenda Negra, pero al pan, pan y al vino, vino). Más adelante sería Hitler y sus histéricos seguidores quienes siguieran la tradición de destrucción del saber. Y quién sabe lo que vendrá en el futuro. Suerte que actualmente no existen ejemplares únicos, salvo los que se conservan en Museos y Bibliotecas Nacionales. Por tanto, no atribuyamos a los romanos en exclusiva una barbarie que muchos a buen seguro lamentaron en su día, y que antes y después de ellos sería imitada por tantos otros.

30-01-02.De: La Dama de IIliberis. Respuesta a A. Barca. Parte I. ¡Salud compañero! el otro día citaste lo siguiente. “no creo que la acción de Amílcar (...) y la posterior de Aníbal. Asdrúbal, Magón (...) suponga proyectos de reinos o imperios por parte de los Barca.” Disiento contigo al respecto ¿Acaso te parecería mal que hubiera sido así?. En el caso de que ese fuera el parecer de alguno de quienes leen esto, pienso que a pesar del concepto peyorativo que las fuentes latinas contemporáneas, el propio Consejo cartaginés y hasta nosotros mismos demostramos hacia la “monarquía” (helenística en este caso), no debemos condenar dicho sistema político apriorísticamente. Como todos tuvo sus logros y sus errores. Considero que las fórmulas de gobierno político tienen,-como todo lo creado por el ser humano- un origen incierto, un período de esplendor y otro de decadencia y descomposición. No hay fórmulas perfectas ni eternas, sino formulas para cada momento (con un porcentaje variable de aciertos y equivocaciones dependiendo de la validez de quienes ejercieron el poder). En cuanto a las razones que me llevan a disentir contigo son las siguientes: ¿Eran conscientes Amílcar, Aníbal o incluso César del “sistema monárquico” al que iban a dar lugar?. Yo creo que sí. Por lo menos en el caso de los púnicos hay pruebas evidentes. A los matrimonios mixtos ya citados y al mantenimiento con fondos privados de las tropas hay que añadir: - la aceptación del título de “rey” (y posiblemente hasta de “dios” o por lo menos de “héroe”) entre diferentes pueblos de la P. Ibérica; y la aparición de sus efigies en las monedas al “modo” de la monarquía helenística (por cierto...bellísimas diferencias frente al sempiterno y aburrido S.C. de la amonedación romana).

30-01-02.De: La Dama de IIliberis. Respuesta a A. Barca. Parte II. Este aspecto que quizás pudiera parecer desligado de las G. P. no lo está. Mas bien todo lo contrario, y mucho. La cohesión del ejército cartaginés (plurirracial, pluricultural y plurinacional) tuvo mucho que ver en ello. El caudillaje “monárquico” y quizás hasta el “sacro” de Amílcar, Aníbal y el resto de los Barquidas, daba a su ejercicio del mando una estabilidad (las monarquías suelen ser vitalicias y las deidades eternas.....libres por lo tanto de la periodicidad de las magistraturas, lo que les otorgaba un control absoluto sobre sus soldados no solo en esta vida sino también en la otra) y una seguridad (poder no discutible en ninguno de los casos) que los mandos romanos no podían tener, dada la propia organización del Estado, la sociedad y la religión romanas. Incluso en este punto, el religioso, la baza jugaba mas a favor de los púnicos en cuyas creencias siempre existió un elemento mesiánico heredado de su origen oriental (esto sería muy largo de explicar y nos remontaría a la Epopeya de Gilgamesh, con lo cual nos perderíamos por las ramas). No se ya hasta que punto Escipión (que no tenía un pelo...ni siquiera de tonto)  fue consciente de este hecho, pero lo cierto es que “El Africano” siempre potenció en su vida civil y militar cierto aire de estar tocado por los dioses (algo igualmente helenístico, no olvidemos la pretendida genealogía divina de Alejandro) con sus visiones y sueños premonitorios que, mas tarde, Julio César compartió (¿intencionadamente?). Recordemos que Julio padeció de epilepsia y, si bien, esto no se elige -es evidente- , sí supo sacarle provecho dado que los antiguos consideraban esta enfermedad como propia de los escogidos por la divinidad. Como se ve....... la Guerra ideológica no es un invento moderno.

30-01-02.De: La Dama de Illíberis. Respuesta a Jose I. Lago y Pedro López Baquero. Agradezco los datos expuestos sobre el destino final que tuvo la Biblioteca de Cartago. A veces no se puede acceder a todos los libros que se desea consultar para continuar aprendiendo. Por ello he de agradecer a los dos la corrección impuesta a mis datos erróneos o al menos incompletos.... Además debo agradecer a mi estimado amigo/enemigo Pedro/Escipión su indicación para llegar hasta esta página, en la que (para consuelo de Gabino/¿Anibal?) espero permanecer y participar activamente cuando tenga algo que decir y pasivamente leyendo cuando solo me quede la alternativa de aprender. Gracias pues Jose por ofrecernos a todos este medio excepcional para el conocimiento. Volviendo al tema inicial de respuestas, debo hacer sin embargo dos puntualizaciones. Primera:: La herencia cultural de la Hélade hubiera sido difundida igualmente por Cartago si el resultado de las G.P. hubiera sido otro. La civilización cartaginesa estaba fuertemente helenizada no solo en los usos y costumbres cotidianos (vestimenta, educación, arquitectura doméstica y áulica....) sino en sus estructuras fundamentales (Estado, Ejército etc....) y en su mentalidad ( Ej: En esta época -s. III y II a.C.- la concepción dispersa, flexible y abierta del mundo púnico contrastaba con el mundo cerrado de los “ciudadanos romanos” ligados exclusivamente a un territorio insustituible como era Roma. La propia idea de la “monarquía” si bien era desaprobada por el Consejo cartaginés no era tan repugnante para los cartagineses como lo era para los romanos). Segunda: ¿Quien difunde a quien?. No olvidemos que nuestro alfabeto de origen latino e incluso el griego proceden en ultima instancia del fenicio. Por no hablar del que utilizaron  las lengua peninsulares prerromanas...... ¿Y el origen remoto de algunos mitos “griegos”?........ (Ej: Europa raptada por un toro......). Y para terminar una ultima pregunta vinculada a la misma intención que la de las bibliotecas....... ¿Fue accidental el asesinato de Arquímedes?. Espero que ya no tenga nadie dudas acerca de mi filia, pero por si acaso, repito: Punica urbs non est delenda sed simile Roma vivet nomen Carthaginem.

30-01-02.De: Pedro López Baquero. R. a Joaquín Acosta y a Paco T. Gracias, Joaquín, por tus elogiosos aunque exagerados comentarios sobre mi pluma y mi persona, que aceptaré como el sincero cumplido de un amigo -y no es la primera vez que sales en mi defensa en este foro frente a la "perfidia púnica" (lo digo sin acritud)-. En cuanto al amigo Paco T., por sus afirmaciones sobre la supuesta piromanía bibliófoba de los generales romanos, se conoce que no ha leído mi anterior intervención en este foro, respondiendo a la noble Dama de Iliberis. Creo haber demostrado en ella -demostración que corrobora, con su indudable "auctoritas" el maestro Lago en otro mensaje-, que no son en absoluto imputables a Roma ni la destrucción de la biblioteca de Carthago ni la de Alejandría. Antes al contrario, y como también comento en dicho mensaje, si las obras de arte y la cultura, en general, de Grecia han llegado hasta nosotros, ha sido a través de Roma, donde cristalizan en lo que se ha dado en llamar cultura greco-romana o, simplemente, cultura clásica. Pero lamento disentir, bien que sólo parcialmente, del maestro Lago en lo de que si un pueblo no mantiene su legado cultural no puede esperar que lo hagan otros. Él ya cita como excepción meritoria a los monjes medievales con respecto a la clásica en general, y yo citaría a Roma con respecto a la griega... E incluso a la púnica. Se acaba el espacio... Si queréis, otro día hablamos del legado de Carthago que, gracias a Roma, ha llegado hasta nosotros. Aunque para este fin, mejor os recomiendo la lectura de dos libros estupendos: "Aníbal", del arqueólogo e historiador francés Serge Lancel, catedrático de Grenoble y descubridor de la ciudad púnica del promontorio de Byrsa (Ed.Crítica, Barcelona 1997) así como "Carthago", de la misma editorial y autor. También cuento en mi biblioteca con el "Aníbal" de Gisbert Haechs, pero tras su lectura, da la impresión de que los púnicos son ángeles y los romanos demonios, y no creo que ninguna persona inteligente vea las cosas totalmente blancas o absolutamente negras, sino toda una gama de matices del gris. Sólo adelantaros que palabras como "túnica" o los sistemas de regadío que, en la Huerta de Murcia, hemos heredado de los árabes, tienen origen púnico. Incluso la muralla púnica de Cartagena, hace poco descubierta, hay quien dice que la levantó Escipión con artesanos carthagineses. De ahí que se aprecie en la fábrica de la misma el inconfundible "opus africanum". Pero eso es otra historia. Ave atque vale.

30-01-02.De: Pedro López Baquero. Respuesta a A. Barca. Parte I. Ante tu atinada sugerencia, mi cordial enemigo, de que debo "leer, leer más y leer mucho más", quiero agradecértela como el mejor consejo que me han dado en mi vida. Pero mi gratitud sería infinita si, además, me hubieras citado algunas de las fuentes en las que bebes tu doctísima erudición. Yo, que me muevo en un nivel intelectual sensiblemente inferior al tuyo, por no decir de jardín de infancia, he querido, en mi modestia, reproducir aquí la reseña de algunos -no todos- ejemplares de mi biblioteca para facilitarte la labor, que te agradeceré sobremanera, de que me recomiendes otros de más altura. Soy consciente de que estos libros, que yo, en mi ignorancia y suprema estulticia, leía y releía hasta ahora con estúpida delectación -nunca es tarde para rectificar- no estarán, la duda ofende, ni mucho menos a tu altura, y sus inanes contenidos no te van a aportar nada nuevo. Pero tal vez sean útiles a foristas menos doctos para que puedan iniciarse en los arcanos de la cultura clásica, en el abc de la historia antigua, para que alcancen, como mucho, el grado de aficionados neófitos, al que yo, como mucho, aspiro alcanzar, con tu ayuda, algún día. De las fuentes, sólo tenido acceso directo (citas aparte en otras obras) a las "Historias" de Polibio de Megalópolis, libros I al XV, editados en castellano por la ed.Gredos. En cuanto a los autores latinos, sólo llegué a traducir los "Comentarios de la Guerra de las Galias", de César; "Los Doce Césares", de Suetonio; "La Conjuración de Catilina" y la Guerra de Yugurta", de Salustio; así como las "Epístolas a Lucilio", de Séneca. Mi dominio del griego es prácticamente nulo, así que tuve que leer -me avergüenza decirlo- a Polibio en castellano. En cuanto a historias generalistas de Roma, la de Indro Montanelli -recientemente fallecido- es muy amena para los no iniciados, en un estilo más divulgativo que erudito. Algo más docta, aunque para tí un verdadero "comic" es "La República Romana", del profesor José Manuel Roldán Hervás (Ed.Cátedra, 1995). También, en mi ignorancia, creía yo muy recomendables los tres tomos de "Vrbs Roma" de José Guillén, con una -yo así lo creía- excelente exposición de la historia, costumbres, milicia, religión, vida privada, etc. de los romanos, ilustrada con abundantísimas citas y referencias a las fuentes. También, y pese a que se le ha criticado mucho en este foro, me encantaba la de T.Momsem (...)

30-01-02.De: Pedro López Baquero. Respuesta a A. Barca. Parte II. Respecto al derecho romano, mis pobres conocimientos no pasa del elemental -como su propio nombre indica- "Elementos de Derecho Privado Romano" de Alvaro d'Ors y "Derecho Primitivo y Romanización Jurídica" -de texto ambos en la Universidad de Murcia, así como el de J.M.Roldán- de Juan Antonio Alejandre éste último. Sobre la Gens Cornelia, a la que pertenecía mi admirado Escipión, tuve acceso a un trabajo -del que aun no he conseguido una copia- del catedrático de Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Murcia Dr.D. Javier García del Toro. Sobre el ejército, y hasta la trilogía de Peter Connolly "Las Legiones de Roma", "Aníbal y los Enemigos de Roma" y "Los Ejércitos Griegos", creo que lo mejor que se ha escrito es "Instituciones Militares Romanas" de J.M.Marín y Peña, aparte del capítulo dedicado a la milicia en J.Guillén (op.cit.). También poseo abundantes trabajos de profesores universitarios -unos ignorantes a tu lado, pero en fin...- publicados en la revista Historia 16 (Cartago en España/El Poder de los Barca) y los cuadernos de Historia 16. Algunos de ellos son "Los Etruscos" (A. Blanco, J.M.Blázquez, M.A.Elvira y M.P.González) "Los comerciantes del Mediterráneo" (M.S.Ruipérez, Luis Gil, F.Díaz Esteban y A.Balil) "La Religión Romana" (S.Montero, J.Mangas y Rosa M.Cid) "Esparta" (P.Sáez, J.F.Rodriguez Neila, Lorenzo Abad y A.Blanco) "Augusto" (A.Blanco Freijeiro y Guillermo Fatás) "Las Legiones Romanas" (J.M.Roldán)... Hay algunos más, pero no quiero aburrirte con tan fútil e inane información, que de ninguna utilidad puede resultarte. Sobre Carthago, las dos obras que ya recomendé de S.Lancel, y sobre novela histórica, la colección completa de Colleen McCollough que comienza con "El Primer Hombre de Roma", es muy ilustrativa sobre la última época de la república. Tengo muchas más, de diversos autores, pero el rigor de muchas de ellas es nulo. En internet también he encontrado abundante información sobre el tema pero, salvo dos o tres sitios, entre los que cuento, por supuesto, éste, casi ninguno merece la pena ni está a la altura de la información escrita en papel. O tal vez yo no he sabido buscar. Lo seguiré intentando. Mi lista es más larga, pero no quiero abusar de la paciencia del personal ni de la benevolencia de José Ignacio. Gracias otra vez, por tu buen consejo. Dejo en el tintero la bibliografía sobre la religión, leyendas y mitología. Ave atque vale.

30-01-02.De: Pedro López Baquero. Respuesta a A. Barca. Manejas en tu mensaje, respetado maestro A. Barca, como motivaciones de la loca aventura anibálica, las ofensas a la dignitas y al imperium de su familia y su patria. Yo hasta ahora creía que esos eran términos y conceptos latinos, que probablemente, sobre todo el primero, no tengan siquiera equivalente en lengua púnica. Roma es un pueblo, en su origen, de agricultores, hombres sedentarios que se aferran a su sagrado pedazo de tierra, la misma que produce el trigo que alimenta a sus hijos, la misma en que descansan los huesos de sus padres. Por eso, frente a un pueblo como el púnico, donde el negocio y beneficio mercantil está por encima de todo, incluso del Estado, para el romano el Estado, la Patria, la Tierra, con mayúsculas que antes he descrito, es el valor supremo. Un general romano aumenta su dignitas por matar a 5000 ó más enemigos en el campo de batalla, es cierto, y por conseguir un cuantioso botín, que le valdrá un desfile triunfal y la equiparación, por un día, con el mismo Júpiter, pero sólo en la medida y por el hecho de que está aumentando al propio tiempo la dignitas de Roma, acrecentando las arcas -si de paso se llena él los bolsillos, pues qué bien- y el territorio del Estado (en guerras de conquista) o salvándolo de un peligro cierto (carthagineses, celtas o germanos). Puestos a analizar las infinitas variables a las que haces referencia, no es malo recordar que la familia Bárcida tenía intereses mineros, pesqueros e industriales en Hispania, y capitalizaba un activo comercio que pudo entrar en un momento dado en colisión con los intereses de Roma en el Mediterráneo Occidental.No así el "Partido Agrícola" de Hannón y compañía, cuyos negocios estaban tierra adentro. De ahí que, tal y como dabas a entender en tu mensaje, haciéndole, por cierto, un flaco favor a la memoria de tu homónimo, la aventura anibálica fuera un "ataque de cuernos" de un militarote capitalista, una empresa personal, ajena y en muchos aspectos contraria a los intereses de su patria, como los hechos se encargaron de demostrar. Confieso que nunca había contemplado la figura de Aníbal desde esa perspectiva. Gracias, maestro, por abrir mis ojos. Seguiré siguiendo (valga la redundancia) tu consejo de "leer, leer más y leer mucho más", sobre todo tus amenas lecciones a través de este foro de debate. Ave atque vale.

04-02-02.De: A. Barca. Avo a la Dama de Illiberis y a los Escipiones, sobre todo al romano que debe leer, leer mucho y leer mucho más. Escipión El Catedrático, sin duda no has entendido que la ausencia de sabiduría hace agradable la vida, como ya te señale en su momento. Hay que leer, leer mucho y leer mucho más, para saber tomarse las cosas con ironía, como dijo Erasmo en su elogio a la locura, "todo tiene que pasar por el tamiz de la ironía". Tu respuesta académica, preparada con tiempo, al ataque púnico que inicie con mis intervenciones en este foro, con objetivos de crear un debate menos académico y con un mayor sentido común en nuestras respuestas, como bien hace y con riesgo nuestra púnica Dama de Illiberis, ha traido consigo una típica respuesta romana. Pareces un bibliotecario enumerando los libros que bien tienes anotados en tu bibliografía, pero no te lo tomes mal, en el fondo has empleado la ironía. Aníbal Barca apuesta en este foro por incitar discusiones interesantes, tal y como hace mi admirada dama cuando saca el tema de las bibliotecas, cuando pregunta por Arquímedes, etc..., ¿qué hacen los romanos?, van a los libros, reunen información en manuales y citan, el mundo está lleno de fuentes, hay que arriesgarse Escipiones. Un ejemplo de la actitud de los romanos es lo sucedido tras la batalla de Cannas. No quisieron saber nada de los prisioneros, es una cuestión de orgullo, de quien, de ese pueblo de agricultores que fundan una ciudad alejada del mar, no romano, noooo, no es para proteger sus parcelas de cultivo, es para tenerlo todo, de los verdaderos pueblos, su cultura, su sabiduría, sus riquezas, etc... e imponiendo sus normas. Roma es al Mediterráneo lo que Europa con África en el siglo XIX., Imperialismo patricio, no de agricultores. Confundes el valor de la tierra Escipión. RM no tuvo nunca TIERRA propia, cogía la de los demás.  ¿Cuales seran las respuestas romanas frente al posible caso Arquímedes, tal como apunta la Dama de Illiberis?. Las respuestas no están en los manuales, aunque hay que leer, leer mucho y leer mucho más, para saber menos. Por cierto, el derecho es lo único que desarrollaron los romanos, desde entoces vivimos sometidos a las leyes para poder ser libres. Aníbal Barca, AVO

04-02-02.De: Paco T. Respuesta a Pedro López Baquero. La destrucción de la biblioteca del "Viejo de la Montaña" nos ha podido privar de obras muy importantes, pues aunque los que la regentaron a lo largo de su existencia fueran unos fanáticos, los libros que contuvo seguramente eran tan raros y valiosos como los de las otras bibliotecas importantes de la época: Damasco, Bagdad, Alepo, El Cairo, Córdoba... y además eran muy abundantes, al parecer, pues la biblioteca se enriqueció con el tiempo, desde su fundación por el propio Ibn Sabbah hasta la llegada de los jinetes asiáticos de tu temible antepasado. Al margen de quién lea un libro, sea el que sea, éste siempre será digno de conservarse. Lamento la digresión sobre un tema que nada tiene que ver con las Guerras Púnicas, pero quería darte la réplica, Timur. Hay que ver por dónde hemos acabado con el tema de las bibliotecas quemadas... Un último apunte para Pedro López Baquero: te doy la razón en este asunto, tras leer tus intervenciones al respecto. Saludos.

07-02-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a A. Barca. Citas el caso de Arquímedes, como muestra de lo que expones fue Roma para el mundo mediterráneo. Perfectamente se podría citar el caso de Espartaco para tales efectos, o el de la guerra social. Y qué consideras fue Cartago para los pueblos -que en ese entonces- vivían en lo que hoy denominamos norte de África, o España? Lo de Arquímedes, sin duda alguna fue una tragedia. Crees que Marcelo se regocijó por ello? Crees que todos los romanos se regocijaron por la profanación del cadáver de Asdrúbal? O la vil muerte de Aníbal? Fue un romano (un tal Escipión) quien se encargó de advertir al sufete Aníbal lo que determinados romanos pensaban hacerle. No fue Roma, Barca, fueron algunos romanos. No sólo fueron los romanos, sino la maldita, asquerosa y miserable guerra, y la ambición vanidosa   y miope por el poder, la cual no hace distinción entre latinos o fenicios. Hasta Cartago tuvo su versión líbica de Espartaco (Matho, Spendius, Audarido) en la guerra denominada mercenaria o terrible, que perfectamente podría bautizarse como guerra social, o servil. Lo que opinas de Roma, es lo que los pueblos guiados por Indortes e Istolacio opinaban de Cartago. Como los pueblos que apoyaron en masa al romano Escipión, y celebraron la derrota de los cartagineses. Encuentro tan lamentable la muerte de Arquímedes, como la de los millares de muertos que, aunque no poseían el genio intelectual del siracusano, eran igualmente seres humanos, y sucumbieron bajo el hierro púnico. No sólo hay que leer, o ironizar, sino también reflexionar, para saber menos. La lucha del bien contra el mal suena bien a oídos yanquis, pero no a amantes de la historia. En qué estaría pensando el tío Julio, cuando decidió reconstruir Cartago y Corinto? Quizás algo parecido a lo que el africano Septimio Severo, cuando brindó su ofrenda a la memoria de Aníbal. Y de Alejandro Magno. Un saludo, amigo fenicio.

07-02-02.De: La Dama de Illíberis. Respuesta para Pedro L. Baquero y A. Barca. A la polémica suscitada sobre la “dignitas” entre Pedro L. Baquero y “A. Barca” me gustaría comentar lo siguiente. Efectivamente la “dignitas” es un concepto “romano” no transferible a la mentalidad cartaginesa. Innegablemente tenía un significado moral pero eran las implicaciones sociales ( la alta extracción social del individuo, su potencial económico y la brillantez de su “cursus honorum”)  las que marcaban su carácter diferenciador con respecto a otros conceptos similares contemporáneos a ellos o con respecto a nosotros. Por supuesto esto no quiere decir que los cartagineses carecieran de un ideal moral. Supongo que dada la formación helenística de Aníbal, siempre acompañado por Sosilos (otra vez es inevitable establecer el paralelismo entre Aníbal y Alejandro –con la diferencia de que Alejandro tuvo a su lado al genial y misógino Aristóteles-), la “Areté” o “Virtud” debía ser el principio rector de su conciencia. Un concepto que, por otras parte, solo tiene implicaciones filosóficas, mucho menos materialista que el romano.......

07-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Pedro L. Baquero. (I). En una de tus últimas aportaciones dices “hombres (...) que se aferran a su sagrado pedazo de tierra (...)” como si esto fuera un elemento diferenciador entre romanos y cartagineses, propio de los primeros y ajeno a los segundos. Disiento al respecto. Los cartagineses, desde el comienzo de la historia de su ciudad tuvieron una grandísima vinculación a la tierra. En primer lugar a la tierra de su procedencia: Tiro. Cada año una delegación de principales cartagineses se desplazaba a la metrópoli con ricos presentes destinados al templo de Melkart, y presentar sus respetos –que no vasallaje- al rey tirio, dado que “el monarca” en Oriente (sumerios, acadios, babilonios, asirios....) era un intermediario entre los dioses y los hombres. Por otro lado si los romanos celebraban una serie de ceremonias religiosas a la hora de fundar una ciudad (un sacerdote trazaba con una arado su perímetro etc.etc.etc...) en la narración de la fundación de Qart Hadast (vulgo Cartago) por Dido toda la historia de la piel de toro etc... no parece sino una mitificación de algún rito propiciatorio adecuado al momento fundacional, el cual culminaría con un sacrificio en el fuego (molch) que según la leyenda fue el de la propia reina. Vemos pues que los fenicio-púnicos a la hora de asentarse en otros territorios lejanos a su ciudad matriz tenían una flexibilidad similar a los griegos (en relación a la idea de “thalasocracia” frente al concepto de “dominio continental” desarrollado por Roma, también llamado”Imperio”) , pero una vinculación a la tierra mucho mayor. De hecho durante las Guerras Medicas, los atenienses no tuvieron inconveniente en abandonar su polis a los persas cuando se vieron amenazados. Obvio decir lo que hicieron los cartagineses en aquellas tristes jornadas del 146 a.C. (nuestro praefectus Ioseph I. Lacus lo ha descrito bellísimamente siguiendo las palabras de Polibio en su apartado  “Especiales: CARTAGO La III Guerra Púnica....) . 

07-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Pedro L. Baquero (II). “(...) la misma que produce el trigo que alimenta a sus hijos (...). No se si con esta frase, querido compañero, quieres hacer alusión  a la nobleza del carácter romano, condicionada -como ejemplificó Cincinato-  al sencillo cultivo de la tierra.... despreciando otra manera de subsistencia. Puede que este fuera el patrón romano, pero desde luego éste  no era compartido por el resto de los pueblos mediterráneos. Nos saldríamos del tema si comenzáramos a analizar las causas por las cuales dichos pueblos terminaron ejerciendo otras actividades económicas diferentes a la agricultura y constituyentes de un carácter igualmente noble. Así que nos ceñiremos al caso romano y veremos que en él no es oro todo lo que reluce..... Esa Roma de la que hablamos, en el  período de entreguerras (241-218 a.C.), estaba renunciando al “mos maiorum” iniciándose en una economía de mercado donde la posesión de la tierra y su cultivo era solamente una parte del ciclo productivo. Como se verá, algo que poco tenía que ver con los ideales de sus ancestros..... El latifundio esclavista al que dio lugar la “nobilitas” desheredando a un gran numero de pequeños propietarios rurales (los cuales supongo también pretendían alimentar a sus hijos con el trigo nacido de “sus” tierras) originó una emigración en masa a la Urbs dando lugar a un proletariado urbano, al que no se sabía como colocar.  Esta presión poblacional jugó un papel no desdeñable entre las motivaciones de la 2ª G. P. Por otro lado la oligarquía senatorial en ese mismo período hacía lo indecible para burlar la “Lex Claudia de nave senatorum” (219 a.C.) que excluía a sus familias (Liv. XXI,63) de participar en actividades comerciales, cuyas ganancias se consideraba iban en contra de la “dignitas” romana....... Así pues optaron por acceder al comercio a través de los “negotiatores” y “publicani” adscritos a su “clientela” participando impunemente en sus beneficiosas “societates”. De este modo cuando Roma llega al 218 a.C. tiene ya unos intereses comerciales clarisimamente en competencia con Carthago. Mutatis mutandis..... Sagunto y el “Maine” vinieron a ser lo mismo.....: un pretexto. 

07-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Pedro L. Baquero (III). “(...) la misma (tierra) en que descansan los huesos de sus padres (...)” Con esta frase pareces volver a incidir en el tema de la sacralidad de la tierra y al derecho de ocuparla por ser la sede ancestral de su gente. Según las fuentes escritas -y dejando aparte los territorios tomados por las armas ( que para Roma fueron muchos mas numerosos que los ocupados pacíficamente...)- las ciudades o colonias fenicio-púnicas fueron creados a partir de una negociación con la población indígena preexistente en cada lugar. Luego podríamos considerar estos asentamientos como respaldados por un derecho legal reconocido por ambas partes. Y en cuanto a una legitimación por ser la tierra sagrada donde descansan los antepasados, no viene mal recordar lo dicho mas arriba respecto a que los púnicos practicaban una serie de ritos por los cuales la tierra que ocupaban pasaba a ser sagrada, máxime cuando además de albergar los restos de sus antecesores también albergaban los de sus hijos sacrificados por el fuego como ofrenda máxima (y me refiero a los molch, no a los molchomor...). Se comprende pues que Estado, Patria y Tierra fueran tan importantes para los cartagineses como para preferir abrasarse  entre las llamas a abandonarla, tal y como pretendía Roma en la más infame de las cláusulas que se podía incluir en un “pretendido” ¿tratado de Paz?.

07-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Pedro L. Baquero (IV). “Un general romano aumenta su “dignitas” (...) pero solo en la medida y por el hecho de que está aumentando al propio tiempo la “dignitas” de Roma (...)” Por si parecieran insuficientes los razonamientos expuestos con anterioridad sobre la mayoritaria falta de respeto a la “dignitas” romana por parte del Senado y el Ejército, debo añadir las diferentes leyes promulgadas por la propia Roma contra la corrupción de sus ¿“dignos”? Padres de la Patria....: las llamadas “leges sumptuariae” (lex Orchia 182 a.C., lex Voconia 169 a.C., lex Fannia 161 a.C.) contra los excesos del lujo dilapilador, las “leges de ambitu” (a lo largo del siglo II a.C.) contra la corrupción electoral, y la mas importante de todas la “lex Calpurnia” para luchar contra la extorsión y la malversación de fondos en las provincias. Esta ley creó un tribunal permanente (el “quaestio extraordinaria perpetua de repetundis”) ante el cual pasaron eminentes políticos romanos, entre ellos Apio Claudio Pulcher (143 a.C.), acusados de explotar a gálatas, ligures, salasas transalpinos, etc, etc, etc. En Hispania tuvimos nuestra propia sublevación ante dichos excesos en el 197 a.C. Porque es evidente que por esas fechas la explotación de las provincias y el enriquecimiento “legal” que proporcionaban las guerras de conquista se habían convertido en la principal fuente de ingresos para financiar la obtención de las magistraturas, algo que con los bienes propios no hubiera sido posible (Polibio XXXI, 25, 6-7). Las Guerras Púnicas no fueron ajenas a estos objetivos...... Como elemento jocoso del asunto señalar también el decreto “senatus consultum de Bacchanalibus” (186 a.C.) por el cual se prohibían los cultos de carácter orgiástico dedicados al simpático rey del vino al que parecían tener una especial devoción un numero cada vez mayor de quienes regían los destinos de Roma. ¿Ubi est dignitas Romae?. ¿Ad maiorem Romae gloriam? ¿Acaso en los enfrentamientos posteriores entre César, Pompeyo Craso? O.... ¿los protagonizados por Marco Antonio, Lépido y Octavio? No se..... no se....

07-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Pedro L. Baquero. (V). Igualmente me gustaría comentar otra frase tuya : “La aventura anibálica fuera un “ataque de cuernos” de un militarote capitalista, una empresa personal, ajena y en muchos aspectos contraria a los intereses de su patria”. A tu afirmación me gustaría enfrentar esta pregunta: ¿ Era la empresa alejandrina contraria a los intereses de la Hélade? O....¿solo contraria a un sistema basado en las Polis que había quedado desfasado? . Si mal no recuerdo, fue bajo las órdenes de los bárcidas cuando afluyeron mayor cantidad de riquezas a Cartago. Añades a tu frase anterior lo siguiente: ”como los hechos se encargarían en demostrar”. Sin embargo los hechos nos dicen que la política de Aníbal fue refrendada por su pueblo, el cual lo premió con un cargo político tras la 2ª G. P. Por todo ello creo que es mas correcto observar la política de Amilcar y sus sucesores como una imitación de la expansión macedónica con la aspiración de crear una monarquía helenística tal y como hubiera hecho el mismo Alejandro de haber vivido. Los paralelos entre Filipo II-Alejandro y Amilcar Barca-Aníbal son demasiado evidentes.....como para negar esta posibilidad. O ¿quizás debemos considerar a los primeros y al mismísimo Julio César   como unos maníacos ególatras obsesionados por una empresa personal ajena a los intereses de su patria?. Me parece, pues,  que lo único verdaderamente malo para los intereses de Cartago fue el tener un enemigo tan fuerte como Roma.

07-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Pedro L. Baquero. (VI). No puedo finalizar mis alegaciones hechas en buena lid a mi amigo Pedro sin dejar constancia de lo que es justo. Sé fehacientemente que es un gran admirador de la cultura cartaginesa y de la figura de Aníbal Barca, y que esta fingida polémica no es sino una inteligente estrategia dinamizadora.......por lo que no estaría bien dejar de señalar las honrosas excepciones que –esta vez sí- mantuvieron el alto la “dignitas” romana:. En este particular el historiador F.W. Walbank afirma: “(...)Escipión Emiliano,(...) era un caso por completo singular, dada su integridad: “Cuando se apoderó de Cartago en el 146, a la que se consideraba la ciudad más rica del mundo, no cogió nada de ella para agregarlo a su fortuna personal, ni comprando ni por ningún otro medio adquisitivo, y esto a pesar de que no disfrutaba de una riqueza excepcional, sino que solo tenía bienes moderados para un romano (Polibio XVIII, 35,9)”. Digno sucesor de la estirpe Cornelia y pariente del Publio Cornelio Escipión –al que algunos soñamos compartiendo amistad con Aníbal por encima de las armas- fue también quien con lágrimas de Hombre lloró la ruina de Cartago y tuvo la suficiente grandeza de espíritu como para reconocer que la distancia entre la Victoria y la Derrota puede ser ínfima, y que la Decadencia y la Muerte siempre llegan....... solo es cuestión de tiempo.

07-02-02.De: José I. Lago. Respuesta a la Dama de IIliberis. Muy estimada Dama mía: Sobre la cuestión de la dignitas en tu radiante mensaje a mi camarada de armas Pedro López Baquero, legatus del gran Escipión el Africano, comentas que la “Areté” o “Virtud” debía ser el principio rector de su conciencia. Un concepto que, por otras parte, solo tiene implicaciones filosóficas, mucho menos materialista que el romano. Temo yo, como humilde romano que soy, que tales palabras me suenan como arteras y engañadoras, sobradamente oídas bajo los altares de Melkart como etéreas naves que llevan los engaños púnicos allí donde son capaces de llegar impulsados por el viento del comercio. Pues evidentemente, si a Roma le mueve la defensa de sus intereses como nación, a Cartago le mueven otro tipo de intereses a los que no duda en subordinar los propios nacionales: el comercio. Como escala comercial se fundó Cartago, como tal siguió funcionando bajo las órdenes de los Señores del Mar fenicios y como tal continuó su existencia después de que las ciudades de los mercaderes orientales cayeran bajo la espada bárbara. Francamente, mi radiante Dama, que no veo la Areté o la Virtud por ninguna parte. Y mucho menos viniendo de una cultura nacida por y para el comercio cuya naturaleza generó personajes como Hannón, capaces de vender a su patria por una bolsa de beneficios. Mi patria también ha generado sujetos despreciables como el odioso Catón, flagelo de vuestra ciudad, pero también de mi imperator el gran Escipión. La diferencia es que Roma vence porque en la contienda todos tiramos del mismo carro. Unas veces en mala dirección, pero todos unidos, todos juntos. Mientras vosotros vais cada cual a lo suyo: Aníbal a su particular venganza familiar y los gobernantes a sus intereses subordinados a sus propios negocios. La esencia de Cartago quedará patente en el trato que se da a su más grande hombre, vendiéndolo al enemigo, enemigo que, mucho más generoso, le avisará de la infame treta. Realmente me es muy difícil ver esa Areté o Virtud en el comportamiento de Cartago, señora. Ante vuestra radiante belleza, Dama de la Púnica Luz, inclina su deslumbrada testa este humilde hijo de la Loba Romana. Saludos a todos, púnicos y romanos y que prosiga sin pausa esta fascinante confrontación, ahora ya sin sangre ni sufrimiento estéril.

08-02-02.De: Javier L. Solo una palabra para calificar este debate: Impresionante. Despues del flagrante ataque de las legiones de Josefus Ignatius Lacus a la siempre expuesta retaguardia punica espero retorciendome de gusto la ofensiva total del Petrus L. Baquerus contra los malvados adoradores de Baal. Delenda Carthago est. My más grande agradecimiento a todos vosotros por este debate tan increible que ha conseguido ponerme los pelos de punta.

09-02-02.De: A. Lorenzo S.C. saludos a todos los "foristas" y en especial al webmaster que dirige todo este espacio de libre expresión y exposición científica. Descubrí esta web gracias a un alumno y no hay semana que en la sala de profesores de nuestro instituto no nos conectemos para leer el foro de debate que es según opinión de todos nosotros el mejor de toda la red. Les animo a todos a continuar esta auténtica maravilla del debate histórico que ha conseguido reproducir las guerras púnicas en pleno siglo XXI. Yo me alisto con los púnicos y me pongo también a los pies de la "Dama de Illíberis", pero en el claustro hay una gran mayoría romana, a pesar de eso resistiremos al artero ataque de los campesinos bárbaros del Lacio. Gracias y un abrazo a todos los participantes.

09-02-02.De: Pantocrator. Después de la brillante finta de los ejércitos púnicos y la hábil maniobra de los romanos con los principes y los hastati de Pedro L. Baquero atacando la falange cartaginesa mientras los triarii de José I. Lago los envuelven y atacan las alas de la Dama de Illiberis, por otro lado, una típica maniobra romana que seguro hallará respuesta apropiada. Creo que estos triarii han sido tan aleccionados por su legado al mando, el senador Lago que se han excedido en el ataque sin duda contagiados por la vehemencia de su jefe. Yo me declaro romano, que conste, pero como decían en el Oeste: nunca hay que dejar pasar una buena pelea.

09-02-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a la Dama de IIliberis y a José I. Lago. Parte I. Un respetuoso saludo a la -aunque fenicia- protegida de Minerva, y al centurión primus pilus “Lacus”. Así como la dama encuentra inevitables paralelos entre Filipo y Alejandro con Amílcar y Aníbal, se pueden trazar símiles entre el macedonio y Mr. Escipión. Y lógicamente, entre el Barca y el Cornelio. Aunque hablamos de individuos macedonios, cartagineses y romanos, desprendiéndonos por un instante de la panoplia de estos personajes, creo que podremos hallar un interior helénico, que reúne las cualidades de los héroes cantados por Homero: almas viriles, que vencen el temor al dolor, a la muerte y la fatiga, a la vez que tienen el valor suficiente para no avergonzarse de su sensibilidad extrema, y poseedores de una nobleza que los impelía a mostrarse dignos y tenaces en la adversidad, pero magnánimos en la victoria. Como Aquiles, cada uno de estos paladines de sus respectivos pueblos, en determinado momento lloraron ante un  Patroclo abatido por un temible enemigo, y se compadecieron ante un Príamo implorante por el cadáver de su heroico y noble hijo derrotado. Y cada uno de ellos, se enfrentaron a viles Tersites, incapaces de entender que la grandeza de alma no significa debilidad o aberración. Incomprendidos y vilipendiados ante su grandeza, cada uno de estos hombres vivió su particular drama.

09-02-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a la Dama de IIliberis y a José I. Lago. Parte II. En Escipión, me gusta recordar al héroe del Tessino, en donde casi un niño, en plena batalla salvó a su padre de manera análoga a como Quinto Curcio narra cómo Filipo fue rescatado por su joven hijo Alejandro, de una insurrección de mercenarios. O en Cartagena, cuando los soldados del Cornelio impidieron que éste fuera el primero en cruzar las murallas de la ciudadela, al intentar emular a Alejandro cuando tomó Gaza, o una plaza fuerte en la India. O el valor desplegado durante y después de Cannas, efectuando el juramento conocido de todos, e impidiendo la huida de más de un noble romano, infundándole valor y esperanza a los supervivientes. O el discurso dirigido a la asamblea del pueblo romano, en donde promete públicamente resarcir el honor de Roma y el de su padre derrotado y muerto en Hispania por los cartagineses, análogamente a como Aníbal en cierto templo, en presencia de Amílcar hizo un solemne juramento, en cierto reino perdido (España, creo lo llaman hoy en día), al cual fue fiel durante toda su vida. Y claro, no puedo dejar de mencionar las entrevistas celebradas entre estos dos titanes de las guerras “mundiales” de la antigüedad, en las cuales se muestran de acuerdo en señalar que el más grande guerrero de la historia es Alejandro Magno. Al fin y al cabo, en pleno congreso panhelénico, el macedonio declaró públicamente, “nada ha cambiado, sólo el nombre del rey”, prometiendo hacer realidad el proyecto de Filipo: liberar las ciudades jonias, y derrotar definitivamente al enemigo secular de los griegos (y artífice de la muerte de su padre). Pues sí, en el romano Escipión no sólo encuentro dignitas, sino igualmente areté. Como en Aníbal, y obviamente, en Alejandro. Y creo que no era necesario que Cartago fuera arrasada, pues los enemigos se pueden convertir en amigos. Como lo creían Alejandro, Aníbal y Escipión el africano. O César. Y se trata de un sueño cuya viabilidad la historia ha demostrado. O no, amigos foristas?

09-02-02.De: Paco T. Respuesta a José I. Lago. Amigo Lago, me parece que al atribuir la guerra a "una particular venganza familiar de Aníbal" caes en un error comparable al de aquéllos que piensan que el cristianismo fue una de las causas directas de la Caída de Roma. La idea del juramento de Aníbal está ya bastante superada, y la mayor parte de historiadores actuales piensa que es fruto de la propaganda romana para justificar el conflicto: al fin y al cabo, las fuentes a las que tenemos que acudir son romanas. En cuanto al inicio de la guerra, Sagunto, por más aliada que fuera de Roma, estaba al sur del Ebro. Si para algo valían las esferas de influencia pactadas en el Tratado del Ebro, Roma debía esgrimir otros argumentos que el juramento de venganza familiar.

09-02-02.De: José I. Lago. Respuesta a Paco T. Hombre, Paco, que era una licencia, una chanza a modo de puya a introducir para seguir un debate tan florido y extraordionariamente bello, atacando allí donde más duele al malvado púnico. No te lo tomes tan al pie de la letra...

09-02-02.De: Ana G. L. Yo creía, y en eso coincidía con el señor Lago, que el mejor debate de este foro era el de la Conjuración de Catilina, pero visto como se está poniendo este de las guerras Púnicas no tengo más remedio que intervenir para llevarme parte de tanta gloria, y como en el otro paraje me enfrenté con "el jefe de la banda", el señor Lago, en este no quiero ser menos y me declaro púnica y seguidora a muerte de la Dama de Illiberis. Además mi muy estimado señor Lago, creo que tu ataque ha sido efectivo pero bastante "guarrillo" por mentarle a la Dama la familia Barca, pero ya se sabe que estos romanos con tal de vencer acuden a las armas que sean. Un beso a todos y en especial al ahora mi "enemigo" el jefe de esta maravillosa "banda".

09-02-02.De: José I. Lago. Respuesta a Ana G.L. La verdad, mi señora Ana, que no esperaba menos de una admiradora de Cicerón y de la "banda del Garbanzo". Creo que vuestras admirables aptitudes serán bien recibidas en el clan Bárcida, aunque yo os recomiendo que vigiléis vuestra retaguardia, ya que con la gente púnica hay que tener doble cuidado. Fijaos, señora, en lo que le hicieron al pobre Aníbal...

09-02-02.De: Ana G. L. Respuesta a José I. Lago. Vista la típica soberbia romana con la que mi admirado José Ignacio Lago, eficaz instrumento de los Escipiones me ha dado la bienvenida, aquí envío a mi veloz caballería númida a darle un buen repaso a sus triarii: Mi querido y admirado señor webmaster, moderador, contertulio y ahora eficaz ejecutor de la estrategia de los Escipiones, ni más ni menos que lo que le hicísteis vosotros a vuestro querido Africano, que después de servir de instrumento al imperialismo romano fue abandonado, procesado y humillado por la verdadera esencia de Roma: Catón. Supongo que tu legatus en este foro Pedro Baquero y tú, fieles servidores de la causa de los Escipiones, no teneis simpatías por Catón el Viejo. Pero ¿fue él realmente quien impuso su línea personal al Senado? Como tú dices, admirado José Ignacio, con tu acerada e hiriente pluma: (sic) "un descendiente de esclavos extranjeros que tenía que demostrar continuamente lo romano que era". ¿Tú realmente crees que este descendiente de esclavos (que yo sepa ser eso no es ninguna infamia) tenía poder suficiente, tenía la suficiente auctoritas y dignitas para imponer toda la línea de actuación al Senado? Me temo, Escipiones, que esa es la típica y soberbia respuesta romana basada en la manipulación de la historia que tan bien sabéis hacer. Echarle la culpa de todo esto a un personaje como Catón, que se había ganado a pulso su posición sin tener detrás un gran nombre romano es una crueldad típicamente romana, como lo es la venganza con la que nuestra bella ciudad fue destruida por el nieto de vuestro caudillo. Besos a todos.

30-01-02.De: Pedro López Baquero. Muy interesantes los comentarios sobre dignitas, virtus y areté, así como la caritativa opinión que tiene algún forista sobre ese tipejo de M.Porcio Catón, pero creo que empiezan a ser disgresiones que nos apartan del tema. Estamos aquí para hablar de la guerra, y concretamente de las que sostuvo Roma contra Carthago. Doy, pues, a mis hastati la orden de concursum y, tras ella, las de pilum iacere y res ad gladios geritur. Para empezar, si bien me avengo a darle un ocho sobre diez a Aníbal en táctica -y soy demasiado generoso- en estrategia lo suspendo sin opción a recuperación. Digo que soy demasiado generoso porque, si bien en batallas campales era absolutamente brillante, soy el primero en reconocerlo, la poliorcética era una de sus grandes lagunas. En Sagunto se tiró 8 meses empantanado y sólo la conquistó tras grandes pérdidas, y eso que estaba rodeado de territorio "amigo" y a relativamente poca distancia de su capital, Cartagena. En Italia fue incapaz de conquistar ni un puerto para recibir suministros, y para uno que consigue, creo recordar que fue Tarento, la guarnición romana que resistió en la ciudadela le negó el uso del mismo. Será que como cartagenero y aficionado a la mar que soy, mi mentalidad estratégica es netamente marítima, pero creo que Aníbal cometió dos errores de bulto. El primero, y me remito a mi artículo "Aníbal versus Escipión" publicado en la sección "Colaboraciones" de esta página web, fue intentar asfixiar a una península como Italia sin intentar siquiera, previamente, adquirir el dominio del mar. El segundo fue creer que los aliados italianos de Roma iban a pasarse a su bando y a recibirle como un libertador. Luego los resultados no fueron los esperados, pese a la brillantez de sus victorias y en los últimos años que pasó en Italia, acorralado en el Brutium, se convirtió -perdonadme, dama de Iliberis- más en un capitán de bandoleros que en un general, obligado al continuo saqueo para alimentar a su banda. Tampoco es cierto que se retirara de allí invicto, pues M.Claudio Marcelo le dió más de una paliza, por ejemplo en Beneventum, así que, amigos anibalistas, no saquemos las cosas de su justo término. Claro que él era consciente de sus limitaciones, y por eso no respondió al vincere scis, Hannibal, victoria uti nescis (¿Cómo se dice en púnico, contertulio A.Barca?) con que su lugarteniente le animaba al asalto de la Urbe. Ahí dejo sembrada la polémica. En un próximo mensaje os comentaré qué hubiera hecho yo en su lugar. A toro pasado y desde la barrera, ya sé que es más fácil... Ave atque vale.

11-02-02.De: José I. Lago. Parte I. Coincido con lo expuesto con Pedro. En la votación de los mejores generales hay un dato que destaca sobre todos los demás, y es el de la gran diferencia entre el número de votos tácticos y votos estratégicos que recibe Aníbal. Realmente es chocante que alguien que gana todas las batallas en Italia pierda la guerra como la perdió Aníbal, porque aunque Escipión hubiera sido derrotado en Zama, Roma hubiera enviado a África ejército tras ejército hasta derrotarle, y no olvidemos que Aníbal quedaría encerrado allí, con España perdida definitivamente, bloqueado navalmente y con los númidas a su espalda fastidiándole. Evidentemente la estrategia no era una de las virtudes de Aníbal. ¿Realmente creyó el Barca que podía ganarle la guerra a Roma? Su apuesta fue muy arriesgada, como la de los estrategas nipones atacando Pearl Harbor y fiándolo todo a "la desmoralización del pueblo americano". Así es como nos dicen que Aníbal debió pensar: golpear duro a Roma para obligarla a la paz. ¿A la "paz"? Como en el caso de Japón, no hubo "guerra defensiva" que buscara la paz, sino una guerra total que buscaba la derrota del enemigo, en ambos casos mediante una agresión contra un enemigo enormemente superior, en ambos casos una locura. Se nos ha contado que Aníbal sólo trataba de forzar a Roma a firmar una paz con Cartago que devolviera el equilibrio entre ambas potencias. Aníbal "el pacifista" no es un personaje demasiado creíble. La actuación de los Barca en España es claramente la preparación de una guerra contra Roma. En cuanto muere Asdrúbal, Aníbal se lanza con gran rapidez a consolidar su dominio en España a fin de asegurarse tranquilidad en su aventura italiana. Sagunto, ciudad aliada de Roma, queda por debajo de la línea fijada en el tratado del Ebro, pero no por ello abandonada a su suerte, evidentemente. Lo que este tratado delimita son las zonas de influencia. El tratado no dice que todo lo que esté al sur del Ebro es barra libre púnica. El tratado daba a Aníbal la seguridad de que Roma no instalaría colonias al sur del Ebro, pero no le autorizaba a atacar ciudades bajo su área de influencia. También Marsella estaba bajo el área de influencia romana y no por ello fue atacada por Roma. El ataque contra Sagunto, una pequeña ciudad sin mayor importancia, ya que las tierras de que disponía no eran muy extensas, es un ataque estratégico contra una población que no es peligrosa por ser hostil, que no lo es, sino por no estar bajo dominio púnico en la ruta que lleva a Italia.

11-02-02.De: José I. Lago. Parte II. El paso de los Alpes no es algo que Aníbal planee sobre la marcha. No sería extraño que ya Amílcar hubiera iniciado contactos con las tribus galas a fin de preparar la campaña, campaña que fue evidentemente proyectada por él y que el Destino quiso que llevara a cabo su hijo, como el Destino quiso que fuera Alejandro y no Filipo el conquistador de Persia. Aquella gran gesta del paso de los Alpes no se improvisa de camino.

Primer error estratégico: el itinerario. El paso de los Alpes es una gran gesta, algo grande, pero innecesario, como innecesaria fue la marcha a través de los pantanos. ¿Cuántos irreemplazables recursos perdió Aníbal en ambos errores estratégicos? Con sus exploradores viendo con sus propios ojos a la fuerza de cobertura montada de Publio Escipión padre ¿Por qué internarse en los Alpes? Aníbal hubiera podido, con los recursos tácticos de que disponía, haber forzado la entrada en Italia, pero se internó en los Alpes porque temía plantar batalla a Escipión padre y perder parte de su ejército. ¡Pero en los Alpes no perdió "parte", sino a la mitad de su ejército, a la mitad de sus valiosas e irreemplazables tropas libias y españolas, reemplazadas luego por las inferiores galas. En la marcha a través de los pantanos su preocupación es la misma: no tener bajas en combate. Pero estuvo a punto de perder a todo su ejército y él mismo se salvó de milagro dejando un ojo en el empeño. No voy a ser tan "soberbio" de recordar la marcha de César a través de las Cevenas "sin perder ni un sólo hombre" porque no creo que sea necesario...

Segundo error estratégico: la estrategia italiana. Una vez en Italia, Aníbal es tremendamente superior tácticamente a los romanos. De eso no hay duda. Pero Tesino, Trebia y Trasimeno son picotazos de mosquito en la dura piel del rinoceronte romano. A pesar de todas sus victorias, brillantes, qué duda cabe, Roma se presenta en Cannas con el doble de efectivos de los que dispone él. Aníbal vence a un cónsul incompetente que no tiene ni idea, lo cual no le quita ni un ápice de brillantez a la victoria ni de genio a Aníbal, que ha dejado a Italia sin ejército. "Sabes vencer, pero no sabes qué hacer con tus victorias", dijo el acertado comentario que ilustra a Aníbal mejor que todos los centenares de libros que se han escrito sobre él. ¿Qué hacer con la victoria de Cannas? ¿Plantarse ante Roma y sus anticuadas defensas pensadas para hacer frente a otra invasión gala? ¿Conquistar la Urbe y terminar aquella guerra allí mismo?.

11-02-02.De: José I. Lago. Parte III. No, ni mucho menos. Aníbal dejará a Roma lamerse sus heridas y recuperarse del desastre y él se irá al cálido sur, a una curiosa gira triunfal por las ciudades italianas que le quieren dejar pasar y se deja querer con su estrategia helenística a la que Roma va a dar cien vueltas en unos años. Pudo haber perseguido y aniquilado a los supervivientes de Cannas e inmediatamente haber marchado sobre Roma, indefensa, recluida tras sus Muros Servianos, vulnerable, que rápidamente se apresta a reparar esos muros, a ampliar los fosos, a mejorar sus defensas con Aníbal a cientos de kilómetros de allí, festejándose a sí mismo. Es el mismo error que cometerá Hitler al decidir que Moscú no era importante y esparcir su punta de ataque blindada hacia el sur. ¿Qué tendrá el sur...?. Aníbal ha vencido en Cannas y ha perdido la guerra, pero aún le queda una pequeña oportunidad, con Roma haciéndose cada vez más fuerte y él más débil. El ejército púnico está dividido entre Italia, España y África. Aníbal ha elegido él mismo el teatro de operaciones italiano como definitivo, pero incomprensiblemente él mismo lo ha desechado y, consecuentemente, Roma se aprovecha de este tremendo error estratégico y envía a Escipión hijo a España. Si Aníbal no quiere decidir la guerra en Italia, Escipión la decidirá en España, privándole de tan formidable retaguardia y empujando a Asdrúbal Barca a una astuta trampa. Y de repente Cartago se encuentra con que de los tres tercios de su ejército, uno está inoperativo en África, guardando la arena, otro está criando malvas en el norte de Italia y otro al mando de Aníbal, haciendo turismo por Italia mientras Escipión cruza a África y se planta ante Cartago de la misma manera que Aníbal debió plantarse ante Roma. Y Aníbal se marcha a defender su ciudad en medio de un "mar romano". ¿No nos habían dicho que Cartago no pudo enviarle refuerzos porque la flota romana dominaba los mares? ¿Acaso la flota romana sólo funcionaba en una dirección? Pensemos en lo que ganó Cartago con la "Anibalada", la expedición de Aníbal a Italia y lo que perdió, pongámoslo en una balanza y nos encontraremos con el mayor fiasco de la historia de la guerra en la Antigüedad, la superación de la "Pirrada" de Pirro. Menos mal que Aníbal supo mantener el suspense gracias a su genio táctico y la cosa estuvo entretenida. Pero ahora va a enfrentarse a un general que, al contrario de los que ha visto en Italia, no es un incompetente.

11-02-02.De: José I. Lago. Parte IV. La batalla de Zama no ha supuesto demasiada mella en el currículum de Aníbal, un currículum demasiado enriquecido por el romanticismo, y no debería ser así, porque perder una batalla a la puerta de su casa con el doble de efectivos que el enemigo, cuyas líneas de abastecimiento están dilatadísimas no es precisamente para nota.

Primer error táctico: Zama. La batalla de Zama se suele resumir con una frase eterna: "La superioridad de la caballería". Como la superioridad de los 14.000 jinetes pompeyanos de Farsalia contra los 1.400 cesarianos. ¿No? Resulta que Aníbal perdió en Zama porque los númidas se habían pasado al bando romano. Pero los que admiten tamaña estupidez están admitiendo que Aníbal venció en Cannas gracias a los númidas. Hombre, señores, yo creo que el genio de Aníbal merece más que eso... La caballería siempre ha sido un eficaz complemento de la infantería. Pero, francamente, la cuestión de Zama no es que la caballería númida estuviera con Escipión, sino que las tropas de élite púnicas, los libios y españoles veteranos de Italia, no tomaran parte en la lucha más que cuando ésta había finalizado y en lugar de batalla era a la masacre a lo que se jugaba. Zama fue un clamoroso error de Aníbal. Como Aníbal era un genio, se dió cuenta tarde de su error y trató de arreglarlo con una maniobra envolvente, pero como Escipión también era un genio, desarticuló la maniobra púnica sin remedio. Aníbal debería haber echado toda la carne en el asador como hizo en Cannas. En lugar de eso dejó a la mitad de sus tropas sestear tranquilamente. Es evidente que los años de Italia le habían cambiado, y habían convertido a un brillante innovador táctico en un general conservador.

15-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte I. Recogiendo la cuestión lanzada por tí acerca de la posible evitabilidad del conflicto romano-púnico te diré que como todas las guerras pudo ser evitada, aunque está claro que -al menos uno- de los implicados no lo quiso. Para saber quien o quienes es necesario un análisis de los “casus belli”. En cuanto a la I Guerra Púnica. Según Filino de Agrigento, Livio, Dión Casio y Servio, Roma firmó con Cartago un tratado en el 306 a.C. por el cual los romanos se comprometían a mantenerse lejos de Sicilia y los púnicos renunciaban a intervenir en Italia (con la excepción acordada del episodio pírrico). Así que cuando Apio Claudio Caudex llega a la isla para ayudar a los mamertinos, está violando claramente el tratado. Es Roma y no Cartago quien inició el conflicto, aunque posiblemente no imaginara las graves consecuencias bélicas que se derivarían de ello. La política exterior cartaginesa durante los siglos V y IV en la zona fue mas defensiva que ofensiva. Su único interés era preservar el paso de sus naves hacia sus colonias en el Occidente. Por ello Cartago se limitó a mantener (cuando no le quedó mas remedio incluso por las armas) la zona norte de la isla. Solo tras la batalla de Alalía Cartago comenzó a construir una verdadera flota de guerra.   Sin embargo, ¿cuales eran las motivaciones de los hijos de la Loba? ¿La defensa de los “buenos” mamertinos o el fabuloso botín que suponía el apoderarse de una isla renombrada por sus riquezas?

15-02-02.De: La Dama de Illiberis. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte II. Los romanos con la anexión del sur italiota habían extendido sus intereses hasta la punta meridional de Italia, hasta llegar frente a Sicilia y esta actitud belicista solo era la lógica consecuencia de la política mercantil desarrollada por Apio Claudio Ceco durante los últimos decenios del siglo IV. Recordemos que Roma tiende a solucionar por las armas cualquier conflicto de intereses con sus vecinos......  Además la anexión de los puertos tirrenales y la creación de una flota, son señales mas que evidentes de  una nueva política con intereses de expansión por el Mediterráneo. La ayuda a los mamertinos se convirtió, así,  en la excusa perfecta para saltar el estrecho e incorporarse un nuevo territorio. Pero ¿como hacerlo? Recordemos que los mamertinos eran una especie de  bandoleros, similares a los que poco antes Roma había castigado en Región., los cuales se habían apoderado por las armas de Messana. La “dignitas” del Senado quedaría en entredicho si hubiera sido él quien tomara una decisión tan contradictoria con su política reciente. Así pues con esa típica “perfidia romana” (que deja en pañales a la de Cartago.....) desplazó la toma de esta decisión tan hipócrita a los comicios. A tal efecto dice el historiador J.M. Roldán: “si el senado hizo recaer en los “comitia tributa” la decisión de prestar ayuda a Messana, solo puede explicarse como taimada manipulación de la dirección política que, aun estando segura del desenlace, favorable a sus intereses, desea lavarse las manos  ante la Historia y echar sobre otras espaldas la incongruencia, si no la terrible carga, de prestar ayuda a un estado pirata cuando años antes había yugulado con el rigor mas severo una constelación semejante en Region”. Como se ve, cuando Roma se lava las manos...échate a temblar.... Y ahora, estimado “praefectus bibliothecae virtualis” (I.I. Lacus): ¿Seguimos hablando sobre las excelencias de la “dignitas”, la “perfidia púnica” y “los mercachifles”?

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