.LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR

FORO DE DEBATE

 

Debate: CAYO JULIO CÉSAR. Parte III. (46 mensajes).

 

28-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte III. El Pueblo Romano no era libre ni nada que se parezca en un sistema tan corrompido que necesitaba acudir al asesinato de ciudadanos romanos porque no se fiaba ni de sus propios tribunales porque todos ellos estaban sobornados por unos y otros. ¿Qué libertad es esa? La teoría está muy bien, pero la práctica deja mucho que desear, y a la gente no se la alimenta con ideas grandilocuentes, tú misma, vives en el Palatino en una casa llena de obras de arte. ¿Crees que los del Subura viven como tú? ¿Crees que tu amada república les satisface a ellos como te satisface a ti? ¿Y qué me cuentas de los itálicos o los habitantes de las provincias esquilmadas? En España, invadida desde dos siglos antes, hubo que esperar a Augusto para que Roma comenzara a invertir en beneficio del pueblo. ¿Crees que a parte de ti, de Cicerón, de Catón, de Bíbulo, de Bruto y demás alguien se siente feliz en tu república ideal? No es la república del pueblo romano, sino la república que los optimates os habéis creado para vuestro uso y disfrute personal. Saludos a todos.

28-06-02.De: Carlos J. Pacheco. En mi respuesta a Jose I. Lago del 12-06-02 le decía que tal vez juzgaba a Bruto con excesiva dureza, pero viendo la de palos que se ha llevado el pobre hijo de Servilia por parte de otros foristas no puedo menos que reconocer que la opinión de Jose I. Lago era bastante moderada. Admito que entre las causas que movieron a Bruto a asesinar a Cesar pudo haber influído el resentimiento personal, cosa que no veía tan clara al principio. El pobre muchacho tardará bastante en salir de la UCI (unidad de cuidados intensivos) después de la que se ha llevado en este debate. La opinión que más me ha convencido sin ánimo de desmerecer a las otras ha sido la del propio Jose I. Lago fechada el 17-06-02. Sin embargo también quisiera saber la de Tulliola si le parece bien y tiene tiempo entre tanto frente abierto. Saludos a todos.

28-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Livio J. Flores. al mensaje del 23-06-02. Estimado amigo. Gracias por contestar a mi mensaje. Tu teoría con respecto a Bruto (o bruto como tu le llamas) parece interesante aunque no me termine de convencer. Aunque coincidimos en que el Imperio era lo más recomendable en esas circunstancias tengo que discrepar de tu opinión en una cosa. Pienso que sí se perdieron algunas libertades como la de expresión en un alto grado. Prueba de ello es lo que le pasó a Cicerón, que al margen de que no era santo de mi devoción tampoco creo que mereciera acabar como acabó por escribir Las Filípicas a Marco Antonio. Otra prueba de esto lo tenemos en los historiadores del siglo I. Los historiadores que exaltaban a la República eran perseguidos y sus obras quemadas como Labieno en la época de Augusto o Cremucio Cordo en la época de Tiberio u otros cuyas obras tampoco se  han conservado como las de Aufidio Baso o Peto Trásea. Sólo han llegado hasta nosotros las obras de historiadores cortesanos o las que por sus temas no se prestaban al enfrentamiento político. Entre los que caben destacar a Tito Livio o Tácito y otros a los que yo considero bastante pelotas como Veleyo Patérculo, Valerio Máximo o Quinto Curcio. Otra libertad que se perdió fue el derecho a la oposición política pues aunque Cesar siempre fue tolerante e indulgente no podemos decir lo mismo de sus sucesores. Y si no que se lo pregunten a las víctimas de Tiberio, Claudio o Sejano (aunque no llegó a ser emperador formalmente) por no nombrar ya a mediocres como Calígula o Nerón. Todo esto no quiere decir que yo esté del lado de los optimates. Espero que cierta hondera baleárica no empiece a tirarme piedras en cuanto lea este mensaje. Eso sería rebajarse a la altura de Marco Antonio mi estimada Caesaris Puella, yo sólo intento ser lo más neutral posible dentro de mi subjetividad. Con respecto a lo que dices de Augusto quisiera formularte una pregunta en el debate que lleva su nombre además de la que ya te formulé y que en el momento en el que escribo este mensaje todavía no ha sido puesta. Recibe un cordial saludo.

28-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Tulliola. Parte I. al mensaje del 21-06-2002.  Estimada señora. Aunque no comparta sus opiniones no me cabe duda de que Cicerón se hubiera sentido muy orgullosa de usted. Debe ser una abogada buenísima pues es capaz de encontrar argumentos donde no los hay y además hacer que suenen convincentes. Según mi opinión Cicerón le hace la pelota a Cesar descaradamente para lograr el fin que persigue que es el perdón de sus amigos optimates. No creo que Cesar perdonara a estos por lo que le dijera Cicerón. De acuerdo en que Cicerón era muy inteligente pero Cesar tampoco era un necio como para dejarse manipular por un discurso por muy elocuente que fuera. Cesar nunca fue partidario de la represalia y es una de las cosas que a mi juicio contribuyeron a su grandeza. Nunca fue partidario de ésta porque la vivió muy de cerca al desafiar al entonces todopoderoso Sila negándose a divorciarse de Cinilla, la hija de Cinna. De hecho salvó la cabeza de milagro. Además sabía por experiencia que la venganza sólo trae venganza pues vivió las consecuencias del enfrentamiento entre Mario y Sila. Me hubiera gustado ver a Cicerón en la misma situación a ver si se hubiese atrevido a desafiar a Sila. Perdóneme si la ofendo pero me parece absurdo el decir que Cicerón quisiera obligar a Cesar a perdonar a sus amigos o a restaurar la República. En todo caso pretendería influirle pero no obligarle. No considero tan tonto a Cicerón como para pretender obligarle pues Cesar tenía en la práctica todo el poder. En cualquier caso si Cesar hubiera abandonado la Dictadura como pretendía Cicerón a los pocos años hubiera habido otro enfrentamiento militar por el poder como ocurrió después de que lo mataran. Este sistema de gobierno, por muy plausibles que fueran sus principios, era insostenible como ya dije en el debate sobre la Conjuración de Catilina, y esto es algo que Cesar veía y Cicerón y los demás optimates no, ni los mas radicales ni los más moderados como él. Seguían empeñados en defender ese sistema político con palabras bonitas para mantener su situación privilegiada.

28-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Tulliola. Parte II. Creo que el permitir que le proclamaran dios fue un error por parte de Cesar. Es evidente que se le subió el éxito a la cabeza y que era un poco creído. Sin embargo no creo que fuera tan necio como para pretender que lo nombraran Rex sabiendo el agravio que eso supondría para los romanos por muy poderoso que fuera. ¿Qué hubiera significado para su preciada dignitas el ser despreciado por todos como un tirano?. Para mi es evidente que nunca se hubiese expuesto a eso. Al respecto existen algunas conjeturas como le cuento a Caesaris en mi respuesta del 21-06-2002 pero no se puede probar nada. Saludos.

02-07-02.De: Carlos J. Pacheco. Me resulta muy simpático que una persona hable de Cicerón como todo un ejemplo de moral cuando fue capaz de alabar a los asesinos de César. ¿Es un ejemplo de moral alabar un asesinato rastrero y cobarde y alegrarse públicamente de la muerte de alguien aunque fuera tu opositor político?. Tal vez no fuera tan criticable que le hiciera la pelota a Cesar pues su objetivo podía ser calificado como noble, el salvar a sus amigos, pero si hubiera tenido un poco de vergüenza se tenía que haber callado y no aplaudir este tipo de cosas. Que gran visión política la de Cicerón. De que sirvió el asesinato de Cesar si todo el pueblo clamó venganza y casi de  inmediato volvió la guerra. ¿Es que no se daba cuenta de que el pueblo no estaba de acuerdo con sus ideas, o es que no le importaba?. ¿Es que el pueblo de Roma era tan corto de mente que se dejó manipular por Marco Antonio en el discurso que pronunció en el funeral?, ¿Cuantos siguieron a los asesinos de Cesar cuando con sus puñales ensangrentados recorrían las calles reclamando del pueblo que les siguieran para borrar el nombre de Cesar?. No les hicieron ni caso. Que gracioso ver a los boni reclamando al pueblo para legitimar sus decisiones cuando durante siglos les habían negado el pan y la sal. ¿No demuestra esto que los boni no veían más allá de sus narices?.¿ O simplemente pensaban que el pueblo era un rebaño de borregos que podían usar a su antojo? Que grandísimo ejemplo de moral el de Cicerón el alabar a estos elementos. Dan ganas de llorar de la emoción. Y Cicerón, aunque moderado era un boni. Saludos.

05-07-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte I. Salud, admirada republicana. En Ibero América también hay libros de Platón, Aristóteles, Cicerón, y del señor etcétera. Es una de las ventajas de vivir en el siglo XXI. En tu réplica a Caesaris, a mi entender creo que confundes la obra de Sila con la de César. Que el mundo de hoy no sea el paraíso que según tú nos legó Cicerón, tiene mucho que ver con lo que dijiste: “la corrupción estaba en la gente no en las Instituciones”. Inclusive en las repúblicas de hoy se ven escándalos de corrupción; ¿Acaso la culpa es de Cicerón? Muy curiosos tus nexos causales, en realidad. En mi feliz ignorancia, considero que la explicación está más en los trabajos de Hobbes (Leviatán especialmente) que en los de Cicerón. El Estado es un mal necesario, una instancia creada para evitar que los hombres se despedacen entre sí. Y la república de Cicerón no pudo evitar a Sila & Co. Preguntas a Caesaris: “¿no era mejor que César rechazara toda la parafernalia real y restituyera a Roma una estructura democrática pero con leyes más firmes?” Ni en Atenas la democracia se concebía como en la época actual. No se puede restituir lo que nunca se ha tenido. Igualmente le dices: “después de César ¿que? Eso nunca lo pensaron.” Pues sí. Bruto & Co. nunca pensaron en lo que pasaría después de su acto de liberación, aplaudido por Cicerón. Pero nunca, nunca hay que perder de vista que la democracia del siglo XX fue acuñada en el siglo XX y no antes, ni siquiera por Cicerón. Particularmente, no creo que los plebeyos, o los aliados itálicos, ni las provincias consideraran estar amparados en su derecho a la libertad de expresión y libre desarrollo de la personalidad, bajo el régimen republicano de aquel entonces. No es lo mismo la república del siglo XXI, que la república cartaginesa, o la república romana, o la extinta república democrática alemana, que ni era democrática, ni era república, y ni siquiera era alemana, sino más bien marxista, una virtud por encima de cualquier nacionalidad. Te habías demorado en citar lo que Cicerón dijera de Catón. Pero como ya lo dije, los ojos humanos ven hacia fuera, y es muy comprensible que Cicerón criticara, y no que se autocriticara. No Tulliola, no siempre se puede salvar una república, y por esta realidad cayeron repúblicas como la cartaginesa, la romana, la de Venecia, Génova, y la RDA, entre muchas, muchas repúblicas a citar.

05-07-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte II. Los títulos y las  formalidades no determinan la realidad. Como la ignorancia es atrevida, me atrevo a apartarme una vez más de lo que dijera Cicerón, y resalto lo que Foucault explicara en su obra “La Verdad y las Formas Jurídicas”, al destacar que no existe una forma simple de poder. Por el contrario, en la sociedad se dan múltiples relaciones de autoridad situadas en distintos niveles, apoyándose mutuamente y manifestándose de manera sutil. En consecuencia, a la hora de analizar una revolución, ha de hacerse a un nivel “microscópico”, teniendo en cuenta la suma de todos los poderes, incluidos los que se verifican en los niveles más bajos. Las apariencias engañan, Tulliola. No siempre el régimen formalmente más dividido es el más liberal, y viceversa. En cuanto a tu pregunta “¿Fueron de verdad las reformas de César suficientes para que dejara de haber maldad en el Imperio?” Te comento que el análisis jurídico e histórico referido exclusivamente a la bondad o a la maldad me produce repelús. Volviéndome a apartar de tu posición, me quedo con lo que dijera Kant en lo relativo a la moral y el Derecho, al manifestar que el objetivo de la crítica (en este caso histórica) debe ser el determinar los límites dentro de los cuales la razón es capaz de instaurar un orden de certezas indudables, y que más allá de éstas, la metafísica no puede engendrar sino conocimientos ilusorios: las ideas de Dios, de la libertad, de la inmortalidad del alma, por ejemplo. Que lo moralmente relevante no son los hechos en sí, sino el motivo que nos lleva a actuar de una determinada manera. Como bien sabes, la moral es autónoma, mientras que el poder y el Derecho son heterónomos.

05-07-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte III. Así las cosas, a la hora de analizar los acontecimientos históricos debemos tener en cuenta las capacidades racionales dejando a un lado las consideraciones ilusorias, y teniendo en cuenta los posibles móviles de la conducta de los personajes estudiados, César en este caso. Finalmente, Tulliola, me sería muy satisfactorio que tu banquete espiritual con los libros, “rodeada de las más excelsas obras de arte que el mundo antiguo haya conocido y por si fuera poco… departiendo con gente de los orígenes más variados respecto a la Ley, el Derecho, el Estado, la Filosofía, el Hombre, la Justicia y todos esos temas con el mayor deleite por mi parte”, a la hora del recreo tuviera en cuenta una obrita que sin alcanzar la sublimidad de Cicerón, quizás puedas encontrar light; Aunque debo advertirte que la obra no es antigua, mucho menos romana. Es de un autor iberoamericano. (Chileno para mayor precisión) Hablo de Eduardo Novoa Monreal, autor de un libro maravilloso que se titula “El Derecho como Obstáculo al Cambio Social.” Un parrafito de su obra, dice: “Una continua movilidad y cambio impulsan, más allá de cualquier voluntad conservadora, un proceso de creación cultural que pugna por expresarse en variaciones y revisiones de las formas de vida social, aun cuando para ello sea menester desbordar los marcos que quisieran contenerlo. Nuevos valores y nuevas necesidades sociales azotan, ininterrumpidamente, ese Derecho petrificado e insuficiente, por inepto para adecuarse a las realidades emergentes.” Es un libro maravilloso, que si bien enseña que el Derecho es una de las disciplinas más sublimes que existen, igualmente invita a contemplar la posibilidad de que la academia jurídica sea autocrítica. Particularmente, aplaudo a estos juristas que se atreven a retroceder milenios en la investigación jurídica, al tiempo que desafían la voz de la autoridad, así ésta sea clásica. Un texto muy loado por la academia jurídica iberoamericana la cual igualmente departe respecto a la ley, el Derecho, el Estado, la filosofía, el hombre (y la mujer), la justicia y todos esos temas. Saludos.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Carlos J. Pacheco. Parte I. Ave Carlos!!! Me da mucho gusto saludarte. Antes que nada, por favor, tutéame, soy más joven de lo que aparento en mis intervenciones.  He de decirte que fue delicioso para mí leer la respuesta que le has dado a Joaquín respecto al SCU. Me gustaría que leyeras la respuesta que acabo de darle a Joaquín en la que hago referencia a la legitimidad de la actuación de Cicerón en cuanto a la Conjuración de Catilina, por estas fechas se debe estar publicando. Responde tu también a ella si así lo deseas. Gracias por lo que me dices de que soy una buena abogada por encontrar argumentos donde no los hay, ¡Para eso estamos los abogados! y no es faltar a la moral que te diga esto, no tienes idea de la cantidad de ocasiones en que para defender la verdad y las causas buenas es sumamente difícil encontrar argumentos que suenen válidos. A veces, no se puede defender la verdad con los elementos que tienes porque son insuficientes y es entonces cuando un buen abogado recurre a su inteligencia y su perspicacia para devolverle la victoria a la justicia. En cuanto a Cicerón, por su puesto que le hace la pelota a César pero no para que perdone al resto de los vencidos, ese fue el pretexto que uso para decirle, de una manera muy sutil y hábil, que ya que había vencido debía restaurar una estructura al Estado y que debía ser la República. El discurso pro Marcello es una joya inapreciable de elocuencia, sagacidad y patriotismo. Alaba a César, lo ensalza, en parte sinceramente y en parte también porque a eso le obligaban las circunstancias, no olvides que César era el hombre más poderoso del mundo, bastante afecto los halagos y al engrandecimiento por encima de los demás seres humanos, si era necesario adularlo para hacerle llegar un mensaje ¿Qué importa?  Por otro lado, se ha dicho mucho de la bondad de César para con los vencidos y en particular tú dices que no era partidario de la represalia pero ¿Qué hay de la matanza de Munda?, ¿Y qué de Ligario? Si Cicerón no hubiera hecho cambiar al divus de opinión, no habría habido poder humano que convenciera a César.  En cuanto a lo que dices de que ya te gustaría ver a Cicerón desafiando a Sila, te recuerdo que Marco Tulio también tuvo que huir a Grecia después de haber defendido a Sexto Roscio, en cuyo juicio el abogado se atrevió a denunciar la precaria situación de la Política en Roma, habló a favor de una persona inocente y de paso hizo notar los abusos del Dictador.  César no  quiso divorciarse de Cornelia en una rabieta en la que, según el, defendía su dignidad, pero fue un gesto, para variar, estéril porque no hizo destacar sino  su misma impulsividad y su gran soberbia.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Carlos J. Pacheco. Parte II. No, lo que quería Cicerón no era que César simplemente dejara la Dictadura y punto. Debía dejarla una vez reformadas las leyes necesarias para que no volviera a ocurrir algo como lo que ocurrió con él, pero devolverle la soberanía al Pueblo y al Senado de Roma. Según tu ¿Qué era lo que hacía más viable un gobierno unipersonal que un gobierno colegiado? La República se merecía una reforma pero no que la borraran del mapa. A final de cuentas Roma siguió siendo manejada por una oligarquía, es decir, por el montón de lambiscones que se le pegaron a los emperadores. Entonces, según yo, no se ganó nada, mas bien se perdió todo. Cicerón no tenía ni poquito una situación privilegiada, desde que regresó del exilio hasta su muerte vivió sumido en deudas casi impagables, qué fácil le hubiera sido apoyar con toda su elocuencia a los que proponían la condonación de las deudas y pasar, por fin, a una situación de privilegio. Qué fácil le hubiera sido, dejar de escribir el “Catón” y no haber defendido a Ligario y no haber pronunciado el Pro Marcello  y pasarse sencillamente al bando de los que se unieron a César quien le habría solucionado, de mil amores, los problemas financieros si se le hubiera adherido.  Pero no fue así, no eran los privilegios lo que le atraía a Cicerón, era un sentimiento más noble que eso, era el amor por su Patria, por su gente. En cuanto a lo que dices que César no tenía planeado tomar el nombre de Rex, te recuerdo que ya se había tomado la decisión de que, para ir a combatir a los partos, debía dársele el título de rey sólo para usarlo en el extranjero. Tienes razón, en Roma tal vez no hubiera sido popular, sin embargo, ya era un rey de hecho. En otra participación, reprochas a Cicerón haber alabado a los asesinos de César. No se alegró del asesinato en sí, lo que alabó fue la determinación de los cesaricidas y el buen paso que habían dado para el restablecimiento de la República, ensalzándolos a ellos apoyaba a la República. Alegrarse de la muerte de un dictador no es inmoral, porque no es la muerte de una persona cualquiera, es la muerte de alguien que, a criterio de Marco Tulio, le estaba causando daño a su patria. Déjame decirte que el pueblo sí se dejó impresionar por Marco Antonio en el funeral de César, porque, además de que le heredó una cantidad a cada uno de los ciudadanos, la gente que fue   al funeral de Cesar y a la lectura de su testamento eran obviamente partidarios suyos. 

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Carlos J. Pacheco. Parte III.  La gente no estaba de acuerdo con la corrupción de los Optimates, con sus métodos torcidos, con sus privilegios, pero todo eso no desapareció con César, mantuvo a todos en su sitio, los pobres eran pobres, los ricos eran ricos, los corruptos siguieron corruptos. ¿Crees tú de verdad que la gente no hubiera estado de acuerdo con las teorías de Cicerón? No con las de los Optimates corruptos, sino con las de Cicerón. Yo creo que sí lo estaban pero desgraciadamente pudo más la avaricia que las buenas razones.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte I. Hola otra vez mi estimadísimo Cónsul. Me da mucho gusto encontrarme a menudo  con su digna presencia en el Foro, aunque lamento que, por los tiempos que corren, después de las maravillosas reformas del Divo de la Subura, ahora su poder sea menor del que debería ser. Pero mejor empecemos con lo que nos tiene aquí porque si expresara algo fuera de lugar tal vez mañana no vea la luz del sol. Con eso de que Roma se volvió una... shhhh! Dictadura... Bueno, dices que  El Estado es un mal necesario, ¡que razón tienes!, San Agustín ya lo exponía en su Civitas Dei. Y la verdad, no es tan difícil llegar a esa conclusión. Qué hermoso sería que no hubiera necesidad de leyes, que el ser humano respetara a su prójimo por iniciativa propia, que la corrupción de las costumbres fuera algo inconcebible, pero no es así. El hombre, como zoon politikon, requiere de relacionarse socialmente con otros como él para satisfacer sus necesidades y para llegar a la plenitud de su existencia. Pero debe tenerse en cuenta que el hombre no es perfecto, tiene defectos, vicios y estos deben ser controlados por una autoridad superior que tenga fuerza coercitiva, ya que la solución por medio de la vindicta privada trae consigo el caos. El problema es el siguiente: Se requiere de una autoridad superior, sí, pero ésta necesariamente deberá surgir del mismo hombre y por tanto, compartir su naturaleza dual de virtud y de vicio, por lo tanto, la autoridad también debe estar controlada. Un dilema complicado ¿no?, Las monarquías no son perfectas porque, por más que tu y José Ignacio se empeñen en deificar a Alejandro y a César, los monarcas son SERES HUMANOS, que se equivocan, tienen ambiciones, intereses, pasiones, carencias y también virtudes, claro. Por eso es que, a la larga una monarquía se vuelve odiosa, ¿Sabes por qué? Porque una monarquía no cumple, no puede cumplir con la principal función que tiene un Gobierno, El Bien Común. Se corrompe tan rápido como dura la vida de un monarca bueno y lo que sigue es una moneda en el aire. Piensa ¿Qué es lo que el ser humano necesita del  Gobierno, no de hoy ni de ayer  sino de SIEMPRE? ¡¡¡¡SEGURIDAD!!!!  y una monarquía, dictadura, pato, cisne, avestruz o como le quieras llamar a ese “sistema” en el que el máximo poder se encuentra en una sola persona,  no es sino la forma de gobierno más inestable que hay. Tampoco nada de esto es muy difícil de concluir, pero le llevó siglos a la humanidad darse cuenta de eso.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte II. En Roma los votos de los más ricos contaban más que los de los pobres, no se tenía el concepto de Democracia que se tiene ahora en el cual todos los votos cuentan lo mismo. Pero el fin no era diferente, acotar el poder. Insisto, ontológicamente un plebeyo valía lo mismo que un patricio, pero en aquel entonces, ese concepto no estaba generalizado. Cicerón en eso sí se adelantó a su tiempo. No dejaba de reconocer la categoría de las familias ilustres pero afirmó que, como en su caso, para el gobierno valían más los méritos personales que un apellido. No negó la institución de la esclavitud como una necesidad de la sociedad en la que vivía, pero les otorgó valor de seres humanos a los esclavos, que eran vistos por la gran mayoría de los romanos como simples cosas.  Yo nunca dije que se restituyera una Democracia como la que tenemos ahora, dije que restituyera y se afianzara la que ya se  había tenido. No, ni Bruto ni Casio ni ninguno de los cesaricidas pensó en lo que iban a hacer después de matar a Julio. Pensaron que “muerto el perro se acabaría la rabia” pero no y, de hecho, Cicerón fue el único que pensó en una manera de restaurar la República ya que  habían tenido el valor de matar al... pato, cisne. Los Brutos.. sí, les queda el nombre, no hicieron NADA para terminar lo que habían empezado, se conformaron con las palabras bonitas de Antonio y dejaron solo a Cicerón. Aún así se enfrentó contra “Dionisio” y por lo menos intentó algo para arreglar las cosas. Su error, cometido con Octavio, lo pagó caro. El arpinate no se equivocó, el muchacho era un genio, pero carecía de escrúpulos y le sobraba soberbia. No estoy de acuerdo contigo en que la Democracia del siglo XX se acuñara en el siglo XX. La historia es una concatenación de causas, hechos y consecuencias, nosotros somos lo que somos por lo que pasó hace 2000, 1000, 500, 5 años, somos lo que somos por lo que sucedió ayer, las épocas se han dividido a fin de que se les pueda entender mejor pero no se terminó una para que otra empezara de cero. Igual pasa con las ideas, la Democracia de hoy, es porque hace muchos siglos en Grecia se desarrolló un modelo rústico de ella y poco a poco se le fueron añadiendo cosas y perfeccionándola, las Repúblicas igual, el concepto que tenemos ahora es así porque se ha venido enriqueciendo con el tiempo pero la esencia sigue siendo la misma.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte III. ¿Qué los plebeyos no tenían libertad?  Si no la tenían ¿para qué los candidatos gastaban verdaderas fortunas en comprar sus votos? ¿por qué se endeudaban ilimitadamente los políticos para organizarles los juegos más impresionantes a fin de que votaran por ellos? Sí existía libertad de decisión, lo que había era una corrupción tremenda pero eso se podía arreglar. Pero no, César se quitó de problemas, acabó con la corrupción en las elecciones sí, es cierto, porque él elegía a los Cónsules, Pretores, Tribunos etc. Pero también acabó con la poquitita libertad que existía.  Los Optimates eran malos y tenían muchos privilegios porque ellos, con sus trampas, hacían que se eligieran a sus candidatos. Con César ya no había eso, ya no estaba en manos de unos pocos poner a los gobernantes, ahora estaba en manos de uno sólo ¡Wow!, no dejes de reformar para bien ¿eh?  El divo no era la solución, era parte del problema. A fin de cuentas no era sino un Optimate que se aprovechó de la corrupción del sistema para adquirir privilegios, pero usando la banderita de ¡soy muy popular! ¿Qué mejoró? Los pobres siguieron siendo pobres, los Optimates ricos con privilegios siguieron siendo Optimates ricos con privilegios, siguió habiendo corrupción, siguió habiendo guerras, siguió habiendo extorsiones, entonces me quieres explicar ¿Cuál era el sueño de César? Hay ¡Que tonta! ¡Ya lo sé! Superar a todos los hombres de la tierra ser el mejor militar, un dios y un dictador perpetuo. ¡Que buenos deseos, tan desinteresados y humanistas!  A propósito la RDA, y todas las demás que citaste de Repúblicas nada más tenían el nombre así que no son muy buenos ejemplos. Nadie me ha contestado esta pregunta ¿Por qué era mejor una Dictadura perpetua que una reestructuración de la República? ¿Qué era lo que hacía muy sensata la instauración de un poder único y no uno colegiado?  César pudo perfectamente, en uso de su poder,  reactivar la constitución pero ¿sabes por qué no lo hizo? Porque de hacerlo, la ley le exigiría  responsabilidades. No era que tuviera un súper proyecto en mente, mas bien creo que no le quedó otra opción si quería salvar el pellejo. Como bien dijo José Ignacio “César concebía la vida como un juego de azar, un juego que podía trucarse para obtener ventaja, pero en el que al final siempre dominaba la Fortuna, la veleidosa dama que se enamoraba otorgando su amparo a sus favoritos mientras no surgieran otros que los desplazaran.” Y es cierto, muchos de los acontecimientos de su vida estuvieron regidos por decisiones de último momento, regidas todas por un incomprensible orgullo y soberbia que le dominaba. Por eso desafió a Sila, por eso pidió más dinero para los piratas, por eso cruzó el Rubicón. La fortuna le sonrió afortunadamente, pero el gobierno no es un juego de azar, porque no se trata de resolver el problema que tienes en frente sino de resolver los problemas de las generaciones venideras y que no estaba pensando en ellas, está muy claro desde el momento en el que, con mucha inconciencia, aceptó la dictadura perpetua y los honores divinos.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte IV. La frase del libro de Novoa Monreal, es muy sabia, la ley debe adaptarse a la realidad que se vive en la sociedad, pero siempre y cuando se tome en cuenta, como ya manifesté muchas veces, la ley natural. Pregúntales a los judíos que murieron en los campos de concentración nazis, si el cambio que hubo en Alemania, ese proceso de creación cultural que pugna por expresarse en variaciones y revisiones de las formas de vida social, aun cuando para ello sea menester desbordar los marcos que quisieran contenerlo, fue para bien o para mal. En EUA, se ha considerado como una necesidad social el aborto y hay quienes califican las leyes  que restringen los experimentos con el genoma humano como obstáculos para el progreso. ¿Verdad que las leyes son necesarias? Deben adaptarse a los tiempos pero no perder de vista la ley natural, la esencia del ser humano, y su fin principal que es la justicia.  El cambio que generó César era muy inestable, tan vulnerable como su vida, además, no era un cambio en realidad. Roma siguió siendo una oligarquía, corrupta y siguió habiendo guerras, lo único nuevo era un dios más en el panteón, cosa que no hubiera ocurrido si Cicerón hubiera triunfado porque entonces en Roma habría un sistema, una manera de administrar el gobierno en el cual se equilibrara el poder, y ¿Para qué sirve eso de equilibrar el poder?  Nada más para que no haya abusos, para que habiendo confrontación de intereses, por ejemplo, patricios vs. plebeyos si existía un peso y un contrapeso, terminara por balancearse, como fue ocurriendo a lo largo de la república, a eso aspiraba. Los plebeyos fueron ganando poco a poco un lugar. Que conste que Cicerón no quería la República como estaba antes de César, Cicerón quería la república que él describió en su libro respecto a eso  me gustaría que me dijeras ¿por qué crees que le faltaba realismo?, ¿qué hacía que fuera un sueño inalcanzable? Defiendes las dictaduras porque Alejandro era un rey y,  perdóname, pero su imperio murió con él; sus gestas fueron muy impresionantes, pero todavía no se enfriaba su cuerpo cuando su imperio ya se desmoronaba. Para mí, como ya dije, la labor de los militares es como la de los fontaneros, hacen los conductos para que pueda pasar el agua, porque sin ellos el agua no llega a su destino, pero, sin agua, los conductos serían inútiles. Claro que el agua en este caso son las leyes, el arte, la cultura, las costumbres, la técnica, en fin la evolución que nace de la unión de las diversas ideologías, aunque, esto también se puede dar por la pacífica actividad del comercio.. en fin, eso es lo que yo creo. 

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte V. César no era un corrupto por no ser republicano, era corrupto porque se valió de la enfermedad de un sistema para asegurarse la primacía en el poder, utilizó los fondos de Craso para comprar al pueblo, en eso no era muy diferente de algunos Optimates. Si sus intenciones eran tan buenas, ¿por qué Craso, ese monstruo de corrupción que se adueñó del dinero de los proscritos de Sila, le prestaba sumas impresionantes de dinero sin chistar? ¿Para qué se hizo el triunvirato? No me trago ni poquito la teoría de que “César veía por el pueblo” ¡Por favor!, Si el problema era la Corrupción por qué no la erradicó cuando pudo, no, al contrario bajo sus propia narizota (literalmente) sus protegidos se enriquecían a costa de lo que fuera, no les quitó los privilegios y sus rapiñas a los Optimates, tan es así que Bruto era Pretor cuando mataron a César.. Se compraban los votos del pueblo y César fue un claro ejemplo de ello. Cuando lo necesitó se valió de las bandas de compradores de votos que tenía Craso, hasta que al final ya no los necesitaba porque el voto del pueblo ya ni siquiera contaba. Saludos a todos

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte I. Ave Legatus Lacus!!!. Antes que nada, una disculpa pública por no haberte extendido la invitación a mi domus. La cena que organizaré en ella en honor a todos los foristas hará sentirse a Lúculo como un paleto. Deseo que Venus te conceda la total recuperación de tus males causados por el amor y que Esculapio cure la gastritis que te causan mis participaciones en el debate. Déjame decirte que a mi tampoco me gustaría perderte de vista en la Curia porque ¿Qué sería una asamblea sin puntos de vista diferentes? ¿Qué sería el senado sin ver a Catón y César discrepar?.  Quisiera hacer la aclaración de que las obras de arte que tengo en mi casa no las trajo ningún soldado, las compré yo misma en Atenas y Rodas asegurándome de que fueran absolutamente auténticas. Entrando en tema, se perfectamente de la guerra que sostuvo Roma con los piratas y conozco el discurso de Cicerón. Quien creo que está confundiendo las churras con las merinas es otro porque yo no comparé a los piratas con los catilinarios ¡libren los dioses a los piratas de haber sido unos traidores!. Los piratas no tienen patria, pero los conjurados sí la tenían y la traicionaron, por eso merecían  un castigo ejemplar. Escribiste que los piratas asaltaron una nave por la fuerza de las armas, mataron a la tripulación, secuestraron a los pasajeros y los llevaron a su guarida mientras pedían rescate por ellos. Eso me sonó más a George Lucas que a una historia de verdad, por esa razón me di a la tarea de investigar: ninguno de los Biógrafos dice que César haya sido apresado por los piratas en una batalla sostenida contra ellos. Secuestraron a Julio como secuestraban a muchas personas, pero lo hacían meramente por el rescate. César venía, según Plutarco, de haber pasado mucho tiempo con Nicomedes (trabajando de copero, pero de esos que cooperan, se relajan etc.)  y cuando regresaba fue capturado por los piratas. No dice nada de asesinatos ni de otros secuestrados sólo a él. Después vino lo de los cincuenta talentos y demás. Cuando los piratas lo liberaron, César fue contra ellos, los apresó y fue a ver a Junio, funcionario romano que mandaba en Asia y que le correspondía castigarlos, pero se le ocurrió poner los ojos en el dinero del rescate y no se apresuró a dar castigo a los piratas, por eso Julio fue y los colgó. Por lo tanto, mi querido José, el secuestro de César fue un hecho aislado de los muchos que dieron motivo a que se sostuviera la guerra. Lo que sí estuvo mal fue que pasara por encima de la autoridad del Gobernador de Asia y que arremetiera contra los presos que realmente ya no le podían causar un daño.

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte II. No los venció militarmente, porque ni siquiera tenía un nombramiento militar para hacer eso ni tenía un ejercito ni se libró una batalla, los mató por venganza, para demostrar que con él nadie se metía y para darle una lección, más que a los piratas, al funcionario que no le hizo caso.  Es muy curioso que me preguntes por los crímenes de los implicados en la conjuración de Catilina, acabo de hacer referencia a eso, en el debate de ese tema, en mi última respuesta a Joaquín Acosta. ¿Quieres decir que había que esperar a que prendieran fuego a la ciudad, a que mataran a inocentes para, entonces sí, enjuiciarlos? El delito que cometieron fue de traición, de haber reunido tropas para atacar a Roma, un delito más grande que cualquiera que los piratas se hubieran atrevido a cometer jamás. ¿Qué victoria militar hubo contra los asesinados por orden de Cicerón en el Tullianum? ¿Te parece poco la batalla de Pistoya? Ellos eran parte del ejercito de Catilina, aportaron dinero para armar a los insurrectos; ellos no querían dinero, querían poder, querían asesinar.  Los piratas que secuestraron a César querían el rescate, lo obtuvieron y después lo dejaron ir como si nada, hasta se callaban por la noche para dejarlo dormir. Él fue quien les ofreció una suma mayor a la que pedían, para ellos era más un negocio que un secuestro y por supuesto no una guerra. Pasando al caso Vercinguetorix, César tenía todo el derecho de matarlo como a un vencido, y Cicerón no se tenía por qué meter con eso ni por qué defenderlo, era un preso de la guerra. Lo que es sumamente reprobable por parte de César fue la forma en que, haciendo gala de toda su fantochería, humilló y acabó con el galo. No entiendo tu manía de defender a César atacando a Cicerón, porque ni logras quitarle ninguna culpa a César ni mucho menos echar ninguna sobre Marco Tulio. Hay que diferenciar bien dos cosas: una cosa son las batallas libradas por César con extranjeros, es decir, en Egipto, el Ponto y las Galias, y otra cosa es la guerra civil. Respecto a las primeras, era completamente justo que se celebrara un triunfo y Cicerón las recomendó “siempre dentro de los límites de lo humano.” En cuanto a las segundas, fueron lo más bajo y cruel que pudo haber. En relación a tu comentario sobre las Repúblicas,  qué curioso, las monarquías parlamentarias, como España e Inglaterra, son muy parecidas al sistema que proponía Marco Tulio en su De República. Un princeps, que tuviera autoridad moral pero nunca potestad el Moderator rei publicae. 

14-07-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte III. Quisiera que me dijeras, como ya le pregunté a Joaquín, ¿Por qué era mejor un sistema de gobierno unipersonal que uno colegiado? ¿Qué le impedía a César restaurar o instaurar, como quieras, las libertades de su pueblo? ¿Qué convertía en sensata, que justificaba,  la destrucción de un sistema, noble en sí, que debía ser perfeccionado, no arrasado?  César efectivamente era una realidad, realmente provocó un cambio el mundo en que vivía, pero eso también lo hace un huracán, un terremoto o un incendio. Destruir, no significa cambiar para bien. Yo, que te quede bien claro, no estoy defendiendo la República corrupta de Catón y de Bruto, estoy defendiendo la República que quería Cicerón y que era tan viable como noble. Por otro lado, no me han contestado nada de lo que pregunté ¿Dejaron los Optimates de tener privilegios durante la dictadura de César? ¿Se dejó de extorsionar? ¿Castigó a alguien por esquilmar a una provincia? Lo único que admito es que dejó de haber corrupción en las elecciones de magistrados, claro, ¡Porque los elegía él! Si los romanos no eran libres para elegir a sus gobernantes ¿Por qué entonces tantas deudas contraídas por César para organizar juegos? ¿Por qué se valió de las bandas de compradores de votos de Craso? Los que viven en la Subura no tienen los mismos lujos que tengo yo, eso lo se, pero te aseguro que no los alcanzaron cuando llegó César al poder; los pobres no dejaron de ser pobres ni los ricos dejaron de ser ricos; a las provincias se les siguió robando bajo la misma nariz de César. La dictadura no es la solución, es solamente parte del problema. Cicerón y yo queremos solucionar todas esas injusticias, pero partiendo de la dignidad del pueblo, partiendo del avance que significa un sistema republicano, no volviendo a los tiempos de Tarquino.

14-07-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte I. Mi querida y admirada colega senatorial. En primer lugar me inclino nuevamente ante tu belleza y sabiduría y agradezco tu valiosa invitación a tu lujosa domus llena de obras de arte compradas con el oro que mis muchachos trajeron de sus campañas y que han convertido a nuestra Roma en lo que es. Tu participación no me produce gastritis desde cierto correo que recibí hace unos días, sino una sensación de paz interior y sosiego. En segundo me permitirás que, de la manera acostumbrada, eche por tierra tu elaborado discurso sin violencia, por supuesto, pero con contundencia, que para eso eché los dientes en un campamento en Germania. Cito algunas frases "chocantes" de tu brillante discurso: "Los piratas no tienen patria, pero los conjurados sí la tenían y la traicionaron, por eso merecían un castigo ejemplar". Al parecer lo que no merecían era un juicio justo en el que pudieran defenderse de las acusaciones, lo que merecieron según Cicerón, Catón y demás "custodios de las libertades" fue que los estrangularan en el Tullianum sin darles la oportunidad a un juicio. Menuda "legalidad" es esa que defiendes, querida Tulliola, la de los matones y los ajustes de cuentas. "...ninguno de los Biógrafos dice que César haya sido apresado por los piratas en una batalla sostenida contra ellos". No, Tulliola, simplemente es que César prefirió libremente irse con los piratas en lugar de volver a Roma. Me imagino al jefe pirata preguntando "Señor Cayo Julio, ¿sería usted tan amable de acompañarnos? nos gustaría secuestrarle para pedir rescate por usted, claro que si no quiere venir no nos enfadaremos". "No los venció militarmente, porque ni siquiera tenía un nombramiento militar para hacer eso ni tenía un ejercito ni se libró una batalla". No. él llegó a la isla de los piratas y dijo "No tengo ningún nombramiento militar ni ejército, pero voy a apresaros a todos". Y, claro, los piratas se pusieron a aplaudir y se entregaron emocionados.

14-07-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte II. "¿Qué victoria militar hubo contra los asesinados por orden de Cicerón en el Tullianum? ¿Te parece poco la batalla de Pistoya? Ellos eran parte del ejercito de Catilina, aportaron dinero para armar a los insurrectos; ellos no querían dinero, querían poder, querían asesinar". ¿Puedes, Tulliola, citarme alguna fuente que hable de alguna confesión hecha por los acusados en su jucio autoinculpándose?. No, No puedes porque no hubo jucio. Dices que aportaron dinero ¿pruebas de ello?. Dices que querían poder ¿pruebas de ello?. Dices que querían asesinar ¿pruebas de ello? ¡Ah, que ahí si hay pruebas! Nada más y nada menos que una mujer de no ciertamente intachable conducta que va a ver a la dueña de Cicerón para contarle un chismorreo de alcoba. César jamás entró en la culpabilidad o inocencia de los acusados, él sólo defendió el derecho de todo ciudadano romano a tener un juicio justo. En ello se diferencia también de Cicerón, en que César, a diferencia del de Arpinum, jamás ordenó la ejecución de un ciudadano romano. Para Cicerón las personas eran objetos al servicio de sus ideas personales, para César eran ciudadanos romanos. En algo tenía que demostrarse su linaje romano puro al 100%, en que no sólo amaba a Roma sino también a sus ciudadanos. Algo que Cicerón no demostró cuando ordenó el asesinato a sangre fría de los acusados de la Conjuración de Catilina ni cuando junto con el pseudoesclavo Catón y el galo Pompeyo llevaron a Roma a la guerra civil. "En relación a tu comentario sobre las Repúblicas, qué curioso, las monarquías parlamentarias, como España e Inglaterra, son muy parecidas al sistema que proponía Marco Tulio en su De República". Te aseguro, Tulliola, que cuando si alguien asesinara al monarca a puñaladas en España o en el Reino Unido no se vería con buenos ojos que uno que se autoproclama "padre de la patria" saliera por la calle a expresar su inmensa alegría. Pero ya ha quedado suficientemente demostrado que Cicerón, se ve que a falta de otra fuente de satisfaciones, sólo se motivaba con el asesinato a traición de hombres desarmados. Pues si éste es tu modelo a seguir, Tulliola, menuda idea de la "justicia" tienes tú.

14-07-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte III. "¿Qué le impedía a César restaurar o instaurar, como quieras, las libertades de su pueblo?". Se lo impidieron los puñales que lo asesinaron, Tulliola, porque te recuerdo que a Cayo Julio César lo mataron a puñaladas los "hombres que deseaban la libertad de Roma" como Bruto, Casca, Casio y demás "repuplicanos". Y te recuerdo también que tu modelo de vida y de obra salió a la calle a cubrirse de infamia eterna para alabar el acto de los asesinos, los que habían matado de una manera tan cobarde y tan vil al mismo hombre que le había respetado a él no sólo su vida. Lo tuyo, Tulliola, lo cojas por donde lo cojas, no tiene defensa alguna, aunque no voy a hacer como hizo Cicerón, yo no voy a aplicar ningín SCU, yo, como César, defenderé tu escaño en este Senado, aunque ya me imagino cuál sería mi suerte si la situación fuera la contraria. Saludos.

14-07-02.De: Germán Pedraz. Respuesta a Carlos J. Pacheco. Cicerón es el clásico forjador de su propia leyenda; como orador y como abogado era muy competente, pero como político era un desastre y así fueron prescindiendo de él todos y cada los grandes nombres de la política romana. Estoy de acuerdo con algunos contertulios en que era un auténtico chaquetero y que mientras en los discuros que como abogado pronunció ante César como juez (el empalago de sus alabanzas debió provocar náuseas en éste) en sus cartas personales a Atico le pone de vuelta y media. Y eso que retocaba sus discursos después de pronunciarlos de cara a su publicación. Qué ideario político tenía Cicerón? Sólo uno: nombradme árbitro que soy un genio. Respecto a Labieno, no creo que pueda minusvalorarse la circunstancia de que las preferencias de César iban trasladándose de Labieno a Marco Antonio, lo que terminó precipitando su defección, aunque no creo que César quisiera prescindir totalmente de él, como lo prueba su nombramiento para la Narbonense, puesto de importancia pero al mismo tiempo un tanto fuera de la primera línea (o se trata de la vieja práctica de ascender a alguien para quitarle de un puesto para el que ya no nos vale?). Para los aficionados a acercarse a la historia desde la perspectiva literaria, me permito recomendar a Shakespeare y su maravilloso "Julio César";   Shakespeare fue un apasionado lector de Plutarco y el rigor histórico de su narración es incontrovertible, así como la hondura de sus personajes que no resiste comparación con los de los escritores de Best Sellers del siglo XX. Por último, me reafirmo en mi criterio de que César fue un hombre moderno y abierto en un mundo de personalidades rígidas y planas, (aunque en el caso de Octaviano y otros de gran inteligencia); su figura es singular por sí misma y más aún vista desde el entorno en que se movió. No podemos tampoco juzgarle desde nuestra perspectiva del siglo XXI, y achacarle que inició un guerra que costó un millón y medio de muertos por ambición personal, como Alejandro, Napoleón o como cualquier cacique tribal, cada uno en la medida de sus posibilidades; en eso César fue un poco vulgar, humano si preferís.

07-09-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte I. Salud, admirada republicana. A ver, si estamos de acuerdo, es porque no es difícil llegar a la conclusión. ¿Correcto? Bueno, las monarquías no son perfectas, desde luego. Pero las repúblicas, tampoco. ¿Sabes por qué? Porque nada creado por el ser humano es perfecto, ni siquiera una república. ¿Y sabes qué? Las repúblicas también se vuelven odiosas, Tulliola. Episodios como la guerra social lo demuestran. Y creo que al mezclar repúblicas con aves, es fácil sacar juicios categóricos como los que expones. Repito, las relaciones de poder son complejas, independientemente del régimen del que hablemos. Nada tan relativo como el concepto de monarquía absoluta. Y ni siquiera las repúblicas actuales han podido cumplir con el bien común. (Todavía hay ricos y pobres, pese a todos los buenos discursos de Cicerón) Marco Tulio se habrá adelantado a su tiempo, pero me alegra que la ciencia jurídica actual no haga las cosas al estilo del SCU. Y no creo que sea por ignorancia o desconocimiento de la milenaria investigación jurídica, Tulliola. Tú eres el fruto de millones de años de evolución. Pero naciste hace unos pocos años. Algo análogo acontece con la Democracia del siglo XX, y sus antecesoras. Tu estructura biológica no es exactamente igual a la del hombre 1470, evidentemente. Algo análogo acontece con las repúblicas del siglo XX, y con la república romana. La libertad de los plebeyos se evidencia con las fortunas derrochadas por los candidatos… Ah, ya. Pues el imperio persa y parto gastaba inmensas fortunas en determinadas festividades, luego entonces los súbditos asiáticos eran más libres que los atenienses, ¿cierto? Soy libre cuando se me da a escoger la forma en que voy a ser ejecutado? Caracalla fue un emperador, no un cónsul, y fue este corrupto emperador el que extendió la ciudadanía universal, como eco de la obra del pérfido César, no de Cicerón. Pero claro, es que consideras que Augusto fue discípulo de Marco Tulio, no de César, y la ciudadanía se extendió en una época en la que carecía de sentido. Tú admiras a Cicerón por sus discursos, y su magnánimo trato hacia sus esclavos. Yo admiro a César por sus obras, las cuales también han aportado a la moderna teoría política. El Corpus Iuris Civilis también tiene su deuda con Justiniano y el imperio, no sólo con la república, por citar un ejemplo. En cuanto a tu pregunta “¿Por qué era mejor una Dictadura perpetua que una reestructuración de la República? ¿Qué era lo que hacía muy sensata la instauración de un poder único y no uno colegiado?” Insistes en establecer estructuras simples de poder.

07-09-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte II. El poderío de César no arrojó por la borda toda la estructura política romana. Lo mismo digo de Augusto y demás sucesores. Gracias al imperio es que el Derecho Romano y demás instituciones políticas han llegado hasta nuestros días. Como muy bien lo sabes, juristas como Ulpiano vivieron bajo el régimen imperial. Repito, me parece bastante simplista ver las cosas en términos de blanco o negro exclusivamente (la república es enteramente buena y el imperio enteramente malo) Carezco de tu genio para introducirme en la mente de César, pero si su obra política, militar, literaria y jurídica fue el fruto exclusivo de su improvisación, esto no demuestra de suyo desacierto en César. Es cierto que nuestra realidad actual es el fruto del pasado, pero no es menos cierto que igualmente nuestra realidad la forjamos día a día, y no sólo mediante discursos, sino también a punta de acciones. Criticar es fácil. Construir, no tanto. César no devolvió la constitución para salvar el pellejo, dices… A qué constitución te refieres? A cuál pellejo salvado? Fue César quien le perdonó el pellejo a Cicerón, Tulliola, en una época en la que el vencedor de una guerra podía disponer de la vida de los vencidos. Fue Cicerón quien aplaudió la muerte -según tú- del tirano, no del hombre. Este aplauso es el que me indica la coherencia del espíritu del autor de obras como el De Legibus. Aplaudiendo la muerte del tirano, Tulliola, fue como Cicerón sentó las bases de su propia muerte. Cuando apruebas una muerte por el bien de un valor (República, libertad, etc.) legitimas tu propia muerte, la cual igualmente se puede hacer en nombre del mismo valor por el que luchaste tan desinteresadamente. Es por esto, que no puedo ver a Catón o a Bruto como mártires. Cuando rememoro la muerte de Cicerón, igualmente recuerdo la forma en que se alegró de la muerte del tiránico César, y lo que hizo durante su consulado y su SCU. ¿Cuál es la técnica, oh insigne Tulliola, para tener en cuenta siempre la ley natural? ¿Dónde comienza la ley natural, y donde termina? ¿Consideras que los nazis son discípulos de César? ¿Por qué reconoces sabiduría en el pensamiento de Novoa, si el cosmos es inmutable? Si la realidad es inmutable, y Cicerón tiene plena vigencia, ¿por qué es necesario revaluar conceptos y criterios? ¿Cuál es la esencia de la ley natural? ¿Porqué después de tantos milenios y tantos autores que admiran a Cicerón, en el mundo no hay justicia? ¿Por qué la ley debe adaptarse a los tiempos, si es una sola en Roma y Atenas?

07-09-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte III. Siempre será maravilloso pensar en lo que pudo haber sido y no fue. Es por esto que encuentras que si Cicerón hubiera triunfado estaríamos en el paraíso. Muchos dicen lo mismo de Aníbal, Hitler, Elvis Presley y otros personajes, de todas las naturalezas. Creo que a Cicerón le faltó realismo, porque es pedirle demasiado a un hombre que gozando de la primacía política, se contente al dejarse asesorar de los más sabios (vencidos por demás), sumiso y obediente. Tal vez se deba a que Cicerón nunca disfrutó de un triunfo político como el de César, por ejemplo. No encuentro demasiado difícil concluir que el hombre es naturalmente ambicioso. ¿Qué realismo habrá en esperar que una persona en ayunas, ante un delicioso dulce que ha obtenido mediante su propio esfuerzo y talento (o de la diosa fortuna), se abstenga de probarlo, esperando que venga un dietista experto y le dé su autorización? Dices que durante la república, los plebeyos ganaron poco a poco un lugar, y un progresivo balance. No estoy de acuerdo. La crisis agraria, Yugurta, Mitrídates, o la guerra social y servil, son síntomas inequívocos de las injusticias sociales en que estaba inmersa la república romana, odiada por europeos, africanos y asiáticos, y hasta romanos mismos, pese a ser república. Si el régimen republicano era “balanceado”, ¿Cómo explicas estos fenómenos históricos? Cicerón no quería la república como estaba antes que César… ¿La quería tal y como es hoy? De ser afirmativa tu respuesta ¿Cuál es la prueba de su clarividencia, aparte de sus discursos y principios? (Te pido pruebas concretas) ¿Acaso la forma en que manejó el SCU? Yo me quedo con el pérfido César, que en ejercicio de su corrupción se abstuvo de emplear los mecanismos de Cicerón cuando fue cónsul y concedió perdón a sus enemigos, y permitió la participación de no romanos en su inacabada obra política. Me imagino que considerarás que el trato que César tuvo con bárbaros como Balbo demuestra que en parte César fue discípulo de Cicerón, ¿Cierto? Tulliola, los pesos y contrapesos no sólo son formales. También son materiales. Y es preferible la materia a la forma, la realidad al nombre. (La Verdad y las Formas Jurídicas, ¿recuerdas?) Para entender un fenómeno social, no debemos quedarnos sólo con el nombre. Hace dos mil años, las leyes, el arte, la cultura, las costumbres, la técnica y los acueductos se imponían a golpes de pílum, no de discursos.

07-09-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte IV. Pero si hoy en día un misil es más efectivo que toda una sarta de discursos. Esta es otra razón por la que creo que ser académico no implica ser político, y refleja la falta de realismo en Cicerón y su obra. Repúblicas avanzadas como Inglaterra son lo que son gracias a sus fuerzas armadas y su nivel industrial, más que a la obra de Tomás Moro. Pero será muy, muy fácil argumentar que el poderío Sajón es el fruto de los discursos contenidos en la Utopía. No Tulliola, defender a Alejandro no es hacer apología de las dictaduras. Es muy simplista decir que la obra de Alejandro murió con él, y que la obra de Cicerón pervive a través de las diferentes repúblicas auténticas que existen. Sólo nombres. La obra de Alejandro pervive en los trabajos de Avicena, en el mundo helenístico y sus derivados (Roma uno de tantos), en la forma en que se expandieron el cristianismo o el islamismo, en las cruzadas que provocaron el renacimiento, y en fin, en el intercambio cultural que se dio entre la actual Gran Bretaña y la India, permitiendo el canje de conocimientos que han sentado las bases del mundo actual, más que en los discursos de Cicerón. No Tulliola, ni defiendo las dictaduras ni soy fascista por admirar a Alejandro y César, ni todo el que admire a Cicerón es un demócrata. El comercio no es una actividad esencialmente pacífica. Los más intensos fenómenos bélicos tienen igualmente causas y/o consecuencias económicas y comerciales. Mucho me temo que es este tipo de análisis es el que te ha llevado a concluir tu percepción de las cosas, aún en relación con las corrientes de pensamiento que no se adecuan a tu enfoque. Ser ambicioso no es ser corrupto, y pretender desinterés es ser ingenuo. Tus intervenciones, por ejemplo no son desinteresadas. Ni las mías, desde luego. Tu interés es reivindicar la figura de Cicerón, y el mío la de Alejandro, Escipión y César, por dar unos ejemplos. ¿Es esto en sí mismo malo o corrupto? No lo creo.  Ambicionar el poder y la gloria ni es bueno ni es malo. Qué se hace con el poder es otro cuento. Por mi parte, el día que yo me convierta en un genio militar, y realice una gesta que rivalice con la de Alejandro o César, y una vez en el poder permita que un ratón de biblioteca me diga qué es lo que hay que hacer, y así el mundo se vuelva perfecto, entonces entenderé que Alejandro y César eran corruptos y pérfidos. Mientras tanto, seguiré entendiendo que la historia la hacen los seres humanos, y que hay que analizarla con leyes de hombres, y no de ángeles, saludos.

07-09-02.De: Tulliola. Respuesta a José I. Lago. Parte I. Estimado compañero del Senado de Roma. Me da gusto que aún haya libertad de expresión en esta Augusta Asamblea. Cuando leo tus intervenciones me siento de verdad en una Cámara de Senadores. Tu réplica pasada es muy propia del Foro aunque, si me lo permites, debo decirte que me pareció un poco precipitada. Yo me tomaría más tiempo para responder. Lo del juicio a los conjurados de tan tratado y tan vuelto a tratar ya hasta se lo deben saber todos los foristas de memoria. Sin embargo, lo vuelves a mencionar. Por mí, no hay ningún problema, lo diré cuantas veces sea necesario. Ahora entiendo a Cicerón, con razón machacaba tanto su salvación a la patria, si tenía como contendientes a  Senadores como Joaquín Acosta y tú están más que justificadas sus múltiples referencias a esos acontecimientos. Los conjurados no tenían porqué haber tenido un juicio legalmente hablando, por lo tanto la actuación del Cónsul fue legal. Sin embargo, sí se les dio oportunidad de declarar y de defenderse. Si leíste mi última réplica a Joaquín Acosta, en la que narro a grandes rasgos como sucedieron los hechos, te darás cuenta que sí se hubieran podido defender de haber sido inocentes, pero como no lo eran, confesaron. Por otro lado, como ya le expliqué a la hondera en el debate de la conjuración, si de verdad los conjurados hubieran tenido derecho a un juicio normal ¿Por qué César no lo pidió? También César los condenó sin un juicio, los condenó al exilio vitalicio y a la confiscación de sus bienes. ¿Sí se necesita un juicio para condenar a muerte pero no se necesita para desterrar y confiscar los bienes?  La ejecución de los catilinarios no era un ajuste de cuentas, te confundes con el ajuste de cuentas que hizo César con los piratas, ese sí fue una actuación digna de un matón. A propósito, desafortunado el intento de burla que me haces respecto al secuestro de César. No estoy tan segura de que no se haya ido con ellos por voluntad propia ¿Sabes por qué? Porque militarmente se vence a un ejército, no a un montón de ladronzuelos ávidos de 20 talentos, que eran tan peligrosos, que le permitieron que se quedara encerradito con su médico y dos criados. ¡Cómo debió haber sufrido el pobrecillo! Estaba tan desesperado en tal situación que hasta se atrevió a aumentar su propio rescate ¿Qué buscaba con eso?  Yo creo lo siguiente: Desde un principio supo que los bandoleros que lo secuestraron no sabían lo que hacían y se aprovechó de la situación para sacar ventaja.

07-09-02.De: Tulliola. Respuesta a José I. Lago. Parte II. El joven César, como todos sabemos, estaba comido de deudas, siempre necesitaba dinero; sabía perfectamente que el gobernador de Asia no permitiría que se matara a un ciudadano romano como consecuencia de un secuestro porque se pondría en entredicho su gestión, por eso aumentó la cantidad, porque sabía que al final de cuentas se podría quedar él mismo con el rescate; como tu mismo lo dijiste, el rescate lo pagaban las ciudades costeras, es decir, ese secuestro era el pretexto perfecto para sacar impuestos del erario; el gobierno de Asia consigue, por quién sabe que medios, los famosos cincuenta talentos; los piratas sueltan a César e inmediatamente saca de debajo de las piedras una flota mejor preparada que la que traían los corsarios, los vence increíblemente rápido pero no mata a ninguno; se apodera de los 50 talentos y mantiene presos a los secuestradores; va con el Gobernador a hacerle entrega de los reos para que los castigue, pero el gobernador le pide parte del rescate, César se niega, (obviamente no se pasó casi cuarenta días esperando ese dinero para que de buenas a primeras le quitaran un porcentaje); El gobernador intenta o consigue arrebatarle parte del dinero lo que provoca la ira del divus quien decide colgar a los piratas alegando una supuesta negativa del Gobernador para administrar justicia a los delincuentes, con lo que logra desprestigiar a su socio y quedarse con toda la pasta. Todo lo anterior, suponiendo que César no estuviera de acuerdo de antemano con el Gobernador para preparar su propio secuestro y así sacar bastante dinero extra, quizá habían quedado en repartirse el botín pero al final no salieron de acuerdo y César acabó por dejar en ridículo al otro. ¿No suena descabellada mi teoría verdad? Sí, si puedo citarte, no una, sino muchas frases que hablen de los catilinarios auto inculpándose, lo que no puedo hacer, y perdóname por eso,  es mostrarte las cartas selladas y firmadas por ellos mismos, ni tampoco te puedo mandar el cassette en el que grabé sus declaraciones porque desgraciadamente son archivos restringidos del Estado, disponibles sólo para consulta en los archivos oficiales. Tenía por aquí, aunque no la logro encontrar, una copia del cheque que le entregó Cetego a Catilina para que comprara las espadas, pero creo que la perdí, ¡Si bien me lo decía mi madre, soy una descuidada con mis cosas!. Te recomiendo un librito chiquitito pero muy ilustrativo se llama “La Conjuración de Catilina” la escribió un muy amigo César se llama Salustio, ¡A ver si a ese sí le crees!. Mejor dame tú una prueba de que la amante de Curio haya acudido a ver a Terencia y no a Marco Tulio, y no me salgas con Colleen McCullogh porque me vas a decepcionar. 

07-09-02.De: Tulliola. Respuesta a José I. Lago. Parte III. Las frases, no son de ningún novelista moderno, deberás disculparme por citar a Salustio y a Plutarco, pero no sé por qué me da la impresión de que esos tipos sabían algo de lo que pasó. Sobre todo Salustio, quien me consta que lo que sabía, lo sabía de buena fuente. No voy a Citar a Cicerón porque actualmente no goza de tu credibilidad pero su versión no dista mucho de la de los otros. Catilina antes de salir de la Ciudad grita a todo pulmón en pleno Senado “Ya que mis enemigos me tienen sitiados y me estrechan a que me precipite, yo haré que mi incendio se apague con su ruina.”  Después de la emboscada de los alóbroges, fueron arrestados Léntulo, Cetego, Gabinio y Statilio. Se cita al Senado al día siguiente en el templo de la Concordia, esto es lo qué pasó según Salustio  ... Pero los alóbroges, según la instrucción que Cicerón les había dado, se vieron por medio de Gabinio con los demás conjurados, y pidieron a Léntulo, Cétego, Statilio y Casio su juramento firmado, para poderle llevar a sus conciudadanos, pues de otra suerte no sería fácil que quisiesen entrar en un negocio de tanta entidad. Los tres primeros danle sin la menor sospecha; casio ofrece volver allí dentro de poco... A éstos quiso Léntulo que acompañase un cierto Tito Volturcio, Crotoniense, para que, de camino a su casa, se viesen con Catilina y ratificasen el tratado, dándose mutuamente palabra y seguridad. Entregó a demás a Volturcio una carta para Catilina en el tenor siguiente: “Cuya esta sea, te lo dirá el dador. Mira bien el apuro en el que estás y piensa como hombre. Atiende a lo que tu situación pide y válete de todos, aún de los más despreciables.”  Al principio Volturcio negó todo pero luego que se le mandó responder bajo el seguro de la fe pública declaró todo según había pasado y añade “que pocos días antes había tomado aquel partido a solicitud de Gabinio y Cepario y que nada sabía más que los legados sólo sí, que había varias veces oído a Gabinio que en este concierto entraban Publio Autronio, Servio Sila, Lucio Vargunteyo y muchos otros” Lo mismo declaran los legados. Pero no contestando Léntulo, fue reconvenido con su carta y sus conversaciones... Leida pues la carta y reconocidas por todos sus firmas mandó el Senado....

07-09-02.De: Tulliola. Respuesta a José I. Lago. Parte IV. Ahora Según Plutarco:  A la mañana siguiente se congregó el Senado en el templo de la Concordia, donde se leyeron las cartas y se examinó a los denunciadores; a lo que añadió Junio Silano quien oyó de boca de Cétego que habían de morir tres cónsules y cuatro pretores; refiriendo esto mismo y otras particularidades. Enviose asimismo a la casa de Cétego a Cayo Sulpicio, uno de los pretores, y encontró en ella muchos dardos y armas de toda especie, muchas espadas y sables, todos recién afilados... denunciado y convencido Léntulo, renució la magistratura, porque se hallaba de pretor; y despojándose   en el Senado mismo de la toga pretexta...   Cicerón narra con más detalle cada una de las declaraciones de los conjurados en sus catilinarias. Todos terminaron por declararse culpables. Si quieres puedo citarte exactamente sus palabras, pero están en el discurso de Cicerón y tú no le crees. Sin embargo, todos en el senado se dieron cuenta de ello y Cicerón no pudo haber inventado nada porque los propios senadores lo oyeron. Dices: Para Cicerón las personas eran objetos al servicio de sus ideas personales, para César eran ciudadanos romanos. Me parece que invertiste los nombres mi estimado Lacus, para que tomes conciencia de tu error respóndeme lo siguiente ¿Si se hubieran llevado a cabo las ideas que Cicerón trata en su De República, a él en qué diablos le beneficiaba eso? A él ya no le interesaba regresar al poder y sus seis libros están llenos de propuestas para limitarlo. En cambio me quieres responder esto otro ¿Las “ideas” políticas de César a quién beneficiaron sino a él mismo? Para él tanto los soldados, sus esposas, sus “amigos”, fueron siempre medios para alcanzar el poder. César no amaba a los ciudadanos, de ser así los hubiera dignificado, les hubiera dado libertad y no se hubiera erguido sobre ellos haciéndolos pasar de ciudadanos libres a cortesanos. Lo único que realmente trascendió de su obra fue el famoso calendario, el cual, por cierto, no lo hizo él. Quien finalmente le dio estructura al nuevo y dictatorial  Estado fue Octavio, no César.  A propósito de esto me quisieras decir ¿por qué cuando Octavio tomó posesión, volvió a la cantidad original de Senadores? ¿Por qué Octaviano no continuó con la misma política expansionista de César?

07-09-02.De: Tulliola. Respuesta a José I. Lago. Parte V. ¿Sabes por qué no se vería con buenos ojos, hoy en día, que alguien matara a Su Majestad Don Juan Carlos I o a la Reina Isabel? Porque ahora ellos son únicamente Jefes de Estado y no de Gobierno, son como dicen por ahí, figuras decorativas, aunque yo no estoy muy de acuerdo. Pero ya quisiera verlos a cualquiera de los españoles o los ingleses muy conformes en sus casas si de repente a sus monarcas se les ocurriera salirse  ni un ápice de las facultades que les confieren sus respectivas constituciones o leyes. Te apuesto a que habría más de uno con qué digo una daga, traerían un fusil o hasta la guillotina con tal de defender sus derechos. Y todavía más serían los que salieran a dar de saltos de alegría en la calle ¿O no? Buen cuidado tienen los monarcas de ahora de no pasarse de la raya. ¿Tú qué sabes de las satisfacciones de Cicerón? ¿Te consta que no tenía otras?...No sé que sea más deshonroso, si alegrarse de la muerte del opresor de la Patria o ser uno tal opresor. Tu me exigiste pruebas de la conjuración de Catilina. Ahora yo te pido pruebas del proyecto político de César ¿Qué pretendía hacer con las leyes fundamentales de Roma? ¿A dónde pretendía llegar acumulando tanto poder?, ¿Qué era lo que pretendía nombrando el mismo a los magistrados? ¿Para qué se proclamó Dictador Perpetuo? ¿Qué iba a suceder, según él después de su muerte?. Si tu hubieras sido seguidor de César en aquellos tiempos debías saber esas respuestas. ¿Cuál era la causa de César? Y por favor, dame un testimonio convincente, una “reforma agraria” y un calendario no hacen la estructura de un Estado de manera permanente. César fue haciendo lo que le iba conviniendo en cada momento y acabó con la libertad de su pueblo ¿Para qué? No resolvió nada de fondo, aumentó el territorio del Imperio ¿Y? Ahora habían más provincias de donde sacar impuestos, o bien, de donde robar. Lo único bueno que el imperio romano llevó a las provincias, lo único que ha permanecido hasta hoy, fue su cultura y esa no la llevó César esa la llevaron los libros escritos por Cicerón. ¿Sabes lo que le dijo César a Cicerón un día? Que era mejor y más glorioso ensanchar los límites del entendimiento humano que los de un imperio. ¿A qué te suena eso Legatus Lacus? ¿Qué necesidad tenía César de decirle eso a Cicerón? ¿O es acaso que César era un hipócrita? No noble Lacus, mi posición tiene toda la defensa del mundo, tanto, que por  ella murieron miles y miles en la Revolución Francesa, en la Revolución Mexicana, y en tantas otras ocasiones en las que se defendió a una nación en contra de un Tirano. “Sufragio efectivo” Dice cada documento oficial que firmo en mi trabajo, y esa frase se repite en mi mente como una máxima sagrada, porque quiere decir que la voluntad y la dignidad del pueblo se deben respetar. 

07-09-02.De: Tulliola. Respuesta a José I. Lago. Parte VI. César no le preguntó a nadie si quería que él estuviera en ese sitio. La gente le temía, y si lo aclamaban era cuando les daba pan y circo, por eso gastaba cantidades astronómicas en juegos y triunfos, para legitimar su poder. Pero aún así, no lo consiguió. Todos sabían que había llegado ahí por la fuerza de las armas, por una guerra civil   fraticida en la  que de un lado se defendía la posición de unos pocos quizá, pero de la otra parte se defendía la estúpida dignitas de uno solo. Prueba de ello es que ninguno de sus seguidores pudo explicar jamás qué era lo que defendía, ni tu tampoco lo sabes con exactitud, como tú mismo me confesaste el 24-08-01, Sabemos exactamente cuál era el modelo político que defendían los Catón, Bíbulo y compañía, pero ni tú, ni yo, ni nadie sabe a ciencia cierta cuál era el modelo político que tenía César en la cabeza, ya que él mismo nunca lo desveló y todo lo que tenemos son las suposiciones de los historiadores... Entonces, tal vez mi  posición no tenga defensa alguna pero tu ni siquiera tienes algo que defender, ¡Hasta Catilina tenía una intención más esclarecida! ¿Quién arrojó a Roma a una Guerra Civil? Fue Pompeyo, es el único culpable, porque él le puso alas a los alacranes al formar el triunvirato, al favorecer a César en todo lo que pedía y permitirle llegar hasta donde llegó. Se dio cuenta demasiado tarde del grave error que cometió. Por último, no puedes pedir que se declare el SCU contra mí, porque yo no he traicionado a mi patria, ni lo haré jamás, pero como dijo Voltaire “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho de decirlo.”

08-09-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte I. ¡Ave, mi sinceramente estimada Tulliola!, tienes unas ideas muy bonitas, pero me temo que con las ideas sólo no se puede hacer nada más que escribir bonitos discursos como tu héroe de Arpinum. Hablas de República y Revolución como hablaras de Dios mismo. Hablas de la Revolución Francesa pero te dejas a Robespierre fuera ¿o es que él no era un revolucionario? y hablas de la Revolución Mexicana, pero te dejas fuera al PRI, que de tan revolucionarios son hasta "institucionales" y se institucionalizaron durante setenta años en el poder con eso del "Sufragio efectivo" como Fidel Castro sigue revolucionando su "revolución" democrática. Y eso sin hablar de Mao y su "revolución cultural" anti-contrarrevolucionaria, tan democrática que su "república" era "popular". En España también tuvimos una experiencia "republicana" de esas de opereta que sirvió para demostrar que el fuego no se apaga con gasolina, también hubo mucho de "revolución" en este experimento que salió tan bien que tras cinco años la mitad de los españoles se echaron al cuello de la otra mitad. Palabras, palabras y más palabras. Ideas que acaban convirtiéndose en fosas comunes. Un día de estos, dentro de unos años, porque de jóvenes todos hemos tenido ideas estúpidas en la cabeza, despertarás de tu sueño Disney y te darás cuenta de lo que valen las palabras por muy bonitas que sean o muy bien que suenen. Tú tienes suerte de tener a los tiranuelos locales mande Salinas o mande Fox, de conformarse con llevarse la "mordida" de turno. En Europa no tenemos ese problema porque la corrupción está perfectamente reglamentada por partidos que se turnan en el poder, aquí se roba más que en México pero se roba según normas establecidas según las posibilidades de cada uno, así en Francia se roba más que en España y en España más que en Holanda. Por eso la Unión Europea funciona. Tú no sabes lo que es un tirano, y me alegro por ti porque no se lo deseo a nadie. Pero en Europa sabemos muy bien lo que significa la palabra "tirano" que tú empleas con tanta alegría. Yo tengo en mi despacho la fotografía que el hermano de mi abuelo le envió desde Auschwitz. Su mujer murió en Dachau, y no fue César el que los mató, ¿sabes?. Mi abuelo no pudo recibir la foto porque en ese momento estaba en un campo de concentración esperando una ejecución que no llegó por error burocrático. No, el que los mató a ellos y a miles de españoles más junto con 12.000.000 de seres inocentes no fue César, como tampoco César fue el que enterró vivos en el GULAG a casi 40.000.000 de personas, el mismo bajo cuya mesiánica inspiración proletaria se fusiló a decenas de miles de españoles en la Guerra Civil como decenas de miles de españoles murieron como venganza por esas muertes por los que llegaron después. No, Tulliola, tú no sabes lo que es un "tirano".

08-09-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte II. Tulliola, tú puedes permitirte de cerrar los ojos y soñar, pero en Europa las cicatrices aún nos sangran. Aquí, Tulliola, la palabra "tirano" no tiene tus alegres connotaciones "intelectuales". Aquí hemos pagado el precio de nuestra Libertad con la sangre de millones de personas, en Europa cada familia tiene su propio drama y sabe muy bien lo que es un "tirano", pero uno de verdad. Una vez comparaste a César con Hitler. ¡Qué sabes tú!. Yo he tenido que buscar familiares muertos en Auschwitz y en Dachau, pero no los mató César. Si crees que atacando a César ensalzas a Cicerón tienes la misma visión política de él. Tus ataques a Julio César son tan patéticos como tu defensa de Cicerón, el escritor utópico que hablaba de libertad mientras servía de vocero a los oligarcas, el "demócrata" idealista que no hizo nada por impedir una guerra civil, el campesino de Arpinum que babeaba por ser romano, que era despreciado por los que él consideraba romanos y que aún así los siguió como un perrito faldero, el que acude a ver a César con la cabeza cubierta de ceniza, el que le alaba y al día siguiente alaba a sus asesinos, el chaquetero mayor del reino, ése es Marco Tulio Cicerón por mucho que tú te empeñes en que fue una maravilla, no, querida Tulliola, Cicerón fue un hombre fracasado. Fracasado en su matrimonio, amargado, fracasado en su consulado hasta el punto de tener que recurrir al asesinato para salir del paso, fracasado en sus aspiraciones sociales, menospreciado por aquellos a quienes sirvió de recadero. Un gran escritor, sin duda. Pero nada más. Y lo que a ti te come por dentro es que César no le cortara la cabeza, pero César, a diferencia de Cicerón, no asesinó a ciudadanos romanos. Lo siento por ti y por tu república ideal, pero tus ideas son humo adolescente y palabras bailando alrededor. Hablas de Voltaire y de la libertad de expresión, hablas y hablas, muy bonito, pero yo no hablo tanto, yo sólo me dejo horas y mucho dinero en mantener esta web para que tú hables. Tú hablas y yo hago, igual que Cicerón hablaba y César hacía. Y así, mientras yo sigo trabajando para ganar lo que me cuesta mantener un dominio y un espacio web con suficiente capacidad para absorber el tráfico que genera tú puedes seguir enseñándome lo que es la libertad de expresión. Tú puedes permitirte hablar de libertad. Yo tengo la obligación de crearla, en parte como homenaje a la memoria de César, asesinado como tantos otros por defender unas ideas en las que cabían todos sus compatriotas. Y desde luego, en esta web, mientras siga funcionando, tú podrás expresarte con plena libertad. Es mi pequeño homenaje a César y celebro que tú seas parte de él. Gracias y saludos.

11-09-02.De: Jorge Martínez. Ante todo mis más sinceras felicitaciones para José Ignacio por esta maravillosa página, que nos hace conocer un poca más la historia de Roma, que es de donde surge la nuestra. Con respecto a Cesar veo un lucha acalorada entre los cesaristas y los anticesaristas, y desde mi punto de vista hay que buscar una visión intermedia; Julio Cesar no era un santo pero sus actos hay que encuadrarlos en su contexto histórico, no en la realidad actual, que es muy distinta. Decir que he leído la pentalogía de Colleen McCullogh y me gustó mucho, aunque me parece que favorece demasiado la figura de Cesar. ¿Por último, alguien me podría decir si realmente Cesar nació mediante cesárea, y si padecía ataques epilépticos? Un saludo a todos, y gracias de antemano.

13-09-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte I. Hola!!! Espero que después la furia que demostraste con tu última intervención, no hagas pensar a los demás que te sientes perdido ante mis argumentos. Me hubiera gustado que contestaras directamente a lo que escribí y no te hubieras salido por la tangente. Pero bueno, así son los “populares”, acusan a los optimates de volverse puras palabras pero no son capaces de refutar un argumento. Tal vez utilizaste la táctica de volver la atención hacia otro lado, recurso que no necesito utilizar porque para tus cuestionamientos y argumentos tendenciosos yo sí tengo una respuesta.  Ojalá que en próximas intervenciones tengas a bien intentar refutar mi anterior participación en el foro y no me expongas tus teorías acerca de los hot-dogs.  Contestando a tu soflama digna de un Catilina desesperado, te diré que tasas muy bajo los problemas que tuvo mi México con el PRI. Tienes toda la razón al decir que después de la revolución era una república sólo de nombre y que un solo partido se volvió “institucional”. Vargas Llosa llegó a afirmar que México era “la dictadura perfecta”. Yo si tengo idea de lo que fue Hitler porque algo tan monstruoso como lo que hizo no escapa a los ojos y a los sentimientos de nadie. Quien no tiene ni idea de lo que es vivir de verdad en una dictadura de estado eres tú. Franco murió en 1975 después de haber sido un dictador bueno o malo eso lo sabrán los españoles mejor que nosotros. Lo que si me consta es que hay españoles, incluso vascos, que añoran todavía el régimen franquista. Pero el hecho es que a partir de su muerte, España comenzó una carrera vertiginosa hacia una verdadera democracia y la calidad de vida de sus habitantes ha ido mejorando a pasos agigantados. Un hermano de tu abuelo murió en un campo de concentración. Por lo menos tú abes dónde murió. Yo tengo dos tíos que hace 30 años, la policía secreta de Luis Echeverría los sacó de su casa y a la fecha no sabemos en dónde están. A un hermano de mi abuelo lo mataron en la revolución cristera, tenía 11 años y acompañaba a mi tía a una misa celebrada a escondidas. Manuel J. Clouthier, candidato de la oposición al PRI en 1988, muy amigo de mi familia, murió en un “accidente de carretera” un año después de las elecciones. ¿Crees que tengo suerte por eso, que mi concepto de tirano es “alegremente” intelectual?  No se trata de competir en desgracias José Ignacio, lo que quiero decirte es que me pareció muy frívolo que me acusaras de no saber lo que es un tirano. Yo sabía  lo que significa una dictadura desde que era muy pequeña, cuando las ideas no podían ser expresadas con libertad, cuando decir o hacer cualquier cosa en contra del gobierno era motivo suficiente para que te desaparecieran y te borraran de todos los archivos que pudieran contener tu nombre, cuando todos en la escuela teníamos que esconder libros en agujeros hechos en la pared para ese propósito porque su contenido religioso no agradaba al régimen priísta.

13-09-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte II. Tú José Ignacio, llevas por lo menos veintisiete años sabiendo lo que es una democracia, lo que significa la libertad; yo, apenas dos. Y ¿Sabes de qué me siento muy orgullosa? De que la profecía expresada por el líder sindical del PRI Fidel Velásquez,  “llegamos a balazos y a balazos nos van a tener que sacar”, no se haya cumplido. La transición a la democracia en mi país poco a poco, muy lentamente, se va dando pero es un hecho y no tuvo que haber ninguna guerra civil ni tuvo que venir ningún dictador a poner orden. ¿Sabes de dónde saco mis ideas de Disney? De la mismísima realidad que vivo, de la realidad que muchos de los que trabajamos en el gobierno de mi país queremos y que si Dios nos lo permite, tarde o temprano vamos a lograr. Mis ideas republicanas no sirven nada más para defender a alguien que vivió hace más de 2000 años, sirven para este momento en México, en cambio las de César ya no son siquiera concebibles en el mundo en que vivimos. Tu sí puedes darte el lujo de hablar de batallas de hace 2000 años y de tener una web dedicada a la historia, de la gloria que un hombre alcanzó matando gente a diestra y siniestra, porque tu gobierno se ocupa de todo. Por el contrario, yo estoy ocupada en poner mi granito de arena para ayudar a construir el destino de mi país y ¿Sabes otra cosa? En este momento nos hace más falta un Cicerón que un César. Yo hablo y me expreso con una libertad a la que le acabo de quitar el moño de regalo y gasto mi dinero en ayudar a mi familia. Yo no trabajo haciendo páginas web, trabajo buscando la manera de ayudar a mis compatriotas, enfrentándome día a día contra los restos de una verdadera dictadura que todavía no acaba de morirse. Sufriendo la desconfianza y el miedo que mi gente todavía siente de acercarse a una autoridad pensando que les van a quitar lo poco que tienen. Y el dinero de los impuestos que los gobernantes de mi país se han llevado, tampoco se los llevaron los optimates romanos ni a mis tíos los mandó matar Cicerón. Si un día tienes tiempo lee el libro de “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska o ve la película “Rojo Amanecer” para que te des cuenta de lo que se sufría en México con el PRI y te quites esa imagen de los “tiranuelos”.

13-09-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte III. ¿Qué Cicerón no hizo nada por impedir la guerra civil? Exijo que me des pruebas de ello porque yo si tengo de lo contrario: Cuando César y Pompeyo rompieron relaciones definitivamente, Cicerón regresaba de su exitoso gobierno en Cilicia. El arpinate era identificado por el pueblo como un elemento sano dentro del Senado y capaz de mediar entre los dos extriunviros debido a la “amistad” que sostenía con los dos. Además era conocido por su carácter moderado entre los dos extremos de la política. En la sesión del 1 de enero del 49, se reunió el senado para decidir el destino de la República. Fue una sesión muy difícil en la que se manejaron dos posturas distintas: la de Antonio y Casio que exigían se le diera a César todo lo que pedía y la de Escipión el suegro de Pompeyo que solicitaba que César fuera declarado enemigo de la patria. Pero surgió de repente una tercera tendencia sugerida por Marcelo a instancias de Cicerón, quien sugería que no se decidiera nada sobre el asunto hasta que no se formara un ejercito del senado independiente de los dos triunviros de manera que si había de hacerse una guerra se hiciera en nombre de la república y no de Pompeyo. Luego se sugirió que los dos dejaran las armas, luego Escipión insistió en lo de la declaración de enemigo público al divus y por eso Antonio y Casio vetaron la propuesta y se termina la sesión sin tomar un acuerdo seguro. Luego, Cicerón habló con Pompeyo para convencerlo de que aceptara la oferta de César de quedarse con la Galia Cisalpina y el Ilírico con dos legiones hasta la petición del segundo consulado. Pompeyo acepta todo menos lo de las dos legiones. Cicerón concilia con César el que se quede con las dos provincias sólo con seis mil soldados y por fin Pompeyo acepta. Sin embargo, en ambos bandos había quien deseaba la guerra. Por el lado de Pompeyo estaban Escipión, Catón y Léntulo y por el de César: Antonio, Celio, Curión y Casio. Ambos bandos al final se desesperan y Catón vociferando consigue que se declare enemigo Público a César. Y aún después de haberse declarado el SCU, Marco Tulio insistió en que se concediera a César lo que se había acordado “todo se está haciendo estúpidamente y sin cautela” le dijo a Atico refiriéndose a la manera en la que Catón y compañía habían manejado las cosas. Cicerón tenía muy claro que César era superior militarmente hablando y a la vez se sentía ofendido porque no se había llegado a un acuerdo después de todo lo que había luchado por mantener la paz. No tenía razones para ir con uno o con otro bando porque lo que el quería era que no hubiera ninguna guerra.

13-09-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte IV. Cicerón NO ERA UN OPTIMATE, ni era tampoco un popular, se puede acusar a alguien de ser “chaquetero” cuando pertenece a un partido y luego se cambia a otro pero Marco Tulio no formaba parte ni de uno ni de otro, el representaba una tercera tendencia, la “Concordia Ordinum”, es decir, el acuerdo entre los dos extremos en las ideologías políticas. Nota: por favor no demuestren su ignorancia acerca de las ideología ciceroniana diciendo que era chaquetero.  Ahora hablemos del supuesto fracaso de Cicerón. ¿Por qué era un fracasado? Yo cuento más éxitos que fracasos en su vida: el mejor prosista de la literatura latina, el mejor orador que conociera la historia, el mejor abogado de su época, un “hombre nuevo” que alcanza autoridad y la más alta magistratura (cosa que se tenía por imposible en su época). No se necesita ser un genocida como César para ser exitoso en la vida, no se necesita someter a pueblos que ni la deben ni la temen para ser el mejor. Cicerón fue y es una gran influencia para el humanismo moderno, es insoslayable cuando se habla de Antropología Filosófica. Fue una persona de una bondad muy rara en su época y muchos pensadores posteriores lo tenían por un modelo de ciudadano. A Cicerón no le interesaba ser omnipotente porque no era tan superficial, egoísta y frívolo como para eso. A el le interesaba que Roma viviera en paz, en orden y en libertad y su único pecado era querer que, si él lograba esos objetivos se le reconociera. El único fracasado fue César porque lo mataron justo antes de que lograra siquiera decir cuales eran sus objetivos. César no logró nada sólo destruyó tras su muerte sólo dejó desolación más guerra y sufrimiento para sus paisanos. Gracias a César llegaron los Nerones y los Calígulas, eso fue lo único que dejó tras de sí. 

13-09-02.De: Tulliola. Respuesta a Jose I. Lago. Parte V. Discúlpame, pero yo NUNCA, comparé a César con Hitler pero, ya que insistes,  lo voy a hacer:  Adolfito tenía mucha influencia de César en cuanto a sus deseos de dominación por ejemplo: Adolfo se ponía a sí mismo por encima de los demás, César también (hasta se creía dios); Hitler mató a muchos inocentes durante la segunda guerra mundial, César no mató a millones porque no había, pero proporcionalmente a la población en el mundo en cada momento, mató casi al mismo porcentaje. Hitler mató de hambre indiscriminadamente a mujeres y niños para lograr sus propósitos de dominación, César... también; Hitler se apoyó en  países extranjeros para librar su guerra de dominación del mundo, César, también.; Hitler, durante su dictadura logró grandes progresos para la sociedad de su país, César... también; Hitler construyo monumentos y embelleció las ciudades con edificios hermosos, César también (hasta se parecían en el estilo arquitectónico);  Hitler se sentía superior a los demás mortales por que según él  venía de una raza superior; César.... también (¿acaso no era un patricio descendiente de los dioses?); Hitler tenía campos de concentración para exterminar a una raza, eso no lo hizo César pero sí mantuvo a una persona encerrada en una mazmorra durante años nada más con el fin de pasearla en su triunfo y después matarla (persona que por cierto se le entregó voluntariamente con el único deseo de pactar la paz para su pueblo). Y llamas cruel a Cicerón... jajajajajajaja!  Y por favor... no me hables de matrimonios fracasados... ¿Cuántas veces se casó César? Ah! Por cierto. Siento mucho que gastes tu dinero en mantener esta web, será lo único que habrá dejado César de bueno pero prefiero que dejes tu dinero en un dominio que en las hediondas tabernas de la Subura que frecuentas (por cierto salúdame al apuesto Timur). Un beso en la mejilla esperando que recuerdes esta frase “Quien bien te quiere te hará sufrir”.

15-09-02.De: Paul Elizaran. Saludos ¡ Sigo el debate senatorial con suma atención, con esa pugna entre ciceronistas y cesaristas pero siento defraudar a ambos porque no escribo acerca de esto, mi mensaje será un mensaje-isla en tan arduo debate y guerra política. He visto, Tulliola, que has nombrado a Vercingetorix y a los pueblos libres de la Galia, y ahí entraré yo. Voy a exponer al senado romano, y entre ellos incluyo a ambos bandos ideológicos, unas breves palabras de recuerdo. Cayo Julio César, el mismo César que era descendiente de Eneas, procónsul, imperator, y a lo último dueño absoluto de Roma NO murió invicto. Eso conviene tenerlo claro y aunque sea una tachuela en su trayectoria esa tachuela tiene un nombre y se cobró vidas. Me refiero, como ya habréis podido adivinar, a la sacra plaza arverna de Gergovia, y eso señores fue una derrota de César. Sí, fue un asedio y no una batalla campal en llano, pero Alesia también fue un asedio y es una gran victoria, celebrada por los romanos y escrita con honores en todos los libros de historia. Y yo digo: Julio César mordió el polvo en Gergovia y sufrió una derrota que le obligó a retirarse para que la cosa no fuera a más. Ningún romano pie pisó Gergovia y que pregunten a los romanos muertos, bastantes cientos, si murieron en una batalla. Dirán que sí, y dirán que los vencieron en toda regla. Como lo dijo Aquel Hombre "Al César lo que es del César". ¿Acaso Avaricum y Alesia son victorias y Gergovia es un pequeño incidente??? Pues yo digo NO! Vercingetorix esperó pudriéndose cuatro años en la lúgrube mazmorra que conocéis bien para morir estrangulado. A la inversa Julio César hubiera muerto el mismo día de su captura de un tajo de espada laténica que le segaría su cabeza para ocupar un puesto en la silla de montar de Vercingetorix. Os saludo!

15-09-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliolix la gala. Parte I. Como no sé cómo se saluda en lengua celta te digo ¡Ave! ¡Pues sí que debes quererme! me siento halagado, pero como no me fio de una romana que presume de vivir en el Palatino y defiende a los enemigos de su patria empiezo a "quererte" yo también: ¡Vaya con la dama Tulliola! dulce y bella que no necesita irse a la taberna del Subura para cogerse una melopea (y no precisamente bebiendo poción mágica) tal que es capaz de decir cosas como las que has dicho en tu última respuesta. Fíjate que yo no vi a Cicerón encaramado a las murallas de Alesia arrojando piedras a nuestros muchachos, y es más, tampoco le vi llorar de pena cuando Vercingétorix fue separado de la comitiva triunfal para ser ejecutado. Ejecutado porque así era la ley romana, ésa que tú dices defender saltándote a la torera con tu esbelto cuerpo y aún más esbelta mente, y así se hacían las cosas desde los tiempos de los reyes hasta que Claudio un siglo después perdonó por primera vez a un rey vencido. ¿Dónde estaba tu amado Cicerón? Creo que aplaudiendo a rabiar ¿no?, ¿no cantaba Cicerón loas a los triunfos de César que eran los triunfos de Roma?, ¿o también en eso Cicerón decía una cosa distinta de la que pensaba? Seguro que intentó liberar a Vercingétorix, se conocía bien el Tullianum porque en él fue donde ordenó asesinar a cinco ciudadanos romanos sin juicio previo. Y no contenta con pasarte al enemigo encima comparas a César con Hitler otra vez. Pues hay una diferencia, mi querida Tulliola, Hitler dejó Alemania en ruinas y con ella casi toda Europa mientras que César dejó una Roma a salvo de enemigos externos y más rica de lo que jamás se había soñado. Por cierto, la muerte de Hitler terminó una guerra y la de César empezó otra. César llevó al Senado de Roma a galos ¿hizo lo mismo Hitler con los judíos? Eso por no hablar de lo que Hitler le hubiera hecho a tu amado Cicerón de haberse puesto de por medio. Cuando los argumentos se acaban es fácil descalificar y comparar churras con merinas metiendo a César y a Hitler en tu mismo saco. Con franqueza, Tulliola, me parece mezquino llegar a ese extremo de talibanismo conceptual, precisamente tú que no tienes necesidad de llegar a eso.

15-09-02.De: José I. Lago. Respuesta a Tulliola. Parte II. Si Cicerón trató de mediar fue porque 1-sabía que se estaba tratando injustamente a César y tenía remordimientos de conciencia. 2-quería asegurarse tener un pie en el bando de César no fuera a ganar como ganó. 3-no podía dejar pasar la oportunidad de aparecer como el salvador de la patria. Realmente fue Cicerón un hábil mediador. Con Pompeyo logró que estallara la guerra y con Octavio lo mismo. ¿Dónde estaba Cicerón mientras Catón y sus secuaces empujaban a César a la guerra? Si de verdad crees que atacando a César defiendes a Cicerón llevas una estrategia muy equivocada. Cicerón no puede compararse con César en nada porque el legado de Cicerón son sus libros y nada más, y el legado de César es el Imperio Romano, nacido de las cenizas de una república que Cicerón, entre otros, se encargó de prender fuego.

15-09-02.De: Pantócrator. Respuesta a Tulliola. Estimada Ana Judith, creo que el debate se está saliendo de quicio, la comparación que haces de Julio César con Hitler me parece simplemente fuera de lugar. Vengo abogando en el foro a que no se comparen épocas distintas ya que desvirtúa la línea histórica y lo mismo para personajes que vivieron situaciones únicas, pero comparar a César con Hitler es sencillamente algo intolerable, como sabes no soy cesariano pero considero esto realmente fuera de lugar.

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