.LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR
FORO DE DEBATE
Debate: CAYO JULIO CÉSAR. Parte VI. (50 mensajes).
07-05-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte I. Continuemos el dialogo que hemos comenzado... JOA: "Economía monetaria equivale a darle la espalda a la cuestión agraria, Oliver?" OLI: No, nunca lo dije, oh consul, mas bien afirmé que era contrario a la logica de una clase urbana el proponer que la sociedad volviera al campo. JOA: Pero, qué dices entonces? OLI: Pues bien, afirmo que no era un interes de los comerciantes, de los caballeros en tal que clase, el hacer tal reparto. Mas bien, al contrario, tal hecho podria incluso atacar sus intereses en tal que grupo urbano. ACO: Pero entonces, en qué quedamos pues historicamente hemos verificado que convergieron con César? OLI: Pues bien, hubo un momento en que el Senado (Caton a la cabeza por prejuicios hacia los cemerciantes) dio la espalda a los caballeros. Y éstos, entonces, decidieron unirse al otro grupo que podria permitir satisfacer sus intereses: los populares. ACO: Quiénes son estos populares si no proceden precisamente del orden de los caballeros? OLI: Pues bien, como establecimos, son otro grupo perteneciente a la nobleza que quedo excluido de eset juego de poder por los anteriores y que decidio la alianza con la plebe. Muchos fueron y bien distintos en caracter y en intenciones, en abolengo y en valor, hasta tal punto que muchas veces es dificil ver en ellos un unico grupo. Tal es la naturaleza de las facciones, las cuales, aun cuando partidos, dependen mas de las actitudes personales volubles de quienes forman parte de ellas.
07-05-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte II. JOA: "Pues veo en tu razonamiento enormes errores: aplicas una logica universal al mas nimio de los casos, por lo que pierdes el horizonte. Acaso el sentido de la democracia es hacer el más ingenioso de los silogismos? La razón es infalible? Un silogismo pesa más que la realidad? Acierto y perfección son sinónimos? OLI: Pues bien, Joaquin, son muchas preguntas y cada una merece su respuesta. Primero me parece curioso que venga de tu parte la critica de que la logica no debe imponerse a los hechos. No dijiste que los clasicos eran imperfectos? Qué debeian corregirse aplicando estrictamente la logica? Por mi parte me adhiero a este tu ultimo planteamiento. Es cierto, es cierto, estan los hechos narrados por los clasicos. Cuanto me achacas intentaré mostrar que no es cierto. JOA: Pues como? OLI: >Bien, primero decias, hace no mucho tiempo "Aquí no hay bondad o maldad, pero sí posiciones contrapuestas. Y por una ley elemental de la lógica, ante dos posiciones contrapuestas, una tiene que ser más conveniente (o menos perjudicial, como quieras verlo) que la otra." Pues bien, como te expuse, no estoy de acuerdo precisamente por cuanto me achacas. No hay una proposicion de la logica que magicamente nos dé el resultado, menos cuando en tela de juicio estan los hechos, como tampoco hay una solucion, segun expuse, que diga que una de las dos proposiciones historicas sea historicamente mas correcta. No, mas bien en politica es lo contrario. Ahora bien, ante una hipotesis logicamente construida hay que oponerle otra igualmente por la logica construida. La alianza entre caballeros y populares se produjo cuando se produjo, fue intermitente y dependio la mayoria de las veces de la relacion de los caballeros con el orden senatorial. Si unos senadores no satisfacian lo que se les pedia, pues se dirgian hacia los otros. El lenguaje es actual, si quieres, pero el hecho es de los mas normal del mundo. Lo puedo plantear en términos de inputs y outputs, de filiaciones familiares o de relaciones de amistad entre los miembros, pero eso no excluye, la actualidad del lenguaje, que las dos descripciones no difieran en exceso.
07-05-03.De:
Óliver Soto. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte III. Si pero continuas en las
mismas. Analizas la propuesta de los Gracos analizando la conducta de Catilina, ya que
ambos fueron "populares". Y mediante un hábil silogismo, el cual sin duda
alguna causaría la admiración de Sócrates y Gorgias, concluyes que la cuestión del
Ager Publicus era inconveniente. OLI: Espera, no vayamos tan rapido. Quien dijo
inconveniente? No era necesaria, lo cual es distinto. El considerar que algo es necesario
per se lleva mas de ideologia politica que otra cosa. Tampoco ni siquiera dije que fuera
inconveniente. Dije que se planteo mal (como una relacion de clase contra clase) y que al
final eso condujo a lo que condujo, las guerras civiles. Sobre Catilina y los Gracos,
repito lo que dije. No son lo mismo. Sabes que no he dicho lo contrario. Solo afirmé que
no todos los populares eran campeones de la libertad, afirmacion que espero que llegues a
reconocerme al menos. También espero que llegues a admitir que no todos los optimates se
desayunaban tres o cuatro plebeyos por el simple deseo de canibalismo matutino. Que ni
unos eran los buenos, ni otros los malos, ni lo que sucedio por el mero hecho de serlo
irreversible y necesario, como vienes al final a afirmar.
07-05-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte IV.
Concluyendo (y espero no haberte ofendido al respecto). No considero que sea una ley de la
logica la cual rijo los hechos, sino mas bien al contrario como he venido diciendo. No
analizo los hechos con mas ojos que los que tengo. Dices que son actuales. Puede que sea
cierto, como los de todos nosotros. El unico vicio que encuentro es de forma, pues utilizo
un lenguaje actual para analizar hechos del pasado pero, habras de disculparme, hace
tiempo que el latin lo tengo un tanto olvidado. Analizo los acontecimientos con la unica
intencion de mostrar que no toda, absolutamente toda la culpa era de los optimates, como
no toda, como ya se vio en el foro de Catilina, fue de Ciceron en cuanto a la caida de la
Republica se refiere. Ni Ciceron fue nulo en politica ni fue el politico mas influyente de
su tiempo. Precisamente tu, Joaquin, es quien se excede al aplicar la logica y derivar una
explicacion total a partir de la parte. En ningun momento has incluido la posibilidad de
que quiza los populares se excedieran y forzaran demasiado el sistema existente (rompieran
la baraja). Tampoco has tenido en cuenta que mas alla de los partidos o castas habia
facciones y personas y que la politica romana de la época y la de occidente durante mucho
tiempo era netamente personal y dependia de los cambios de humor de los protagonistas en
gran parte de los casos. Quien parte de premisas erradas, aquel que modestamente pretende
aproximarse poco a poco sin un prejuicio de culpabilidad a priori o quien ya ha condenado
a los Caton, Bibulo y compania? Bonito juicio del que tiene una sentencia dictada a priori
y del que considera premisas erradas a poner de relieve que la reconstruccion logica de un
acontecimiento y darle sentido es logicamente contestable. Pues bien, esta es mi tan
errada primera premisa tan errada de la que siempre parti: que solo sé que no sé nada y
que en el dudar de los discursos de buenos y malos quiza en algo podria haber hecho
avanzar la comprension de algo que es mas complejo que una simple regla de la logica que
dicta que ante dos proposiciones una tiene sencillamente que ser la correcta. Y si los
buenos no eran tan buenos ni los malos tan malos y quiza solo se trataban de seres
humanos?
07-05-03.De: Caesaris Puella. Cónsul junior del Foro. Respuesta a Oliver Soto: Parte I.(La salvaje hondera, recién llegada a la Urbs tras una durísima campaña, se reencuentra con los viejos lugares, tan añorados... ¡snif! -¡ups, me he puesto sentimental!). Ave quirites! He vuelto, para pesadilla de muchos, y estoy impresionada de lo mucho que habéis aprovechado el tiempo... así que me pongo manos a la obra (no seáis mal pensados...) y me voy a meter donde no me llaman, pero es que no me puedo resistir: mi admirado Oliver Soto, roca incólume del foro, que resiste formidablemente las envestidas de la marea juliana, he leído con interés -por no decir fruición- tu última intervención respondiendo a mi queridísimo colega de consulado Acosta Magno, y he de reconocer que tienes un planteamiento ciertamente brillante (yo hasta diría que convincente)... pero que intentaré desmoronar con unas breves cuestiones de economía: cuando comentas que deshacerse del agger publicus hubiera supuesto una bancarrota para el Estado, porque habría perdido su fuente de ingresos... ¿Podrías decirme cuáles eran los gastos que contrarrestaban el libro de contabilidad del SPQR? Porque me da la sensación de que esta afirmación la has hecho desde la perspectiva de un estado social como el que (loados sean los dioses) rige en la actualidad, logro que hasta bien entrado el pasado siglo XX, no teníamos -fue más fácil conseguir un estado democrático y de derecho- (obviaré comentarios sobre otros Estados supuestamente de libertad paradigmática donde la cobertura social brilla por su ausencia). Lo cierto es que en Roma, salvo las distribuciones periódicas de trigo a los ciudadanos del cuarto orden, el Estado no se preocupaba de nada más que, tras la reforma de Mario (recordemos que antes cada cual se traía de casa sus utensilios de guerra), financiar a las legiones, y por lo que respecta a esto último, dado el hecho de que los legionarios tenían que abonar y amortizar con su futuro sueldo la impedimenta, y que las múltiples victorias que dichos ejércitos lograron cubrían con ganas dichos gastos, reportando beneficios y, por tanto, incrementando aún más el erario público, ciertamente ello, a la larga, tampoco suponía un gasto a sufragar por el Estado.
07-05-03.De: Caesaris Puella. Cónsul junior del Foro. Respuesta a Oliver Soto. Parte II. Así es, podría decirse que, en este aspecto, la Loba Romana no se portó como la más amantísima de las madres con sus cachorros, pues no había seguridad social, ni educación pública gratuita, ni un sistema sanitario financiado por el Estado... ¡pero si hasta las vías se financiaban privadamente! El cargo de pretor, equivalente a nuestras magistraturas actuales, era un peldaño más en el cursus honorum y, como sabemos, más que cobrar por él, había que pagar para poder resultar elegido... en fin, que durante siglos de República el tesoro no hizo sino crecer, crecer, crecer... para criar polillas en el Templo de Júpiter (bueno, ya sé que a las polillas no les va demasiado el metal, pero es que la entomología no es lo mío, ¡con el asco que me dan los bichos, puaggg!). Entonces, ¿qué perjuicio había en repartir la tierras entre un sector de la plebe que las habría aprovechado, cuyas rentas hubieran supuesto un beneficio para la economía, además de para el bienestar social y la propagación del mundo y cultura romanos? Con ello no sólo se lograba reducir drásticamente el número de "parias" que sólo abrían la boca para recibir las cucharadas de trigo público, sino que se lograba que las clases plebeyas aumentaran su nivel adquisitivo, y con ello, el flujo de mercado... realmente era un plan perfecto, que una serie de dinosaurios anquilosados en su posición y privilegios se negaban a aceptar, por evidentes razones económicas (¿quizá por motivos de concesiones y usufructos, tal vez?) ¡Dioses!. En cuanto a la dicotomía economía rural-economía monetaria... ciertamente el mundo romano era un mundo rural, de ahí la fuerte necesidad de mano de obra "gratis et amore" (aunque habría que preguntar a los esclavos si había "amore" o no...), y ciertamente la industria no estaba muy desarrollada, como sucedió en general en todo el mundo antiguo. Por tanto es lógico que las ideas reformadoras apuntaran a ese pilar básico de la economía romana, pues la manera de evolucionar y avanzar es partiendo de la base, ¿no crees?.
07-05-03.De: Caesaris Puella. Cónsul junior del Foro. Respuesta a Oliver Soto Parte III. Por último, respecto a las alusiones que haces respecto de Octavio ¿Augusto? (jua, jua, jua) y a Marco Antonio el etílico (si hay algún fan del borracho, que me perdone, aprovecho las últimas oportunidades antes de que cambien las normas del foro), hay que tener bien presente que ninguno de los dos pertenecía ni a la facción de los populares, ni al bando de Cayo Julio César. Octavio Augusto era un jovenzuelo imberbe que a duras penas controlaba sus esfínteres (debido a sus afecciones estomacales, ¿eh?, que de eso sí que no tenía la culpa el pobre) cuando Cayo Julio despuntaba políticamente y, si fue nombrado heredero, fue simple y llanamente porque era el pariente vivo varón más cercano al divino Julio; es más, yo creo que no estaba en los planes de mi Cayito el morir tan pronto, y que simplemente hizo testamento por pura prevención como responsable pater familias, pero no porque Octavito apareciera en su mente como su único y final heredero universal (¡si a duras penas lo conocía, por mucho que la literatura imperial posterior pretendiera afirmar lo contrario!). Respecto de Marco Antonio... ¿qué decir de él que no haya dicho ya? Simplemente se arrimó al árbol que le dio más sombra, creyendo que podría aprovecharse del divino Julio, sin contar con que éste, de inteligencia muy superior a la suya, lo veía volver cuando él todavía no había salido, y que no se dobló a sus intereses: ¿quién le retiró el cargo de magister equitum, ante su incompetencia?¿quién le pasó por alto en el consulado? ¿qué puesto ocupaba el indigno en el testamento de César? No, mi querido Oliver, César estimaba a Marco Antonio, como estimaba a otros muchos indignos de besar el suelo que pisaba, pero no lo consideraba ni su compañero ni, mucho menos, su sucesor político. Por último, por lo que se refiere al "eterno retorno" o al enfrentamiento entre la facción optimate y la popular, creo que sobre ello merecen hacerse unas reflexiones a parte y que te contestaré en "la niña de mis ojos" (es decir, el debate de la Conjuración de Catilina), porque realmente tienen mucho (por no decir TODO) que ver con dicha cuestión, así que ahí nos vemos en breve, siempre que gustes, claro está. Ave atque vale!
21-05-03.De: Aeneas Magnus. I. Cada vez que leo acerca de la Batalla de Farsalia, se me presentan varias dudas. Pompeyo era un General Capaz, gran organizador, pero como estratega y tactico su doctrina era basada en la superioridad numerica-logistica sobre el enemigo. Cesar era un Gran General:Estrategias bien sopesadas y Tacticas flexibles.Rapidez, innovacion, todos los elementos bien calculados antes de una Campaña, fiel al principio que las batallas se ganan antes de que los soldados se enfrenten. Pero, Titus Lavienus tambien fue un Buen General, lo demostro varias veces en las Galias, cuando Cesar le confio partes importantes de la campaña militar. La estrategia general era marcada por Cesar, pero los movimientos tacticos, las decisiones in situ eran de Lavienus, y este demostro sobradas veces su genio. Voy a lo siguiente: Si Cesar conocia a Lavienus, Lavienus conocia a Cesar. Cesar nunca entro a una batalla, Gran General como era, sin muchos planes alternativos en caso de que el plan principal fallara, y sobre todo un militar de respeto sabe que siempre debe tener preparado un plan para la retirada. Lavienus tenia que saberlo.Pero, todo esto brillo por su ausencia del lado Pompeyano. La disposicion de las lineas para actuar como una maza es tipicamente pompeyana.Cesar coloca su contraataque contra la caballeria comandada por Lavienus en el lado derecho, porque sabia que el ataque vendria por ese lado. Ahora bien, la caballeria es muy rapida, Lavienus pudo haberse puesto detras de todo el contingente pompeyano y esperar el ultimo momento para ir al flanco a atacar, si no lo hizo asi regalo el factor sorpresa y esto es raro en un Buen General del tipo Lavienus, pero no del tipo Pompeyo. La contracarga de las Cohortes Cesarianas fue de tipo Falange Macedonica, si esto fue asi no creo que el arma principal fuera la "pila" (lanza) romana sino estacas mucho mas largas, del tipo que usaron las falanges macedonicas, la pila no da fuerza al ataque, y jinete y caballo tienen que estar muy cerca del soldado a pie, a una distancia en la que el soldado a pie tiene todas las de perder.
21-05-03.De: Aeneas Magnus. II. Pompeyo tenia fuerzas en reserva, que no entraron en accion porque no recibieron orden de hacerlo, esto tambien es tipico de Pompeyo, frente a una debacle se queda atonito sin capacidad de reaccion, lo demostro en España frente a Quintus Sertorius.Las cohortes de las lineas posteriores que no estaban ocupadas en el choque contra los cesarianos pudieron haber sido rehubicadas para fortalecer el flanco derecho, las cohortes se habian enfrentado contra la falange antes y vencido, pero en Farsalia las cohortes se quedaron estaticas, esto es sinonimo de incompetencia de las lineas de mando. Bien, si Lavienus planeo Farsalia para los pompeyanos y optimates, lo hizo de manera desastrosa, totalmente incompetente, pero Lavienus no fue incompetente. Entonces, que paso?. M respuesta es que toda la gloria de la planificacion del desastre Farsalia pertenece a Pompeyo, Lavienus es inocente, y ha venido pagando culpas ajenas durante los ultimos dos mil años. Vale.
21-05-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Caesaris Puella. Parte I. (Nuestra insigne consul toma sabiamente la palabra para contestar a un simple particular como yo; espero estar a la suficiente altura de semejante reto.) Mas adelante procuraré contestar a tu réplica con mayor fundamento basandome en fuentes concretas (ahora ciertamente estoy bastante ocupado), pero no me he podido resistir a la tentacion de avanzar las ideas que lo sostienen. En primer lugar, ciertamente no le falta razon a la idea demasiado aceptada de asimilar y equiparar nuestro estado de hoy dia con algo que los expertos sobre la materia dudan incluso de llamar Estado. Es completamente cierto que gran parte de la politica era privada y no remunerada (de ahi el caracter aristocratico de la politica romana); es mas, como bien has añadido, en la época republicana correspondia a la clase dirigente de sufragar gran parte de los gastos en que se incurria durante su mandato. Si bien esto es cierto, esto tampoco quiere decir que las arcas de la Republica no hicieran otra cosa que llenarse. Habia gastos. Incluiré los pocos que se me ocurren ahora, pero ciertamente me interesaria profundizar en el tema. Ademas del ejército que has mencionado, esta la flota, que también habia que pagar si se deseaba mantener el Mediterraneo libre de pitatas. Desconozco cuales eran los efectivos minimos en tiempo de paz, pero si se deseaba mantener un control de todo el Mediterraneo, al menos algunas unidades deberian estar disponibles en cualquier momento con sus remeros (que eran doscientos), sus marinos y sus soldados. Estos barcos también requerian un cierto mantenimiento si no se deseaba que se fueran a pique después de echarlos al mar. Todo eso, unido a su manutencion, requiere dinero. Ademas de ejército, habia flota y ésta requeria un minimo de atencion al menos. En cuanto al ejército, como se dijo, era caro y esta por probar que todo lo gastado se recuperara pues gran parte del pillaje iba directamente a los soldados que tenia el "derecho" a ello.
21-05-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Caesaris Puella. Parte II. El botin, si bien importante, cada vez era economicamente menos suculento debido a que cada vez mas Roma se enfrentaba a enemigos de los cuales se extraia menos botin en terminos economicos y mas en terminos de esclavos, lo cual nos lleva a otro punto crucial. Esto es, hablemos de los esclavos. Roma poseia como entidad también una serie de esclavos publicos que se ocupaban de diversas tareas (todavia no he buscado mucho al respecto sobre Roma, pero creo que en Grecia llegaban a ejercer algunas tareas incluso en las ciudades y que tanto en una como en otra se ocupaban de la explotacion de las minas). Esto incluso pareceria contradecir mi tesis (no hay trabajo menos oneroso para el Estado que el esclavo) pero no completamente: a un esclavo se lo explotaba al maximo, sobre todo a aquellos que estaban destinados en las minas, pero eso no excluye que se le tuviera que dar una racion por miserable que fuera para que pudiera continuar trabajando. Y eso, sin campos publicos que provean el grano, cuesta dinero. La idea de que la distribucion del ager publicus dejaria sin recursos al estado me la inspiro la lectura de una de las cartas de Ciceron a Atico (correspondencia del 59, creo). Conocienco su hostilidad a la reforma agraria, de momento solo lo trazo como una hipotesis (y no un argumento concluyente), pero por lo menos le doy cierta credibilidad pues no creo que a Ciceron le valiera la pena intentar convencer a un amigo sobre cuestiones de politica. Considero que es creible su afirmacion (por lo menos es lo que se le paso por la cabeza) aun cuando habria que confirmarla. Habia varios sectores que se oponian a la reforma, pero por distintos motivos: habia unos a los que les tocaba directamente a los bolsillos; otros que veian en ello el debilitamiento de la Republica lo que daria todavia mas fuerzas a los partidos; otros se oponian por la fuerza que daria la reforma a quien la hiciera; otros que sospechaban de los caballeros en su afan de enriquecimiento. En cuanto a la polémica Octavio Antonio, reconozco que tienes razon en cuanto expones de Octaviano. César poco podia conocerlo. Ahora bien, en cuanto a Antonio no puedo decirte lo mismo. La forma en como capitalizo el testamento de César no hubiera sido posible si no hubiera tenido una gran relacion con César (he ahi por ejemplo el numerito que se montaron en las Lupercales). Es mas que probable que nunca hubiera pensado en él como su heredero, pero que ambos compartian la filiacion de faccion es mas dificil de poner en duda. Un hecho curioso para la época (sobre todo partiendo de la historiografia) es que el partido popular deja de llamarse tal durante la guerra civil y pasa a designarse cesarista. De hecho, los libros que narran el después de los idus de marzo relatan como Antonio rehizo la faccion cesarista (pocos se atreven a hablar de populares). Repito lo mismo: Antonio rehizo una faccion de la gente que seguia a César. Entonces, ?de quién se rodeaba César?
21-05-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Caesaris Puella. Parte III. En realidad la complicacion de este asunto y el hecho de que nos permita a los dos de afirmar que Antonio era y no era popular simplemente nos lleva a la idea, que ya anuncié antes, de que los partidos no eran tales sino facciones y encima ni siquiera eran algo cerrado sino mas bien movil en los que los intereses de clase mas bien eran un pretexto de movilizacion que otra cosa (y ojo, que nunca he negado que los optimates tuvieran unos intereses muy claros en que se mantuvieran las cosas como estaban), es decir, la politica era un asunto personal. Y ahi esta la cuestion: el Senado bien podria haber admitido que se repartieran tierras entre los plebeyos lejos de Roma, donde su influencia politica hubiera sido casi nula (habia que viajar hasta Roma para votar y esto es lo que en definitiva se discutia: como ganarse una clientela o un apoyo politico). No, muy al contrario, el asunto consistia en instalar a los veteranos cerca de Roma para que pudieran ser un soporte para su patron cuando se les necesitara. El asunto era tener a una parte de la plebe contenta dandoles tierras y que éstos, a cambio, pudieran volver a Roma para devolver los favores. No hay que olvidar que la instalacion de colonias lejos de Roma también estaba muy mal vista y en general nunca se pudo llevar a cabo por oposicion de la plebe misma. A pesar de lo que pueda parecernos, no se trataba de una cuestion de principios, sino un asunto muy politico: quiénes seran mis votantes y donde los voy a instalar. No es de extrañar al respecto que César, muy inteligentemente, decidiera fundar una de las primeras colonias romanas fuera de Italia, la colonia de Cartago. Pero no era el César politico quien actuaba: era el César vencedor, el general a quien nadie se le oponia.
21-05-03.De: Patricia A.L. Respuesta a Óliver Soto. Parte I. Mi estimado Óliver, de privatus nada, en este senado virtual uno se viste la toga con todos los derechos y obligaciones, aunque me permitirás que la mía, en lugar de ser de la pesada lana ligur, sea de algún otro tejido más suave y hasta con hombreras, creo que el lino le vendría bien a mis delgados hombros. Perdón por inmiscuírme en tan sabroso debate, pero alzo mi voz para demostrar mi desacuerdo con la última frase de tu excelentemente estructurado discurso. La fundación de la colonia de Cartago responde al esquema político del programa de Cayo Julio, tal y como señala Lacus en su capítulo sobre el particular. ¿Y qué mejor lugar para comenzar ese programa que el erial en el que Catón senior había convertido a la capital púnica? Creo que en tu mensaje subyace una contradicción evidente cuando afirmas que la fundación de colonias se debía a motivos políticos, es decir, motivos generados para captar el voto del pueblo, pero que sin embargo Cayo Julio fundó la de Cartago por motivos personales, según deduzco, ya que no lo explicas convenientemente. Evidentemente Cayo Julio era el general victorioso, pero te recuerdo que durante lo que duró su victoria se opuso a él todo el que quiso, a pesar de los halagos y reverencias que Marco Tulio le dirigió por su comportamiento caballeroso. Cayo Julio no utilizó su poder para callar a la oposición, y que se sepa, Marco Tulio no tenía un guardia revisando su correspondencia, al menos eso me lo concederás. He tenido el honor y el deleite de servir a Lacus en la elaboración de su nuevo capítulo sobre "el herederito" Octavio. La revisión de fuentes ha sido exhaustiva y meticulosa, y Lacus y yo nos hemos pasado fines de semana enteros consultando bibliografía cuando es evidente que podíamos ocupar nuestro tiempo en otros menesteres menos engorrosos, y de todo ello queda patente que Cayo Julio fue traicionado por Octavio, que se traicionó su memoria y se traicionó a la verdad manipulando la historia hasta unos límites tan escandalosos que alguno va a tener que leerse el capítulo una docena de veces para asimilarlo.
21-05-03.De: Patricia A.L. Respuesta a Óliver Soto. Parte II. No era eso lo que Cayo Julio quería, pero ni Octavio ni mucho menos Antonio estaban a la altura de él. En todas las discusiones sobre Cayo Julio, tanto en este debate como en el de la Conjuración de Catilina, me apena ver como trata de aunarse lo que hizo Cayo Julio con lo que hizo Octavio, como si Cayo Julio fuera responsable de la muerte de Marco Tulio, por ejemplo. O como se trata a Cayo Julio de opresor cuando lo único que hizo fue erigirse en el líder de las reformas sin ni siquiera una escolta que protegiera su vida. Parece que hemos olvidado que fue Octavio quien, junto a Marco Antonio, ordenó el asesinato de senadores y caballeros, y que si estos dos aventureros acabaron compartiendo el poder fue porque la oligarquía senatorial se lo regaló asesinando a Cayo Julio. Marco Tulio elogió a los asesinos al grito de "libertad". ¿Acaso Cayo Julio le había prohibido expresarse o escribir con libertad? ¿Acaso cayo Julio le había asesinado, le había deportado o le había confiscado los bienes? La locura de Marco Tulio sirvió como fundamento intelectual del asesinato de Cayo Julio que dejó un vacío de poder tan grande que Roma se desangró durante décadas. ¿Quién fue el responsable de que ese poder que Cayo Julio administró con nobleza cayera en manos de Marco Antonio y Octavio? La oligarquía senatorial se buscó ella solita su propia ruina y de ella es toda la responsabilidad.
25-05-03.De: Joaquín Acosta. Cónsul senior del Foro. Respuesta a Oliver Soto Parte I Ilustre argumentista del foro, encontré muy ingenioso el diálogo por medio del cual me replicaste. Haría la delicia de Aristófanes. Pero en este momento Oliver, no va a hablar "Aco"; soy yo quien te va a dar la respuesta. Y yo Oliver, no resido en el demiurgo. Comencemos pues. Nunca dije que había que renunciar a la lógica. Manifesté -y lo sigo haciendo- que el gran invento de Aristóteles (maestro de cierto macedonio que sí supo emplear la lógica) debe ser empleado correctamente. Y una ley elemental de la lógica nos indica que si un silogismo contiene una premisa incorrecta, aquel se desmorona como el más frágil de todos los castillos de naipes. Así las cosas, hablemos de las premisas de tu ingenioso razonamiento. En cuanto a lo de los ojos actuales, manifestaste: ""El unico vicio que encuentro es de forma, pues utilizo un lenguaje actual para analizar hechos del pasado pero, habras de disculparme, hace tiempo que el latin lo tengo un tanto olvidado."" La cuestión no es de idioma Oliver. Ni siquiera de simple vocabulario. Es cuestión de entender que a pesar de las innegables notas comunes existentes entre la época de César y Cicerón con la nuestra (que son muchas, por cierto) hay más de dos mil años de distancia de inconsciente colectivo, posturas axiológicas, relaciones económicas, políticas y sociales, fuerzas económicas, intereses creados, y en consecuencia problemas a solucionar, y métodos de solución. Y las diferentes propuestas de aquella época contienen fenómenos de causa y efecto trascendentalmente di-fe-ren-tes en los acontecimientos históricos posteriores. Tanto te cuesta entenderlo, Oliver? Antes y ahora hubo leyes, jueces, garantías sociales que se desconoceron, estrcuturas complejas de control político, grupos y subgrupos de poder, pugnas políticas entre las diferentes facciones, abuso de poder, crisis sociales, golpes de estado, guerras civiles, empleo de la propaganda, clases y estamentos sociales. PERO en una sociedad con una base económica esclavista, las diferencias con la democracia contemporánea NO son sólo de forma, Oliver.
25-05-03.De:
Joaquín Acosta. Cónsul senior del Foro. Respuesta a Oliver Soto Parte
II Y hay una infinidad de notas trascendnetales más, adicionales a la esclavitud, que
conllevan necesarias DIFERENCIAS DE FONDO con nuestra época o el siglo XIX. En
consecuencia, me parece adecuado que se utilice un vocubalario actual PERO entendiendo que
si las estructuras sociales y económicas de la época de nuestros abuelos observan
trascendentales diferencias con las de sus nietos (nosotros) Qué hemos de decir de una
sociedad de hace más de dos milenios? Es más, Oliver: ni siquiera las diferentes
sociedades son iguales, a pesar de ser contemporáneas. Las estructuras de poder
imperantes en Roma observan diferencias trascedentales con las de Atenas, por citar un
ejemplo, pues las circunstancias y mentalidad del pueblo griego son diferentísimas a la
del romano, a pesar de las similitudes innegables entre ambas culturas. Ni siquiera la
Atenas de Solón es remotamente parecida a la Atenas de Demóstenes, mucho menos a la que
conocieron Cicerón y César, Oliver. No te preocupes, tu intención me queda clara. Pero
si de verdad quieres defender el talento político de Cicerón y a los optimates, entiende
que el lenguaje de tus argumentaciones va más allá de la forma, con las correspondientes
yerros. Seres humanos todos, sí. Pero por ese mero hecho concluir que optimates y
populares, terratenientes, equites, César, Antonio y Octavio observaron los mismos
planteamientos y actitudes, acarreando las mismas consecuencias históricas... esto es
lógico, Oliver? Las otras premisas de tu
inteligente pero no por ello infalible razonamiento ya han sido concienzudamente
analizadas por Patricia AL y la cónsul Caesaris, predilecta de Maat, la diosa egipcia de
la verdad y la justicia. (Te gusta la mitología egipcia, Caesaris? A los macedonios nos
caen bien sus dioses ya que el Zeus egipcio -Amón- tuvo la honestidad de reconocer la
grandeza de cierto Magno) Saludos.
02-06-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Patricia A.L. Saludos Patricia. Tienes razon al decir que no supe explicarme bien al hablar de la fundacion de colonias. A lo que me referia era a que bajo época republicana eso no era posible, pero que, una vez César ya era el general victorioso, ese tipo de politica, la de la fundacion de colonias allende los mares, como los griegos ( politica que en gran parte era beneficiosa para Roma), solo fue posible cuando uno solo detento todo el poder. Con el permiso de Acosta y de dos mil años de disgresion, me permito recordar que la mayoria de las grandes obras publicas y los embalses en concreto de Europa se construyeron bajo gobiernos dictatoriales (Primo de Rivera, Franco, Mussolini o Hitler). Esto se debe a que una politica tan impopular, aunque necesaria, es mas facil que la pueda emprender un gobierno fuerte que puede ignorar el descontento de unos pocos o que puede llegar a convencer que la destruccion de sus casas es lo que mas le conviene. No deseo sugerir que César tenga algo que ver con estos dictadores, pero en cambio si sostengo que el poder que él acumulo le permitio hacer algo (la instalacion de colonias fuera de Italia) que no era posible bajo la Republica debido a la impopularidad de las mismas. César no fue un dictador como nosotros conocimos en nuestro siglo. Nunca afirmé lo contrario. Su politica de reconciliacion y clemencia es todo un ejemplo del que deberiamos hacer gala hoy dia incluso (mis disculpas a Acosta por otros dos mil años de viaje temporal). El problema es que César no intento refundar el poder republicano bajo otras bases, sino que pretendio establecer una nueva quasi-monarquia en Roma. César, mas que impedirlo, sirvio de ejemplo a Augusto de como se podia llegar al trono de Roma. Por su parte, Augusto invento la manera de conservarlo.
21-05-03.De: Patricia A.L. Respuesta a Óliver Soto. Hola, Óliver. A mí tampoco me gustan estos viajes de una época a otra porque no hacen más que desvirtuar la esencia de la historia, que es la propia circunstancia, y al final acabaríamos contando aquello del legionario y el samurai, y eso no es la historia, pero creo que tu amable mensaje exige una respuesta, no menos amable, pero contundente, aunque yo sé que como eres un caballero me la perdonarás. Creo recordar de cuando estudiaba yo contemporánea, hace casi veinte años, que en Europa además de esos dictadores hubo ciertos señores, presidentes de "repúblicas populares" (alguna de ellas como la Rumanía de Ceaucescu, puesta como modelo a seguir por cierto vicepresidente español, muy socialista él, que utilizaba un avión Mystère del Estado para ir a los toros) que también hicieron obras públicas. Para mí, Óliver, y espero que no te moleste, tan dictador fue Franco como Stalin. Además, te recuerdo que el programa de embalses que realizó Franco era el que diseñó el gobierno de la República y que encima Franco se quedó corto, porque en ese plan incluso se apuntaba realizar el transvase del Ebro que ahora se va a llevar a cabo. Lo que considero fundamental es que la República romana se había convertido en una casa de locos y que al menos Cayo Julio tuvo la cordura de plantear un nuevo sistema. Al final, en el fondo está la cuestión que plantea Lacus tan inteligentemente: que a Cayo Julio lo asesinó la oligarquía agraria (eso que otros llaman la "derecha agraria") precisamente por querer hacer una reforma agraria. ya se sabe que el que toca los privilegios de las castas dominantes tiene la espada de Damocles sobre la cabeza. En este caso el puñal de los "libertadores" como Bruto que además del asesinato tenían otros hobbies como la usura o la especulación... todo un modelo de libertadores del pueblo. Pronto nos veremos en la Conjuración de Catilina, procura afilar bien tu gladius o mejor, limpiar el scutum, y no digo más. Saludos.
14-06-03.De: Óliver Soto. Respuesta a Patricia A.L. Respuesta a Patricia A.L Estoy de acuerdo con cuanto dices sobre los dictadores y las obras publicas. Es mas, no conocia bien el caso de las "democracias populares". De hecho eso refuerza la tesis que he defendido: solo cuando existio un poder fuerte (y se da el caso de que en el siglo veinte este fue dictatorial) éstas pudieron ser emprendidas. La II Republica proyecto todas esas reformas que comentas (cuantos proyectos se quedaron en el cajon!); otra cosa es que pudiera llevarlas a cabo. Mas aun, todos los problemas que se esta encontrando el gobierno hoy dia para hacer una reforma impopular en algunas regiones de España demuestran que solo ese tipo de poderes pueden realizar esas reformas con facilidad. Otra cuestion distinta es si podemos decir que toda dictadura es igual a otra (puede que sobre el plano del poder si, pero no sobre los resultados del mismo poder; pero bueno, no doy mas la tabarra sobre este tema y emplazo a quien lo desee, siguiendo la regla que se ha establecido, a continuar el debate en donde corresponda). Precisamente por el bien de Julio César opino que esto no es ni siquiera deseable.
01-07-03.De: Eborense. Parte I. Por fin se sabe la verdad sobre la muerte de César. Por fin se limpia el baldón que ha pesado sobre los nombres de Casio, Bruto y otros como ellos, inocentes de toda culpa. La cosa fue así. Aquel día de los idus de marzo César fue al Senado como siempre. En la escalinata de acceso se le acercó un hombre barbudo que le dijo que no entrase en el Senado si no quería morir. César no dio importancia al vaticinio, pese a que el augur se agarró a su toga como una lapa y tiraba de ella mientras gritaba: "¡No entres, que la palmas!" Al fin Antonio logró que el augur soltara la toga de César, y ambos entraron en el Senado. Antonio dijo: "Oye, César, me voy al bar del Senado a tomarme un par de gintonics, que ya sabes que si no me entono no rindo en las sesiones." Se fue Antonio. César encontró a Casio al lado de la estatua de Pompeyo, mientras afilaba un cuchillo. "Coño, Casio, qué cuchillo tan chulo tienes", dijo César. "Sí, ¿a qué es bonito? Me lo ha traido un pariente mío de Toletum. Mira, mira, que hoja tan firme." Y al decir esto mostró su puñal a César. La Fortuna quiso que en ese momento César tropezara con el forro de la toga (descosido por los tirones del augur) y cayera sobre el puñal de Casio. "¡Joder, qué corte tan tonto que me he hecho!", dijo César mientras se palpaba la herida. "¡Vaya si es mala suerte, César!", exclamó Casio, que examinó la herida y vio encantado que era prufunda y ancha. "Vaya filo que tiene mi puñal", dijo, a lo que César replicó: "Sí, muy bueno, no veas lo mucho que me duele el corte." "¡Eh, amigos!", exclamó Casio "fijaos en el corte que le he hecho a César." Se acercaron varios otros amigos de Casio, entre ellos Bruto, que al ver la herida sangrante sacó su propio puñal y dijo: "Eso no es nada. Mira, mira el puñal que tengo yo, mucho mejor que el tuyo." "¿Tú también con puñal, Bruto, hijo mío? Pór Júpiter que es bonito", dijo César. "Déjame verlo, anda." Y en ese momento César tropezó con la estatua de Pompeyo y cayó sobre Bruto y los otros, que habían sacado sus propios cuchillos y discutían cual tenía el mejor. "¡Coño, ya es mala suerte!", exclamó César palpándose la docena de heridas sangrantes. "Mira que ir a caer sobre vuestros puñales. Qué torpe que soy." "Oye, César", dijo Bruto, "voy a llamar a un médico." "¡No, hombre, no! ¿Para qué? Si me encuentro de maravilla", respondió César. Y apenas había dicho esto cuando le entró uno de sus ataques de epilepsia. En sus convulsiones César cayó de nuevo sobre los puñales de sus amigos y ya en el colmo de la mala suerte, en pleno paroxismo César se golpeó con la base de la estatua, abriéndose el cráneo.
01-07-03.De: Eborense. Parte II. "Ahí va, que se ha muerto", exclamó Casio. En ese momento apareció Antonio, medio borracho, y vio la escena: César muerto en el suelo, sangrando, y doce senadores alrededor de él con sus puñales sangrantes en las manos. "Antonio, esto no es lo que parece", le dijo Bruto. Pero Antonio salió corriendo del senado gritando que habían asesinado a César, mientras en las escalinatas del Senado el augur, Meister Manuel G., murmuraba una y otra vez: "Si ya lo decía yo..." Ésta es la verdad histórica, como bien demuestran los recientes estudios de Javier Tussell ("Julio César era del Real Madrid") y de Carlos Semprún ("Vidas ejemplares: de Gengis Khan a Mao y de Atila a Castro"), pese a que la mayor parte de los documentos sobre el asunto los guarda la CIA en un sótano de Fort Knox, al lado de la hermana del agente Mulder y del cadáver de John Kennedy. Parece mentira, señor Lago, que Vd. todavía cite en su web la historia mentirosa que se le ocurrió al borracho de Antonio. Espero que rectifique pronto. Un saludo.
27-08-03.De: Francisco José C.C. Sobre el magnicidio de César: PARTE I: Recientemente he leido en un suplemento de fin de semana de un diario español, concretamente en "EL SEMANAL" (Nº 814, del 1 al 7 de junio de 2003), es decir en un semanario de entretenimiento no especializado, un artículo, o repotaje, titulado "¿Quién mató a Julio César?", viene firmado por un tal Richard Girling y con la reseña del "The Sunday Times Magacine". En él se cuenta que se ha realizado un estudio histórico - forense en fechas recientes sobre el asesinato de César y que dicho estudio ha sido efectuado o coordinado por el coronel L. Garofano, comandante del centro de investigación forense de los carabinieri de Parma y profesor de medicina forense de la universidad de Turín. Aparte de un dibujo - esquema en el que se reconstruyen 21 de las 23 puñaladas recibidas (varias por la espalda, muchas en las piernas, otras en la cara - incluso una en cada ojo - y un par de ellas en el pecho), realiza unas deducciones un tanto curiosas: Primero cuenta que la agresión se produjo en el Pórtico de Pompeyo, pues el edificio oficial del Senado se había quemado un tiempo atrás (como todos los asiduos de las legiones de J. I. Lago ya sabíamos). Después nos relata que en aquella época el comportamiento de las familias romanas auténticamente poderosas seguía unas pautas muy similares a las de las familias mafiosas de hoy en día, donde todo estaba justificado para preservar los intereses de la familia. En tercer lugar, comenta que Cayo Julio estaba enfermo por culpa de ataques frecuentes de epilepsia, que ya era anciano y deseaba la muerte, lo que le derivó una importante depresión. Por último concluye que debido a su depresión, fué el propio César el que provocó a los senadores republicanos al objeto de ser asesinado para de esta forma ser sucedido por Octavio y que éste llevase a cabo su proyecto político y, sobre todo, conseguir fama imperecedera e inmortal. Es decir que fué ¡César el que indujo su propio asesinato!. No se menciona bibliografía, aunque alude a lo que relató Antisio, el médico que reconoció a César cuando ya era cadaver. En cambio sí propone, como tan de moda está últimamente, unos lugares donde ampliar información "para saber más", entre los que se encuentra la dirección de este portal, historialago.com.
27-08-03.De: Francisco José C.C. Sobre el magnicidio de César: PARTE II: No estoy puesto sobre las trayectorias de las puñaladas asesinas y lo único que sé de ello es que se dijo que solamente una de ellas era mortal. Pero, por lo visto varias fueron dirigidas a la cara... ¿en venganza de Farsalia?... ¿para amedrentarle?... y si es cierto que le dieron en ambos ojos, ¿por qué?...¿para que su Espíritu no encontrase el camino del descanso?, ¿por maldad perversa?... Seguramente los carabinieri saben más que yo sobre el comportamiento de las familias mafiosas y tendrán más datos para asegurar que las familias romanas de finales del S. I aC tenían un comportamiento similar y no voy a discutir éso. Pero el resto de las conclusiones del coronel Garofano sencillamente no me cuadran en absoluto y por lo tanto, ¡NO ME LAS CREO!. Mucho se ha hablado de la supuesta epilepsia de Cayo Julio ( y de la de Alejandro Magno), incluso que debido a ella era más activo e inteligente que los demás. Yo no estoy seguro que la padeciera, pues habría muchísimos comentarios en la historiografía por muy en secreto que la hubiese sabido llevar... y nunca le dió un ataque en plena batalla que se sepa (y se sabría de haberse producido) y eso que durante las mismas se deben producir una vorágine de sensaciones, sentimientos y descargas electroquímicas en todas las neuronas de un soldado, cuánto más en las de un General que siempre se estuvo jugando el todo por el todo. Por otra parte, aunque hubiese sido epiléptico, ello nunca impidió a Cayo Julio el desarrollo de sus actividades. En cuanto a la edad, a los 56 años a un romano de la época no creo que se le debiese considerar anciano en aquél entonces, máxime si seguía una vida sana, se alimentaba adecuada y equilibradamente y estaba acostumbrado al ejercicio físico diario sin dar muestras de agotamiento. ¿Y la depresión?. César no me dió nunca el aspecto de estar deprimido, siempre en la brecha y sin desfallecer pese a las adversidades, sabiendo reaccionar para convertir las derrotas parciales de sus ejércitos en apabullantes triunfos definitivos. Ni siquiera las peores noticias de índole afectivo y personal, como la muerte de su hija Julia dan la impresión de haberle sumido en depresión (triste, sí, pero no hundido y sin saber qué hacer).
27-08-03.De: Francisco José C.C. Sobre el magnicidio de César: PARTE III: Creo que César acababa de triunfar sobre sus enemigos y se disponía a gestionar él mismo su propio proyecto. No me cuadra que después de conseguir ser el Primer Hombre de Roma de una manera rotunda le entrase una depre y se decidese a tirarlo todo por la ventana. Al contrario, debía saber que si no llevaba él en persona a la práctica su propio programa y conociendo como conocía a sus compatriotas, nadie lo llevaría a cabo, al menos en la forma en que a él le hubiera gustado (tal y como ha demostrado J. I. Lago sobre las maneras de hacer de Octavio, su sucesor). Además, lejos de demostrar inacción e indolencia, estuvo liado con sus reformas legales, político-sociales, urbanísticas, incluso de calendario... Y se disponía a partir de forma inminente a la campaña contra los partos para restituir la dignitas de Roma, que tal vez equiparase ya a la suya propia cuando se produjo su asesinato. Todas estas cosas no me indican, a mí por lo menos, que era un ser sujeto a depresión por ancianidad y enfermedad. Y mucho menos que planease provocar al partido senatorial para que éste lo asesinara y así poder ganar la inmortalidad. Eso sin tener en cuenta que la inmortalidad... ¡YA LA HABIA ALCANZADO!. Por último, en el mencionado artículo se da por pronunciada en boca de César la frase dirigida a Bruto "¡¿Tú también, hijo mío?!"; es más, se deduce en consecuencia de la misma que Bruto era hijo ilegítimo de César; es más, para ser acorde con la tesis final (que su propio asesinato había sido premeditamente preparado por César), llega a afirmar que el mismo Cayo Julio llegó a planearlo todo tan meticulosamente que ésa frase estaba preparada y ensayada previamente. Pero según sabemos, César no era más que un adolescente quinceañero, incluso de menor edad aún, cuando Bruto nació, por lo que las probabilidades de ser su padre son practicamente ninguna. Pero, claro, ¡queda tan tetral la frase!, aunque nunca se dijera, particularmente si aparece en una tragedia genial del genial Shakespeare (¡Ahí sí que hay que ensayar!). Por todo lo expuesto, repito, NO ME CREO las conclusiones a las que llega el citado artículo. De todas formas, estas son mis impresiones personales y si alguien más docto que yo no está de acuerdo conmigo, estaré encantado de conocer sus opiniones. ¡Un saludo!.
27-08-03.De: José I. Lago. Respuesta a Eborense y a Francisco José. Pues así es, amigos míos, el forense italiano que redactó el ya famoso informe debe saber mucho de lo suyo, pero de Historia nada de nada. Al final la conclusión es que César se suicidó. ¡Toma ya! aquí el que quiere ser famoso o se dedica a insultar en la telebasura o a inventarse chorradas como esta. No sé qué será peor, la verdad.
27-08-03.De: Eborense. Parte I. Hace unos días el maestro Lago se ganó a pulso tal categoría explicándome al detalle el modo en que se hacían las obras públicas en la República. Me explicó que tales obras eran sufragadas por el bolsillo de los cónsules, que normalmente se asociaban con varios socios capitalistas (yo entendí por tales a publicanos y mercaderes, la gente que en Roma tenía dinero contante y sonante como para construir puentes y también ese punto de orgullo de nuevo rico como para querer ver su nombre asociado a una gran obra civil) para obtener los fondos con que sufragar las obras. Explicado esto, yo aventuré la hipótesis de que la guerra civil entre Pompeyo y César, como toda guerra, no debió alentar mucho la construcción de obras públicas, que (seguí aventurando) por otro lado debían estar un poco (o un mucho) de capa caída. No me imaginaba yo a los optimates invirtiendo su precioso oro en despilfarros tales como puentes, calzados o puertos. Más si encima los que iban a obtener beneficio pecuniario por el incremento de los intercambios comerciales no iban a ser ellos, apegados al terruño como las berzas, sino el orden ecuestre que tenía el monopolio de la actividad mercantil. Aventuré entonces que cuando César (ya dictador) puso en marcha su plan de obras públicas (yo lo llamaría más bien plan de infraestructuras) era consciente de los efectos económicos, a corto y a largo plazo, del mismo. A corto plazo, daba trabajo a la gente y ponía en circulación buena parte del capital dinerario de los particualres, que pasaba entonces a ser capital circulante. Y cuando el capital circulante aumenta, aumenta el ritmo de los intercambios económicos y se distribuye mejor la riqueza, hasta en los sistemas económicos cerrados y dirigidos. A largo plazo estas infraestructuras eran la base para un mayor crecimiento comercial basado en el acceso de los agentes económicos de la República (incluidos los particulares) a cada vez más mercados a un precio cada vez mayor. Eso se traduce siempre en: más negocio, más riqueza. Sin una casta optimate que se dedicara a limitar (en provecho propio) la tasa de comercio, esta situación, seguí aventurando, significaba que César había sentado las bases para un florecimiento económico importante sin, y esto es vital, que los poderes del Estado se entrometieran. E insisto: yo creo que César era consciente de la repercusión en la economía romana de estas medidas. Estoy seguro de que César sabía lo que hacía cuando lanzó su plan de infraestructuras. Como todos saben, yo de historia clásica entiendo poco, y siendo, si la memoria no me falla, la primera vez que intervengo en este foro, con toda humildad someto mis ideas a la crítica de los habituales del mismo.
27-08-03.De: Eborense. Parte II. Piso terreno más firme cuando afirmo lo siguiente. No es imprescindible, ni tan siquiera necesario, tener un "poder fuerte" eufemismo de "dictadura", ¿no Oliver?) para realizar obras públicas. ¿Cuál es el país con mejores infraestructuras civiles? Posiblemente podríamos discutir acerca de ello, pero seguro que nadie dará el nombre de un país que no sea Estados Unidos, Japón, o sea de Europa Occidental. Países todos ellos con regímenes dictatoriales ¿no? Y por favor, que nadie argumente que las primeras autopistas alemanas las construyó Hitler, porque después de que pasaran por ellas los bombarderos de la RAF no debieron quedar muchas. Las dictaduras de los siglos XX y XXI han sido y son muy amigas de las grandes obras civiles por razones propagandísticas y porque al ser naciones todas ellas de economía cerrada (de la Unión Soviética la Italia de Mussolini) las grandes obras civiles ponían en marcha grandes sumas de dinero que la actividad económica normal de esas naciones no ponía. Pero las mejores, más rentables y más útiles inversiones en infraestructuras las han realizado las naciones de sistemas políticos y económicos liberales, porque para eso la obra civil es uno más de sus sectores económicos y no una solución monetarista de emergencia. Perdón por el "excursus", pero creí necesario aclarar este punto. Un saludo a todos los foristas.
28-09-03.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Eborense. Parte I. Yo pienso que los romanos de la época que hacían el cursus honorum, sí estaban dispuestos a gastar dinero en hacer obras públicas, independientemente de la facción de poder a la que pertenecieran. El simple hecho de hacer esa carrera política ya presuponía una determinada inversión que, o bien se la proporcionaba el tener unas rentas propias cuantiosas o bien un patrón poderoso, o bien un endeudamiento. Realmente puede parecer un poco tonto eso de hacer una carrera política y encima tener que dejarse un montón de pasta en ella pero es que tras ser pretores se les asignaba el gobierno de una provincia que por lo general explotaban al máximo para su propio beneficio y les daba para pagar lo que se hubieran endedudado e incluso enriquecerse mucho más. Por otro lado el dejar esa obra pública a la posteridad engrandecía su dignitas y sobra decir la importancia que tenía esto para un romano de la época. Observemos que las principales vías romanas y muchos monumentos de la época republicana llevan el nombre del magistrado que las hizo construir. El problema que tenía el sistema político republicano era que sólo se podía gobernar durante un año, lo que impedía que el magistrado pensase en planes a largo plazo. ¿Era César consciente de las repercusiones económicas que traería el facilitar los medios que beneficiaran al comercio?. Es evidente que los romanos de la época no tenían los conocimientos de macroeconomía que tenemos hoy, pero supongo que algunos como César sí se daban cuenta de que el poner los medios que facilitasen un mayor intercambio comercial como son el incremento de numerario y la mejora de vías de comunicación traería como consecuencia un auge económico que a su vez supondría mayores ingresos para el Tesoro a través de las cargas impositivas. Estoy de acuerdo con que César puso las bases para un mejor funcionamiento económico del Imperio siendo su labor completada por Augusto (sigo erre que erre con esa idea). Lo que no acabo de entender es eso de que la casta optimate se dedicara a limitar en provecho propio la tasa de comercio.
28-09-03.De: Carlos J. Pacheco. Parte II. Sobre el tema de que no hace falta un poder fuerte (en el sentido de dictadura) para hacer obras públicas también estamos de acuerdo. Lo que es necesario es que el gobierno sea estable y disponga de medios para realizar esas obras. Incluso en una democracia, un gobierno puede tener más estabilidad por su legitimidad democrática que en una dictadura sostenida por las armas. En el caso de César, la estabilidad se debe a la concentración de poder en su persona, pero también a que podía actuar con planes a más largo plazo que un cónsul de la República durante su único año de mandato. Saludos.
02-10-03.De: Pantócrator. Por fin salió a la venta en español el esperado libro de Miss McCullough que finaliza la serie de novelas sobre el fin de la república romana. Pienso que sería muy interesante tomar las ideas de este libro como punto de partida de un debate que bien podríamos titular "el día después" para analizar el comportamiento, causas y motivos de todos los personajes en el pandemonium creado tras el asesinato de César. Yo propongo comenzar con Marco Antonio, a quien McCullough involucra en la conjura y a quien aquí defiendo, ya que lo considero el auténtico vengador de César.
02-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a Pantócrator. Ya veo que pareces estar esperando a que yo diga blanco para tú decir negro. Colleen McCullough relata los hechos históricos con absoluta precisión, y como el género de la obra es la novela, esos hechos los novela. Para una mejor comprensión de esto sugiero leer el debate sobre Libros y Películas de este Foro, donde la actual cónsul junior, Caesaris Puella, lo aclara convenientemente. Sobre Marco Antonio, tú y yo somos historiadores y no podemos tomarnos licencias literarias, efectivamente no hay pruebas históricas de que el amigo del vino y los dineros ajenos estuviera metido en la conjura para asesinar a César, pero al menos me concederás que, hablando entre amigos, que es lo que somos todos en este Foro de Debate, hay cosas que no se pueden explicar con deslumbradora claridad, y me refiero a la actuación de Antonio tras el magnicidio, compartiendo mesa y mantel con la crema de los asesinos. ¿Lo hizo para ganar tiempo porque su idea era vengar a César? es muy posible que tal fuera su idea, pero la cosa no queda clara y las dudas sobre este asunto nos llevan persiguiendo más de veinte siglos. De lo que sí estoy muy seguro es que Antonio no fue "el auténtico vengador" de César, lo fue Octavio, fueron su impulso y determinación lo que posibilitó Filipos. Todos aquí saben lo que opino de Octavio, pero creo necesario precisar algo muy importante, y es que hay tres personajes distintos en la misma persona: 1-Cayo Octavio me cae muy bien porque es apenas un chaval desconocido que se atreve a enfrentarse, nada más y nada menos, que con Marco Antonio, el amo de Roma; 2-a Cayo Julio César Octaviano lo considero el auténtico vengador de César; 3-pero Augusto traicionó la memoria de César y manipuló la verdad, tal y como afirmo y demuestro en esta página web. Como ahora trataremos de los dos primeros: Cayo Octavio (sobrino-nieto de César) y Octaviano (hijo adoptivo de César), debo decir que mi juicio del personaje en esta etapa es positivo, porque superó a todos en habilidad e inteligencia, supo llevar el agua a su molino y hacerse con el poder, que es lo que ambicionaban todos. Era el único que podía intentar tapar la inmensa brecha que abrió el titán en su caída y lo hizo bien. Magnífico debate tenemos por delante.
04-10-03.De: Lucio Gemino. Salve Sr. Lago y Pantocrator: esta es mi opinión sobre el tema que nos concierne y que muy acertadamente creo, se ha dado en llamar "el día después". Pienso que, a pesar de que la actuación de Marco Antonio es contradictoria tras los Idus de Marzo, este nunca participó en la conjura. Marco Antonio siempre demostró en vida de Cesar ser un seguidor del programa auspiciado por el Primer Hombre de Roma. Siempre entre los más importantes colaboradores de Cesar, Marco Antonio fue un excelente soldado, pero nunca un "animal político" dotado del suficiente ingenio para sustituir (si ello era posible) al Divino (como se le ha denominado en esta página web). Un personaje como Marco Antonio nunca hubiese figurado en la conjura de no ser uno de sus principales cabecillas y, dada la actuación política de Antonio (en la batalla, las juergas y la cama no dudo que hubiese vencido, pero en la arena política no), no me aventuro a que los demás participantes se arriesgasen a contar con una "cabecita loca" como uno de sus principales dirigentes. De hecho, si hubiese participado en la conjura, el paso lógico tras la muerte de Cesar hubiese sido deshacerse de todos sus herederos y, pese a que se opuso al ascenso al poder de Octavio (hombre, tan tonto no era y menos ante la perspectiva de hacerse con el control de Roma, que seguro que si se le ocurrió), no tuvo seriamente la posibilidad de asesinar a Octavio (por supuesto, teorías las hay siempre, y posiblemente a Marco Antonio la idea le rondó la cabeza, aunque no creo que la posibilidad fuese una gran realidad), ya que este era el preferido del Senado y el legitimo heredero de Cesar (incluso él mismo había leido el testamento donde se nombraba heredero al futuro Augusto) y Antonio no podía enfrentarse, a pesar de ser un buen militar, al Senado y a los asesinos de Cesar a la vez. Por el contrario, considero a Octavio sumamente inteligente: siempre en el anonimato, sólo sale del mismo para aprovechar como un halcón la oportunidad. Para mi, Octavio utilizó a Marco Antonio de una forma genial. Dejó que este fuese el preferido del pueblo y quien diese la cara en la venganza de Cesar, que le ayudase a deshacerse de los asesinos de Cesar (los cuales podrían ser unos enemigos sumamente peligrosos) y finalmente, cuando dejo de serle util, lo eliminó en Accio. El Segundo Triunvirato por tanto surgió más de la cabeza de Octavio que de Antonio, ya que , en mi opinión, Lépido debía servir como "escudo" para Octavio en caso de una acción en su contra por parte de Marco Antonio, además de ganarse así a las tropas de Cesar y más concretamente a la famosa X Legión. Un saludo.
04-10-03.De: Patricia A.L. Respuesta a Pantócrator. ¡Salve, oh guardián de la ortodoxia historiográfica! Puedo asegurarte que ni Lacus, ni Caesaris, ni yo vamos a caer en tu pérfida y púnica trampa. Si Lacus ya ha dejado muy claro que como historiador no tiene ninguna prueba de la complicidad de Marco Antonio, yo no puedo sino sumarme a su juicio, en efecto, no las hay y las fuentes hacen especial mención de su combativa arenga en el funeral de Cayo Julio. Por ahí no vas a pillar a lo que denominas "el núcleo duro del cesarismo", como mejor que nadie sabes, una cosa es un historiador y otra muy distinta un historietador y entre ambos hay una diferencia insalvable: la honradez intelectual. Pero si se me permite comentar entre amigos mis opiniones, te diré que estoy de acuerdo con el juicio de Lacus sólo hasta cierto punto, ya que considero que Marco Antonio fue un auténtico canalla, tal y como demuestran sus actos viles y crueles, un mal general que sólo funcionaba bien cuando recibía órdenes (véase la campaña contra los partos, la batalla de Módena o la posterior guerra contra Octaviano). Que era mejor que la banda de gangsters de Bruto, Casio y demás asesinos es cierto, al menos para los cesaristas, pero si robó menos que ellos no fue por honradez, sino simplemente porque era más tonto que los otros. Que este tipo de personajes luchara por dominar el mundo sólo demuestra hasta qué punto la putrefacción de la república había llegado bajo la corrupción de los optimates y su sistema de rapiña, cuyo legado fue un estado roto en cien pedazos y el campo abonado para décadas y décadas de guerras civiles. Y en medio de todo esto, Marco Tulio Cicerón ensalzando a los que habían asesinado a Cayo Julio, lavando con esa sangre la de los asesinados por mandato suyo en el Tullianum años atrás. Con este tipo de personajes paseándose y esparciendo por el Foro su veneno no es extraño que Cayo Julio acabara cosido a puñaladas. Marco Tulio, Bruto, Casio y todos los demás gangsters nunca debieron salir de rositas de la guerra, debieron ser juzgados y condenados al exilio. Cayo Julio nunca hubiera ordenado asesinarles, no teníe ese elevado sentido ético de Marco Tulio, al que su amor por la "libertad" le empujaba a mancharse las manos de sangre inocente por acción u omisión. Mis saludos a todos.
04-10-03.De: Pantócrator. Respuesta a Patricia A.L. Mis saludos para la personificación física de Afrodita e intelectual de Atenea y mi envidia al malvado webmaster que las disfruta a ambas en insultante exclusiva. Querida Patricia, en efecto esperaba atrapar a nuestro amigo Lacus en un renuncio que hubiera sido poco digno de un historiador profesional, pero veo que a pesar de tu embelesadora compañía se mantiene atento a las maniobras, por algo es el magister. Las especulaciones con la participación de Antonio en la conspiración para matar a César son bastante modernas y debo decir que me ha impresionado la ferocidad con la que Miss McCullough trata el particular. Siempre he creído que Lacus tenía razón cuando abogaba por la capacidad de crítica historiográfica de sus obras, en eso estamos de acuerdo, es una señora que sabe historia a raudales y que sabe interpretarla de manera muy inteligente. Pero de ahí a colocar a Antonio prácticamente en el centro de la conspiración hay todo un mundo que no se solventa más que como una interpretación personal. No creo que Antonio se viera como el nuevo César, considero que era consciente de sus limitaciones y no trató de llegar más allá y creo que la muerte de su mentor le sorprendió tanto como al que más, tal y como explican todas las fuentes, y éstas son las que nos explican convenientemente los hechos, mostrándonos que nadie en Roma creía que Antonio formara parte de la conspiración.
06-10-03.De: Caesaris Puella. Cónsul junior del Foro de Debate. Respuesta a Pantócrator, a Lucio Gémino y a todo el que se me ponga por delante. Parte I. (La terrible hondera, regresando a su pasado más salvaje, con los ojos enfurecidos y el cabello al viento, arremete a pedrada limpia eso sí, unas piedras bonísimas y redondeaditas. Las piedras con cantos afilados y los proyectiles metálicos los dejo para más adelante- contra cualquier defensor del Sátiro Borracho, y no parará hasta proclamar a los cuatro vientos la inmunda traición cometida por ese pellejo de jabalí repleto de vino). Hace más de un año, concretamente en fecha 18-09-02, intervine en este mismo foro con un mensaje denominado Yo acuso, en el que ponía a Cicerón y a Marco Antonio en su sitio respecto de la conjura que acabó con la vida de Cayito. Mi grata sorpresa ha sido comprobar que Colleen McCullough concuerda en la participación de Marco Antonio, teoría que, por otro lado, apuntan también historiadores como Luciano Canfora. Disiento del magíster-legatus Lacus en cuanto hay que fijarse en las acciones posteriores del Borracho (irónicamente denominado fidelísimo por Indro Montanelli) para que algo nos huela a podrido (y no en Dinamarca, como diría Shakespeare). No, también hay que fijarse en las acciones anteriores para poder eslabazar una serie de indicios que yo creo que son racionales de criminalidad. Poniéndonos en plan jurista (lo siento, sólo serán un par de nociones básicas, de verdad), debemos tener en cuenta que hay una figura en el mundo del hampa conocida como cooperador necesario: es aquel que no ejecuta materialmente el crimen, pero que contribuye a su realización mediante una serie de actuaciones sin las cuales el crimen no habría podido cometerse. En España y en otros muchos países a dichas personas se les reputa autores del crimen, y se les castiga con la misma pena que éstos. Existe otra figura jurídica que es la comisión por omisión: esto es, dejar de actuar cuando uno estaba obligado a hacerlo, lo cual ha facilitado la producción de un resultado lesivo. Bueno, una vez sentados estos conceptos (sé que ha sido doloroso, pero había que hacerlo), creo que de las fuentes que han llegado hasta nuestros días pueden detectarse serios indicios que apuntan, no sólo que Marco Antonio estaba al corriente de la conspiración, sino que cuando pudo la favoreció para lograr su objetivo: matar a mi Cayito dotando a tal vil acción de una pátina de legitimidad.
06-10-03.De: Caesaris Puella. Cónsul junior del Foro de Debate. Respuesta a Pantócrator, a Lucio Gémino y a todo el que se me ponga por delante. Parte II (La terrible hondera sigue apedreando sistemáticamente las columnas del edificio de falacias asesinato-julianas, para ver si lo desmonta y cae por su propio peso). No negaré que no existe ninguna fuente que apunte directa e indiscutiblemente la participación del Borracho en el inmundo crimen, pero creo que el caso de César, por sus inherentes cualidades humanas, por su clemencia y tolerancia, es el único en el que la historia no la redacta el vencedor al menos en su totalidad-, sino los vencidos, (ya la intervención de Augusto es otra cuestión, pues él sí que arrasó con todo lo que no servía a sus fines, como el caballo de Atila). Pero, aún así, podemos detectar ciertas notas que apuntan a una realidad mucho más compleja que la que ha llegado hasta nuestros días, y aquí es cuando me remito al remoto mensaje que escribí en su día: ¿no participó Marco Antonio junto con Trebonio en una conspiración para acabar con César en el año 45 a.C.? (Al menos así lo afirma Marco Tulio Garbancito en una de sus Filípicas, y, aunque sé que dicho personaje en muchas ocasiones falseaba la verdad, o la tergiversaba a su antojo, algo debía de haber, para que el Senado se lo tomara en serio, y Marco Antonio lo considerara tan peligroso como para silenciarlo eternamente. Además, esa sería una explicación más que plausible de por qué Cayo Julio no lo nombró su heredero). Y no debemos olvidar que fue, precisamente, ese mismo Cayo Trebonio quien curiosamente lo tuvo retenido en el exterior de la Curia Pompeya, lo que me gustaría saber es cómo lo retuvo, porque cuando empezó el asesinato (que forzosamente debió oir) el Borracho siguió sin mover un dedo, y no desapareció del mapa hasta saber con certeza que el divino Julio había cruzado la Estigia. Curiosa coincidencia, ¿no creéis?. Tampoco hay que olvidar que los conjurados no tocaron un solo pelo de su cabeza, y que él, no sólo cenó días después del crimen con los principales asesinos, sino que se habría quedado tan contento, de no ser porque el clamor popular exigía venganza. Pero para mí, personalmente, el incidente más claro de que hizo algo más que callar su conocimiento de la conspiración, lo tenemos en el incidente de las Lupercales (el cual, por cierto, otorgó la excusa perfecta que buscaban los conjurados para justificar su crimen como algo legítimo): entregarle la diadema de rex con Cayo Casio Longino a su vera, y ello pese a que el Divino Julio no era la primera vez que la rechazaba.
06-10-03.De: Caesaris Puella. Cónsul junior del Foro de Debate. Respuesta a Pantócrator, a Lucio Gémino y a todo el que se me ponga por delante. Parte III. ¿Por qué quería hacer semejante cosa, cuando sus relaciones con César, más que tirantes, eran tirantísimas, y sabía que ya no contaba con su favor, desde su desastroso cargo de Magíster Equitum? ¿Para que quería a un César Rex, cuando él no promulgaba ninguna ley que favoreciera a sus intereses? Buena prueba de ello es que en cuanto mi Cayito murió, decidió abolir o reinterpretar toda la labor de César (salvo aquellos aspectos que supusieran una merma de poder personal). Finalmente, en cuanto a la explicación otorgada por el siempre ilustre magíster, de que tal vez Marco Antonio cenó con los asesinos macarras para ganar tiempo, no lo tengo nada claro, porque el inicio de las acciones contra ellos se demoraron casi un año, ¿a qué esperaba Marco Antonio, a que murieran de viejos, o de un ataque al corazón? No, no, simplemente esperó de qué lado soplaba el viento, y cuando vio que los conjurados carecían de poder, que tan sólo resultaban un obstáculo para sus intereses y que el pueblo seguía insatisfecho, entonces y sólo entonces decidió romper sus compromisos y acabar con ellos. De ahí, precisamente que muy inteligentemente no hubiera querido mojarse del todo en la conjuración tomando además un papel preeminente, sino nadar y guardar la ropa de modo que, sucediese lo que sucediese, pudiera salir airoso. Así que permitidme si me río hasta saltárseme las lagrimillas cuando oigo que decís que el Borracho fue el vengador de César: jua, jua ni él ni Octavito. Nadie vengó la memoria de mi Cayito: simplemente se movieron fichas políticas para asumir el poder absoluto, y la venganza del divino Julio no fue más que la excusa perfecta. Es triste, pero es así. Ave atque vale!
06-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a la niña de mis ojos, que además de ser eso es la cónsul junior y este mes, como mes par, lleva las fasces. Parte I. Mi respetada, admirada y sin embargo querida cónsul: después de esa certera andadana de proyectiles que no ha dejado forista en pie, me gustaría hacer algunas precisiones, tanto en el nombre de Patri como en el mío propio. La primera es que el pérfido Pantócrator comenzó este debate al modo socrático, es decir, intentando que fueran sus oponentes los que se ahorcaran con su propia dialéctica, cosa que ni yo ni Patricia tenemos deseo de hacer, por supuesto. Pantócrator apeló a nuestro sentido de la ética profesional como historiadores en el tema de las fuentes historiográficas, tema en el que Patricia es mucho más experta que yo, como bien demostrado ha quedado ya en varias ocasiones. Pero este ardid no va a dar resultado porque nuestro amigo Pantócrator se ha metido él solito en su propia trampa como los cazadores que cavan un agujero para que caiga el león y cuando han terminado de cavar se dan cuenta de que es tan profundo que no pueden salir. No, mi admirada cónsul, la historiografía no condena a Marco Antonio y ni siquiera arroja sobre él la sombra de una duda concreta. Como historiador es lo que tengo el deber de decir y si dijera otra cosa estaría mintiendo, y una cosa es que yo presuma de no ser "objetivo" y otra muy distinta que haga como hacen esos malditos historietadores que pululan por ahí, manipulando la Historia de España porque así ganan puntos en la consideración de sus dueños. No, mi querida cónsul, como bien sabes yo abomino de las revistitas de historietas, los coleccionables-basura o los programas de televisión putrefacta. Gracias al Destino, a la Fortuna y a mi trabajo no necesito bajarme los pantalones para ganar cuatro perras diciendo barbaridades o leyendo vertederos que convierten a un catedrátido de Historia en un panfletero capaz de inventarse historias a mayor gloria de su dueño, el que le paga por asistir a programas en radio y televisión y para que de coartada "científica" a barbaridades que viene muy bien a alguien que hace negocios tan suculentos con los que llaman "jóvenes activistas" a terroristas de mierda. Eso en un lado, porque en el otro andamos con las historietas truculentas de los que ni saben ni quieren ni pueden y de lo único que son capaces es de soltar cada mes tebeos en colorines que sólo sirven para que, entre otras cosas, nuestro amigo el bueno de Eborense se parta de risa ojeándolas en un avión. Yo desprecio esta manera de "hacer" la historieta, que no la Historia, o entregada a las ideas políticas más absurdas y criminales o enlatada para servir baja en calorías. De mí ya saben lo que pueden esperar: mi absoluto desprecio, tanto para los que niegan la existencia de El Cid para vender semanales en Vascongadas como los que niegan la existencia de la Guerra de Troya para hacer una portada con "gancho".
06-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a la niña de mis ojos, que además de ser eso es la cónsul junior y este mes, como mes par, lleva las fasces. Parte II. En mi deseo de dar a conocer este fascinante periodo de la Historia quise hacer una página web dinámica y plena de contenidos, haciéndole un corte de mangas a eso de "lo políticamente correcto" y a los intereses creados. Yo no soy "objetivo" porque no soy subnormal. Allá otros con lo que quieren ser. Y por eso, mi ética profesional me impide decir lo que no hay, y lo que no hay es ninguna prueba histórica que apunte a que Marco Antonio participó en el asesinato de Julio César. Eso es lo que hemos discutido hasta ahora, y a partir de ahora, que Pantócrator se ate bien los machos porque lo va a necesitar. En el terreno de las hipótesis podemos construir una sobre la teoría de la participación de Marco Antonio y podemos precisar por qué los autores clásicos no le consideraron culpable. Porque aquí vamos a empezar la casa por el tejado, vamos a comenzar desgranando por qué nadie lo menciona y después veremos lo demás. Marco Antonio no es considerado culpable ni por Plutarco ni por Suetonio ni por los demás. Pero, ¿y si lo fue y la historiografía oficial romana lo ha ocultado? cualquiera que haya leido el capítulo sobre la traición de Augusto al programa de César habrá visto el impecable trabajo historiográfico de Patricia que, una vez más, demuestra que Octaviano manipuló la Historia a su gusto y conveniencia, y que esa manipulación, esa mentira oficial, siguió en curso a lo largo de siglos, no corregida, sino aumentada por cada dinastía nueva deseosa de levantar un escalón más en esta pirámide. Yo digo que si las fuentes oficiales, que son las únicas que nos quedan, no culpan a Marco Antonio es porque esa idea es la que le convenía a Augusto, y esto se demuestra con su propio comportamiento, al entablar una guerra contra él por mediación de Cleopatra. A Augusto no le convenía pasar a la posteridad como parte de un enfrentamiento entre romanos al estilo Mario-Sila, su guerra no fue contra Marco Antonio, sino contra Egipto y acogió a los hijos de Antonio en su casa como buen romano. Jamás toleró que nadie hablara mal de Antonio y sus escribas-historiadores siguieron sus deseos al pie de la letra. Y debo decir, que esta operación de propaganda sobrecoge por su efectividad.
06-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a la niña de mis ojos, que además de ser eso es la cónsul junior y este mes, como mes par, lleva las fasces. Parte III. En efecto, Augusto ha pasado a la Historia exactamente tal y como él diseñó, hasta el mínimo detalle, parece que aún después de muerto siguiera dictando lo que debía escribirse, lo que era políticamente correcto, lo que constituía la argamasa en la que se sostenía el Imperio, es decir, una operación de propaganda basada en la misma mentira que día tras día vemos en EE.UU. aún recuerdo cómo lloraban los próceres en el entierro de Nixon como "lloró" Octaviano ante el cadáver de Antonio. Todos los imperios necesitan su cobertura propagandística y la idea de unidad más allá del simple concepto de nación. Augusto no tenía a la CNN y necesitó a Virgilio, pero el resultado es el mismo: la inmensa mayoría de la gente ve sólo lo que se quiere que vean. Platón se inventó su mito en la famosa caverna, yo veo más acertado comparar esto con Matrix. No se trata del poder, sea cual sea, se trata del sistema, y el sistema creado por Augusto necesitaba exponer a Marco Antonio como ejemplo de su propia obra, de su propia clemencia, de lo equivocados que estaban los que se enfrentaban a ese mundo maravilloso creado por una persona que, no olvidemos, fue santificada en vida y adorada como un dios. En ese mundo pintado a mano incluso había un ángel caído, y nadie como Marco Antonio para encarnarlo. Creo, humildemente, que ahí está la clave de todo este embrollo.
09-10-03.De:
Óliver Soto. Aclaración a Eborense. En ningún momento dije que un poder
democrático no fuera capaz de hacer obras públicas ni mucho menos, ni siquiera dije que
no las hiciera. Lo que más exactamente dije era que existiendo un poder dictatorial era
más fácil que dichas obras públicas se hicieran. Digo que es más fáil porque un poder
dictatorial es arbitrario y no tiene que detenerse en pamplinas a la hora de expropiar,
determinar prioridades, acallar voces... De todas formas, y en consonancia con lo que
sabiamente ha dicho Carlos, estoy de acuero en que otros factores como la organización
institucional o su estabilidad entran en juego. Sobre si los optimates hacían o no
monumentos, Carlos ya lo ha explicado mejor de lo que yo pudiera hacerlo. Saludos a todos,
que estamos de regreso...
12-10-03.De: Lucio Gemino. Con la venia de nuestra tremenda consul junior (quien, por cierto, tira más atinadamente conforme pasa el tiempo) y de los demás foristas, voy a echar más leña al fuego. Bien, Caesaris, hablas de figuras jurídicas (como licenciado en Historia nunca discutiré de ello contigo) como el cooperador necesario o la comisón por omisión con gran precisión, pero quizás olvidas otra figura que es mucho más conocida y que en este caso se ajusta a la realidad: inocente sin pruebas en contra (o, al menos, hasta que se demuestre lo contrario). Como el insigne mestre Lago te ha dicho (e incluso tu lo has afirmado) nada material involucra a Marco Antonio en el crimen de Cesar. Puede que tus teorías sean ciertas o puede que las sean quien defienden su inocencia (no puedo saber si en el futuro se descubrián nuevas evidencias) pero, por ahora, triunfa el no a la participación de Marco Antonio en el complot. Marco Antonio era un hombre acomodado, con una conocida reputación de "saber vivir mal" y que, desde pronto, se había ganado el respeto de Cesar. Incluso éste le había insuflado animos y dado su apoyo en su ascenso dentro del cursus honorum. Marco Antonio podía, en base a este apoyo, considerar a Cesar como su benefactor, que le favorecería en el futuro y que le tendría en cuenta de cara a una posible sucesión. No podía sospechar que un joven imberbe surgido de la nada podría llegar a ser el sucesor de Cesar (y menos un narcisista como él) y menos aún habiéndose granjeado la amistad y respeto de varios de los mejores generales del ejército romano. Entonces ¿porque arriesgarse a perderlo todo? ¿por el poder absoluto cuando parecía que estaría a su alcance en quizás poco tiempo (en el 44 a.C. Cesar ya no era ningun jovencito)?. Se me hace dificil pensarlo. Por ejemplo y basandonos en el hipotético complot que Cicerón narra supón lo siguiente: ¿Qué no haría Marco Tulio Cicerón por separar a Cesar de uno de sus más próximos colaboradores? yo creo que "algo", porque si Cicerón, al hablar de Cesar o Antonio, se mordiera la lengua, envenenado seguro. Por supuesto que es lógico que Cicerón escribiera sobre dicha conspiración, pero, a pesar de la magnificencia de Cesar, no creo que este cerrara tanto los ojos para averiguar si existía dicho complot y más tratándose de alguien en quien él había depositado su confianza.
12-10-03.De: Lucio Gemino. Ay Caesaris! "El Borracho" (como tu lo llamas) era incapaz de gobernar su casa, pero había nacido para la guerra (en todos sus aspectos). Otra pregunta y una conjetura que te hago oh, baleárica, es la siguiente: ¿como se justifica la alianza entre Antonio y los conjurados? ¿Porque Antonio lograba el ascenso a Primer Hombre de Roma y los conjurados se libraban de Cesar? Claro que Cesar era políticamente más peligroso para ellos que Antonio, pero si Marco Antonio era tan codicioso como propones y tan dado a los excesos ¿no corrían con él un grave peligro los conjurados? Si todo salía mal , podrían ser abandonados a su suerte por Antonio y en el peor de los casos eliminados por este (Antonio no era uno de esos tipos que se anduviera con chiquitas) antes de delatarle y salvar su cuello y, en cambio, si salía bien, es posible que Marco Antonio se hubiera aprovechado de la situación para lograr el poder supremo y deshacerse de Bruto o Longino como consecuencia lógica. Aunque estos personajes eran más ladinos y astutos que Antonio, además de tener mejor visión política que él, nadie de nosotros ignora como se comportaban los generales romanos victoriosos en el s. I a.C: si tenáin un rival de consideración, que se fuera éste preparando. Por otro lado, me parece una unión un tanto ficticia porque ni el uno ni los otros tenían gran cosa que ganar aliándose, aunque a todos les venía bien la desaparición de Cesar: a los conjurados les hubiera salido un toro dificil de lidiar y Antonio tendrían unos "nuevos amigos" que justificarían el conocido refrán: "Con amigos como estos, quien necesita enemigos". Por último, si Antonio "reinterpreta", como indicas, la labor de Cesar no es por habilidad suya, sino por seguir unas pautas lógicas: si algo va en contra de tus intereses e ideas, lo eliminas (hasta Cesar lo hizo). No me interpretas tampoco mal: no defiendo a Marco Antonio por simpatía hacia él. Simplemente creo que su culpabilidad no está probada y creo en lo que te dije antes (aun en los tiempos que corren): Inocente hasta que se demuestre lo contrario. Saludos, dilecta consul y demás foristas. Nota del moderador: este mensaje hace el número 3.000 del Foro de Debate.
12-10-03.De:
Cornelia Cinna Minor. Respuesta a J.I. Lago
12-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a Cornelia Cinna Minor. No, porque entonces no hubiera podido explicar que combatieran juntos en Filipos más que porque Antonio le había engañado, y eso era algo que Augusto jamás hubiera admitido. En su plan Antonio era una pieza muy importante y le vino muy bien presentarlo como una víctima de la perfidia extranjera, ya que así la última guerra civil, según Augusto no fue tal, sino una guerra entre Roma y Egipto.
15-10-03.De: Renato Villa Padilla. Estimados Amigos: De una lectura del foro de debates referente a Julio César y de la Conjuración de Catilina, he notado una serie de cosas que particularmente a mi me han llamado la atención: En lo que respecta a Marco Antonio, continuamente la Cónsul Junior del Foro lo llama "borracho", entre otros adjetivos peyorativos; cierto es que Antonio no era un santo y que muchos coinciden en que era un auténtico libertino,pero nadie puede negar que le sirvió a César con fidelidad; en lo que respecta a sus posibles implicancias con la conspiración que acabó con la vida de Julio César,sólo son especulaciones sin ningún asidero real(la Cónsul Junior sabe como abogada que es que se pueden tejer innumerables indicios sobre la culpabilidad de una persona, pero la condena de los tribunales y de la historia tiene que ser con pruebas). Me interesaría saber la opinión de la Cónsul y de los psrticipantes del foro en general. Mis mas cordiales saludos a todos ustedes,
15-10-03.De: Pantócrator. Viendo lo que ya hay y lo que se avecina, no pretendía crear tal dilema, y mucho menos conseguir que el legatus de la décima legión se llevara una pedrada de la cónsul junior, pero lo cierto es que celebro ver lo animadas que se ponen las cosas. La respuesta de nuestra admirada cónsul, a quien envío mi más fuerte abrazo y todo mi ánimo en estos momentos, es dialécticamente brillante como corresponde a toda una cónsul del foro, pero me gustaría que me dijera si un tribunal condenaría a Antonio con suposiciones y no con pruebas. Pruebas de su culpabilidad no hay, no se puede demostrar que fuera uno de los conjurados, que indujera al crimen o que sencillamente estuviera enterado de él, pero parece que tanto Patricia como nuestra cónsul han llegado, por diferentes caminos a la misma conclusión: que Antonio conocía la conjura y no hizo nada por evitar su fatal desenlace.
15-10-03.De:
Cornelia Cinna Minor. ¡Hola a todos! Yo también he leído El caballo de
Cesar y a mi también me parece más flojo que el resto, si bien no está nada mal
aunque el traductor tiene un especial empeño en convertir en yernos a todos los cuñados
(¿Cinna yerno de Cesar??). Sin embargo hay un par de cosas que no acabo de digerir ¿Por
qué un cambio tan radical en la personalidad de Antonio?, en el libro anterior, si bien
es un cabeza hueca, se ve que siente un auténtico cariño hacia Cesar, su ambición de
sucederle es sana, piensa que algún día Cesar será viejo y entonces el podrá llegar a
ser como el , pero no se ve esa inquina que le tiene en el último libro ni tampoco es el
animal que nos encontramos en El caballo de Cesar. Personalmente yo creo que,
a pesar de no ser precisamente un dechado de virtudes, Antonio no tuvo nada que ver en la
conjura y posterior asesinato de Cesar (Uy Uy Uy, ya siento las piedras afiladas de
nuestra fiera hondera silbar alrededor de mi pobre cabeza). Otro tema que me ronda la
mente es: siempre, hablar de los asesinos de Cesar es decir sobre todo Casio&Bruto,
pero ¿y Trebonio?, ¿y Decimo Bruto?, ¿Qué bicho tuvo que atacarles a la cabeza para
desear la muerte de un hombre junto al que habían luchado en las Galias y al que según
todas las fuentes, todos sus legados adoraban? (Mis disculpas a nuestro moderador, ya se
que este tema sería más adecuado para el debate sobre el divino Julio, pero es que ha
sido el libro el que me ha calentado más la cabeza). Aparte de todo esto, las escenas del
asesinato me han llegado al alma, aún me entran escalofríos cuando veo el puñal de
Casio dirigirse al rostro de Cesar, cuando lo veo inmóvil en su féretro en el templo de
la Domus Pública, sólo me pesa que la autora no se explayase más sobre la despedida que
el pueblo le dio al Gran Hombre: apareció el féretro, le colocaron en la tribuna, el
elogio no se llegó a terminar, Cesar ardió y fin de todo, todo pasó tan rápido, me
hubiese gustado leer como las mujeres arrojaron sus joyas, los hombres sus corazas, etc.,
etc., proclamándolo Dios antes que Octavio.
15-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a Cornelia Cinna Minor. He sentido exactamente lo mismo que tú al leerlo. La escena del asesinato es sencillamente escalofriante. A lo largo de años he leído cientos de relatos sobre la muerte de César, pero sólo éste ha conseguido ponerme la carne de gallina. La escena del apuñalamiento es sencillamente estremecedora. McCullough siempre da mucha más importancia a lo menos conocido, por eso no se detiene en el funeral. Ella ha reconocido que matar a César ha sido lo más duro de toda su carrera literaria, y la escena de la Domus Pública con su cadáver causa verdadero desasosiego. Este verano he visto japoneses e hindúes hacer cola a mi lado para arrojar un ramo de flores en el altar del templo de Divino Julio, convertido en un centro de peregrinación. Pone los pelos de punta darse cuenta de la importancia histórica del hombre que es el arquitecto nada menos que del Imperio Romano, y eso se nota en la novela cuando César desaparece y sólo queda su gigantesco legado a repartir como se repartía el Caballo de Octubre, título original de la novela.
18-10-03.De: Santiago Soulignac. Respuesta a Renato Villa Padilla: Pues tengo que admitir que gran razon tienes en tu opinion. A decir verdad es, para mi, bastante incorrecto y muy alejado del plano historico, tachar a Marco Antonio como tu dices un borracho. Esta mentalidad es la de alguien, sin dudas, de nuestro tiempo. En Roma quiza se haya visto a Marco Antonio como a un traidor y como un hombre poco emprendedor, pero viendo su obra junto a Cesar creo que ni los mismos romanos, los mismos de la epoca de Antonio, puedan decir esto. Este trato a Cesar con gran cordialidad, fue uno de los que lo defendio ante el Senado Romano, y fue por otra parte clave, o por lo menos muy importante, en la fase militar de Cesar, especialmente contra Pompeyo en Farsalia. Marco Antonio sin duda habra tenido sus errores, pero me parece que tambien hay que rescatar lo positivo de el para tener un juicio historico completo y justo. A veces, por una de esas, suele pasar al reves, o sea se destaca solo lo bueno de alguien y se lo "fundamentaliza". Yo soy Alejandrino por muchas razones, en especial de SEMIOTICA, pero cuando es necesario hacerlo destaco los errores de este y por sobre todo con una mentalidad (dentro de lo posible desde ya ya que so un hombre del prodigioso siglo XX)de su tiempo. Esto me permite tener un juicio historico flexible pero ademas me permite observar al personaje, en este caso Alejandro, de manera completa, con sus aciertos y fallas. De ahi que verdaderamente se admire y ame a un personaje o pueblo. En el caso de Antonio, para volver, me parece que catalogarlo de "borracho" no es justo para Antonio. Cierto que Caesaris da como cita de autoridad a toda una autoridad como McCullough, pero a pesar de ser el que afirme que Antonio participo en la conjura para asesinar a Cayo Julio, que no sabemos si lo hizo, puede que haya espacio para dudas, y es muy probable que la gente con un pensamiento critico la tome en cuenta. Que opinan Foristas y en especial Caesaris???