.LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR

FORO DE DEBATE

 

Debate: LA CONJURACIÓN DE CATILINA. Parte III. (51 mensajes).

 

11-06-02.De: Timur. Titus (el conocido terror de las estepas disfrazado de senador romano que está haciendo turismo por Hispania). ¡Ave!, gloria a la República Romana y a la loba que la par...Quisiera señalar una cosa: Durante la Conjura se entremezcló a varios jefes alobogres que fueron ejecutados cuando aún no se habían comprometido en el bando rebelde de Catilina porque antes habían pedido consejo a su protector Q. Fabio que se chivó . Eso provocó una revuelta en la Galia Narbonense. Pero gracias a ellos se truncó la Conjuración. Aunque en mi opinión era una ejecución injusta de esos pobres diablos. Bueno, me voy a dar un paseillo al Anfiteatro más próximo, ¡salud! (....Una mujer guerrera...como han cambiado los tiempos...maldita sea que difícil es aparentar ser romano con mi melena varonil, en fin... tendré que ajustarme la coleta...).

11-06-02.De: José I. Lago. Respuesta al turista Titus. En realidad esos pobres pájaros fueron una cabeza de turco más con la que los optimates airearon una posible conjura internacional. Ya se sabe que si en una conspiración hay potencias enemigas la cosa se pone más interesante siempre. Por cierto, Titus, ya que estás de turista en Hispania ¿Vas a visitar Cartagena? Está preciosa esta época del año, pero ten cuidado no sea que te encuentres con los púnicos que huyen despavoridos ante Escipión...

11-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Caesaris Puella. Personalmente considero a Catón de Utica como un elemento radical y fanático que pretendía ser más papista que el papa (aunque en aquella época no hubiera papa). Creo que no fue uno de los factores que propones sino una suma de los mismos los que lo impulsaron a actuar de aquel modo. Independientemente del odio que pudiese sentir hacia César, que puede que influyera algo, pienso que su intervención fue propia de un hombre que, independientemente del amor que pudiera sentir por la República, era un extremista. Tal vez pensó realmente que la República corría un serio peligro y que se debía actuar con contundencia. No podemos probar que él no creyera en lo que decía y además me parece lo más lógico que si lo hiciera. Un saludo para todos. AVE

11-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Judith Rubio o Tulliola. Parece que este debate está entrando en una serie de ataques hacia las figuras de Cicerón y de César por parte de ambos bandos. Es algo que personalmente no acabo de entender, aunque reconozco que me reí bastante con el comentario de Candy-Candy. Cicerón no es santo de mi devoción pero reconozco que al igual que César fue un gran hombre  pues si no no estaríamos hablando de él tantos siglos después. Ambos tuvieron sus defectos y sus virtudes. A Cicerón lo considero un brillante orador, escritor y qué decir de él como abogado. Por cierto que el comentario que haces de su cabeza en el debate sobre César me pareció de lo más inteligente. Sin embargo he de reconocer que en ese debate lo califiqué como un hipócrita y un cobarde, y aunque no lo especifiqué, lo dije por como elogió a César tras ser perdonado por éste después de Farsalia para luego arremeter contra él después de muerto y exaltar a sus asesinos como campeones de la libertad. De César también se pueden decir cosas buenas y malas evidentemente. Pero discrepo de algunas cosas que dices en tu mensaje anterior. Lo acusas de cometer adulterios, de exagerar su arreglo personal, de gastar grandes sumas en esclavos bellos y diestros y si no te entendí mal hasta de prostituirse. Yo pensaba que el debate era sobre historia no sobre prensa rosa. Espero que el señor Lago no haya cambiado la Web en ese sentido pues me sentiría muy decepcionado (permítanme la broma). Creo que casi todo el mundo sabe que César en cuestiones de dinero era un manirroto, y Craso lo sabía mejor que nadie pues era su principal acreedor y el más interesado en su éxito por la misma circunstancia. Pero ello no quiere decir que el dinero lo consiguiera de forma ilegal. En cualquier caso también estoy de acuerdo en la defensa que haces de Cicerón en cuanto a que era justo que cobrara por su trabajo aunque a través de regalos. En general los romanos se saltaban la ley cada vez cada vez que podían. También estaba prohibido según la tradición que los senadores ganaran dinero dedicándose al comercio pero ¿cuántos cumplían este requisito?. Para terminar sólo decirte que te sentaría mucho mejor Tulia o Tullia que Tulliola, pero si prefieres éste último por reconocimiento al ingenio de Joaquín Acosta me parece bien. Un cordial saludo para tí y para los demás participantes del foro. AVE

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte I. (La salvaje hondera balear, tras un breve descanso, reemprende las hostilidades contra el inexpugnable campamento fortificado –o castra, castrorum- ciceroniano, pero, claro, después del ágape en común, ya no es lo mismo) Ave, mi querida contrincante! Veo que nos hemos quedado tú y yo solas en este duelo mental, como si fuéramos una reencarnación de Paris y Menelao (¡me pido Paris, que era más guapo!). ¿Dónde estarán nuestras tropas? ¡ah, hombres, no puedes fiarte de ellos!. Entusiasmada con tu última contestación, -magnífica, como siempre-, me apresuro a dar respuesta tanto a ésta, como a tu intervención de fecha 27-05-02. Vamos a ello. En primer lugar me gustaría precisar que yo no dije que la honestidad en el Gobierno de las Provincias fuera un presupuesto de la Roma Republicana, sino que debería serlo, y si bien Cicerón fue honesto durante su mandato en Cilicia, apoyó a muchas personas que no lo fueron tanto (Bruto el usurero, o Catón, con su cruel mano férrea a sus administrados en Chipre, que estaban encantados con su descomposición gástrica). Por otro lado, por mucho que lo niegues, Cicerón estaba del lado de los optimates, y buena prueba de ello es su trayectoria política durante el consulado, (su oposición a la propuesta de ley agraria, por ejemplo, en aras de no importunar a los conservadores): que ello es una incoherencia, siendo él un "homo novus", eso ya lo sé, pero no sería la única que se dilucida a lo largo de su vida (¿o tal vez fuera falta de valor en ciertos momentos?). Es verdad que fue el acusador de Verres, pero el que este último fuera un patricio no significa que fuera un optimate, al menos en el sentido político que yo le otorgo: había muchos insignes miembros del Senado que oscilaban, cual marea, entre uno y otro partido según las circunstancias. Cicerón era del bando conservador, pero sí debo reconocerle su afán conciliador de ambos bandos y su moderación dentro del conservadurismo.

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte II. Respecto a la legitimidad del juicio de la conjuración de Catilina, insistes una y otra vez en la urgencia de tomar medidas expeditivas: urgencia que concurriría en el supuesto de querer solventarlo todo en el propio consulado, para arrogarse un tanto; lo cierto es que Catilina y la panda de esclavos y "pringadillos" que logró reunir estaban en Etruria, no a las puertas de Roma, se quedaron en un reducido número cuando llegó la hora de la verdad (de 20.000 pasaron a ser 4.000 desesperados) y lo cierto es que fueron literalmente aplastados por las tropas de Marco Antonio (pater del borracho), las cuales no tuvieron problema alguno en derrotar a la turba. Sin embargo, las personas que fueron "ajusticiadas", mejor dicho, aniquiladas, eran traidores, no lo niego, pero absolutamente desarmados, con todos sus planes puestos al descubierto y, cuando "Garbancito" los presentó ante el Senado, sin ningún poder de actuación. ¿Por qué no se les retuvo en la Cárcel Mamertina, o bajo custodia de algún senador?¿por qué no se celebró el juicio? Porque Cicerón se puso histérico, porque sobrevaloró su poder sobre el pueblo romano, y porque ansiaba ser aclamado como padre y salvador de la patria, siendo esa su única posibilidad de intentar obtener tal título, dado su pésimo potencial militar (por cierto, la anécdota de su "éxito" militar, es buenísima, salvo porque lo que el denominó batalla no fue más que una escaramuza que ni tan siquiera le valió el reconocimiento de un triunfo, pese a la pataleta que cogió, -demostrando los secretos anhelos de "Garbancito" al respecto-). ¿El programa político de Lucio Sergio? ¡Muy sencillo! Abolir todas las deudas (las suyas principalmente) y vivir "la juerga padre", anarquía total, "chupar del bote" al máximo... todas esas cosas tan bonitas

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte III. Nunca te he negado que Catilina fuera una babosa, un ser inmundo y vil, un animal de bellota... lo que sí cuestiono es la licitud y la corrección, desde el punto de vista moral romano, cuando menos, del modo en que fue reprimido su fallido intento de rebelión. Y, sin pretender en modo alguno justificarle, también creo que no se le supo llevar, se le acosó tanto (empezando por el juicio por la supuesta violación de la cuñada vestal de Garbancito, para acabar frustrando sus cuatro candidaturas al consulado), que terminó por actuar tal y como estaba cantado. Lucio Sergio era un animal peligroso, y cuando acorralas a una fiera, ésta acaba por atacar; a las fieras hay que tenderles trampas, lo cual no se supo hacer. Y el principal responsable de ello es el propio Cicerón. También insistes mucho en que el de Arpinum fue el favorito de su pueblo durante su consulado, y que, aún después de la conjuración el pueblo lo aclamó como héroe y salvador de la patria, pero yo no creo que fuera así. ¿Has leído la teoría de Colleen McCullough sobre la incardinación del juicio de Rabirio al final del consulado de "Garbancito"? Me parece extremadamente lógica. Y, lo siento Tulliola, pero ese pueblo que supuestamente honró a Cicerón tras la conjuración (anécdota que sólo recoge el propio Marco Tulio y los historiadores anticesarianos), repugnado y asqueado por la ejecución sumaria de conciudadanos sin juicio previo, se mostraron sumamente favorables, al año siguiente, a la aprobación de la Lex Clodia que condenaba con el exilio tales acciones, y también estaban predispuestos a que Cicerón fuera enjuiciado por ello, de ahí que decidiera autoexiliarse, antes de tener que soportar la humillación de un juicio que sabía perdido (poco confiaba en aquel momento en sus propias cualidades oratorias). Tampoco se quejaron cuando Metelo Nepote vetó su discurso de final de consulado, por algo sería.

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte IV. Por cierto, no es justo que achaques a Cayo Julio la actuación de Clodio, pues el mismo siempre fue por libre y a su aire, sólo pertenecía a su propia facción, y la cuestión que tenía con Marco Tulio era algo personal (a saber, el juicio por la profanación de los rituales de la Bona Dea), y César nada tenía que ver al respecto (bueno, salvo Pompeya...). Por otro lado, yo jamás he dicho que "Garbancito" tuviera poder sobre las masas, siempre he afirmado que él sobrevaloraba ese poder, pues tan sólo un sector de la sociedad romana, el ordo senatoris, ponderaba sus cualidades intelectuales en su justa medida. Las políticas es harina de otro costal. También insistes en numerosas ocasiones en que Cicerón abandonó en cargo una vez finalizado su mandato. ¡Pues bien, César también lo hizo!. Debo recordarte que César también fue cónsul en el año 692 "ad urbe condita" y que, una vez expirado el plazo legal, depuso su mandato. Las circunstancias posteriores le abocaron a adoptar las decisiones que tomó, que tú tanto le reprochas, y que yo encuentro del todo justificadas. Y, lo siento Tulliola, pero Cicerón jamás llegó a ostentar ni una décima parte del poder político, militar y SOCIAL que tuvo César, con lo cual, al no ser comparables las situaciones, no puedes saber lo que habría hecho el bueno de Marco Tulio en la misma situación que mi Cayo Julio: ¿habría abandonado la vida pública y el poder? No lo sabemos, es muy fácil rechazar lo que no se tiene. ¿Qué Cicerón sabía de antemano que César tenía las de ganar en la Guerra Civil?¡Pues debía ser el único, porque todo el mundo le daba por perdedor! Te recuerdo las epístolas rubricadas por el arpinate en las que se hace cruces del avance de César por Italia, y se admira del amor que el pueblo le profesaba a su paso.

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte V. Fue entonces y sólo entonces, a raiz de lo cual los optimates decidieron seguir a Pompeyo fuera de Italia, cuando decidió salvar el pellejo (cosa del todo explicable, no todo el mundo tiene la misma clase de valor) y quedarse en Roma, en un bando supuestamente neutral, siguiendo una filosofía que fue la máxima de su vida y que, no sólo deslució sus actos, sino que probablemente le condujo a la muerte: querer nadar guardando la ropa. Y, querida Tulliola, si crees que César perdonaba a la gente para quedar bien, me gustaría que me dijeras en qué te basas para tal afirmación: el hecho innegable es que Cayo Julio era de espíritu generoso y que perdonó a todos sus oponentes, cosa que los demás no habrían hecho con él. Esto es así y es un hecho inamovible, mal que les pese a los anticesarianos (y no va por ti). Por lo que respecta a tu afirmación de que reconoces los defectos de Cicerón, me alegro, aunque a veces no lo parezca, pues intentas justificar un fraude de ley: es cierto que los abogados, como cualquier otro ciudadano, podían recibir donaciones, y ese fue, precisamente, el modo empleado por Cicerón para burlar el ordenamiento jurídico vigente; lo cierto es que "Garbancito" era un pesetero, mejor dicho, un sesterciero, y su amor por el vil metal le hizo contradecir esas bellas palabras sobre moralidad, rectitud... etc que tanto le gustaba poner en sus escritos. ¿Que yo cobro por mi trabajo? ¡Evidentemente! Pero yo vivo en España en el siglo XXI d.C., y no hago nada prohibido (bueno, que se sepa... ¡je, je, je!).

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte VI. (Uyuyuy, ahora la terrible hondera va a arrear una buena pedrada; lo siento, pero los de mi tribu no eran muy finos). Y ese es uno de tus grandes errores, mi estimada Tulliola, tu doble rasero para medir las cosas; espero que aceptes esta humilde crítica, realizada siempre desde el profundo aprecio y admiración que te profeso, pero cuando conviene a los fines de tu causa, analizas los hechos desde la óptica de la Roma milenaria (pues hoy en día unas ejecuciones, y encima sin proceso previo, no caben en la mente de ningún demócrata ni de ningún jurista), y, cuando no, justificas las acciones de Marco Tulio según la visión contemporánea. Pero bueno, alabo tu habilidad argumentativa y la pasión con que defiendes tu causa. Respecto a la fortuna personal de Cayo Julio, es muy fácil saber de dónde la obtuvo: primero de los préstamos de Craso (y mira que era morosillo...) y después del botín de sus campañas, lo cual era absolutamente legal (piénsese que el general y sus tropas tan sólo percibían una parte, el resto pasaba a engrosar el erario público). Respeto profundamente tu visión de la guerra, ello demuestra lo pacífica y buena persona que eres, pero tanto en Roma como en el resto del mundo Antiguo no era tal la concepción que se tenía. Esos mismos pueblos que tú consideras inocentes y desvalidos guerrearon y saquearon antes a otras tribus, hasta que llegó la superioridad romana: simplemente, es la ley del más fuerte. Por otro lado, muchas poblaciones galas formaban un débil muro de contención de las hordas germanas, con afinidades volubles y variables, y ésa fue una de las razones de la intervención militar del divino Julio. Con su extraordinaria visión militar, César tuvo bien claro desde el principio cuál era el "lobo feroz" de los hijos de la Loba Romana: los germanos. Y no se equivocó.

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte VII. No niego que otro inductor a las intervenciones militares de César fueran motivos personales: pero no era el afán de lucro su impulsor, sino el de la gloria, tanto propia como de Roma. ¿Los defectos de César que enumeras? Es cierto que era muy vanidoso, pero porque podía, era bello en una cultura donde la apariencia física era relevante. Es verdad que lo suyo llegaba a ser algo exagerado, pero su impresionante aspecto le dio muy buenos resultados. ¿Que seducía a las mujeres de sus enemigos? Me parece que para según que "affaires" hace falta la colaboración de dos personas, y, que yo sepa, no forzó a ninguna. (Más me parece a mí que más de una matrona quiso enemistar a su marido con el bello Julio para correr gozosa a su cama). Lo cierto es que entre las féminas era el oscuro objeto del deseo, por todas disputado (el feito de "Garbancito" tenía que conformarse con "calletes" tipo Terencia). No, ahora en serio, si no fueras mi querida adversaria, te diría que Cayo Julio era de naturaleza tan generosa, que no quería reservarse a una sola mujer, para que todas "pillaran cacho". Pero lo cierto es que, si hay algo que no le puedo perdonar a mi Cayito es que no fuera capaz de tener su "mentula" guardadita dentro de la toga un tiempo prolongado. El trato que daba a las mujeres en posición vertical es más que reprochable: las usaba y las desechaba. Ya sé que esta visión mía es desde la perspectiva actual, pero no lo puedo evitar: si llego a ser yo Calpurnia, y no sólo me pone los tarros por medio mundo, sino que encima me trae al p... egipcio enfrente de mis narices... ¡anda que le iba a estar yo esperándole, como una buena matrona delante del telar!. Iba a arder Roma. ¿La esposa de César no sólo debe ser honrada, sino parecerlo? ¡Lo mismo te digo, guapo!. Donde las dan las toman.

11-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Tulliola. Parte VIII. Respecto a la bisexualidad de César... aún en el supuesto de que fuera cierta ¿acaso es un defecto? Era una bestia sexual, y cada uno es como es. No sé si los rumores son ciertos o no, pues, por un lado, hay que tener en cuenta que en esa época republicana las relaciones homosexuales estaban muy mal vistas, eran una causa de pérdida total de la dignitas, de caer en la deshonra (de hecho, en el ejército se penaba con la muerte). Por ello me parece difícil creer que Cayo Julio, que siempre ofrecía una imagen pública tan estudiada y que tenía en tan alta cota su dignitas, se arriesgara a ser mal visto en ese aspecto por sus congéneres. Más parece un arma esgrimida por sus enemigos para desacreditarle. Por otro lado, en una persona de tan desarrollados instintos sexuales, no sería descartable que le gustara probarlo todo, pero la naturaleza es como es, y no me parece mal. ¿Que le gustaban los hombres guapos? ¡Pues enhorabuena, a mí también!. Por lo que se refiere al bulo del rey Nicomedes de Bitinia... de ser cierto, ¿acaso no hay mayor patriotismo que vender su cuerpo por el bien de Roma? Según cuenta la leyenda sus extraordinarios servicios para con el monarca proporcionaron al necesitado ejército romano desplazado en la región una inestimable flota naviera. ¡Al menos lo que hizo, si lo hizo, lo hizo bien!. Nada más, mi querida rival, este duelo me ha dejado molida y, al igual que Paris, me retiro a mi hogar a sanarme las heridas, esperando que otros guerreros tomen mi relevo; y si no...¡hasta la próxima! Esperaré impaciente un nuevo envite tuyo. Ave atque vale!

11-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a la fiera hondera balear. Fiera como buena hija de la Loba. Y como yo también soy hijo de la Loba, me permito responder al brillante discurso de mi admirada Caesaris Puella para que la cosa quede entre la familia lupina, que diría el añorado Félix Rodríguez. Admirada señora, es cierto que Cayo Julio tenía una "cierta" debilidad por el sexo femenino, pero no tener esa debilidad es un pecado auténticamente mortal, y lo digo yo que me declaro católico apostólico y romano (sobre todo romano). Nuestro admirado Cayo Julio no hizo en realidad nada más que admitir sin tapujos que la belleza de una mujer bien vale correr riesgos que en otras situaciones nunca hubiera corrido, porque Cayo Julio se jugó el tipo más con Servilia que ante los nervios que le agujerearon su escarlata palludamentum a lanzazos. El tipo físico y el tipo político, que era el que de verdad le interesaba. En el asunto del escándalo de la diosa Bona tuvo, a mi modesto modo de pensar, mucho que ver su madre Aurelia. Siempre he pensado que eso de que "una mujer no sólo debe ser honesta sino además parecerlo" es una frase que sólo se le puede haber ocurrido a otra mujer. Mi admirada hondera, lo de Cleopatra fue un asunto político. La cosa se enredó porque Cayo Julio llevaba una década guerreando entre salvajes germanos y traicioneros galos y de repente se le apareció la macedonia que decía que era egipcia, con sus dieciseis añitos, sus baños de leche de burra, sus cosméticos de la señorita Pepis y su lencería de lino transparente y el pobre Cayo Julio, que entre tanta guerra ya había ingresado en el club de los cincuentones, pues cayó a saco. Hay que suponer que para no caer en esas circunstancias, una de dos: o se tiene una mentula catoniana o se es de la acera de enfrente, y como nuestro Cayo Julio no cumplía ninguno de los dos requisitos necesarios y suficientes, ¡pues a descansar de tanta batalla al lecho de la macedonia se fue!. ¿Qué hubiera hecho Cayo Julio si de repente se le presenta nuestra bella hondera balear en la Regia? ¡Pues sucumbir ante tanta belleza y caer rendido en brazos de tan imponente dama! (eso o llevarse una buena pedrada). Por cierto, seguro que Catón no tenía esos problemas...

12-06-02.De: Patricia A. L Respuesta a José I. Lago. Señor Lago, aunque quizás no sea la manera más adecuada de hacerlo, permítame alabar públicamente su brillante comentario sobre la madre de Cayo Julio César, la dama Aurelia. He leido casi todo lo que se ha escrito sobre César y tan sólo usted sostiene esa teoría que se sustenta en otros acertadísimos comentarios de su web sobre este personaje olvidado al que usted admira y homenajea en esta web maravillosa en la que, por cierto, no quiero dejar de recordar que se nos trata a las mujeres con respeto e incluso con cariño, algo insólito en otros foros en los que una mujer puede encontrarse con respuestas poco educadas por decir algo. Y le felicito especialmente por su valentía en la defensa de nuestros derechos en su web sobre Jesús de Nazaret que le conduce a posiciones casi revolucionarias. Me gusta de usted que dice lo que piensa y lo defiende como se defendieron las legiones de Julio César ante los nervios. En su trato con nosotras, quizás lo único que ocurre es que a usted le gustamos y es usted feliz por ello como lo fue Cayo Julio ésar. Yo pienso en Julio César como un hombre ante el que yo, que soy incluso demasiado feminista (lo reconozco), no hubiera podido evitar temblar. Y es que aunque ya he cumplido la cuarentena, no soy de piedra, y si no comparto bastantes ideas políticas de Cayo Julio, si tengo que reconocer que ha sido uno de los dos hombres más grandes de toda la historia junto con Alejandro Magno, que el romano y el macedonio son como Harrison Ford y Brad Pitt, una no sabe si quedarse con la madurez y experiencia o con la fogosidad juvenil. Y basta ya de merecidos halagos que no podía callarme y de descubrir aquí mis revolucionados sentimientos. Vamos al grano: hablando de revoluciones, parece evidente que Lucio Sergio pretendía instaurar un sistema político revolucionario. Mi pregunta es la siguiente: la revolución que pretendía Lucio Sergio ¿dónde hubiera acabado? ¿tras la conquista del poder? ¿Hubiera sido Lucio Sergio otro Sila instalado en el poder?. Saludos a las dos heroinas de esta incruenta batalla, Tulliola y Caesaris Puella por su brillantez y por dar aquí un ejemplo tan extraordinariamente digno. ¡Y por supuesto que yo también soy hija de la Loba! Pueden haber pasado siglos y siglos desde que la Loba dejara de aullar, pero yo la llevo dentro de mis genes como todas las personas que nos sentimos romanas.

12-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Patricia A.L. Parte I. Distinguida Patricia, como no nos llevamos tanta edad, permíteme que nos tuteemos. Agradezco los inmerecidos halagos y destaco lo que comentas sobre el trato que se da a los participantes femeninos en otros "foros", pero es que en realidad, esos sitios no son más que "chats de birria" donde el 105% de los mensajes son mamarrachadas y el resto insultos. Mis opiniones me han causado bastantes disgustos, y concretamente mis opiniones sobre el papel de la mujer en la Iglesia me han causado también disgustos, como sin duda adivinarás, pero yo soy feliz y no pienso cambiar. Has adivinado que me gustan, que adoro a las mujeres, que admiro su belleza, su fortaleza y su determinación, y que soy feliz con compañía femenina, que es la mejor posible para un hombre. Como verás, este debate sobre la Conjuración de Catilina está siendo conducido por dos mujeres expertas en un tema tan complicado y difícil como éste y han conseguido que en este momento sea el debate más visitado de todos. Y tienes razón en lo que dices tan finamente y que yo digo más directamente: los hombres reprimidos son los más agresivos y los más estúpidos también. Me iré a la tumba (no sin antes ver a mi Realmadrid ganar la vigésima Copa de Europa) reivindicando el extraordinario papel que jugó la gran Aurelia en la formación de Cayo Julio César, y desde luego, en el asunto de la diosa Bona no me es difícil ver la mano firme de esta mujer sin igual dirigiendo la reacción de su hijo con una inteligencia fuera de lo común. Realmente debió ser una mujer completamente extraordinaria, siempre en segundo plano, pero capaz de ponerle las peras a cuarto nada menos que al monstruo Sila cuando de defender la vida de su Cayo Julio se trataba. La cuestión que plantea sobre el plan político de Lucio Sergio es muy interesante. La actuación de Lucio Cornelio Sila fue un fracaso. Pretendió una operación quirúrgica a lo bestia y le salió un régimen que se fue al carajo al irse él y un sistema que siguió dando coletazos hasta que Cayo Julio tuvo el coraje de enterrarlo de una vez, que ya llevaba décadas oliendo a podrido.

12-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Patricia A.L. Parte II. Piensa en la "revolución" cubana. Llevan más de cuarenta años de "revolución". Han institucionalizado la revolución como hizo el PRI mexicano, algo que ni siquiera siguieron los soviéticos tras la muerte de Stalin. ¿Cuál hubiera sido el sistema de Lucio Sergio? Una purga sin duda, ya que como Sila y Mario primero y Cicerón después demostraron, en Roma las cosas no se podían hacer sin mancharse las manos de sangre. Que Cayo Julio ganara una guerra civil sin mancharse las manos con sangre inocente romana fue una anécdota en medio de tanta podredumbre y sangre. Yo personalmente me inclino por que Lucio Sergio hubiera tratado de montar un sistema "tipo PRI". Desde luego es lo que mejor le iba a su personalidad y a las instituciones tradicionales romanas. Saludos a todas (y a todos también, pero esta vez menos).

12-06-02.De: Caesaris Puella. Repuesta a Timur, el espía que da el cante (¿Pero cómo se te ocurre dejarte la coleta?). (La valiente y avispada hondera balear se abalanza sobre el espía descubierto, dubitativa sobre si comerse sus higadillos, o dejarle marchar, por esta vez). Ave, Timur! Me alegro de ver que tienes que disfrazarte de romano para merodear por estos lares... je, je, je... ¿será el subconsciente que te delata, o falta de valor quizás? ¿tienes miedo de que los hijos de la Loba Romana –incluidos los adoptivos como yo- te comamos?. ¡Me había olvidado de los alóbroges! Muy típico del "Garbancito" & Co. eso de servirse de ellos para obtener pruebas de la Conjuración, y luego dejarles en la estacada (o en la Lautumiae, en este caso), ¿en qué parte de sus escritos sobre la moral y la ética debió encuadrar esta acción? Ello, además, de ser demostrativo de una sagaz visión política, y de un instinto profundo de honradez y preocupación para con los provincianos administrados. ¿Qué le preocupaba la seguridad de Roma? ¡Pues hala, provoquemos a los mosqueados galos, a ver si conseguimos una revuelta! Ciertamente inteligente; con un poco de suerte, se hubieran unido a Catilina y entonces habría sido el super-mega-salvador de la Patria. Rómulo a su lado, un bebé en pañales. Pasando a otra cosa, ¿por qué te sorprendes de mi condición femenina? ¿quién te crees que enseñaba a los honderos desde pequeñitos a arrear pedradas a diestro y siniestro con tanta precisión? ¡Pues nosotras! Llegábamos al punto de colocarles la comida en lo alto de los árboles, de tal modo que, si querían comer, tenían que derribarla, o morir de inanición. No te confundas, querido, mujeres combativas ha habido siempre, pero cada una con sus artes, y a cual más sangrienta. Ave, atque vale, y ándate con ojo, porque si veo que tus intenciones no son buenas... te voy a hacer pupita psicológica! (eso sí, muy cariñosamente)

12-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta al magister y procónsul Lacus. (La loba-hondera balear cesa toda hostilidad y se dispone a ronronear cual gatita satisfecha ante las halagadoras palabras de su procónsul. Miauuu!). Ave, querido magister! Me alegro de ver tantas participaciones nuevas en el foro; la verdad es que ya me creía que nos habíais abandonado a Tulliola y a mí y, aunque ella es un encanto y estimula la inteligencia de cualquiera, ya echaba de menos la proximidad masculina y varonil. Desde luego eres el más digno sucesor del divino Julio en esta centuria, ¡zalamero!; como se ve que lo del magnetismo juliano es contagioso, me abstendré de ulteriores observaciones sobre la debilidad de César con el ¿sexo débil?. Estoy absolutamente de acuerdo contigo en que Catón era más estrecho (y no sólo de miras) y tenía más poco brío que un jamelgo cojo y artrítico cruzando los Alpes. Está claro que jamás podría haberse atraído las atenciones de fémina alguna (fuera de los lazos matrimoniales concertados), como no fuera emborrachándolas (a fin de cuentas tenía un buen surtido de espirituosos en su domus) y dejándolas inconscientes con su pesada verborrea. Me parece interesantísima tu visión del papel de Aurelia en el escándalo de la Bona Dea, una vez más pones de manifiesto no sólo tu superioridad en cuanto a conocimientos históricos, sino también, y lo que a mi modo de ver es más importante, en cuanto a deducción lógica de los mismos. ¿Crees que Aurelia también jugó un relevante "papel en la sombra" respecto de otras decisiones políticas de César, o fue una intervención puntual? En resumidas cuentas, ¿era Cayito Julio un niño de mamá, o se ataba las caligae él solito? Si lo primero fue así, al menos hay que reconocerle a César el mérito de escuchar a una mujer (aunque fuera su madre) en un mundo donde las féminas, salvo raras excepciones, solían ser más bien adornos (más o menos bonitos, según los casos).

12-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Carlos J. Pacheco. (La hondera balear, todavía en reposo de su duro duelo con la simpar Tulliola, guarda su honda –por el momento- y da una cálida bienvenida a este neutral.) Ave, extraneus! Me parece muy interesante tu visión de la actuación de Catón durante la Conjuración de Catilina, aunque no la comparto del todo; es cierto que Marco Porcio era un exaltado y un retrógrado, lo que todavía no tengo tan claro es que su actuar estuviera inducido por su amor hacia la República y su voluntad de suprimir cualquier amenaza. De hecho, mucho le hemos criticado al "Garbancito" su hipocresía (yo la primera, ¡mira que disfruto apedreándolo!, será por lo que me hizo sufrir cuando estudiaba Latín. En cambio, la Guerra de las Galias o la Eneida... ¡ahhh!, -pero estoy desvariando-), pero creo sinceramente que aquí, el "primus inter pares" por lo que a hipocresía se refiere fue Catón, pues ¿no contradice abiertamente todo su discurso lógico, que tan machaconamente propagaba a los cuatro vientos, el hecho de proponer entregar a un ciudadano romano a los bárbaros germanos?¿no resulta del todo absurdo propagar la necesidad de la defensa de los más altos valores de la República (a saber, ser los cuatro amiguetes los que ostentaran el poder fáctico, dejar de lado a las restantes clases sociales, saquear las Provincias como el patio de mi casa e impedir cualquier tipo de progreso o evolución) el ponerse del bando de Pompeyo, el cual en sus últimos tiempos se había destacado por su chantaje puro y duro al Senado, y por su más absoluto desprecio por la legalidad?. Creo que Catón era un ser obsesivo (le venía de familia, porque Catón el Viejo...), y desde el principio la tomó con César. Y ese fue el hilo conductor de su vida, desde el principio hasta el final, aunque no acierto a comprender muy bien a santo de qué tanto odio. Lo que sí creo es que, si Cayo Julio no hubiera postulado por la defensa de la vida ese día de los idus de diciembre, Catón no hubiera defendido tan encarnizadamente la condena a muerte, ¡y sin juicio previo!, de los conjurados.

12-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Caesaris Puella. Mi admirada señora, dicen que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. En la mayoría de los casos una gran madre, porque una madre es mujer y más aún, y nuestro Cayo Julio tuvo la suerte de contar a su lado a una matrona romana de esas que no es que fueran hijas de la Loba, ¡sino que eran la mismísima reencarnación de la Loba! Disfruté tanto leyendo el retrato que hace Santa McCullough de Aurelia que acabé enamorándome de ella (que digo yo que mejor enamorarse de una mujer como Aurelia que no de un coche o de los goles de un jugador de fútbol). Realmente debió ser una mujer de esas que pasan por la Historia sin verlas pero sintiendo su fuerza. Yo leo en la vida de Cayo Julio la influencia positiva de Aurelia. Frente a la inteligencia en estado puro de Cayo Julio, Aurelia ayudaba aportando su serenidad. Es muy significativo que tras el enfrentamiento con Sila, Cayo Julio, que salvó su futura escasa cabellera gracias al valor de su madre, nuestro héroe del Suburra dejara los asuntos matrimoniales en manos de su madre, que ante el ímpetu juvenil del muchacho (que ya tenía una Corona Cívica) aportó mesura. Cayo Julio muestra ese perfil típico del hombre que no busca una esposa que le complemente porque para ello ya está su madre. Y en realidad Cayo Julio tuvo un verdadero socio a su lado, un socio de cuya lealtad inquebrantable no se podía dudar en la persona de su madre, siempre ella en segundo plano, pero siempre apoyando a su hijo. Otra cosa es una mujer como Livia, cuyo interés en Augusto no era precisamente maternal y que permaneció en primer plano de la función hasta cuando la obra la llevaba su hijo Tiberio. Alguno pensará en hacer comparaciones... no se molesten. Comparar a Livia y Tiberio Claudio con Aurelia y Cayo Julio es como comparar a una pareja de bueyes con dos alazanes. Magnífico debate. Realmente la Loba debe estar orgullosa de nosotros. Saludos a todos.

12-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Caesaris Puella. Estimada hondera baleárica que cuando usa su arma con la mirada desafiante hace temblar a sus enemigos por la brillantez de sus argumentos. Creo que en el fondo no discrepamos tanto en cuanto al tema de Catón aunque conviene que me explique un poco mejor. En mi opinión no afirmé que actuara sólo por amor a la República pues también admití que le pudo influir el odio visceral que sentía hacia César y su forma de ser o su proverbial mala sangre como tu le llamas (o mala leche como le llamo yo si se me permite la expresión). De las tres posibilidades que tu das en tu opinión anterior yo opto por una conjunción de las mismas. Cuando hablo de su amor a la República no me refiero a la República como nosotros la vemos sino a "SU REPÚBLICA", el como debería ser ésta según su mente intolerante y radical. Este Catón era un personaje que pretendía tener razón hasta cuando sabía en el fondo que no la tenía, pero le daba igual pues seguramente entendía que el fin justificaba los medios. Es evidente que además de un fanático era un redomado hipócrita en ese sentido. Por ello yo no me tomaría todo lo que decía al pie de la letra. En cuanto a lo de ponerse en el bando de Pompeyo yo pienso que fue al revés. Fueron los boni los que usaron al autotitulado Magnus y a su ambición para oponerse a César pues ¿a qué otro general podían haber recurrido?. Y no es que yo piense que Pompeyo fuese un gran general como puedes leer en el debate que lleva su nombre. En cuanto a que Catón sentía un odio obsesivo hacia César, es más que probable. ¿El motivo?, pues no lo se. Yo no lo
conocí personalmente afortunadamente para mí y supongo que para él también. Tal vez lo odiaba por ser un rival político al que consideraba brillante, pues si no lo consideraba tal no tendría sentido su odio. Aunque no pretendo meterme en cuestiones de "prensa rosa", Collen McCullough dice en su obra que César sedujo a su mujer por complacer a la vengativa Servilia pues al parecer los dos hermanitos no se llevaban muy bien. No se si será cierto pero es otra posibilidad. En cuanto a los comentarios de José I. Lago sobre Aurelia me manifiesto totalmente de acuerdo y además le añado el mérito de haber hecho de padre y madre a la vez tras morir el padre de César, lo cual no debió ser nada fácil para esa excepcional mujer. Un saludo cordial para tí y para los demás participantes del debate. AVE.

12-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Carlos J. Pacheco. Aún hoy en día una pelea entre dos mujeres puede acabar con un gobierno en un país desarrollado dotado de todos los filtros posibles. Pues imaginemos cómo sería la cosa hace más de 2.000 años. En estas cuestiones de tanta importancia, los asuntos personales tienen una relevancia tremenda. Fue el despecho el que llevó a Pompeyo a romper su pacto con César, el despecho de verse utilizado políticamente como un pelele por todos y encima superado militarmente por César en las Galias. Pero antes fue un matrimonio el que posibilitó ese pacto, el de Julia. Y fue esta mujer la que retuvo al indeciso Pompeyo en el Triunvirato al lado de su padre y de Craso. ¿Qué motivos tuvo un canalla redomado como Bruto para asesinar a César sino el despecho personal? Un tipo que era el hombre más rico de Roma y que ni siquiera aportó un sestercio a la causa cuando Pompeyo le pidió dinero ¡Menudo hombre comprometido con unos ideales! ¡Y menudos ideales! El tipo aumentó su gigantesca fortuna, una fortuna manchada de sangre romana, a base de esquilmar ciudades con una usura nunca vista. ¡Menudo ejemplo de "honradez"! Bruto, Casio y Casca, tres ladrones, asesinos y traidores que son el paradigma de la honestidad de la República de Cicerón y de Catón. Que cada cual saque sus propias consclusiones sobre esa república... Y volviendo al tema de la vida privada, qué duda cabe de su importancia en la política romana. Una importancia mucho más notable que en otras naciones. La Conjuración de Catilina fue descubierta por Terencia, la esposa de Cicerón, por un chismorreo de mesa camilla. Es evidente que había que prestar gran atención a lo que se decía en las tertulias femeninas, verdadera fuente primordial de información y que César encontró la manera de satisfacer tres deseos a la vez en un fantástico triplete: 1-fastidiar a sus adversarios, 2-mantenerse informado de los rumores y 3-pasar un buen rato con una espléndida señora. ¡Un genio, este Julio! McCullough, que es una de las pocas escritoras que conoce de verdad a los hombres (quizás porque también ha pasado buenos ratos con ellos), da la autoria de la idea de este "triplete" a Aurelia. ¡Qué bien conoce la McCullough la psicología de los personajes! ¿Quieres fastidiar de verdad a tus rivales, hijo mío? Tú no tienes el dinero que tienen ellos, ni sus influencias, pero eres joven, guapo y sabes lo que hay que hacer cuando se está con una señora. Genial, sin duda. ¡No me extraña que el loco deforme de Catón le odiara tanto!

13-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Patricia A.L. (La salvaje hondera balear, mientras limpia de su rostro los restos del puré de "Garbanzos", saluda a esta nueva compañera de armas). Ave, insigne matrona! Muchas gracias por tu saludo y tus aportaciones a este candente foro; has planteado a mi querido procónsul Lacus la cuestión de dónde habría acabado la revolución de Lucio Sergio de no haber sido por la providencial, extraordinaria y valerosa intervención de Cicerón (querida Tulliola, no te me emociones, que esto es ironía) y, si bien no soy más que un vulgar miembro de las tropas auxiliares, indigno de competir con el más alto comandante en jefe, me gustaría aportar mi punto de vista al respecto. Creo que una revolución no es lo mismo que una revuelta, y la Conjuración de Catilina aspiraba a esto último, no a lo primero. Una revuelta se prepara con una receta muy sencilla: se cogen una serie de resentidos descontentos buenos para nada, se añaden una serie de "pringados" y se adereza todo con unos buenos esclavos sin cerebro ni esperanzas, pero con buenos músculos y nada que perder, y para finalizar, la guinda del pastel, un patricio caprichoso y mimado, ruín y de inflado ego. Una revolución, en cambio, precisa de un programa político, una visión de futuro, y un cabecilla brillante e inteligente, que sepa rodearse de buenos ayudantes. Así pues, todo lo más que habría conseguido Catilina, de ser más discreto, sutil e inteligente, habría sido organizar unas buenas matanzas, saqueos... etc y sembrar la anarquía y el caos temporalmente. ¿Después de alcanzar el poder y abolir las deudas? Al carecer de todo programa ideológico y político el castillo de naipes se hubiera venido abajo de un soplido. Lo más probable es que hubiera sido finalmente aniquilado por algún sustituto e, incluso, que el ordo equester (el más seriamente amenazado por las aspiraciones del mal bicho) devolviera las cosas a su cauce. Me imagino algo así como el vacío de poder tras la muerte de Nerón, el año de los cuatro Césares, en que imperó el caos total hasta que Vespasiano tomó las riendas del caballo romano. Eso es todo amigos, ave atque vale!

13-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Tulliola. También afirmabas en tu último mensaje que Cesar atacó templos y ciudades debido más a las riquezas que pudiera conseguir que por conquistar pueblos. Se supone que tenía que mantener a sus ejércitos y pagarles. No digo que me parezca bien pero es parte de la guerra y más en aquellos tiempos. Además no fue el único general que lo hizo. En cualquier caso espero que no ta haya molestado lo que dije sobre Cicerón. Si es así me disculpo pues no fue mi intención. Te mando un saludo.

13-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Jose I. Lago. Lamento haberme expresado mal y aprovecho la ocasión para matizar. Es indudable la importancia de los temas personales y de la vida privada a la hora de analizar la historia. Estoy totalmente de acuerdo. Sin embargo cuando hablo de "prensa rosa" no me refiero a esto sino a rumorología y chismes de la época de los que no
tenemos pruebas o que no tienen la menor relevancia histórica. Ejemplo de ello son algunas críticas que Tulliola hace a Cesar sobre determinados "servicios" que hizo al rey Nicomedes, a su posible bisexualidad o a sus manías con el arreglo personal. En cuanto al tema de Catón no podemos probar que César se la jugara de esa manera por muy probable que parezca, y si estoy equivocado agradecería que me lo demostraran. Yo sólo lo apunto como una posibilidad porque no tengo pruebas a pesar de la credibilidad que me merece McCullough. También se decía que César (entre otros) se la había jugado a Pompeyo en ese sentido cuando estaba en la campaña contra los piratas y McCullough lo desmiente y se lo atribuye a Labieno. Lo dicho: rumores y habladurías. En cuanto al tema de Bruto gracias por matizar la opinión puesta en el debate sobre Cesar. Admito que es una opinión interesante aunque a mi no me termine de convencer del todo. Un saludo.

14-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Carlos J. Pacheco. Completamente de acuerdo, Carlos. Pero los enemigos de César, a falta de argumentos, ¿quién se imagina a Catón razonando, argumentando o debatiendo?, siempre utilizaron las falacias contra él. ¿Qué mejor que tratar de atacar a un hombre que se está acostando con su mujer y hasta con su hija que acusándolo de homosexual? Pero en Roma no les salió bien porque César siguió marcando muescas en la funda de su mentula a costa de todos estos optimates. Hoy en día alguno continúa haciendo uso de esta antigua mamarrachada para tratar de mancillar una memoria que queda muy por encima de todas estas tonterías. Por cierto, la virtuosa Terencia no fue de las afortunadas... ¡Pobre Cicerón! ni siquiera para eso tuvo suerte!

14-06-02.De: Patricia A. L. Respuesta a Cesaris Puella.  Parte I. Veo que el moderador, tan cruel e injustificadamente criticado por maravillosos foristas como Joaquín Acosta o José I. Lago (yo creo que Lacus tiene algo personal contra él), ya ha puesto mi nombre bien, porque en lugar de A.L. me había convertido en S.L. mercantilizámdome de mala manera. Lo cierto es que yo venía con un casco corintio puesto para recibir algún descarado proyectil o al menos ser expuesta en los correos inverosímiles y me he encontrado con una batalla limpia en la que, con tal de participar no me desagradaría salir vencida, aunque voy a vender cara mi pálida piel. Me has hundido con lo de "matrona", ahora que acabo de cumplir los cuarenta y estoy en plena depre. Estoy de acuerdo con tu respuesta, terror balear, porque creo que como alguna vez se ha apuntado en este debate la figura de Lucio Sergio Catlina se ha sobredimensionado por los que le combatieron. Tu alusión al ordo equester me ha gustado porque siempre me he imaginado la cara que pondría Marco Licinio Craso al conocer todo aquello. Marco Licinio que era ni más ni menos que el hombre al que toda Roma debía dinero y salía Lucio Sergio a abolir las deudas. Yo comparto la visión de mi querido y admirado "jefe de la banda" Lacus del que en dos días casi me he enamorado: La clave de todo era el sistema republicano que había llevado a una situación tan trágica, o se gastaba una fortuna que casi nadie tenía o no se escalaba el cursus y si se conseguía llegar al consulado ¿cuántos sestercios se habían dejado en el camino? Lago me ha comentado en un e-mail privado que en Roma legislaba el Senado, gobernaban los cónsules pero que en realidad los que mandaban eran los prestamistas a los que todo el mundo debía dinero. Me parece muy inteligente su teoría sobre la influencia que Marco Licinio y Cneo Pompeyo como ciudadanos privados tenían sobre tribunos, ediles, pretores e incluso cónsules a los que manejaban en función del dinero que les debían. ¿De dónde salió el "chivatazo" que le llegó a Marco Tulio Cicerón? Y por cierto, menudo papelón el de este cónsul que se entera de algo así porque se lo cuenta su mujer. Mejor me callo mi opinión, o mejor aún me la guardo.

14-06-02.De: Patricia A. L. Respuesta a Cesaris Puella. Parte II. Comparto contigo que ahí no había ni programa ni nada más que ansia de venganza y mucha mala leche o mal rollo guardado desde tiempos de Sila. Los optimates con los que tan bien se lleva Lago (tribuno de la plebe debería haber sido nuestro magister ¿te lo imaginas persiguiendo a Catón por el Foro gritando ¡Veto! ¡Veto!?) deberían haber sacado conclusiones y reparar los daños que el sistema estaba produciendo, pero decidieron no hacer nada hasta que Cayo Julio lo hizo, y él sí tenía programa y ni siquiera su asesinato frenó el cambio. Yo me considero republicana pero no de esa república que como acertadamente señala Carlos J. Pacheco era la república de cada uno es cada cual. Como mujer, Cayo Julio César me provoca escalofríos, admiro su obra, admiro su personalidad y le adoro como hombre, así que ya se ve claro que no soy precisamente imparcial, aunque como dice mi adorado magister Lacus eso de la "imparcialidad" no es más que una tontería. Saludos para todos los foristas de esta madurita lobezna encantada, dos besos de compañera de armas para Caesaris Puella y uno solo pero intenso para nuestro magister webae.

14-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Carlos J. Pacheco y al procónsul Lacus. Parte I. (La salvaje hondera balear, pegando brinquitos de emoción, pues nada le gusta más que tener varios frentes de batalla abiertos, se dispone a realizar un apedreamiento sistemático de Catón, Bruto y familiares diversos. Grrrrrr! Ya huelo la sangre!) ÑIIIII!, ¡qué emocionante, este debate está que arde!. Ave, mis queridos compañeros de batalla! He leído vuestras magníficas intervenciones y, como siempre, me habéis estimulado (mentalmente). Y me complace mucho la relevancia que le otorga el magister Lacus al papel que jugaron las mujeres romanas en la sombra (excepto Livia, que actuaba a plena luz del día, pero lo de la referida bruja es otro cantar, bueno, y lo de Valeria Messalina, cuya vida privada consistía en ser una mujer pública...). Ciertamente Aurelia debió ser extraordinaria, basta con ver el maravilloso hijito que le salió. Por la misma regla de tres, Servilia debió ser tremendo bodrio, y me pregunto si Cayo Julio padecía cíclicas situaciones de enajenación mental transitoria, que le hacían caer en los brazos (por no decir garras) de esa indigna matrona, o, sencillamente, que las artes amatorias de la misma compensaban el resto del "paquete" en el que venían incluidas. Sí, ya sé, mi dulce Carlos, que te molestan estos temas "rosas", pero coincido plenamente con mi venerado mentor y procónsul en la incidencia de la vida privada en las cuestiones públicas. Veo que más o menos coincidimos en que Catón, además de ser un deforme, alcohólico, retrógrado, estrecho de miras, intransigente, fundamentalista fanático y plasta, sentía un arraigado odio hacia el divino Julio, que impulsó su proceder durante toda su vida (demasiado larga para mi gusto), y cuyo origen incierto parece ser la envidia pura y dura.

14-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Carlos J. Pacheco y al procónsul Lacus. Parte II. Si esto es así, si lo que le pasaba a "Napión" era que estaba celosote del divino Julio, ¿no pensáis entonces que no puede darse ni el más mínimo crédito a ninguna de sus palabras? La envidia es el deseo de tener para sí aquello de lo que carecemos y que otros poseen, por tanto, ¿adónde irían a parar todas esas palabras sobre virtud, estoicismo, y bla, bla, bla que tan machaconamente pregonaba día y noche a todo el que quisiera escuchar, -esto es, personas maniacodepresivas con tendencias suicidas-, y al que no, también? Yo os lo diré: a la Cloaca Máxima. ¿Que el origen de todo el odio residiera en una mujer? No estoy tan segura, dado lo tremendamente machista que era, y lo mal que trataba a las mujeres. A su lado, los espartanos eran unas simples colegialas. Por lo que se refiere a Bruto, es evidente que incluso alguien tan descastado, malnacido y animal de bellota como él, debía tener una excusa que le sirviera de autojustificación del despreciable acto de vileza y traición que cometió. Desde luego no creo que nadie con más de tres años pueda tragarse el cuento de la salvación de la República, y más de alguien como Bruto, cuya trayectoria previa había sido la de un gris cursus honorum, cuyos únicos hechos destacados consistían en idear distintos métodos de extorsión y obtención de más riquezas (la podrida sangre de Servilio Cepión corría con fuerza por sus venas). Mucho debía odiar a César, para llegar al extremo de unirse al bando del asesino de su padre, en un asunto que realmente le era del todo indiferente; mucho rencor contra Cayo Julio debía corroerle el alma, para inducirle a encomendar a Cicerón (el "usado", que lo mismo servía para un roto que para un descosido) la redacción del "Pro Cato", golpe rastrero para deslucir el triunfo de César (y no para guardar la memoria de su "amado tío". ¡Vaya un amor, dejarlo tirado en África!).

14-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Carlos J. Pacheco y al procónsul Lacus. Parte III. Y, evidentemente, para apuñalar con premeditación, alevosía y ensañamiento, junto con una panda de "amiguetes", a un ser tan extraordinario como Cayo Julio César, quien durante toda su vida le profesó un inexplicable cariño mezclado con un sentimiento de "asco-pena" (véase, sentimiento de compasión hacia alguien tan patético, que ya da asco), o se es un psicópata, o un rencoroso de tres pares de narices. Y yo, que, cuando no estoy apedreando o corriendo alegremente por las montañas y praderas, a veces reflexiono, me pregunto: ¿a santo de qué tanto odio?. Y yo misma, que me aburro cuando los vigorosos hombres no me hacen caso, o los malvados enemigos están en tregua, me respondo: por Servilia. Tal vez sea una "paja mental", pero creo que Marco Junio Bruto tan sólo sacaba su escasa personalidad cuando había sestercios, talentos o cualquier otro efecto cambiario de por medio, siendo en todo lo demás un niño de mamá, criado y dominado por su madre (muy mal, por cierto), y sin la sombra de una verdadera figura paterna, pues su padre murió cuando él era niño, y su padre adoptivo era un ser enfermizo. Pues bien, mi teoría es que, Servilia, sumamente resentida, tras más de diez años de esperar al divino Julio y ver como éste, en la cima del éxito, la había olvidado por completo (ya era una vieja pelleja) y se había presentado en Roma con la "guarris" pseudo-egipcia, decidió vengarse de él, y empezó a calentar la cabeza de su mezquino hijito, para que formara cuadrilla con la otra panda de resentidos desagradecidos y acabar con el hombre que tantas horas de placer y satisfacciones le había dado. ¿Estoy desvariando, tal vez? No lo sé, pero creo que jamás debe subestimarse el rencor de una mujer, que puede llegar tan lejos como el amor más profundo. ¡Bueeeno! ¡qué a gusto me he quedado!, me retiro a mi catre a descansar un poquito. Ave atque vale!

14-06-02.De: José I. Lago. Respuesta a Caesaris Puella. Levanta del catre, fiera hondera, que hay que defender la posición. Te felicito por tu argumentación. McCullough nos regala uno de los pasajes más divertidos de "César" cuando tras abandonar Italia a toda prisa, un agustiado Pompeyo le pide dinero a Bruto, el tipo más rico de Roma y éste se excusa respondiendo que "su mamá le mataría si lo hiciera". Es para morirse de risa.

14-06-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Patricia A. L. Distinguida y hermosa señora; con el mayor de los respetos, me atrevo a dirigirme a usted, con un profundo sentido de admiración, gratitud y afecto. De todo corazón, espero no ofenderla. Simplemente, al momento de volver a este bellísimo espacio, he decidido dirigirme a usted en primer lugar, como modesto pero espontáneo homenaje a su exquisito gusto. Con toda seguridad, ha de ser usted una dama absolutamente fascinante. Tiene toda la razón al considerar que César es uno de los hombres más grandes de toda la historia junto con Alejandro Magno. Si igualmente usted me lo permite, le comentaré algo que hasta la presente fecha sólo he compartido con nuestro buen amigo y praefectus: fue mi propia madre la que sembró en mi alma la justificadísima admiración hacia el macedonio, otro gran caballero. (Hasta conquistó el corazón de la propia madre de su rival Darío, a quien conoció poco después de Issos) Que usted lo mencione en el presente foro refleja la vigencia de este gran héroe de la historia. Con el mayor respeto, me atrevo a comentarle que en Alejandro no sólo encontrará fogosidad juvenil, sino igualmente madurez y experiencia, pues la precocidad del macedonio también se verificó en el terreno amatorio. Cuando era sólo un príncipe, fue famosa la relación que tuvo con la bellísima Kampaspe, una verdadera diosa de la perfección, que incluso inspiró al gran pintor Apeles a las más hermosas obras, como verdaderas versiones primigenias de “La Maja Desnuda”. Luego vendrían la exquisita Barsine, la hermosísima Roxana, y como si las anteriores beldades no fueran suficientes para satisfacer al gran conquistador, finalmente se desposó con la hija de Darío, una de las mujeres más bellas de toda Asia. (Hasta la historiografía moderna considera parcialmente verdadera la leyenda del romance entre Alejandro y la reina de las Amazonas). Pero si el Magno hasta conquistó el alma de Ada, reina de Caria, quien le adoptó como hijo. Como verá, hermosa señora, el macedonio quizás reúna las condiciones necesarias para alcanzar sus preferencias. Y para que yo también pueda aspirar al privilegio que hasta el momento sólo disfrutan Alejandro, César y J. I. Lago, cordialmente la invito a que lea mi último escrito dedicado al gran conquistador macedonio, tan hermoso y varonil como el terrible Aquiles. Es muy importante para mí que usted se dignara responder este correo, y me manifestara sus impresiones relativas a mis artículos dedicados al macedonio, pues creo que sus opiniones serán lo más cercano a lo que opinaría la Dama Aurelia. Aspirando a que su generosidad permita que me constituya como vuestro campeón en el presente foro, respetuosamente beso vuestra mano. E imitando el más famoso piropo del Magno, le manifiesto que “Gran dolor de ojos da la belleza de la Dama Patricia A. L.” Que Dios la bendiga.

14-06-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte I. Primero que todo, estimada contraparte, recibe un cordial saludo. Me alegra mucho volver a escribirte. Por favor, disculpa la demora en volver a darte la réplica, pero nuestro buen praefectus sabe que se debe a razones ajenas a mi voluntad. Aunque en verdad, parece que hacía falta que me ausentara, para que el foro se beneficiara. (Perdón por la rima) ¡Qué nivel! Leerlo, es contemplar el duelo de Diana contra Minerva, Caesaris contra tí. Quién fuera Paris para poder dar la manzana a la más sabia, valiente y bella (y claro, yo se la entregaría a la primera que, como Venus, exhibiera toda su belleza ante este humilde mortal). Por otra parte, no te dejes convencer por C. Pacheco, es sólo una voz apasionada que quiere arruinar nuestro “idilio”. Tu nombre es perfecto. (Es broma señor Pacheco, por favor no se ofenda). De todas maneras, me alegra que hayas defendido tus argumentos con el valor de Cornelia o Timoclea (la tebana absuelta por Alejandro Magno), para que así podamos seguir dándonos cita en este tribunal histórico. Defiendes la legitimidad del SCU en virtud de la necesidad de actuar rápido y bien. Estoy de acuerdo con la necesidad tal y como la sintetizo, pero creo que Cicerón no logró su objetivo. Verás, la república o cualquier otro régimen político, desde la época de Epicuro de Samos debe propender no sólo por la limitación de los poderes, sino también por el bien común, la vida, dignidad y el derecho a la búsqueda de la felicidad (cuán grandes propagandistas son los yanquis; ellos han inventado muchas cosas, pero en materia política…) Desde la época presocrática, el régimen político y la ley han sido vistos más como un medio que como un fin. La limitación de los poderes es un medio para evitar los abusos del poder absoluto, y facilitar así el fin del bien común y la felicidad. Así las cosas, mal puede justificarse que deba sacrificarse el fin de la vida, para proteger el medio (la limitación de los poderes). Lo anterior equivale a decir que el fin justifica los medios. Mal puede decirse que las condiciones morales de determinado individuo, permiten hacer una excepción a determinados principios. Partiendo de nuestro acuerdo en que Catilina tenía los mismos derechos que cualquier ciudadano romano, ¿Hemos de concluir que para esa época era legítimo desconocer tales derechos para la salvaguarda de la república? Pensadores anteriores a Cicerón y César habían determinado que la ley y el régimen político deberían estar al servicio del hombre.

14-06-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte II. Cicerón decía que "Somos esclavos de las leyes para poder ser libres." Particularmente, no estoy de acuerdo. Convengo con Aristóteles cuando dijo algo así como “una misma cosa, no puede ser y no ser al mismo tiempo”. En consecuencia, un mismo ser humano no puede ser esclavo y libre al mismo tiempo. La ley, o libera, o esclaviza. Así de simple. Y tanto César como Cicerón se sabían de memoria las obras filosóficas de los griegos. Pero cada uno prefería corrientes de pensamiento diferentes. Para Cicerón, la estructura política de repartición de poderes, y la ley, eran un fin; Para César, un mero instrumento. Y este punto de partida conlleva a diferencias trascendentales. Que un régimen político proclame la limitación de los poderes, no garantiza que se eviten abusos por parte de la clase dominante, ni mucho menos que sea perfecto. Para Cicerón, Suetonio, o Polibio, la república romana era un sistema político superior al existente en el Olimpo. La obra teatral de Plauto, que describe la problemática de la época, desvirtúa perfectamente tales concepciones. Y el pueblo y las diferentes provincias romanas lo sabían cabalmente. El caso Verres es un síntoma inequívoco. Como la guerra social y la servil. En suma, el sistema político y social dentro del cual nació y se desarrolló el SCU no era perfecto. Sólo garantizaba la dignidad o la felicidad para una sola clase social, minoritaria por demás. Y esto se verificó perfectamente en el caso de Catilina. Aparte de que el fin no justifica los medios, el fin de Cicerón, de mantener mayoritariamente el régimen existente era un inequívoco error político. Ni siquiera Atenas conoció la democracia tal y como la entendemos hoy. En consecuencia, mal puede concluirse que César acabó con la democracia en Roma. República y democracia no son sinónimos, mucho menos en aquellos días. En cuanto a tu exigencia de que se te indique la causa que defendía César, a grandes rasgos aquí van algunas medidas adoptadas por César que nos dan una idea de su causa (te resalto que defiendo a César con sus obras, no con sus discursos): a) eliminó las exacciones de los publicanos provinciales, estableciendo un cuerpo fiscal permanente y creando mecanismos jurídicos para que los contribuyentes pudieran apelar una potencial medida abusiva, reservándose la suprema jurisdicción. b) limitó los repartos de trigo y reorganizó la asistencia a los pobres, disminuyendo el número de personas que vivían a expensas del Estado, de 320.00 a 150.000

14-06-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte III. ¿Qué demagogia hay en esto? Más bien al contrario. c) César llevó a cabo el objetivo de los hermanos Graco: infundir nueva vida a la clase campesina romana mediante la reforma agraria. Prueba: la colonización del territorio arrasado de Cartago. Miles de colonos fueron asentados, y con el tiempo la ciudad arrasada a instancias del primer Catón adquirió de nuevo importancia y se convirtió en uno de los principales graneros romanos de trigo. (Creo que tanto los Barca como los Escipiones debieron sonreír). Posteriormente la obra fue continuada por Augusto, según tú discípulo de Cicerón. d) César rescató la obra modernizadora emprendida por Sila, que quiso hacer de Roma una ciudad helenística. e) César reformó el calendario, con la ayuda del astrónomo Sosígenes. f) César reformó el senado, ampliándolo y permitiendo el ingreso de no romanos, de bárbaros. Si aspiraba al poder absoluto, ¿por qué aumentarlo y mejorarlo en vez de eliminarlo, o  sencillamente diezmarlo como hizo Sila? Planteas que las medidas adoptadas con los galos obedecen a compromisos o deudas políticas de César para con ellos. ¿Desde cuando el vencedor absoluto está en deuda con el vencido? No señor, César pudo haber hecho lo que se le antojara. Él obtuvo el poder absoluto. g) César llegó al poder supremo por la fuerza militar, pero deseaba crear un Estado en el que el poder militar estuviera subordinado a la autoridad civil. Como prueba de semejante afirmación, que podría parecer tan ingenua, te recuerdo que al vencer definitivamente en la guerra civil licenció a la mayor parte de su ejército, destacando únicamente algunas legiones para defender las fronteras. Igual medida adoptó con su guardia personal ibera. ¿Para su exclusivo beneficio? Las medidas “a” a la “g”, demuestran que la respuesta es no.

14-06-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Tulliola. Parte IV. En suma, César empezó a transformar la república aristocrática en un Estado más eficiente y menos abusivo. Para llevar a cabo tales objetivos, era imprescindible poseer fuerza militar (esto quedó demostrado con los hermanos Graco, que desprovistos de respaldo armado fracasaron en sus reformas, y fueron ejecutados en condiciones análogas a las de Catilina, como si pertenecieran al mismo saco). Al descubrirse varias conjuraciones en su contra, César se limitó a denunciarlas solamente, y sin valerse del SCU. Sencillamente, quería acabar con las sangrientas luchas de esa época. Como Alejandro, César superó la mentalidad de su tiempo, que preconizaba la destrucción total del enemigo vencido. En este, como en muchos otros aspectos, “fue un adelantado del progreso en la evolución de la humanidad”, y no el monstruo sangriento, depravado y ególatra que retratan los historiadores republicanos, aunque tampoco haya sido san Francisco de Asís. (Cicerón tampoco fue un santo) Pero la vida de un hombre es demasiado corta para realizar tantos proyectos. César solo asentó los cimientos. Que el mundo de hoy no sea perfecto, no es culpa suya, ni de Cicerón. La historia la hacemos todos. En cuanto a los vicios personales de César: si Marco Antonio hubiera dejado algún escrito en donde manifestara que Cicerón fue pederasta y un corruptor de menores, ¿Le creerías? Saludos.

14-06-02. NOTA DEL MODERADOR. El debate está en plena ebullición, felicidades a todos los foristas. Pero puesto que existe un debate concreto sobre Cayo Julio César, es recomendable que las aportaciones sobre este personaje que no tengan que ver específicamente con la Conjuración de Catilina se dirijan a ese debate. Gracias y saludos a todos.

17-06-02.De: Livio J. Flores. Hola amigos, estoy muy entusiasmado con el nuevo foro de Octavio Augusto y es mi deseo (y por que no desafio) que los grandes defensores de Cicerón  acercaran a dicho dicho debate sus opiniones sobre las no muy ortodoxas actividades del Tulio Garbanzo al respacto de su burdo y fallido intento de controlar a un mozalbete con sangre cesarea en las venas, sus apologéticas loas a los "libertadores" (muy congruentes con sus alabanzas a César por cierto) y sobre su final. Amigos Tuliones los espero junto con los triunviros para debatir y sacar conclusiones de porque la historia le dió la razón a Cesar (ya que su idea no solo se impuso, sino que fue exitosa). Saludos.

17-06-02.De: Livio J. Flores. Querida Tuliolla: Tengo algo que decirte pero lo hare en el foro de Cayo Julio, y no en este que ya dejo de ser Catilinario para ser el foro de Cicerón (creo que es momento de cambiarle el nombre). Saludos.

17-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Patricia A.L. Parte I. (La salvaje hondera balear, hinca su rodilla en el suelo e inclina su cabeza, solicitando las disculpas de su admirada hermana mayor, a la que involuntariamente ha ofendido). Estimada domina, en modo alguno quise hacer alusión alguna a vuestra edad cuando os llamé matrona, más bien estaba pensando en las valerosas e inquebrantables mujeres de familia romanas, quienes suponían el verdadero báculo de todos "esos romanos", como diría Obélix. Personalmente, pienso que las mujeres empiezan a resultar fascinantes cuando alcanzan los cuarenta, y no lo digo solamente porque algún día me vaya a tocar a mí. En tu brillante e inteligente intervención, apuntas un tema que a mí me resulta sumamente interesante, y me gustaría plantear aquí: el papel de Craso en la Conjuración. Todo el mundo, incluso los historiadores filocesarianos, daban por sentada la participación de Craso, siquiera fuera indirecta, en la Conjuración, y no es que yo quiera enmendar la plana a personas tan doctas e ilustres, pero no le veo ninguna lógica ni sentido a tal colaboración: el poder de Craso residía en su dinero, y las relaciones que de él había logrado sacar. Como tú muy bien afirmas, toda Roma debía dinero a Craso, luego, ¿qué sentido tiene el apoyo a Lucio Sergio y su tropa de morosos, cuyo único y notorio fin perseguido era la abolición de las deudas, piedra clave del poder de Craso?. Además, puede que no fuera un gran general (la revuelta de Espartaco le salió bien, pero los partos, desgraciadamente, lo pusieron en su sitio... esto es, bajo tierra), pero creo que su inteligencia queda fuera de toda duda, y su extraordinario instinto político también (a fin de cuentas, él fue quien dio la oportunidad a un Joven Patricio de ilustre familia, pero escasa de medios, financiándole su cursus honorum).

17-06-02.De: Caesaris Puella. Respuesta a Patricia A.L. Parte II. Por ello, me parece muy dudoso que Craso se pillara las manos en la Conjuración, pues, sin programa ideológico, sin planificación a largo plazo, tenía muy escasos visos de prosperar. Además, teniendo a Cayo Julio César a su lado, ¿para qué precipitarse?. Ello sin contar con el hecho de que Marco Licinio Craso era un figura que iba más allá, él era la representación en el Senado de todo el ordo equester, el cual, si bien es indudable que aspiraba un cambio político en el que jugar un papel más relevante, no pretendía un régimen anárquico que perjudicara sus intereses. Todas ellas son las razones que me inducen a pensar que Craso no apoyó la Conjuración. Me gustaría conocer tu opinión. Por lo que respecta a tu enamoramiento del simpar e irresistible magister Lacus, no eres la única, pues, como ya dije en una intervención, Lacus Óptimus Máximus es el más digno sucesor del divino Julio en esta centuria. Yo también me siento profundamente atraída por él, pero más vale seguir con nuestro secreto y que él no se entere, porque, ya sabes, a las Personas Humanas Masculinas no hay que dejarles que se confíen: a los hombres, un besito y un zarpazo. Y nuestro Lacus, aunque extraordinario, sigue siendo un hombre (menos mal, ¡viva la diferencia!, como dirían los galos). Nada más, querida hermana lobuna, te envío dos besos muy grandes, y espero con ansiedad tus interesantes opiniones. Ave atque vale!

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte I. Bienvenido seas otra vez, mi más noble y docto contraparte!!!, realmente extrañaba tus participaciones, estoy fascinada con la última, por fin hay alguien que realmente ha llegado al punto medular del asunto lo más profundo e importante. Confieso que me va a ser difícil responderla puesto que ahora si, respondidas las preguntas que planteaba en anteriores intervenciones podemos entrar a discutir cosas verdaderamente trascendentes. Debo decirte que desgraciadamente no podré exhibir toda mi belleza delante de ti porque siguiendo los principios de mi admirado Cicerón, yo me debo sólo a mi novio al que amo con la misma pasión con la que Marco Tulio amaba la filosofía, es decir, muchísimo. Ahora sí, al grano. Si!!!!, tienes toda la razón la limitación de poderes no es un fin, ni la ley tampoco, son, como tú sabiamente dices, un medio para lograr el Bien Común y con ello el desarrollo y la felicidad de cada una de las personas, que no garantizan nada, bueno, pero es un muy buen comienzo. El mismo Cicerón en una de sus reflexiones más hermosas dice que la verdadera ley esta siempre conforme con la recta razón que es inmutable y eterna, induce a los hombres al bien con sus mandatos, y los aparta de mal con sus amenazas, no es una en Roma y otra en Atenas, no es una hoy y otra después.   A partir de eso te digo que la frase que citas de “somos esclavos de las leyes para poder ser libres” es sólo un recurso retórico que no se debe tomar al pie de la letra, porque es una metáfora.  Lo que quiso decir Marco, es que la ley debe estar siempre conforme a la naturaleza del hombre, al igual que los gobiernos, Cicerón no veía entonces a la división de poderes como un fin, al contrario, el objetivo para él era que tanto las leyes como la forma de gobierno se adaptaran a la Ley Natural. Las Repúblicas están diseñadas de tal modo que si se acompañan de un cuerpo de leyes adecuado pueden ser eficaces y perpetuarse en el tiempo dignificando a sí al ser humano porque lo  eleva a un ser pensante. A veces pueden parecer endebles precisamente porque en su regazo se refugia la libertad de las ideas eso es lo que decía Cicerón, él nunca estuvo de acuerdo con la rapacidad de los Senadores, ni con sus métodos,  no era uno de ellos ni en espíritu ni en sus acciones, pero al igual que yo creía que las instituciones podían ser salvadas sin que hubiera la necesidad de convertir a Roma en una dictadura. Ya lo he dicho muchas veces, defendía una forma de gobierno no a una runfla de corruptos como quieren hacerlo ver.

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte II. Para lograr lo que Cicerón quería le faltó saberse mover felinamente pero no le reprocho nada puesto que puso todo su empeño. ¡Claro que República y Democracia no son lo mismo!¡Gracias a los dioses! Pero tiene parte de ella. La República está integrada por las tres formas puras de gobierno que señalaba Aristóteles  es decir: Monarquía, Aristocracia y Democracia, cualquiera de ellas por si sola se degenera en menos de lo que canta un gallo, ya dije en otra intervención como se deben mezclar. En cuanto a la organización del Estado que señalas César realizó voy a hacerte algunos comentarios pero antes debo hacer al observación de que todavía no me has dicho que forma de gobierno, según tu, adoptó. Yo te he dicho que no hay nada más evidente que los deseos del “divus” por convertirse en un rey estilo oriental, así lo demuestra el que en febrero del 44 se le haya concedido la toga real, juntamente con la dictadura vitalicia. Se comportaba como el amo y señor de una monarquía absoluta, de naturaleza divina, lo que choca con la idea de que pensara promulgar ninguna constitución republicana. Ahora sí respecto al inciso a) de tus respuestas:  tu mismo lo dices, se reservó la suprema jurisdicción en asuntos fiscales, ¿Qué clase de reforma es esa? A fin de cuentas, iba a ser él quien decidiera y otra vez a depender del humor de una sola persona.  b) Redujo el número de personas que vivían a expensas del erario ¿y a las demás que les hizo?. El punto no era quitarles a los que ya recibían sino restringir a quién se le daría en el futuro, aunque admito que el reparto de trigo era una de las cosas que se debían eliminar de Roma. c) Sus medidas tomadas en cuanto a la repartición de tierras, fueron muy buenas y necesarias eso sí se lo reconozco, el inciso d) bueno de eso deja que se precie Augusto,  e) muy buena medida la tan cantada reforma del calendario, hasta Cicerón le aplaudió que hiciera esa reforma. f) ¿Qué no te das cuenta que al aumentar el número de senadores lo que hizo fue neutralizar la oposición introduciendo a bárbaros y libertos que le eran fieles? A demás restó importancia a las magistraturas más importantes reservándose el derecho de presentar a la mitad de los candidatos a las magistraturas. e) el hecho de que haya licenciado a la mayor parte de su ejército no le quita que llegó al poder por medio de las armas, y su asesinato posterior no hace sino probar que no lo pudo mantener sin un ejército. 

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte III. Mi muy admirado Joaquín, César controlaba directamente las sociedades financieras, introdujo una fuerte censura en publicaciones y manifestaciones culturales. Todo lo anterior no es otra cosa que  indicios claros de una monarquía absoluta, me lleva a citar un chiste que dice mi papá: si ves algo que parece pato, nada como pato, hace como pato, camina como pato, anda con los patos, a menos que sea un cuento de hadas no es otra cosa que un PATO, así pasa con César, nunca lo dijo pero hizo todo lo que humanamente se pudo hacer para convertirse en un dictador y esto va para la de las piedras: César dejaba sus cargos sí, pero fue 4 veces cónsul, formó un triunvirato que no tenía otra intención que dar el poder absoluto a tres personas. Todo lo anterior ¿y me dicen que no estaba actuando en beneficio propio? Eso es un insulto a la inteligencia de cualquiera. ¿Cuál estado menos abusivo? Lo que pasó fue que ahora no sólo se abusaba de las provincias sino también de los ciudadanos romanos, porque en lugar de  ofrecerles un cambio que corrigiera los errores y a la vez los dignificara, los acabó de convertir en súbditos, ahora no de una oligarquía, no, ahora de un Imperator. Como quien dice salieron de Guatemala para acabar en Guatepeor. A propósito Joaquín... Marco Antonio no dijo que Cicerón era pederasta y corruptor de menores, no porque no se le hubiera ocurrido a semejante burro depravado, sino porque nadie le hubiera creído. Cada quién tiene su opinión acerca  de si la ejecución de los lugartenientes de Catilina fue cruel o no, pero mal que bien era legal y justa porque como ya he dicho varias de veces y pueden preguntarle a cualquier jurista, para que haya un juicio se deben respetar los siguientes principios de Derecho: 1. Que exista una denuncia. 2. Que se le den a conocer los cargos al presunto responsable. 3. Que se le dé oportunidad de alegar lo que a su derecho convenga. 4. Que se presenten pruebas en su contra y se le dé oportunidad de presentar las suyas. 5. Que se le dé una sentencia conforme a la ley. 6. Si existen, porque a veces no lo hay, se respete su derecho a apelar la sentencia.  Ninguno de estos principios se alteró en el caso de los conjurados, ¿Fue sumario?, Sí, la justicia no tiene que ser lenta, es más, en el Derecho existen dos tipos de juicios:   los ordinarios y los sumarios, el tiempo es una característica que se da en virtud de la urgencia pero no es el uno más justo que el otro.

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a Joaquín Acosta. Parte IV. Me da mucho gusto que hayan mencionado el juicio de Rabirio, no sé como no se me había ocurrido antes, es exactamente el ejemplo que necesitaba. César y su primo Lucio (ambos del partido popular) haciendo uso de un procedimiento ya casi en desuso y siendo nombrados jueces por el pretor cuando la costumbre era que fueran designados por el pueblo, habían condenado a muerte a Rabirio por el delito de lesa majestad por haber asesinado a Saturnino¡37 años! antes, lo cual no era cierto por que fue Esceva un esclavo de Crotón quien lo mató y por eso le dieron la libertad. Todo estaba listo para la ejecución pero el acusado como era también costumbre en esos casos, apeló al pueblo, Cicerón tomó la defensa de un hombre que no era sino un símbolo porque era ya bastante mayor y una nulidad en la política. La apelación al pueblo en este caso era posible porque no existía ley marcial de por medio, ha habido quienes dicen que la muerte de los conjurados fue injusta porque ya no representaban ningún peligro para Roma ¿Qué peligro representaba Quinto Rabirio? A demás era inocente, de lo que se le acusó en su momento fue de ensañarse con el cadáver de Saturnino, eso es reprobable pero no es un homicidio. Esto es  para César, la ejecución ilegal del anciano Rabirio estaba muy bien pero la de unos traidores CONFESOS a la patria era una crueldad horripilante y debía mejor mandárseles a pasar unas vacaciones de por vida al destino turístico que más les gustara, porque la confiscación de bienes... bah... César o cualquier otro popular les habría procurado todo lo necesario sino es que buscaban alguna manera de hacerlos regresar y con esto tener a seis traidores más caminando por las calles de Roma. La prueba de que la apelación al pueblo no era posible para los conspiradores es que nadie la pidió.  En el caso de los “Catilinos”, se estaba defendiendo el oren público, y es algo aceptado por filósofos tan humanitarios como Sto. Tomás que el Estado tiene la facultad de aplicar la pena de muerte en casos muy, muy, concretos y graves (como la alta traición) en virtud de una de sus características que es la facultad de Imperio para proteger en Bien Común.

17-06-02.De: Tulliola. (En honor a Joaquín Acosta y porque me gusta). Respuesta a todos los cesarianos, antilibertades republicanas. Parte I. QUO USQUE TANDEM ABUTERE, CATILINA, PATIENTIA NOSTRA?  Así debo comenzar esta intervención, pero cambiando el nombre de Catilina por el de algunos de los participantes de este foro, por ejemplo Caesaris Puella, que afirma haberse manchado la cara con puré de garbanzos, cuando por este lado, todas las leguminosas estamos más enteras que nunca, frente los argumentos dados por todos aquellos que alaban la traición, la infidelidad, la hipocresía, la violencia, la ambición desmedida, los vicios, la corrupción y, sobre todo, que se jactan de haber convertido al primer pueblo que tuvo un sistema de gobierno que era una apología a la libertad  en simple cortesano y sirviente de los deseos de una oligarquía disfrazada de monarquía aún más depravada. Sí, hasta cuándo se seguirá dando ese desmedido valor a que Roma haya retrocedido a una dictadura (forma de gobierno que no representaba ningún avance ni progreso sino que era bastante más antigua e ineficaz) de haber  una REPÚBLICA!!!!, que asegura la libertad, limita el poder, permite la expresión libre, que dio origen al sublime Derecho Romano, que fue el mayor aporte que Roma haya hecho a la humanidad y que constituye la conclusión a la que llegaron pensadores como Platón, Aristóteles, Polibio, Escipión, Cicerón y también Montesquieu y John Locke. Y llegaron a esa deducción atendiendo a la mismísima naturaleza humana, a la filosofía y también a la experiencia de sus pueblos, y no es que utilice un distinto rasero para medir las cosas, es que, hay  valores como la Libertad, la Amistad, la Fidelidad,  la Justicia y el Bien Común que no son de hace dos mil años ni de hace diez, surgieron con el hombre mismo.

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a todos los cesarianos, antilibertades republicanas. Parte II. Efectivamente, en Roma en la época de Cicerón, había GENTE, con muchos vicios y corrupta, por un lado Catilina, Verres, Marco Antonio, Craso, César y por el otro Bruto, Catón, Hortensio etcétera, pero el que hubiera personas corruptas no quiere decir que las instituciones estuvieran mal, no eran las instituciones como el Senado y el Consulado lo que se debía atacar  sino a las PERSONAS que las utilizaban mal, y eso se lograría equilibrando bien los niveles de poder, promulgando leyes adecuadas no destruyendo todo lo que se había conseguido  para (como pretendían, Catilina, César entre otros) regresar al gobierno unipersonal del cual los romanos, muy justificadamente, se preciaban de haber superado.  Por otro lado, concuerdo totalmente con el Carlos J. Pacheco, en que está muy mal que caigamos en el juego de sacar los defectos de los personajes en su vida personal, eso es un debate totalmente estéril porque no conseguimos sino convertirlo en un talk show. No, si hay que  discutir sobre Roma, hay que hacerlo para que rinda frutos en el presente, pido una disculpa por lo que a mí me toca, Puedo asegurarles que existen muchos argumentos muy profundos, razonables y contundentes para demostrar que lo que quiero. Si mencioné los vicios de César fue porque ya han sido bastantes las intervenciones en las que se ataca de manera personal a Cicerón. El no fue perfecto como ya dije pero no me parece correcto que haya personas que comiencen a transfigurar sus acciones para intentar manchar su verdadera imagen de hombre honesto, magnánimo y bien intencionado, sobre todo, no estoy de acuerdo en que digan que Cicerón no tuvo suerte porque su esposa no tuvo relaciones con César eso es muy superficial, eran personas decentes (ese valor no es de hoy sino de siempre) y eso no quiere decir que ellos fueran feos y los demás guapos o que fueran estúpidos por no ser unos libertinos.   A demás no   me parece correcto que se trate de enaltecer vicios que tenían personajes de hace tanto tiempo, para justificar sus acciones políticas, y más que se ufanen de que una persona le haya hecho mal a otras usándolas como un medio para llegar a un fin. Es peligroso que se diga eso en un medio de comunicación, si César fue grande, sugeriría que lo demostraran a través de las cosas buenas que hizo y no aplaudiendo sus acciones más reprobables.

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a Caesaris Puella y demás antirepublicanos. Parte III. Nada más para aclarar porque no quiero que se me acuse otra vez de ser amarillista, Cicerón defendió a los Cilicianos precisamente de una deuda que tenían con Bruto, así que de apoyo para corruptelas, nada.  Me merece una extensa explicación el asunto de la ley agraria de Rulo. Era a todas una iniciativa de ley emitida por autoría intelectual de Craso y César para poner en un predicamento a Cicerón, quien favorecía que se realizara una reforma pero evidentemente el nunca hubiera aceptado una ley agraria tan mala como esa y por lo tanto si la rechazaba, perdía el favor popular y lo acusarían de haberse vendido al senado y si la favorecía se apartaría por completo del Senado lo que le convertiría en presa fácil de los populares para contrapuntearlo con el pueblo a las primeras de cambio con un proceso tan ridículo como el de Rabirio. ¿Por qué era mala esa ley? Por principio de cuentas porque era inconstitucional, se exluía a la mitad del pueblo romano para la elección de los decenviros; era totalmente injusto que la venta de los dominios del Estado no se hiciera bajo el control de autoridades legítimas y ordinarias; se les daba un poder extraordinario a los diez elegidos porque no estaba plenamente delimitado y por lo tanto era peligroso. Cicerón en realidad no tuvo que esforzarse mucho para convencer tanto al pueblo como al Senado de la inconveniencia de esa ley. Salió mejor librado de lo que hubieran esperado los ya mencionados: Craso y César.   Hablando del asunto que nos ocupa es decir la conjuración de Catilina y sus consecuencias. Si hubo algo injusto en Roma fue el destierro de Cicerón porque: 1. Se desnaturalizó a la figura del tribunado, retorciendo la ley para que un patricio llegara a plebeyo y se convirtiera de buenas a primeras en  tribuno. 2. Uno de los  primeros principios de Derecho que nos enseñan el la Universidad es la no retroactividad de las normas por el simple hecho de que no se puede aplicar una ley a un acto que sucedió antes de que se promulgara aquella y es el caso más concreto de una ley injustamente retroactiva y a demás personal y uno de los requisitos que debe cumplir una ley es que sea impersonal.

17-06-02.De: Tulliola. Respuesta a Caesaris Puella y demás antirepublicanos IV. El pueblo no reprobó las acciones de Cicerón, sino no lo hubieran aclamado el día en que César impidió que diera su discurso al final del consulado y Tulio juró que había salvado a  su patria.  Caesaris, si Catilina hubiera sido más inteligente y hubiera logrado sembrar el caos que pretendía ¿Quién crees tú que vendría a salvar a todos, en ausencia de Pompeyo? ¡Bien 200 puntos! César y Craso sus principales apoyos para pedir el consulado, quienes convirtieron al desesperado patricio en carne de señuelo para medir las fuerzas del Senado. Por supuesto que Craso no iba a dejar que aboliera las deudas, pero era un buen argumento para que la bestia esa ganara adeptos. ¿Que la conjuración la descubrió Terencia?, eso es más que  libertad de interpretación histórica, pero bueno, suponiendo sin conceder, Terencia habría hecho más por el Garbanzo que Calpurnia por César.  Respecto al “Pro Cato” ¿sabías tú el tamaño del éxito que tuvo cuando salió publicado? Pues tuvo auges parecidos en los momentos en que el despotismo era más duro durante el Imperio como con Nerón. El  Catón, es la causa que encuentras cuando buscas el por qué  de la buena fama del de Útica, quien no odiaba más a César que el “divus” a él, si se puede jactar de algo es del panegírico que le regaló Cicerón y de ser tal vez la única persona a la que César odiaba de verdad.

17-06-02.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Caesaris Puella. Estimada hondera baleárica, con respecto al tema de Bruto he formulado unas cuestiones a Jose I. Lago en el debate sobre César (para no molestar al moderador haciéndolo en este debate). No han sido puestas todavía en el momento que escribo este mensaje pero supongo que aparecerán en breve. También me gustaría conocer tu opinión al respecto y la de todos aquellos que la quieran expresar. Gracias y un saludo.

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