.LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR
FORO DE DEBATE
Debate: LA GUERRA EN LA ANTIGÜEDAD (...-475 d.C.). Parte I. (58 mensajes).
04-06-01.De: Pedro M. Contreras. Leyendo los Comentarios de César y comparandolos con la Guerra del Peloponeso veo una diferencias abismales. La guerra entre griegos, si bien es una guerra seria y cruenta donde lo que mas me llama la atención es el odio entre ciudades, parece una guerra de niños. Muchos pactos, treguas, "esto no vale", etc. Una guerra, que como bien dice Tucídides, comenzó, entre otras cosas, porque los jovenes tenian ganas de guerrear. Seguramente esta mentalidad es similar en otras regiones. Una guerra "ideal", pactada, con reglas, como si un juego de mesa se tratara. Creo que Roma (con C. Mario, quizás....) cambió ese tipo de guerra "entre caballeros" y la convirtió en algo más serio, donde no eran los ricos quienes guerreaban durante el verano, sino unos profesionales dedicados a la guerra durante muchos años de su vida. Para un griego (y seguramente para cualquier soldado de su época) las guerras se componían en una serie de campañas anuales, si llegaban al invierno vivos, pues de maravilla, ya volverán el año que viene a guerrear y mientras se pueden dedicar a su hacienda. En la psicología de un legionario, la guerra es su medio de vida, se entrena y combate durante muchos años. Creo que todo esto afecta a la dedicación de los soldados. Mientras los griegos tienen en mente acabar pronto esa "campaña" y regresar a su ciudad de manera "honorable" los legionarios acababan un combate pensando en el siguiente. Con todo esto queria despertar la idea del comienzo de una "guerra moderna" (otra mentalidad) por los romanos. ¿qué opinais?
05-06-01.De: Luis Valverde M. Me parece que tu afirmación es hasta cierto punto acertada ye incorrecta. Si es cierto que la guerra que los romanos hicieron desde el s.I a. C., comenzadado por Mario, si era una guerra de tipo profesional, los soldados la tenían como profesión. Pero hemos de puntualizara que hasta ese momento la mentalidad militar romana era igual a la griega. Como los helenos, los ejercitos estaban formados por ciudadanos propietarios y aliados.No se poseía una mentaliada imperialista, pues la estructura militar no estaba preparada para ello. El cambio se produjo con las Guerras Púnicas cuando Roma adquirio territorios fuera de la penisula y de su alcance teniendo que prolongar las campañas. Asi pues el concepto de Guerra Moderna es dificil, desde mi punto de vista, otorgarselo a los romanos, simplemente porque habría que especificar primero el valor que se da a este concepto. La guerra total o imperilista no es algo de nuestros dias, se pueden encontar ejemplos en el desarrollo de los imperios del Proximo Oriente.
11-06-01.De: Pepe Navarrete. Un saludo a todos. La verdad es que éste tema es muy complejo.Si dejamos a parte a los profesionales de la guerra, creo que para los pueblos de la antiguedad ésta era una forma de supervivencia. Ante problemas tan complejos como la expansión demográfica, la carestía de recursos,la ausencia de tecnología, la dependencia de la climatología y el desconocimiento del adversario,entre otros, probablemente lo que contaba era la fuerza militar, y probablemente atacar antes de que te ataquen era la diferencia entre existir o desaparecer, para muchas colectividades. Roma se hizo imperialista, entre otras cosas, porque los mercados del Este y el Oeste los dominaban las griegos, los persas y los cartagineses, y los terratenientes enriquecidos del Lacio necesitaban mercados para sus excedentes ¿que opinaís ?.
14-06-01. De: Javier R. Rodríguez. Si durante siglos los historiadores no se han puesto de acuerdo en el famoso problema de las cohortes... apañados vamos los que no lo somos. ¡Eso si que es un problema! Pues permitanme que me inmiscuya en lo que sí me importa. Como gracias a esta web me he convertido al "cesarismo" (históricamente al menos) me decidí a leer los Comentarios, con gran placer por mi parte, y he sacado mis propias conclusiones: Descalifico categoricamente la opción A porque el repliegue de lineas supondría una excesiva desorganización del frente de combate que no se corresponde con las rotundas victorias obtenidas por la Legión como unidad táctica. ¿Como contener al enemigo si a mitad de batalla se le abren las puertas de par en par?. En cuanto a la opción B, opino que es preferible la enfermedad al presunto remedio; si el objetivo es contener a un enemigo mucho mas numeroso ¿por qué suicidar a 6.000 hombres achicando las alas para que les rodeen a placer? ¿Y si la caballería propia no puede contener un ataque enemigo y retrocede? ¿Y si no hubiera caballería o auxiliares que defiendan las alas?. La C va de mal a peor; si Cesar contaba con pocos soldados ¿como logran los manípulos de la 2º linea contener a miles de bárbaros con solo unas lineas de legionarios de profundidad? No aguantarían ni medio reloj de arena frente a una horda de solo 10.000 galos. ¿Fue esta la formación preferida durante los sucesivos asedios a Numantia?. Se supone que las personas que apoyan estas hipótesis tienen estudios superiores pero... Solo puedo calificar de brillantemente simple y elegante la hipótesis E, que considero la más acertada de todas las posibles; auna sencillez, manejabilidad y una solidez aprueba de germanos (con sus respectivos aliados). Quizá la configuración D solo fuera usada muy ocasionalmente tal como indica José L. Lago para protección del legado, de los bagajes o del campamento, pero creo que Cesar solo la usaría en su Legio X y nunca en las demás. Felicidades al señor Lago por su sentido común, fuera de lo común, y al señor Cayo Mario por haber cambiado la historia a pesar de muchos historiadores.
14-06-01. De: José I. Lago. Respuesta a Javier R. Rodríguez. Efectivamente, amigo Javier, la lógica es la que debe dictarnos los razonamientos. Cuando yo estudiaba Historia en la Complutense, en la biblioteca (entonces no había sido aún construido el edificio anexo y estaba en los pisos superiores de la "Caja de cerillas") sólo había un libro (de autor español, por cierto) especializado en la táctica de la Antigüedad. En ese libro, del que no recuerdo ni título ni autor (y aunque lo recordara no lo mencionaría por preservar la memoria de su autor) se explicaba el problema de las cohortes de la misma manera psicodélica que se ha tratado durante siglos: con irresponsabilidad y absurda ligereza. Leyendo aquel texto y contemplando aquellos esquemas, uno tenía la sensación de estar sufriendo un proceso mental degenerativo. Y eso era lo único que había sobre táctica militar en la Antigüedad. Menos mal que por entonces ya había triunfado el señor Connolly con sus reconstrucciones y a su rebufo surgieron muchos autores e ilustradores que se dedicaron a despiezar la Antigüedad para deleite de los que desesperábamos en el desierto. Y en ese momento en que se comenzó a aplicar la lógica descriptiva (ninguna descripción mejor que una imagen), todo lo que se consideraba canónico hasta entonces saltó por los aires, problema de las cohortes incluído. A pesar de ello, aún hay muchos historiadores que con gran frescura de pensamiento no dudan en hablar de la legión romana como de un puzzle incomprensible donde cada cohorte es un bloque que va por libre. Y sobre el tema de los estudios superiores, amigo Javier... ¡Si yo te contara las burradas e insensateces que he tenido que oír de catedráticos y profesores queridos y admirados, no te las creerías!. Cuando leí la pentalogía de Colleen McCullough (que entre los amigos de esta web es texto canónico) me asombré y admiré de los conocimientos demostrados por la escritora y sobre todo de las interpretaciones tan lógicas que aplicaba. Y ella no necesita ser catedrática de Historia para demostrar que el que sabe sabe con título o sin él. Las opciones tradicionales manejadas sobre esta cuestión son absurdas, ilógicas e irracionales. Cayo Mario necesitaba un bloque compacto para resistir la furiosa embestida de la carga germana y no una sucesión de huecos y más huecos. Respeto a los que así piensan, pero no deja de parecerme algo absurdo y completamente alejado de la realidad.
10-07-01. De: Alejandro Mayoral. ¿Porque en la epoca de julio cesar no habian grandes contingentes de caballería siendo que era muy superior a la infanteria? ¿se debia a que no habia suficiente ganado caballar entonces?
24-07-01. De: Javier Rodriguez.
Respuesta a Alejandro Mayoral. Una buena pregunta que yo mismo iba a proponer. Me
parece absurdo pensar que los romanos no criaban caballos, siendo la única fuerza de
trabajo (excluyendo los esclavos, por supuesto) disponible en una economía agrícola al
95%. ¿Y entonces? No concibo otra explicación mas lógica que la tradición y el culto
al glorioso pasado. Sin duda Mario se vio en muy serios apuros para organizar el ejercito
y creo la Legión con lo único que disponía en ese momento: hombres y hierro. El
resultado fue una victoria asombrosamente rotunda gracias a su táctica, sin necesidad de
caballería. Siendo la mentalidad romana de la época muy conservadora, ¿si nos ha ido
tan bien, entonces para que cambiar? Con la conquista de Hispania, Numidia y África la
Urbe pudo disponer de los mayores criaderos de équidos del Mediterráneo, que sin embargo
no utilizó militarmente. Por otro lado no tuvieron reparo alguno en adoptar el escudo
etrusco, la espada corta hispana, el casco galo y la cota de malla celta que hicieron
invencible a un puñado de campesinos, eso si, bien
organizados. Cierto que un escuadrón de caballería resulta superior tacticamente aunque
mas caro de mantener, pero Roma disponía de toda la cabaña y todo el oro del Imperio
para esquilmar... ¿Por que no se adoptaron las tácticas de los Partos para vencerles de
una vez por todas en vez de embarcarse en un guerra de dos siglos? Conclusión: la
"Grandeur" de políticos y militares no dejan ver el bosque (¿Alguien sabe como
se traduce "grandeur" en latín?). Si Cayo Cesar hubiera vivido solo diez años
mas...
09-08-01.De: Pedro M. Contreras. Al inicio de las Guerras del Peloponeso Pericles ya sabía que sería una guerra larga. Planificó asegurar la ciudad de Atenas mediante los muros que llegaban hasta el puerto y que la estrategia de Atenas se basara en ataques a las ciudades puertarias aliadas de los lacedemonios. Según he leido, los historiadores están de acuerdo en que esta estrategia a largo plazo habria llevado la victoria a Atenas, a pesar de que cada año el Ática era arrasado sistemáticamente por los lacedemonios. Esta estrategia no se mantuvo debido a las incursiones terrestes atenienses, intento de invasión a Sicilia y participación de los persas. Si Lacedemonia dominaba la tierra nunca le faltaría alimento, Atenas lo podía importar mientras conservara su flota. El apoyo de los aliados por una ciudad y otra dependía de tantas cosas que el resultado era incierto. Después de tanta explicación, mi pregunta es: ¿por qué se dice que la estrategia de Pericles era la acertada? Creo que el hecho de que Atenas solo proteja su ciudad y dejar al intemperia a las ciudades aliadas no-costeras es un egoismo que llevaría a que estas ciudades se aliaran a medio plazo con los espartanos. Otra pregunta, incluso consiguiendo dominar Sicilia, ¿no era igualmente estúpido conquistar zonas alejadas cuando tienes a un enemigo poderoso (en tregua) a pocos kilómetros?
22-08-01.De: José I. Lago. Respuesta a Pedro M. Contreras. Entre muchos historiadores se halla instalado el "síndrome Pericles" que se activa en cuanto se pone en duda su capacidad estratégica durante la Guerra del Peloponeso, y es que el hombre nos ha dejado el Partenón y tampoco es educado hablar mal de los muertos. Pericles es uno de esos "constructores de la Historia", una personalidad fascinante, un mecenas prodigioso, un político excepcional... pero un estratega pésimo. Tú das las claves de la derrota ateniense en esta auténtica guerra civil griega en la que tan irresponsablemente se embarcó el protector de Fidias, y la verdad es que con todas las fichas sobre el tablero Atenas no tenía posibilidades contra Esparta. Tenía una sola ventaja: que entonces no se había desarrollado la poliorcética y unos muros podían detener al ejército espartano, pero jugársela a la baza de la flota cuando una tempestad te puede mandar al fondo naves y esperanzas me parece muy temerario y prepotente, exactamente igual de prepotente que la conducta de Pericles con las demás polis griegas que llevó a una guerra así.
22-08-01.De: Dimi. Hola a Todos. Me corroe la cabeza explicarme cómo Atila, con sólamente caballería, pudo derrotar tal batalla como la de los Campos Cataláunicos; no me inmagino de qué forma puede la caballería enemiga anteponerse a las posiciones romanas. ¿No es muy vulnerable la caballería ante el muro de hierro y lanzas? ¿Qué opináis?
28-08-01.De: Javier Traité. En referencia al asunto de la guerra contra los Pictos... me parece correcta la apreciación del señor Lago en su apartado "Causas militares de la caida" de que ante un enemigo no basta con mantenerle a raya: hay que golpear duro, asediarlo continuadamente hasta derrotarle: como bien dice, los muros, por altos que sean, siempre acaban por caer... Y precisamente eso es lo que ocurrio en la actual Escocia. No es "significativo" que Adriano prefiriera construir un muro a luchar contra los pictos... es "logico" mas bien. Tras la batalla de Mons Grampius (la única victoria romana en ese territorio) los latinos cayeron una y otra vez. El único que estuvo a punto de derrotar a los pictos fue Agrícola en el 84 d.C. con una buena estrategia a base de unidades de tierra y navales que ascendían por los firth. Desgraciadamente para Agricola, sus centros de abastecimiento estaban demasiado alejados entre ellos, y supongo que los pictos habían aprendido a no plantar cara en un campo de batalla. Se uso la politica de tierra quemada o guerra de guerrillas: un centenar de pictos se situan en un desfiladero y lanzan piedras sobre los romanos cogiendoles por sorpresa, o les cortan la retirada, asaltan los campamentos, etc. El caso es que Agricola fue finalmente derrotado y sus tropas barridas de la faz de Escocia (Caledonia en aquellos tiempos).Años mas tarde, cuando la legion IX Hispanica desapareció en los montes pictos, Adriano se vio obligado a desembarcar alli para arreglar un poco la situación. Ante las severas derrotas que los pictos les inflingian una y otra vez, decidió edificar el muro y establecer una serie de medidas sociales (matrimonios mixtos, etc) para proteger el territorio. Bravo por Adriano. Antonino quiso infiltrarse tambien (no se limitaban a esperar tras los muros) pero el resultado fue el mismo: edifico un muro y casi antes de terminarlo ya me lo han destruido... Los pictos, aliados con los escotos venidos de Irlanda, rebasaron el muro y volvieron a llegar hasta el de Adriano. Al retirarse las legiones de Britannia por el intento de Magnus Maximus de hacerse llamar emperador no solo por sus soldados, la defensa finalmente cayó. Y es que los muros, por muy altos que sean, siempre acaban cayendo...
04-10-01.De: Paco T. Un saludo a todos. Me gustaría rebatir algunas ideas que Pedro M. Contreras plantea en su primer envio a este foro. Aunque la guerra entre los griegos se concibió a lo largo de varios siglos como un enfrentamiento muy ritualizado y ordenado, no se mantuvo así siempre, y considero que el punto de inflexión se puede encontrar precisamente en la Guerra del Peloponeso. Antes de esta la guerra entre helenos se basaba efectivamente en campañas estivales tras las cuales cada ejército se retiraba a sus bases.Pero a partir de este conflicto la guerra se hace durante todo el año, y antes de su término se extiende el uso de mercenarios en cada bando. Y sobre todo, los planteamientos tácticos serán diferentes, abandonándose la idea de plantear únicamente batallas "agónicas" entre hoplitas como elemento decisivo en el desarrollo de la guerra. En el sentido en que Pedro considera a los romanos como inventores de esa "guerra moderna", yo lo atribuyo a los griegos desde la Guerra del Peloponeso
04-10-01.De: Jacob Fernández. Saludos a todos. Quería hacer un pequeño comentario al escabroso tema de las cohortes. Todos ustedes tratan de dar con una solución lógica y dibujan los esquemas de las formaciones, hasta dar con aquella que realmente parece más sólida, más equilibrada. Yo personalmente llevo muchos años realizando batallas de simulación histórica con figuras (sobre todo de antigüedad clásica). Cualquier miembro de mi club, sabe por experiencia que las cohortes DEBEN desplegar en formación helicoidal (como los cuadros negros de un tablero de ajedrez), ya que esa es la única manera de frenar una carga celta o germana. La explicación es muy simple. si mi formación es compacta y recibo el ímpetu de la carga puedo resistir o romper (aproximadamente un 50% de posibilidades) pero si mi despliegue es en profundidad y dejando huecos, la carga se frena en las primeras filas, permitiendo a los manípulos traseros cargar por los huecos a un enemigo que ya ha perdido su arma principal, la inercia. los germanos, a su vez no pueden envolver a los manípulos aislados de la primera fila porque darían el flanco a los de la segunda y serían masacrados. En cualquier caso, no estoy contradiciendo el excelente trabajo del sr. Lago, sino matizando que no es la búsqueda de un frente compacto, si no o contrario lo que se logra con la formación de las cohortes.
04-10-01.De: José I. Lago. Respuesta a Jacob Fernández. Efectivamente es un tema escabroso. Lo más probable es que cada general utilizara su propio tipo de formación. César era partidario del acies triplex como buen mariano, pero su legado Craso el joven prefería dos líneas en lugar de tres, igual que Germánico años más tarde. Saludos a todos.
10-10-01.De: Joaquín Acosta. Saludos, participantes de este magnífico foro. Frente a este tema, permítanme mostrar mi desacuerdo en lo relativo a la supuesta superioridad de la infantería sobre la caballería; puede que ello sea predicable respecto a las unidades pesadas o acorazadas, o en terreno montañoso o hasta pantanoso, pero -en mi sentir- la clave de la superioridad táctica radica en el empleo de la caballería ligera, más concretamente de los jinetes arqueros. Fundamento mi posición en los logros obtenidos por Gengis Kan con sus mongoles, Belisario y Atila con sus hunos, Amílcar, Aníbal y Escipión el Africano con los númidas, y Alejandro Magno, con sus agrianos y escitas, entre otros. La táctica denominada como "la flecha del parto" consistente en disparar con el arco al enemigo mientras se retrocede, determinó la victoria, hasta el aparecimiento del arma de fuego. Por supuesto que Atila y Aníbal fueron derrotados, así como durante la guerra de los cien años los arcos galeses derrotaron a los jinetes franceses, pero repito, la clave está en la caballería ligera, no en la pesada. La batalla de Adrianópolis la decidió la caballería germana, análogamente a como Aníbal procedió en Cannas. Mejor dicho, como decía Filipo de Macedonia: la infantería es el yunque, la caballería, el martillo. Me preguntarán entonces, cómo fue que Pompeyo fue derrotado en Farsalia? Pues por emplear la debilidad de la caballería, y no sus virtudes; entiéndase, emplearla para el choque frontal, y no para maniobrar en el flanco enemigo. La clave está en la movilidad y envolvimiento del contrario. (Al menos, eso creo).
17-10-01.De: Víctor Fdez. Saludos a todos. Sólo quería decir que estoy totalmente de acuerdo con Paco T. en que la guera moderna empieza a partir de la guerra del Peloponeso. Es a partir de entonces que no se decide una guerra en una batalla, sino que empieza a aparecer la guerra a gran escala con todas sus preocupaciones, recursos, aliados, posiciones estratégicas, etc. Además es con una guerra a gran escala cuando la necesidad y la variedad de terrenos te obliga a adaptar el ejército, un ejemplo es como Demóstenes demuestra la superioridad de la infantería ligera frente a la pesada en un terreno abrupto. ¿Por qué nos empeñamos en pensar que sólo los romanos sabían hacer la guerra? ¿Acaso Alejandro magno no se lo tuvo que "currar"?. También quería comentar que, creo que lo comentan en uno de los libros de C. McCullough, las flechas de los arqueros a caballos molestan más que definen en una batalla, aunque si considero la caballería como una pieza fundamental en el transcurso de una batalla. Aunque la historia a demostrado que a las malas (pero con mucha disciplina y asumiendo bajas) se puede pasar sin ella, y si no que se lo pregunte a Jenofonte. Ya sé que buscó por todos los medios tener un escuadrón de caballería pero cruzó Asia menor con un número muy reducido de esta. un abrazo.
23-10-01.De: Iñaki. Hola a todos, y en especial al webmaster, con quien tuve el placer de discutir hace algún tiempo sobre el debate legión vs falange en Polibio. Saludos Jose Ignacio. Quería expresar mi opinión de las formaciones de las cohortes, pero intentando generalizar un poco.Las cohortes romanas anteriores a la reforma de Mario adoptaban una formación semiabierta, con un espacio entre cada soldado. Polibio lo deja bien claro, el legionario necesita espacio para manejar su espada, que tanto hiere con la punta como con el filo (Historias XVIII 30, 8-10). Además, permite el ataque por relevos, los principes pueden avanzar entre las filas de los hastati, y los velites pueden replegarse entre sus filas igualmente. Esta táctica sin duda se elaboró a los largo del enfrentamiento contra los Samnitas, que utilizaban una típica infantería pesada que combatía en orden cerrado, es decir, que cada soldado tenía su lado derecho cubierto por el escudo del compañero, y el arma utilizada era la lanza, a la manera de las falanges de hoplitas. Esta formación era bastante estática, su avance era lento para mantener la formación, y la vanguardia de tropas ligeras, cuando tenía que retirarse, no podía hacerlo a través de sus lineas, sino entre los huecos de los bloques de cada unidad. Enfrentada a los romanos, tenía que soportar asaltos de legionarios que se renovaban, siempre fescos, mientras que las primeras filas propias se fatigaban, sin poder ser relevadas por las filas traseras. Además los romanos podían, si querían, adoptar un orden cerrado en caso de necesidad, lo que daba a la legión romana una gran flexibilidad.
01-11-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Víctor Fernández. Hola Víctor. En efecto, en uno de los libros de Mc Cullough (Las Mujeres de César) se narra la desastrosa campaña de Craso contra el reino de los Partos. En tal obra, la autora expone el error de Craso (craso error) al buscar batalla campal en terreno llano, en vez de ocupar inicialmente las montañas, permitiendo que la caballería ligera enemiga (jinetes arqueros) aterrorizase a las legiones romanas (no solo molestarlas). Dicho error provocó la defección de la caballería romana aliada, dejando a las legiones en la estacada y en terreno propicio para maniobras de caballería. Las legiones romanas sólo en contadas ocasiones se enfrentaron a jinetes arqueros. Mario derrotó a los númidas capturando a su rey Yugurta, no en batalla campal. Con Craso las legiones fueron derrotadas, y frente a Atila, la legión se había barbarizado, pero contaba con el apoyo de la caballería goda, y el terreno era más boscoso que llano. En cuanto a que la guerra moderna nació con la contienda entre Esparta y Atenas, te cuento que el apartado La Guerra de Troya de esta misma página, y otro maravilloso libro de Mc Cullough (La Canción de Troya) me hace pensar acerca de la existencia de visión estratégica moderna desde el mismo comienzo de la civilización. En cuanto a la Anábasis de Jenofonte, creo que más bien enseña que la caballería más que prescindible, opera magistralmente cuando la combinas con infantería (ligera y pesada) contra sólo fuerzas de caballería, aún en condiciones de inferioridad numérica. Dicha lección fue magistralmente comprobada por César en Farsalia. Un saludo a todos.
01-11-01.De: José I. Lago. Respuesta a Iñaki. Saludos, Iñaki. ¡Menudo problema tenemos! pero que nos den muchos de estos para seguir discutiéndolos. Un combate en orden abierto quizás hubiera sido posible en la legión manipular, pero sólo contra una falange rígida, porque contra formaciones compactas como las germanas hubiera sido imposible. Por eso Mario reformó la disposición táctica, para oponer un bloque a esa masa. ¿Cómo lo hizo? , porque si hablamos de cohortes la cosa varía notablemente, ya que o los huecos los cierra toda la línea trasera al unísono, cosa imposible (por lo menos a mi modo de parecer) puesto que se tardaría tres veces más y dejaría expuesto un hueco de tres centurias, o no tenemos respuesta para pensar en cómo se distribuían las cohortes, que eran diez en tres líneas. Ya lo hablamos tú y yo hace tiempo, éste es un problema de narices, y precisamente para eso está este debate, para discutirlo, y pongo por testigo a los dioses inmortales que mi mayor ilusión sería que alguien me convenciera de que su solución es la mejor para cambiar los esquemas de la web y defender su idea con todo entusiasmo. Saludos a todos.
02-11-01.De: Paco T. Saludos. Aún no se ha tocado en este foro uno de los temas más apasionantes de la guerra en la Antigüedad: las Guerras Médicas. Considero que tienen una importancia capital para el devenir de la Historia europea (y, de rebote, la mundial). ¿Cómo unos pocos Estados griegos fueron capaces de vencer al gigante persa? Pese a sus numerosas rencillas internas, los helenos consiguieron coaligarse y expulsar a un invasor infinitamente más numeroso. Tradicionalmente se ha adjudicado el peso fundamental de la victoria griega a la batalla naval de Salamina; ahora bien, sabiendo Jerjes (o sus estrategas) que sus opciones de victoria pasaban por tener en buen estado su flota para apoyar al ejército de tierra con suministros y siendo su enlace con los dominios aqueménidas, ¿por qué arriesgó una batalla en la que se jugaba el todo o nada?, y, sobre todo, ¿por qué dejó al ejército de tierra de Mardonio todo un invierno en territorio hostil si ya no tenía barcos con que apoyarlo? El resultado del choque definitivo en Platea no hizo sino confirmar el enorme error estratégico de los persas al ofrecer a los griegos lo que necesitaban: un combate naval decisivo en terreno favorable.
02-11-01.De: Paco T. Me gustaría aclarar un punto del debate. Al hablar de "inicio de la guerra moderna" en la Guerra del Peloponeso no hacía más que tomar la expresión usada por otro forista para plantear mi propia opinión al respecto. Sacada del contexto de esos mensajes, dicha expresión se presta a error. Como es lógico , y coincidiendo con Joaquín Acosta, no defiendo el nacimiento de estrategia y táctica en ese conflicto en concreto, pues hay numerosos ejemplos de su aparición con anterioridad. Mi intención era expresar que la guerra entre Estados griegos alcanza su punto culminante, su "mayoría de edad", en esta guerra, y que no hay que esperar necesariamente hasta los ejércitos romanos para observar ese grado de complejidad en la preparación, desarrollo y resolución de un conflicto bélico o una simple campaña, que era la postura que defendía Pedro M. Contreras y originó mi respuesta. Saludos a todos los amigos de este foro.
11-11-01.De: Iñaki. Respuesta a José I. Lago. Saludos Jose Ignacio. En mi opinión, hay una solución muy sencilla al problema de las cohortes si consideras que las legiones formaban en orden abierto. De este modo la primera línea de manípulos puede ser continua, y por los espacios entre cada legionario pueden pasar los de la segunda línea, bien para relevar a la primera línea, bien para cerrar filas con ella y presentar una formación compacta. Esto es mucho más racional que pensar que cada cohorte debía dejar un espacio intermedio vacío de su mismo tamaño, dejar semejantes huecos en la línea de combate es absurdo, y no conozco ningún texto clásico en la que se diga algo así, y sí muchos en los que se ve claramente que las legiones forman una primera línea continua. Por cierto, germanos y celtas combatían también con frecuencia en orden abierto, siempre que su línea estaba compuesto por guerreros armados con espadas largas, pues en orden cerrado es imposible hacer uso de ellas.
11-11-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Paco T. Bravo, estimado Paco. Aplaudo tu gran idea de tratar las guerras médicas. Considero que Jerjes arriesgó su flota en Salamina por a) una visión triunfalista, debido en parte a su propia megalomanía, acrecentada por sus recientes triunfos, b) su inexperiencia como guerrero y líder militar, y c) las astutas maniobras de Temístocles (no sólo la de pasarse como traidor a la causa griega ante el rey de Persia, que quizás no sea exactamente tal y como la cuenta Herodoto). Respecto al abandono en que Jerjes/Xerxes dejó a Mardonio, ello obedece al temor que le infundía el proyecto de Temístocles de llevar la guerra a Asia, y que tal propuesta fuera aceptada por la alianza helénica (similar a la maniobra de Agátocles y Escipión el Africano, consistente en invadir directamente a Cartago). De haber aceptado los espartanos y demás opositores de Temístocles su propósito, el gran rey hubiera quedado aislado en Grecia junto con su numeroso ejército (con los consabidos inconvenientes de abastecimiento), facilitando las correspondientes insurrecciones en Jonia y demás provincias persas. Lo que hizo el gran rey, fue seguir el consejo de su asesora de cabecera Artemisia, dejando un contingente de ejército en Grecia al mando de su yerno Mardonio, para facilitar su huída a Asia y evitar el contraataque griego en su propio suelo, dividiendo así sus fuerzas, y terminando de desmoralizar a las huestes persas, que luchaban por una causa que no sentían como propia, a diferencia total de lo que pasaba con los aliados griegos, que amantes de su sistema de vida, defendían a sus dioses y libertades contra el tirano-déspota oriental. A los interesados en el tema, recomiendo ampliamente la novela de Steven Pressfield Puertas de Fuego que narra el heroísmo de Leónidas y sus espartanos y aliados en las Termópilas, y la actitud de Jerjes ante la resolución de las ciudades-estado aliadas griegas, efectuando así el autor, un magnífico recorrido por el mundo griego de ese entonces, y especialmente por el de Esparta.
12-11-01.De: Eduardo Cardona F. Saludos a todos los del foro. Es muy interesante la discusión sobre la formación de batalla de la legión, pero yo tengo una pregunta que puede parecer una tontería pero que no para de rondarme la cabeza. Si un Legionario al entrar en batalla contra el enemigo sujetaba el escudo con la izquierda y el pilum en la derecha; una vez lanzado este, ¿Como podía desenvainar la espada?, ya que esta la tenían a la derecha y no estaba situada en posición trasera donde podía ser fácilmente desenvainada, no, se la representa siempre a lo largo de la pierna del Legionario con lo que es imposible físicamente desenvainarla a no ser que tuviera un arnés que hiciera la funda movible, pero siempre se la representa pegada al cinturón, entonces el giro del brazo impide que se pueda desenvainarla. Siempre he pensado que el mejor sitio para situarla seria en el lado izquierdo, así al lanzar el pilum solo tendrías que mover el brazo protegido por el escudo para sacar la espada, pero esa configuración solo la llevaban los centuriones y no los legionarios. Agradecería que me pudierais explicarlo aunque sea una tontería porque es un detalle que siempre me ha molestado no saber.
12-11-01.De: Jordi B-Q. Respuesta a Paco T. Me gustaría saber tu opinión sobre el porqué las Guerras Médicas tuvieron una importancia para el devenir de la historia europea. Referente a tus preguntas, no sé porqué dices que se le da tanta importancia a Salamina. Para mí, todas son importantes. Considero que los persas no se arriesgaron porque era imprevisible la derrota> sólo 2 semanas despúes de la victoria persa en las Termópilas saceaban Atenas. Inmediatamente después iban a eliminar la minoritaria flota griega que huyó de Maratón y Atenas, pero tuvieron tan mala suerte como anteriormente, la zona era complicada para un ataque directo desde el mar. Hay que tener en cuenta que la batalla de las Termópilas fue en el 480, Salamina en este mismo año y Platea en el 479. Por lo tanto, dudo mucho que Jerjes (cuando huía con los supervivientes hacia Sardes) "tuviera tiempo de hacer una paradita en Tessalia" para avisar a Mardonio de la derrota en Salamina, y así se quedo este con un fuerte contingente de tropas, pero auxiliares (indios, bactrios, medos,...), estableciéndose en la llanura de Tessalia obedeciendo los planes de conquista. Me gustaría aclarar tambíen unas cosas: hay que tener en cueta que un hoplita griego podría ser el equivalente o dos soldados cualquiera; y un hoplita espartano al doble prácticamente. Así pués, no es de extrañar que en Maratón el ejército griego aplastara al persa, recordando que los persas desembarcaron en las marismas (una similitud con Agencourt); que en las Termópilas resistieran tanto y que en Platea arrasaran. Para mí, las Guerras Médicas suponen un carácter especial en la historia de Grecia, es la primera vez que las polis se unen para derrotar a un enemigo común.
16-11-01.De: Paco T. Respuesta a Jordi B-Q. Parte I. Gracias a su victoria frente a la invasión persa, los griegos pudieron desarrollar libremente su cultura y civilización, al poder gobernarse a sí mismos. Si bien ya habían dado muestras de su genio anteriormente, es a partir del siglo V (que comienza con este conflicto) cuando desarrollan plenamente la civilización que hoy conocemos como "clásica" y es uno de los pilares fundamentales sobre los que se apoya nuestra cultura (lengua, modos de pensamiento, política, filosofía, estética, ética, etc.) A esto me refería al considerar fundamental la victoria ante los persas para el devenir histórico posterior. No hay duda alguna acerca de la importancia del legado griego en la cultura europea posterior, y precisamente los años decisivos en la configuración de ese legado son los que corren inmediatamente después de la victoria frente a los persas. Si nos gustara la "historia virtual" podríamos hablar de lo que hubiera sido de ese legado bajo un dominio exterior como el persa, que no se caracterizaba por una excesiva represión de las culturas que sometía a su imperio (ningún imperio sensato lo hace), aunque sin duda habría alterado de alguna forma esa evolución cultural griega de la que somos herederos.
16-11-01.De: Paco T. Respuesta a Jordi B-Q. Parte II. Por supuesto, todas las batallas son importantes, pero es natural que se ponga el acento en la de Salamina, porque fue allí donde Jerjes perdió la oportunidad de conquistar Grecia. Consideras "que los persas no se arriesgaron porque era imprevisible la derrota", pero para mí está muy claro que lo hicieron, y en demasía, por las siguientes razones: 1) ninguna derrota es imprevisible: la prueba de ello es que existen, y todo buen general debe tener muy en cuenta los imponderables. 2) los persas no necesitaban una batalla decisiva tras haber conseguido expugnar el paso de las Termópilas y saqueado Atenas. Sólo con la flota podían aspirar a vencer la resistencia de los espartanos en el Peloponeso, realizando desembarcos en cualquier punto de la península para no convertir el istmo de Corinto en unas segundas Termópilas. Eran los griegos los que necesitaban una batalla decisiva, no los persas. 3) no sólo táctica, sino también estratégicamente era un error plantear una batalla en la que se arriesgaba el todo por el todo: en caso de victoria persa la guerra se hubiera prolongado hasta la muerte del último espartano ; en caso de victoria griega (y además total, a diferencia de Artemisio) toda la ventaja persa ganada al arrinconar la resistencia en el Peloponeso se invertía y quedaban niveladas las fuerzas, aunque con un ejército de tierra sin protección marítima ni abastecimientos. 4) los griegos luchaban defendiendo su país. Eso vuelve tenaces a las peores tropas, y las suyas no lo eran. Los atenienses componían más de la mitad de la flota griega, y habían visto cómo su ciudad era arrasada y sus familias tenían que refugiarse en Salamina, Egina y otros puntos. Si lees la arenga previa al combate naval que Esquilo recoge en "Los persas", estarás viendo la desesperada determinación que hizo vencer a los griegos. Respecto a la "paradita para avisar de la derrota en Salamina", por supuesto que Mardonio tenía que estar al corriente: la coordinación y la información en cualquier ejército es fundamental. Por último, estoy de acuerdo contigo en tu opinión acerca del potencial superior de los hoplitas griegos en general y espartanos en particular sobre los persas, medos, etc.
16-11-01.De: Paco T. Respuesta a Joaquín Acosta. Amigo Joaquín, estoy de acuerdo con tus argumentos, aunque quiero hacer hincapié en la idea de encerrar a Jerjes y su ejército en Europa. El proyecto de destruir los puentes sobre el Helesponto hubiera conseguido ese objetivo, de haberse realizado con éxito (una misión digna de un James Bond de la época, si me permitís la broma). Sin embargo, no se realizó por la oposición que mostró el bando filopersa en la propia Atenas, la aristocracia reaccionaria. Es éste uno de los aspectos más interesantes en el desarrollo de la guerra: la lucha intestina en las ciudades griegas entre las facciones políticas opuestas o no a la conquista persa, y las purgas posteriores a la guerra. Respecto a la novela "Puertas de Fuego", también a mí me gustó mucho, pese a algunos detalles menores. Por cierto, agradecería mucho a tí o a cualquier otro amigo del foro que comunicara si sabe algo acerca de la película que se iba a realizar sobre la batalla de las Termópilas basándose en esta novela, protagonizada por George Clooney. He buscado por todas partes y no encuentro nada. De realizarse finalmente, esperemos que sea mejor que la tan denostada por todos los foristas "Druidas", que por cierto no he visto. Saludos.
24-11-01.De: Jacob Fernández. Respuesta a Eduardo Cardona F. Lo que comentas del gladius (su posición y manera de extraerlo de la vaina en medio de una batalla) tiene una respuesta muy sencilla. Verás, por el sistema de combate del legionario, disponer la espada en el lado izquierdo (como lo haría cualquier mortal diestro con dos dedos de frente) no tiene sentido. Esto es porque su gran escudo, que no está embrazado, sino sujeto por un asa central, debería abrirse hacia la izquierda para permitir la salida del arma, dejando inerme al legionario ante los tiros de javalinas y flechas enemigas, o peor aún, molestaría a su compañero de la derecha (ya que para desenvainar, tiraría del arma hacia ese lado). En formaciones más dispersas esto no es inconveniente, ya que lo que se desplaza no es el escudo, sino el propio soldado, que da un paso atrás para conseguir el espacio necesario para desenvainar. La solución encontrada por las legiones es la ideal para esta formación. Se sostiene la empuñadura con la mano girada, y se extrae de la vaina con un tirón hacia delante, pasando por el borde del escudo. Tenemos así al legionario, siempre cubierto y con el arma apuntando hacia abajo. Un simple giro de muñeca y ya está en posición de combate. Yo mismo he probado este sistema (con una reproducción exacta de un gladius del S.I dC. y te puedo asegurar que no es nada incómoda. Si es cierto que presenta problemas a a hora de enfundar el arma, pero como eso queda para el final de la batalla... No pretendo ser dogmático en este tema, sólo decir que tomando como referencia las ilustraciones por todos conocidas, yo he conseguido, sin ser un curtido veterano de varias campañas, desenvainar sin problemas. Saludos a todos.
04-12-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Paco T. Saludos, estimado Paco. Yo tampoco he oído nada de la película anunciada. Me temo que el proyecto se archivó. En caso contrario, ojalá y se trate de una obra respetuosa de la historia. Pero con lo que he leído acerca de los historiadores yanquis en el debate sobre César, van a hacer de Leónidas un G. Washington, y de Jerjes todo un talibán. En fin. En cuanto a tu comentario sobre las pugnas de facciones en las polis griegas, es igualmente fascinante estudiar las maniobras políticas que se hicieron detrás del telón entre las potencias en pugna en ese episodio. Por supuesto que en esa época también podemos hablar de James Bond y de guerra fría o de terrorismo de Estado. Te imaginas la calidad del servicio de espionaje que tenían los oráculos griegos y santuarios egipcios y asiáticos, que hasta predecían el futuro? Debían saber todas las intimidades de los poderosos, y negociar con tales secretos. Aunque en ocasiones los cálculos les fallaran, como ocurrió con las guerras médicas. No me parece aislado que, generaciones después, fueran los griegos y macedonios quienes emplearan los puentes sobre el Helesponto (sistema de ingeniería desconocido por los helenos europeos hasta ese entonces) para invadir Asia. Y que Alejandro se mostrara favorable con el oráculo de Amón y el sanedrín judío, y determinado sector de la aristocracia Persa y Babilonia. O que muriera de fiebre cuando declaró su pretensión de conquistar Cartago y la Magna Grecia. Qué diremos de Ciro el joven? Desde las guerras médicas, las intrigas entre griegos, persas, cartagineses y egipcios fueron innumerables. Hablamos de secretos tan importantes en ese entonces como el de la bomba nuclear hoy. A propósito, ya te leíste Creación de Gore Vidal? Trata sobre el imperio persa bajo Darío y Jerjes. O Soldado de Areté de Tom Wolfe, (creo que así se llama el autor), también expone su visión sobre las guerras médicas. Claro que no hay como las fuentes primarias, obviamente. Saludos.
16-12-01.De: Paco T. Respuesta a Joaquín Acosta. Yo también pienso que tras la Pitia y sus acólitos en Delfos había algo más que usos religiosos. Es lógico, ya que las riquezas acumuladas en el santuario hacían de él un centro de poder económico muy importante, aparte del poder ideológico inmenso que tenía por ser sede del culto de Apolo y uno de los tres santuarios panhelénicos más prestigiosos. La prueba más clara de que no era simplemente un santuario está en los famosos casos de corrupción de al menos dos Pitias aireados en la "Historia" de Herodoto, uno de ellos curiosamente poco antes de las Guerras Médicas, y que le costó el puesto nada menos que a uno de los dos diarcas de Esparta, Demarato, a quien encontramos como consejero de Jerjes en la gran invasión persa. Antes de ello, Delfos había sido el "instituto cartográfico griego del Mediterráneo", porque desde allí se sancionaba si era o no oportuno establecer colonias por parte de las diversas ciudades griegas, y dónde debían establecerse. Supongo que los sacerdotes tenían importantes archivos con datos geográficos, acumulados tras siglos de experiencia marinera griega. Sin embargo, no comparto tu opinión en lo que concierne a Alejandro. Si he comprendido bien, piensas que la influencia del santuario estaba detrás de la decisión del macedonio de respetar a cierto sector de la nobleza persa derrotada y su actitud respecto al santuario de Zeus-Amón en Siwa y el Sanedrín judío. Yo pienso que era más bien al contrario en el caso del santuario egipcio, es decir, convenía portarse bien con el conquistador y declarar su divinidad, por si las moscas, y es bien conocida la profundidad de ciertas creencias religiosas de Alejandro. En cuanto al trato con la nobleza persa, imagino que era una cuestión de política y de actitud personal del conquistador, del que conocemos su magnanimidad para con el enemigo vencido, ya fuera por su sensibilidad o por afán propagandístico. Saludos.
23-12-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Paco T. Hola nuevamente, amigo Paco T. En ningún momento quise insinuar que el santuario de Delfos determinara la política de Alejandro. Parafraseando al gran Julio César, diré que en mi sentir, "Alejandro sólo obedeció a Alejandro". Sólo me refería a las "maniobras detrás del telón" entre las potencias de la antigüedad, bien sea de los oráculos, templos y santuarios, bien de los tronos macedonio o persa, por ejemplo. Es así que, no descarto un acuerdo secreto entre galos, ilirios y cartagineses después de la I guerra púnica, por ejemplo, o entre Siwah y/o Delfos, Jonia, Caria, Babilonia y el gran Filipo de Macedonia y su más grande hijo, como quise insinuar en mi última intervención. No olvidemos que un noble persa designado Sátrapa por Alejandro, fue anteriormente "refugiado político" en la corte de su padre Filipo. De otra parte, no creo que Aristóteles se limitase a enseñarle a Alejandro matemáticas, filosofía e historia del arte únicamente. Y en este punto, yo también estoy en desacuerdo contigo, estimado Paco T, cuando en el foro de Grandes Caudillos, afirmas ... Alejandro es el único de los tres grandes de la Antigüedad del que conocemos realmente bien su formación intelectual gracias a la conservación de muchas obras de su maestro, y de ese modo podemos interpretar por qué hizo tal o cual cosa, por qué se comportaba como lo hacía respecto a los pueblos conquistados. Aristóteles predicaba que Alejandro debía ser un líder para los griegos, y un amo para los bárbaros asiáticos y africanos, que tenían alma de esclavos. Alejandro en esto se apartó de su genial maestro, superándolo en lo que a progreso social y trato humanitario se refiere. En parte por cálculo y genio político, y principalmente gracias a la grandeza de alma y magnanimidad del héroe macedonio, característica inherente a los verdaderos grandes caudillos. (Para mí, mostrar genio o talento, no es suficiente mérito para ser considerado grande). Saludos.
08-01-02.De: Paco T. Respuesta a Joaquín Acosta. Tienes razón al señalar mi error al decir que podemos entender la actitud de Alejandro hacia los pueblos que conquistó gracias a las obras de su mentor, pues el conquistador acabó pareciendo más un monarca oriental como aquel al que había derrotado que el rey macedonio al que educó el estagirita. Sin embargo, trataré de matizar lo incorrecto de este punto de mi intervención anterior. La idea fundamental de ésta era la superior cantidad de conocimientos indirectos que tenemos sobre la formación intelectual del joven Alejandro gracias a la conservación de gran cantidad de obras de su maestro, y algún autor de su círculo intelectual, como Teofrasto. Conociendo cómo pensaba Aristóteles podemos conocer las bases del pensamiento de Alejandro. Ahora bien, como es lógico, estos conocimientos indirectos deben ser contrastados con aquellos que son directos: las fuentes; son éstas las que nos hablan de lo que hizo Alejandro y cómo se comportó. Gracias a ellas sabemos que el macedonio fue tan noble y generoso en su trato con el enemigo vencido que, siglos después, su imagen se convirtió en la plasmación del ideal caballeresco de la Edad Media. En su actitud personal en este aspecto, contradecía los postulados de su maestro que indicaban que debía ser, como griego civilizado que era, un amo para los bárbaros extranjeros a los que sojuzgara, tal como indicaste tú mismo, Joaquín. Sin embargo, repito que mi idea principal era sencillamente destacar la importancia que tiene el hecho de poder hallar en las obras de Aristóteles, aparte de su valor intrínseco, un guía para conocer las aristas del pensamiento de uno de los más grandes caudillos de todos los tiempos, al margen de otras influencias notables en su vida y personalidad. Te agradezco la corrección que formulaste, Joaquín, ya que implica el haber leido atentamente mi intervención. Saludos.
23-12-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Paco T. Saludos otra vez, amigo Paco T. De nuevo y en relación con tu intervención del 16-12-01, te ruego el favor que me expliques cuál fue la relación que el autor que mencionas pudo encontrar entre el pensamiento pitagórico y el sistema táctico diseñado por el gran Epaminondas. De hecho, tengo entendido que el orden oblicuo fue un producto de la natural tendencia del hoplita griego de cubrir su lado desprotegido por el escudo (su hombro y brazo derechos), retrasándose en relación con su vecino de la derecha, para que de esta manera el escudo de su vecino le cubriera lo que su propio hoplón no le resguardaba. En consecuencia, los guerreros de la derecha generalmente se adelantaban en relación con sus compañeros de las alas izquierdas griegas. De ahí la costumbre de los estrategas helenos de ubicar a sus mejores soldados en el ala derecha de sus formaciones de combate. (Hoy día, los militares más antiguos forman a la derecha). Como los espartanos no fueron la excepción, el orden tebano en Leuctra y Mantinea invirtió la tradición, de tal manera que el Batallón Sagrado se enfrentara desde el inicio de la batalla a los guerreros espartiatas en condiciones de ventaja en el choque contra los temibles lacedemonios, -creo yo- partiendo de las maniobras tácticas implementadas por el genial Pelópidas en la batalla de Tegyra, las cuales a su vez fueron fruto de las circunstancias de aquel día. Es por lo anteriormente expuesto que, por más que he reflexionado, no encuentro relación entre los teoremas pitagóricos, o la teoría de la armonía de las esferas, o los versos áureos órficos, ni mucho menos el ta mathemata (yuxtaposición de superficies geométricas, astronomía, etc.) con la concepción de Epaminondas, salvo el mérito intelectual que conlleva la superior concepción militar en comento. Gracias por anticipado, estimado contertulio.
23-12-01.De: Edu Ortiz. Me gustaría sacar del tintero dos nuevos temas de debate: - La grandeza de un Pompeyo minusvalorado por su derrota en Farsalia con Julio César, pero que en Partya llevó a cabo grandes campañas con inferioridad numérica y cosechando triunfos gloriosos, derrotando al temible Mitríades y pacificando oriente medio, cuando Julio comenzaba a liarla por la Galia, más allá del Rhin contra los suevos y en Britania (estaban destinados a un duelo de titanes antagónicos en la lucha por el poder del mundo conocido). - Por otro lado, el gran Flavio Aecio, que con todo lo que le quedaba al decadente imperio, visigodos aliados y mercenarios germánicos (+/- 200.000 soldados), salvó a Roma de una caída anticipada frente al azote de los hunos de Atila (500.000 guerreros, generadores de pánico en toda la Germania) en la casi indocumentada batalla de los "Montes Cataláunicos" (Francia). Creo que el general capaz de derrotar por única vez en la historia a Atila en tales condiciones merece un poco más de profundización. Saludos a los amantes de la historia clásica.
18-01-02.De: Paco T. Respuesta a Joaquín Acosta. Saludos nuevamente, estimado Joaquín. Lamento mucho no poder ofrecerte la explicación que me pides, porque no dispongo del libro donde lei ese capítulo, ya que tal como indiqué lo lei hace años en la biblioteca de la facultad, y no recuerdo más que el tenor principal del asunto. Trataré de encontrarlo para releerlo, pues me gustaría darte una vez más la réplica. Sin embargo, ahí va la referencia bibliográfica para que tú mismo puedas buscarlo y no tengas que esperar mi respuesta: LEVEQUE, P. y VIDAL-NAQUET, P.,"Epaminondas pitagórico y el problema táctico de la derecha y la izquierda", en Formas de pensamiento y formas de sociedad en el mundo griego. El cazador negro. Barcelona, 1983. Lamento no poderte dar la editorial. Respecto al problema de la derecha y la izquierda que plantea el artículo, recuerdo solamente que el autor hacia referencia al hecho de que había implicaciones de tipo religioso-supersticioso en la ordenación de las filas de combate a la derecha o la izquierda (fasta la primera, nefasta la segunda, como en otras muchas culturas). Una fuente que nos ayuda al estudio de este problema táctico es Tucídides, que trata de explicar la tendencia de la falange a inclinarse hacia la derecha cuando se traba combate (Tuc. V, 71). Sin embargo, el razonamiento del gran historiador sólo explica los aspectos propiamente mecánicos del combate entre falanges, pero no permite comprender en absoluto la razón de que se situaran tradicionalmente las mejores tropas en el ala derecha, ya que si los mejores hombres estaban en la derecha, y eran por tanto los primeros en intentar "evitar" el combate (siguiendo la cita de Tucídides), ¿por qué alinearlos en un lugar donde en principio no iban a poder demostrar su superioridad sobre los demás?. Quizá la respuesta sea que se situaran allí para tratar de evitar esa tendencia a desbordar por la derecha, pero esta explicación implica trasladar la responsabilidad del primer movimiento a los combatientes de la izquierda, lo cual contradice la opinión de Tucídides, de quien, en principio, no hay razón para dudar en este punto. Quizá el capítulo del libro a que hago referencia nos ayude de algún modo. Y también la opinión de otros foristas que tal vez puedan aportar sus ideas a este problema táctico que yo compararía en importancia al que tiene tan preocupados a J.I. Lago y otros amigos de la web en relación al movimiento de las cohortes romanas. Saludos.
23-02-02.De: Paco T. Respuesta a Francisco M. Gómez. Parte I. Nunca he tomado como dogma de fe ningún texto histórico, por lo cual también desconfío del panfleto "De Herodoti malignitate", atribuido en general a Plutarco, pues tal como tú mismo admites, tenía sus propias razones para difundirlo: siendo beocio (de esto no cabe duda, sea no Plutarco el autor), tenía que desmentir la mancha caída sobre sus compatriotas antepasados. De lo que no hay duda es de que Tebas no se unió a la defensa de la Hélade, como otros estados, pero Heródoto distingue entre una rendición inevitable, como la de los tesalios, y la defección voluntaria de Tebas (aparte del batallón de "rehenes" de Leónidas en las Termópilas). Cierto que pudo ser más caústico con los tebanos debido a la corriente de opinión antibeocia en la Atenas de su tiempo, pero, repito, no cabe duda de la defección de Tebas, ya que además de en la "Historia", está recogida en otras fuentes. Respecto a la marca de los tebanos de las Termópilas, no me extrañarían esos usos viniendo de un monarca oriental despótico como Jerjes, y más en el momento en que se realizó el suplicio. Tras el correctivo aplicado a los persas por el contingente griego, no es raro que los tebanos fueran marcados y vejados por los primeros, aunque se entregaran o abandonaran la lucha.
23-02-02.De: Paco T. Respuesta a Francisco M. Gómez. Parte II. Respecto a la inutilidad de las Termópilas y su mitificación, te responderé que, en efecto, resultó un esfuerzo inútil y legendario, pero el lugar era inmejorable para el propósito que se marcaron los aliados: detener por tierra y mar simultáneamente al enemigo. Otra cosa es la efectividad en el empeño, entre otros factores porque Esparta, tan valiente y fuerte como timorata en sacar del Peloponeso un ejército poderoso (por si acaso los ilotas se rebelaban en casa), destinó sólo trescientos hoplitas y decidió guarnecer bien el istmo de Corinto. Los atenienses no hubieran tenido más remedio que emigrar en masa si no querían la deportación, la esclavitud o la muerte, en caso de derrota total, por lo cual es lógico que plantearan la exigencia de lanzar un órdago a los persas por mar. Y los espartanos salvaron el honor patrio en Platea. Finalmente, en referencia a tu mensaje del 30-1-02, los tespienses se quedaron en las Termópilas, aparte de por coraje y amor propio, por fuerza,ya que su ciudad estaba justamente al sur del desfiladero, y su única oportunidad de enfrentarse a los persas pasaba por hacerlo con los restantes aliados (esto, desde luego, es aplicable a todos los estados griegos); una vez disuelto el ejército al mando de Leónidas, los tespienses eligieron quedarse a morir junto a los espartanos porque pensaron, supongo, que igual daba allí que en su ciudad una semana más tarde, cuando la picadora persa arrollara a los defensores del paso. Mis opiniones sobre la estrategia griega en general están contenidas en mensajes anteriores de este mismo foro, y me encantaría seguir discutiendo acerca de este tema.
28-02-02.De: Francisco M. Gómez. En lo "más gordo" estamos de acuerdo. Lo de los tebanos es cierto, pero como la referencia principal de las Termópilas es Herodoto, creí oportuno quitarles parte del peso que les echa encima. Los Tesalios también eran bastante reacios a combatir y nadie les ha crucificado por rendirse. Y los Tespios podían haber dejado la ciudad como los atenienses, o quizá no, pero hay que tener arrestos para quedarse allí a morir. Los espartanos tenían prohibido retirarse o rendirse, por lo que no tuvieron elección (posteriormente, cuando ya quedaron muy pocos, esta postura se "flexibilizó" un poco). O a lo mejor quisieron resarcirse del buen papel que hicieron en Maratón. Por otra parte he leído que es posible que el resto de los griegos (quiero decir los que no se quedaron) en realidad no fueran evacuados, sino que fueron enviados a interceptar a las tropas de Hidarnes y de ellas nunca más se supo. ¿Qué os parece?. Por último, nunca he negado que la estrategia fuera la adecuada. Lo que si he dicho es que el "último acto de valentía" no tuvo grandes repercusiones estratégicas ni morales, por lo menos en la época, y que era una estrategia sencilla y conocida y no hacía falta ser Cesar para tomarla. Pero seguro que Leónidas era mejor estratega que yo. Seguro que incluso Jerjes lo era :-)
28-02-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a José I. Lago y a Paco T. Parte I. En primer lugar, muchas gracias a los foristas -y estimados amigos- por la cordial invitación a debatir un tema tan trascendental como apasionante. Igualmente, aplaudo la visión crítica que tanto Francisco M. Gómez como mi apreciado Paco T. hacen de las diferentes fuentes clásicas, pues aunque de lectura imprescindible, en manera alguna son dueñas de la verdad absoluta, tal y como mi admirado Mr. Lago lo ha enseñado. Particularmente, concuerdo con lo expuesto por Paco T, no sólo en lo referente al comportamiento de los tebanos, sino también en lo referente al acierto que hubiera representado una medida más audaz por parte de los éforos y griegos en general, si éstos hubieran enviado un contingente mayor en el caso de las Termópilas. Platón dijo algo así como en lo referente a estas guerras (médicas) se han pasado por alto aspectos que no honran precisamente a los helenos. Una de tales cuestiones, fue el secreto placer que los Argivos sintieron al imaginar Esparta arrasada por los persas, o la misma esperanza por parte de los tebanos y eginetas (creo) hacia los atenienses. Para que Temístocles convenciera a la asamblea ateniense que se dispusiera el refuerzo de la flota, el objetivo planteado por este estadista no fue la defensa contra el imperio persa, sino la guerra contra otra polis griega. Por otro lado, creo que la fama de palurdos, que tanto tebanos como macedonios tuvieron que soportar, obedece a la conducta colaboracionista desplegada por estos pueblos hacia el bando persa. Esta fama -y estigma- los encontramos en historiadores posteriores a Heródoto, lo cual refuerza lo narrado por este autor.
28-02-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a José I. Lago y a Paco T. Parte II. Por otra parte, creo que la batalla de las Termópilas sí tuvo una importancia crucial, pues aparte del tiempo ganado, reflejó la calidad guerrera de los hoplitas helénicos, y que la superioridad numérica persa no garantizaba de por sí la derrota griega, si se sabía aprovechar el terreno. En otras palabras, la gesta de Leónidas (y su error) implicó una luz de esperanza para la hélade, al mismo tiempo que enseñó que los griegos no podían permitirse el más mínimo desliz, y que los persas no eran invencibles. La réplica de Paco T del 18-01-02 en este mismo debate, me recordó que en la guerra no sólo importan los aspectos mecánicos o materiales, sino también los espirituales o psicológicos, pues al fin y al cabo la guerra la deciden los humanos, y no sólo los esquemas o medios bélicos. En términos romanos, considero que Platea sería una especie de Benevento, es decir, la victoria final de un adversario (en este caso los griegos) que mediante una inicial victoria Pírrica de los persas, aprendió que con resolución y genio podrían vencer a un enemigo, pese a su aparente superioridad bélica. Finalmente, sólo me resta rescatar lo valioso que me parece debatir sobre las guerras médicas y helénicas en general, pues el aporte griego a la ciencia militar -y la historia en general- es tan valioso como el romano. Recordemos que los Barca, Escipiones y hasta el mismísimo César, supieron valorar el aporte militar de capitanes como Temístocles, Lisandro, Ifícrates, Jenofonte, Dionisio, Agátocles, Epaminondas, Filipo, y por supuesto, el más grande de todos, es decir, Alejandro de Macedonia. Bien vale la pena estudiar las razones de lo anteriormente expuesto. Amigo Paco T, actualmente estoy trabajando en un documento que si llegara a ser publicado te ruego leas, y me manifiestes tus opiniones al respecto, pues creo que el tema te interesará al tratarse del genio militar exhibido por Alejandro en Europa, el cual tiene como base (o herencia) el aporte militar griego y asiático, los cuales han sido menospreciados por más de un amante de la historia de Roma, error comparable a menospreciar el aporte romano, por entender bajo una óptica simplista, que la ciencia militar romana se sintetiza en la derrota de Adrianópolis. La misma invitación va para el maestro Lago, Francisco Gómez, Satrapa1, el temible Timur y demás familia forista. Y al moderador del foro, claro. Saludos.
01-03-02.De: Francisco M. Gómez. Pues visto que soy el único que piensa lo que piensa y que mis contrincantes parecen estar mejor informados que yo, hago oficial mi derrota alegando en mi defensa que soy estudiante de Medicina y que mi aficción por la historia militar es bastante reciente.¡ Venga, el siguiente debate! (esta vez secundaré todo lo que digan mis vencedores como parte del tratado de rendición).
02-03-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Francisco M. Gómez. En primer lugar, estimado contertulio, permíteme decirte, que a un forista que exhibe la gallardía y capacidad de análisis que tú has demostrado, me parece que de ninguna manera se le puede considerar derrotado. Por otra parte, algunos de los más grandes guerreros de la historia, para nada eran militares profesionales, mucho menos en la antigüedad. Te recuerdo que mi admiradísimo Alejandro Magno, era colega tuyo, pues Aristóteles también le enseñó medicina. ¿Sabes cómo la aprovechó el macedonio? Pues después de cada batalla, iba a las tiendas destinadas a los heridos en combate, y atendía personalmente a los más lesionados, entiéndase, a los que se habían expuesto mayormente al peligro, elogiando públicamente su valor, compartiendo bromas con ellos, y subiéndoles la moral, al mejor estilo de Patch Adams. Sí, la medicina fue uno de los medios que tuvo este titán militar para convertirse en la adoración de sus soldados. Cuando este héroe de la historia ya estaba moribundo, fueron sus soldados y ex pacientes, quienes acudieron a su lecho y trataron de robarle una sonrisa. Aunque moribundo, el macedonio les permitió el ingreso a sus aposentos, y se despidió de sus adorados soldados uno a uno. Qué gran médico, ¿no te parece? Julio César también en su momento fue un mero aficionado, pues después de su heroico comportamiento como simple legionario en Mitilene, se retiró por un tiempo de la vida militar, y ejerció la profesión de abogado y político. Hasta arquitecto fue, y muy bien que lo hizo. Mejor ni hablar de sus dotes de historiador No amigo Francisco, para nada menosprecies tus conocimientos bélicos por ser un mero aficionado. Epaminondas y Jenofonte eran meros filósofos. Dionisio, como Almanzor, comenzó su carrera como mero secretario de segunda categoría. Lo mismo podría decirse de Sila, ganador de la corona gramínea, y verdadero héroe de la guerra social romana, y de muchísimos genios militares más, que fueron profesores de tal o cual materia, historia inclusive. Si te parece, cordialmente te invito a tí, y demás familia forista, a que sigamos debatiendo sobre las guerras médicas, y helenas en general. Creo que el mejor estratega del conflicto fue Temístocles, y que en la batalla de Platea, Mardonio arrancó la derrota persa, de las garras de la victoria, es decir, que ya habiendo inclinado la balanza en su favor, su insensata temeridad fue la que determinó la victoria de Pausanias. Qué opinas? Cuál es la opinión de Paco T? Saludos.
02-03-02.De: Pantocrátor. Acabo de leer la última aportación de mi amigo Joaquín Acosta a la sección "colaboraciones" sobre el Magno y considero que es una auténtica obra de referencia sobre el particular. Te felicito, amigo Joaquín, esta vez te has superado con creces, y felicito a José I. por buscarse tales colaboradores que enriquecen esta web.
02-03-02.De: José Ignacio Lago. Respuesta a Pantocrátor. En efecto, ahora que no nos lee, nuestro amigo Joaquín acaba de publicar en la sección Colaboraciones de Las legiones un nuevo trabajo. Fíjate, Pantocrator, si tendré plena confianza en el amigo Joaquín, que lo he descargado ayer sin ni siquiera leerlo, cosa que estoy haciendo en estos momentos con gran placer, ya que el enfoque histórico de nuestro amigo de Colombia es uno de los atractivos de este Foro de Debate. Sólo decir que fue él quien me corrigió los gazapos del especial sobre Los Iberos antes de publicarlo y me sugirió unas cuantas buenas ideas para incluir.
02-03-02.De: Pantocrátor. Respuesta a José I. Lago. Estimado jefe de esta maravillosa "banda", comparto contigo los elogios al amigo Joaquín Acosta. He observado que teneis ciertas coincidencias sobre el estudio del tiempo histórico que yo no comparto y que fue el motivo de mi primera discusión con él. Yo no creo en una "historia lineal" como vosotros, sino en tiempos históricos delimitados, por ello me parece poco apropiado considerar la guerra en la Antigüedad como un "todo", es algo que ya he discutido con Joaquín y te invito a que te unas a nuestra eterna discusión.
06-03-02.De: José Ignacio Lago. Respuesta a Pantocrátor. Ésa, amigo Pantocrator, es una discusión más vieja que el hilo negro, y ciertamente que cada uno tiene su parte de razón. Está claro que cada época tiene su circunstancia, su sitz im leben particular, su propia realidad temporal, aunque sí es cierto que cada realidad histórica, cada realidad temporal, forma parte de un todo relacionado. En este caso, tanto Joaquín como yo nos sentimos herederos de la cultura griega transmitida por Roma, formamos parte de esa herencia en la que se fundieron la cultura helena y la civilización romana, y por ello él se siente legionario de la Décima en Alesia como yo me siento "compañero" de Alejandro en Isos y como ambos nos sentimos hoplitas en Maratón. Sobre el debate que mantuviste con Joaquín, tienes mucha razón en tus planteamientos sobre la guerra a lo largo de los siglos: es evidente que la Roma del siglo V dC nada tenía que ver con la del siglo I aC, pero porque se había interrumpido la línea histórica evolutiva, y no porque esa línea no existiera. El atasco del siglo III dC dio un giro a esa línea evolutiva de 180º y esa evolución desde entonces fue negativa, lo que hizo que la superioridad técnica militar de Roma disminuyera hasta la inferioridad frente a sus enemigos. Esto es algo que se ve claramente en el armamento. Esta "pérdida del tren evolutivo" no se dio por ejemplo en la Grecia Clásica, que desde la salida de la Edad Oscura hasta la caída de Constantinopla vivió una línea temporal con sus altibajos, pero fluida. En todo caso, cada realidad histórica tiene su análisis concreto y hay que cocinarlo de manera individual. Ahora que el moderador no me ve, saludos emocionados a todos, porque hoy una parte muy importante de mí cumple 100 años.
06-03-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Pantocrátor. Parte I. Amigo Pantocrator. Como siempre, eres de los primeros en salir a darme tu voz de apoyo, tal y como gratamente recuerdo cuando el moderador de esta web publicó mi artículo "El Asesinato de Filipo de Macedonia", en el foro "La Caída de Roma". Ha sido gracias a este reconocimiento, que he encontrado el valor para lograr uno de mis primeros sueños, al toparme con esta maravillosa web: compartir con el resto de legionarios, algunas de las razones por las que admiro a Alejandro de Macedonia, tal y como el Gran César, Escipión o Aníbal lo hicieron (que algo de historia militar debieron saber, creo yo). Como verdadero amigo, no siempre has mostrado tu acuerdo conmigo, señalando mis yerros y vacíos de percepción, lo cual igualmente me ha enriquecido, indudablemente. Tal y como se lo escribí a mi amigo y maestro Lago, el anterior trabajo ha sido una forma que he encontrado para decir GRACIAS, a él a y su maravillosa banda que, aunque compuesta de personas pertenecientes a diferentes países, credos y visiones del mundo, no por eso han dejado de dar una lección de tolerancia, respeto y crecimiento constante, no sólo en el aspecto académico, sino también en el personal y humano, siendo denominada como la "familia forista", en acertada expresión de nuestro también amigo Paco T. También te cuento estimado Pantocrator, que después de haber terminado este artículo, mi admiración y respeto hacia J. I. Lago ha crecido notablemente, pues no sé como hace el tío para ganarse el pan, actualizar no sólo esta web sino todas las que tiene, los diferentes foros, y atender los correos privados de sus diferentes corresponsales en todo el mundo, tal y como a mí me consta que lo hace, al atenderme más de una consulta privada que le he hecho. Y encima de todo, el muy atrevido se pone a pedir disculpas por la avería de su ordenador, cuando precisamente somos los legionarios quienes estamos en deuda con él. Y lo más indignante de todo, es que el moderador de la web, que tanto defiende la tolerancia y respeto de credos, no siente escrúpulo alguno en publicar en primer lugar todos los ataques y críticas contra este forista, negándole así la protección que el resto de foristas tenemos en virtud de las reglas del foro.
06-03-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Pantocrátor. Parte II. Con todo respeto, señor moderador, para mí que usted, o es optimate, o fenicio, o las dos cosas al tiempo, pues intuyo que siente un secreto placer cada vez que publica los diferentes mensajes y artículos atentatorios contra la dignitas del forista Lago. Afortunadamente, hay foristas como tú, amigo Pantocrator que aunque no compartes la visión de aficionados a la historia como yo, no por ello irrespetas mis creencias y valores, sino que dentro de tu tolerancia y respeto característicos, me has ayudado a aprender, y crecer. ¿Quién hace eso, sino un verdadero amigo como tú? Por esto me alegra inmensamente que hayas difrutado mi trabajo que, sin estar a la altura de artículos como los de A. Duarte, P. López Baquero, Satrapa1 o J. I. Lago, sí lo he hecho con el corazón, con lágrimas de gratitud en mis ojos (como las que tengo al momento de escribir estas líneas), y con la mejor de las intenciones hacia amigos como tú. Gracias por valorar mi trabajo, amigo. Y gracias a J. I. Lago por exagerar mi colaboración en su trabajo sobre los iberos. En todo caso, me parece típico de este cesarista, que cuando se cerciora que el trabajo es respetado y admirado por los sensatos, y denigrado por los borregos de los diferentes psicópatas e intolerantes (lo cual habla muy bien del trabajo, indudablemente), quiera repartir el mérito entre sus "muchachos". Particularmente, amigo Pantocrator, afortunadamente los legionarios saben muy bien quién es quién, y es mi deber reconocer que lo único que aporté al trabajo del maestro, fue señalar un par de errores de digitación. El resto de yerros, son responsabilidad de este gran ser humano, con quien centenares de miles de personas están en deuda, yo el primero de todos. Y contigo, amigo. Y espero tu réplica en el debate "La Conjuración de Catilina". Un abrazo, y como "alienado" del cristianismo que soy, le pido a Dios que siga bendiciendo a la familia forista, que ocupa un lugar importantísimo en mi corazón. Ah, y tranquilos conmilitones, que me encantan las mujeres. Si machos como Alejandro, Escipión o César, derramaron lágrimas de hombres.
06-03-02.De: Paco T. A mis contertulios en este foro, saludos. Sobre la cuestión que Francisco M. Gómez planteaba acerca de las tropas licenciadas por Leónidas, mi opinión es que fueron realmente enviadas a sus ciudades de origen y desmovilizadas al menos hasta la siguiente campaña por tierra, es decir, hasta la primavera del 479 aC. Creo que los comandantes griegos sabían que era inútil tratar de enfrentarse a los persas tras las Termópilas sin antes destruir la flota, para obligar al enemigo a retirarse pese a su superioridad numérica y la ventaja de hacer la guerra en casa de los griegos. Me parece que éstos intuyeron sabiamente que su oportunidad estaba en Salamina, pues no hay que olvidar que la gran victoria en Platea fue posible porque el ejército de Mardonio era, aunque numeroso, vencible, gracias precisamente a la "retirada estratégica" de Jerjes y al menos un tercio del ejército de tierra persa tras la derrota en Salamina. En un terreno llano como el de Platea, los medos hubieran vencido de haber contado con sus aplastantes efectivos iniciales (es decir, los que contaba tras vencer en las Termópilas). Ni los leones espartanos hubieran podido contra esa marea humana bien desplegada y mandada, aun valiendo cada hoplita suyo por 5 ó 6 medos. Conectado con esto, y en respuesta a la cuestión que plantea Joaquín Acosta, pienso que tiene razón, pues Mardonio tenía la victoria en su mano de haber planeado mejor el ataque, sin dejar huecos por los que cabían falanges enteras y, sobre todo, sin dejar su campamento base tan expuesto como para que lo tomaran los espartanos mientras otros contingentes griegos aún peleaban contra persas en fuga.
06-03-02.De: Paco T. Coincido plenamente con Joaquín Acosta en su elogio al amigo y tocayo mío Francisco M. Gómez, pues independientemente de que cada uno pensemos de una manera -y ahí precisamente radica la belleza del debate sobre historia- somos capaces de aceptar ideas contrarias y defender las nuestras con ardor, como él ha hecho. Respecto al propio Acosta, tu artículo sobre Alejandro me ha parecido excepcional, sinceramente. Me parece una magnífica idea que le hayas prestado atención a las primeras campañas del gran Alejandro, a menudo empequeñecidas o ignoradas olímpicamente debido a la mayor fama posterior de sus campañas en Asia. Yo también preparo una aportación a las Colaboraciones, y espero salir tan airoso como tú del empeño. Saludos.
12-03-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Paco T. Amigo Paco, gracias por tus palabras en lo referente a mi artículo. Como le explicaba a mi amigo Pantocrator, buena parte de las consideraciones plasmadas en el escrito, constituyen la síntesis de lo aprendido en los diferentes foros de debate, incluido el intercambio de ideas contigo, tal y como tú mismo lo habrás podido notar. En todo caso, son muchos los legionarios que saben valorar el mérito del aporte griego a la ciencia militar, afortunadamente. Volviendo al tema de las guerras médicas, creo que de los intercambios de opiniones que se han cruzado, se puede evidenciar la calidad guerrera del hoplita griego, especialmente del espartano. Sin embargo, soy de los que piensa que en cualquier guerra, incluyendo a las de la antigüedad, no basta con contar con soldados de primer orden; es igualmente imprescindible contar con un estado mayor adecuadamente capacitado, y generales que como lo manifestó en su momento el maestro Lago, usen su cerebro para pensar. De nada sirve contar con los mejores soldados, si los generales son de los que se limitan a dar la orden de avanzar a sus tropas. Parafraseando a César, considero que un ejército sin general, es como un general sin ejército. Este planteamiento ha sido verificado en las más célebres batallas de la antigüedad. Leuctra y Mantinea, podrían ser los ejemplos más indiscutibles de la historia griega. Es por ello, que considero que pensadores como Platón o Aristóteles se equivocan al menospreciar las diferentes razas asiáticas, y sus capacidades políticas y combativas. En este sentido, creo que son más acertados los planteamientos de Heródoto o Jenofonte. Tal y como es un yerro menospreciar la capacidad combativa de los pueblos iberos, libios o celtas, es igualmente errado considerar que egipcios, babilonios, medos o persas eran malos guerreros. En suma, creo que las guerras médicas reflejan el superior talento militar de los generales helenos, especialmente Temístocles, más que una pretendida superioridad racial griega. Tradicionalmente, se ha considerado que el hoplita griego es superior a cualquier guerrero asiático, de la misma manera que cualquier legionario romano es superior al hoplita griego o macedonio. Este planteamiento ha sido históricamente desvirtuado por las diferentes derrotas romanas en Asia. Los macedonios son griegos a la hora de demostrar la superioridad griega, pero son bárbaros al momento de hablar de la decadencia helénica y su derrota contra los romanos. Para mí, esto es sencillamente historia politizada. Cuál es la opinión de Francisco Gómez, Pantocrátor, Paco T y demás foristas? Saludos. A propósito Paco, mucha suerte en tu trabajo, espero impaciente el resultado, y seré de los primeros en leerlo, a efectos de poder debatir acerca del mismo.
12-03-02.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Pantocrátor. Volviendo a nuestra interesantísima discusión inicial, te diré que en efecto, creo que Heráclito de Éfeso tenía razón al manifestar que panta rei (todo fluye), y que nadie se baña dos veces en el mismo río. Pero ello no sólo es aplicable a cada época histórica en particular, sino a cada instante, cada momento, y en consecuencia a todo el proceso histórico, protohistórico y hasta prehistórico en su conjunto, y visto como un todo único. ¿En qué segundo de cuál minuto de cuál hora, de qué día mes y año, determinado primate adquirió alma y se convirtió en hombre, dejando de ser un animal más? Cuál fue el instante exacto en que el salvaje se convirtió en civilizado? O que el mundo antiguo dejó de serlo, ¿y se convirtió en medieval? Por otra parte, me pongo a pensar en mi propia vida, recuerdo determinado instante y me digo: ese día se acabó mi niñez. Pero, ¿realmente es así? Ciertamente, antes y después de mis fechas trascendentales, he tenido aciertos y exabruptos, es decir he sido niño y adulto al mismo tiempo, y creo que este planteamiento es aplicable a la humanidad entera. Como lo he dicho en otros debates, en el hombre luz y tinieblas conviven simultáneamente, y al tiempo que se adquieren determinados conocimientos, otros se olvidan, algunos que seguirían siendo útiles (quizás todos), y que sólo mediante el genio innato del ser humano, se terminan o terminarán recordando. Para efectos pedagógicos, los diferentes aspectos del cosmos se han dividido en sub-cosmos, pero esto no desvirtúa que tú, yo, nuestros ancestros y descendientes, y todas las criaturas, hagamos parte de un mismo proceso biológico evolutivo, el cual a su vez es una parte de un mayor proceso planetario e intergaláctico. Ya Carl Sagan (creo) dijo algo así como el aleteo de una mariposa puede terminar en un huracán. Si estás meneando escépticamente la cabeza al leer estas líneas, pensando que estoy deformando el análisis histórico, de acuerdo a mi ética cristiana, te recuerdo que tanto Heráclito como Sagan, al igual que tú (creo) eran agnósticos. En todo caso, creo que el anterior planteamiento armoniza con el hecho que cada circunstancia es única, y que hay que analizarla individualmente. Sólo que, no hay que perder de vista el contexto evolutivo. Saludos.
16-03-01.De: Paco T. Siguiendo con el tema de las Guerras Médicas, ¿qué os parece el "casus belli"? Desde mi punto de vista, la explicación de la guerra exclusivamente por la Revuelta Jonia no es totalmente satisfactoria. Siempre he pensado que debía haber otros intereses detrás de la guerra por parte persa, aparte del hecho de vengar la revuelta y el incendio de Sardes. El imperio aqueménida estuvo en constante expansión desde su fundación por Ciro el Grande hasta, precisamente, las Guerras Médicas. Estas marcan el punto de inflexión en la máxima extensión del imperio, al igual que en Roma este punto lo marca el reinado de Adriano. ¿No os parece que la relativamente pequeña revuelta jonia -desde el punto de vista del inmenso imperio persa-pudo verse como una oportunidad de justificar el intento de conquista de la "otra orilla", la europea? También hay que tener en cuenta la cantidad de personajes implicados en el inicio de este asunto: ¿cuántos resentidos exiliados griegos de diferentes estados estaban refugiados en la corte persa, esperando una oportunidad para vengarse de sus enemigos políticos? Algunos de ellos, no lo olvidemos, esperaban quizá ser nombrados sátrapas de diversas zonas griegas si se materializaba la conquista. ¿Qué opináis? Saludos.
16-03-01.De: José I. Lago. Respuesta a Paco T. Lo primero es felicitar a Paco T. por su magnífico análisis de la infantería griega de época clásica. El Imperio Persa tenía una tendencia natural a expandirse, ya que estaba en su cénit tanto económico como político y militar. Pero su espacio de conquistas ya había alcanzado la India, ese subcontinente al que todo el mundo llegaba pero nadie se atrevía a invadir. Al norte las estepas, y al sur la seca arena de Arabia y el mojado mar. Sin embargo, al oeste estaban las polis griegas. Como Persia ya había sojuzgado Jonia, la presa, evidentemente, era la más apetecible, ya que el botín era considerable, tratándose de una civilización tan refinada e industrializada. Comparto con el amigo Paco T su análisis sobre lo vacuo del casus belli, pero es que si nos ponemos a analizar todos los casus belli de la Historia desde Pearl Harbor hasta Helena de Troya nos encontramos con que siempre hay una determinación inamovible de ir a la guerra y el casus belli es tan sólo el pretexto. Como no me canso de repetir, el dinero es la madre de todas las guerras... Saludos a todos.
16-03-01.De: Paco T. Respuesta a Pantócrator. En referencia a la cuestión historiográfica planteada por Pantocrátor, yo soy partidario de contemplar la Historia como un todo, dado que influyen en ella todo tipo de factores. Podría decirse que la Historia es un compendio de todos los conocimientos, desconocimientos, aciertos, errores e intenciones de los hombres. Por ello me gustan particularmente los planteamientos de "tiempo largo" propuestos por Fernand Braudel, siempre buscando las líneas maestras de la Historia. Del mismo modo que retrocedemos unos pasos para tener mayor perspectiva a la hora de tomar una fotografía, pienso que siguiendo el sentido "braudeliano" de la Historia, resulta ventajoso ceder los detalles de una foto más cercana para obtener una panorámica global. Son los grandes procesos históricos los que llaman más poderosamente la atención, y los que hay que conocer (rudimentariamente al menos) para responder a una de las grandes cuestiones humanas: de dónde venimos. En este sentido, la compartimentación artificial de la Historia en épocas debe ser una ayuda, no un impedimento para observar esos grandes procesos. Si los perdemos de vista, dichas épocas tienden a convertirse en compartimentos estancos, cerrados de principio a fin por unas fechas artificiales, impuestas por la tradición historiográfica a partir de un evento puntual (o varios), y pierden la relación natural que tienen con las otras épocas: el fluir natural del tiempo y los hombres. Todo ello, desde luego, no impide la profundización en el estudio de la Historia época a época (algo que se demuestra cada vez que leo la aportación de cualquier contertulio de estos magníficos foros de debate). Es necesario compaginar ambas tareas, pero teniendo claro cuál es el marco fundamental. Y centrándonos en el estudio en concreto de la Guerra en la Antigüedad, aún se observa más claramente la línea evolutiva de la misma, con algunos altibajos, si la observamos desde la óptica del marco común de la Antigüedad como un todo con continuidad en la llamada Antigüedad Tardía y la Alta Edad Media, observando su progreso en las diferentes civilizaciones, en las que debemos incluir, como nos recuerda siempre nuestro compañero de debates Timur, aquéllas que escapan del marco de Europa y Próximo Oriente. Saludos.
16-03-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta a Paco T. Amigo y contertulio, tal y como te lo prometí, en cuanto el moderador de la web publicó tu escrito, procedí a leerlo; precipitadamente al principio, y posteriormente de manera más sosegada, encontrando un texto refrescante y enriquecedor, de fácil comprensión y muy ameno. Creo que muchos de tus planteamientos constituyen elementos de juicio imprescindibles a la hora de efectuar el correspondiente análisis histórico a personalidades como Alejandro de Macedonia, César y demás grandes caudillos de la antigüedad, especialmente en lo relativo a su espíritu bélico, y los discursos de sus correspondientes enemigos políticos, los cuales para más de uno constituyen verdaderos pacifistas, que pertenecieron al bando bueno del proceso histórico en la antigüedad, visión decididamente maniquea y anacrónica. En cuanto a la decadencia del sistema hoplítico, reflejo de la crisis social imperante en la Hélade, encuentro grandes semejanzas con los problemas sociales existentes en la mismísima Roma, y hasta en Cartago, frente a los cuales, la forma en que la ciudad eterna afrontó la dificultad encuentra una marcada originalidad, materializada en la reforma militar y social implementada por Cayo Mario y profundizada por su heredero espiritual (César), la cual a su vez tiene importantes similitudes con la obra política de Filipo y Alejandro de Macedonia, aunque en circunstancias diferentes a las acaecidas en Italia, por supuesto. Sin embargo, es sorprendente la analogía habiente en la línea de continuidad política en Cartago (Jantipo, Amílcar, Aníbal) con la helénica (Epaminondas, Filipo, Alejandro) y la romana (Escipiones, Mario, César), en la cual se refleja cómo la evolución militar puede enfocarse como el reflejo de un más profundo contexto social. Pues contextualizando, en Italia también se puede hablar de un desvío de la polemos hacia la stasis. En cuanto a Cartago, ésta optó desde un principio por un modelo político que parte de la mercenarización de sus fuerzas armadas, con el cual obtuvo resultados políticos y sociales semejantes a los descritos en tu artículo. La diferencia con Roma, radica en que esta última ciudad al entrar en crisis, se encontró con la circunstancia de haber derrotado previamente a sus rivales políticos poderosos, a diferencia de lo ocurrido con Grecia y Cartago. Habría que esperar varios siglos para que surgiera un nuevo rival capaz de darle el golpe de gracia. Saludos.
07-05-01.De: Timur. Timur, el estrenaforos. Bueno, decidí meterme en este foro porque veo que se habla mucho de griegos y romanos, pero de los etruscos veo que nada, algo en lo que no estoy de acuerdo porque en mi opinión pertenece a ese tipo de soldados tipo "helénico" en los que se incluye a los griegos (claro está), a los romanos y a los etruscos, y aunque los dos primeros hayan dado a la falange y a la legión...los etruscos ¿a que derivaron?. Esta familia griega (porque los griegos son la génesis de las culturas etruscas y romanas)son similares entre ellos en equipamiento, vestimenta, costumbres, (claro que en política...) y etc. Lo mismo vá en relación a sus culturas. Según mis conocimientos el guerrero etrusco era similar al hoplita griego, pero ¿en que se diferenciaba tanto en sus tácticas, estrategia y modo de ver la guerra? Un saludo para todos y en especial a Acosta.
10-05-01.De: Joaquín Acosta. Respuesta al caudillo tenebroso, estrenaforos, que va a todo galope, a mil. Salaam, shalom, ave, salud, órale güey, quihubo compadre, amigo y contertulio. Gracias por tus saludos. Aunque tengo grandes vacíos en materia de los etruscos, me atrevo a aventurar que a diferencia de los romanos, los etruscos no evolucionaron ni su falange ni sus principios bélicos. Y por esto los romanos prevalecieron, pese a la capacidad guerrera de los primeros. Pero si hasta los celtas -en continuo contacto con los pueblos helénicos e itálicos- tenían su propia formación pseudo-falangita o de empavesada, como lo narra César en sus memorias. De hecho, así como Grecia fue la génesis de etruscos y romanos, y por lo tanto de Europa, Oriente fue la génesis de Grecia, no sólo en lo cultural y espiritual, (la filosofía por ejemplo, nació en las colonias griegas asiáticas) sino también en lo bélico, pues considero que la falange no fue un invento helénico, sino asiático, asirio especialmente. Como gran amante de la historia asiática que eres, nómada sanguinario, ¿por qué no hablar de los asirios? Si te parece, podríamos hablar de Sargón, Senaquerib, Assurbanipal (Sardanápalo lo llamaba Herodoto) y del aporte asirio a la ciencia bélica de la antigüedad. No hay que olvidar que la poliorcética también nació en Asia. Las torres de asalto, los arietes y las minas fueron inventos asirios que llegarían a occidente gracias a los fenicios. Lo mismo digo de la falange en relación con los griegos. Hasta la forma en que los asirios montaban sus campamentos me parece un lejano preliminar de los campamentos de las legiones romanas. Lejano, dije. Y no necesariamente mediante un proceso lineal continuo. Pues la idea de fortificarse, por ejemplo, no fue exclusivamente asiática, como lo demuestran los opidums celtas e iberos. En todo caso, no habrá que esperar hasta la época de Marco Polo, para verificar la extensa línea de comunicaciones habientes entre Thule/Britania y la India y lo que hoy denominamos Mongolia, tal y como determinados mitos y hallazgos arqueológicos lo han demostrado. A este mundo los griegos lo denominaron oikumene. Saludos.
17-05-01.De: Timur. Respuesta al descendiente helénico-macedonio-auxiliar-romano-mongol con plena semiciudadania y muchas cosas más...Gracias por tu rápida respuesta..y me gustaría tratar de los asirios...Y por cierto me vengaré de tus contraataques que aún estoy recuperando fuerzas después de tus acometidas, tiempo al tiempo. De los asirios tengo varios libros dedicados a Mesopotamia y uno dedicado íntegramente (eso si que es raro) al ejército neoasirio y alguna que otra fotocopia. Así que tengo material suficiente para hacer un buen debate. Sobre Sargón te diré que tuvo la mala suerte de empezar mal y terminar mal, pero como era un gobernante muy enérgico restableció casi de los cimientos un imperio que se descomponía (caso Babilonio, caso Sirio) y luchó contra tres temibles oponentes: Egipto, Urartu y Elam, al primero manteniéndolo a raya fuera de Asia, al segundo convirtiéndolo en vasallo y al tercero...bueno al tercero se conformó con dejarlo en paz: después de la terrible derrota de Der, no le dieron ganas de meterse con el vencedor. Senaquerib fue el azote de la ciudad de Babilonia y un rey dedicado más a política interior que a otra cosa. Asurbanipal fue el primero (según tengo leido) el que inició una especie de "solución final" (al estilo Hitler) al problema elamita.