.LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR
FORO DE DEBATE
Debate: LA GUERRA EN LA EDAD CONTEMPORÁNEA (1789-...). Parte III.
Nota del moderador: Las dos Guerras Mundiales disponen de Debates específicos.
24-10-03.De: Alberto. Señor Ángel, estoy totalmente desacuerdo con usted, en que la formación en cuadro era algo complicada y bastante costosa en tiempo, por ello era que en el ejercito francés las unidades de elite solían ocupar los dos extremos de la formación, los granaderos a la derecha y los voltigeurs a la izquierda, o viceversa. Bien hasta aquí todos de acuerdo, pero tu comentas que una vez que se completaba la formación en cuadro, era prácticamente impenetrable por la caballería, por lo tanto considerando que tenían enfrente una empresa bastante difícil por resolver, podían optar por abrir sus filas y dar paso a la artillería a caballo, que se ocuparía de dar buena cuenta a la invencible infantería, convirtiéndola en pasto para los cañones. Y es ahora cuando yo me pregunto ¿como reaccionaria dicha infantería? porque esta claro que no podían seguir manteniendo la formación. Tu comentabas que dicha artillería necesitaba tiempo para emplazar y disparar sus piezas, y en ese tiempo podía ser contra cargada por la caballería enemiga. pero que pasaba si la infantería no tenia el apoyo de su caballería? y además, que importaba el tiempo si tenían delante un objetivo muy suculento y totalmente inmóvil. Solamente comentarte, que efectivamente la artillería debía estar muy cerca de su objetivo, incluso a menos de 1 Km. porque aunque los cañones ligeros que usaban, si sobrepasasen el kilómetro, su alcance no era eficaz a mas de 700 metros. Bien, perdón si soy un poco pesado, pero es que me interesa mucho saber como apoyaba de cerca la artillería a su caballería. Saludos a todos y ya seguiremos hablando del tema.
24-10-03.De: Carlos J. Pacheco. Respuesta a Andrea D. Bien, en el caso de las Filipinas te tengo que dar la razón. Realmente se cometieron errores de peso en las operaciones militares. También podías haber nombrado otros que cometió el general Agustín y no sólo los de Cavite. De todos modos la flota (por llamarle algo) del Pacífico tampoco estaba para grandes gestas. Los americanos fueron los que mejor la definieron: "Dos barcos de guerra, lo demás basura". Uno de los motivos por los que Montojo decidió permanecer allí fue por la poca profundidad de sus aguas que facilitaban las tareas de salvamento y también porque algunos barcos no podían ni navegar y decidió fondearlos para hacer frente a los yankees. No parece muy inteligente presentar batalla en esas condiciones (o hacer de pato de feria), pero también hay que tener en cuenta que el sentido del honor de esa época no era el mismo que el de hoy, y no sólo el de los militares sino el de la sociedad española en general. Ciertamente los militares tuvieron su parte de culpa en el desastre del 98 y es justo reconocerlo, aunque yo por mi parte sigo defendiendo a Cervera (que le vamos a hacer). Recibe un cordial saludo y mi agradecimiento por haber sacado un debate que al menos a mí, me ha resultado muy interesante e instructivo.
24-10-03.Nota del Moderador. A continuación se publica un artículo temático original de José Manuel Rodríguez "Eborense" sobre los cuadros de infantería.
24-10-03.De: Eborense. Parte I. Me alegro de que
haya salido el tema de las formaciones tácticas napoleónicas. Bien, para entender el
porqué de la formación del cuadro de infantería primero es preciso entender el efecto
del choque de la caballería contra la infantería. Pongamos de un lado a un regimiento de
infantería con 2.000 soldados, desplegado en línea, con una profundidad de cuatro filas
(lo normal para los franceses, mientras que españoles y prusianos formaban en tres
filas). Cada fila está a un paso de la siguiente. Se trata de tropa adiestrada y por
ello, capaz de disparar a la orden en salvas y capaz de maniobras complejas como formar el
cuadro. Del otro lado tenemos un regimiento de caballería pesada de 500 jinetes,
desplegados en dos líneas (lo normal para casi toda la caballería del mundo), cada
línea a diez pasos de la siguiente. La caballería cubre más o menos todo el frente de
la infantería (cada infante tiene un metro o metro y medio de frente, mientras que los
jinetes tienen entre dos y tres metros entre ellos, dependiendo de la distancia que ponga
cada uno con el sable del compañero de la izquierda). La caballería se despliega a unos
doscientos metros de la infantería para iniciar la carga. A esa distancia están fuera
del alcance de los mosquetes (no así de la artillería). A mayor distancia la cabalgada
es mayor, mayor el cansancio de los caballos y mayor el desorden con el que se llega a la
línea de infantería. A menor distancia no hay espacio para acelerar los caballos al
máximo y además la artillería enemiga hace más daño.
24-10-03.De: Eborense. Parte II. Una vez lanzada la carga la infantería
sólo puede defenderse con sus mosquetes esperando dejar vacías todas las sillas de los
atacantes. Cosa que nunca sucede porque el infante normal sólo puede disparar dos o tres
veces antes del choque y además sus tiros se dispersan mucho. Se llega al choque. En ese
momento el jinete tiene dos armas. Primero, su sable, un sable pesado de caballería de
línea. Un golpe de sable puede llevarse por delante la cabeza, el brazo o la clavícula
del infante. En el mejor de los casos, si el infante recibe el golpe de plano, cae
derribado y si trata de parar el golpe con el mosquete, se lo arrancan de las manos (hablo
por experiencia en este último caso). Segunda arma, la inercia del choque de jinete y
caballo (un caballo de gran alzada, de los usados por la caballería de línea). El
infante que se ponga por delante es pisoteado y derribado. Si el infante es lo bastante
hábil y valiente puede intentar usar el mosquete como pica para trabar las patas
delanteras del caballo, o puede intentar acuchillar la grupa del caballo con la bayoneta.
Pero esta maniobra no es fácil, y corre el riesgo de ser pisoteado aunque tenga éxito.
Además tienen poco espacio para maniobrar (sus compañeros le estorban), así que lo
normal es que el infante sólo se preocupe de quitarse de en medio de la carga escurriendo
el bulto. La buena noticia es que hay un jinete por cada cuatro de ellos, así que tiene
posibilidades de lograrlo. Pero aunque salga intacto el infante, lo que no sale intacta es
la formación de la infantería. Entre las bajas, el desorden y confusión del choque, los
infantes supervivientes están desalineados, no saben donde están sus compañeros ni sus
mandos. Así que como poco la infantería ha perdido su formación y es por tanto
vulnerable a cualquier ataque. En el peor caso, la línea de infantería tiene agujeros
por todas partes, lo que obliga al mando a enviar tropas de refresco para tapar la brecha.
24-10-03.De: Eborense. Parte III. La caballería puede quedarse a
acuchillar a los infantes con ayuda de su segunda línea, con lo que la escabechina puede
ser monumental sobre unas unidades que ya han perdido su formación (eso le pasó a la
brigada Colborne en La Albuera, que fue pasada a cuchillo por un regimiento de lanceros
polacos y otro de chevaux-legers). Puede, si los infantes han huido del todo y los
atacantes son dragones, quedarse pie a tierra a mantener el terreno a tiro limpio hasta la
llegada de refuerzos. O puede seguir la carga en profundidad una vez rota la línea de
infantería, que era la táctica normal (lo que hicieron los polacos en Somosierra, por
ejemplo). En cualquiera de los tres supuestos, si la carga ha tenido éxito la línea
defensora se encuentra con una brecha que obliga a intervenir a las reservas (en La
Albuera le tocó a la división Zayas, que ya había parado el primer empuje francés,
tapar la brecha dejada por la derrota de Colborne).
24-10-03.De: Eborense. Parte IV. En consecuencia, la infantería, para
estos casos, adopta una formación característica conocida como cuadro. El cuadro no es
una formación diseñada para resistir o enfrentar a una carga de caballería, sino para
minimizar su efecto y dispar la fuerza de su choque. Este matiz es importante. En teoría
cualquier unidad de cualquier tamaño podía formar en cuadro, pero de hecho la maniobra
se ensayaba sólo a nivel batallón y regimiento. Si se formaba un cuadro de batallón o
de regimiento dependía de las circunstancias. Un regimiento en línea formaría un cuadro
de regimiento, mientras que si este mismo regimiento se encontrase en columna, lo normal
es que formase cuadros de batallón, que es más rápido. En formar un cuadro se tarda
entre dos y nueve minutos (¿qué como lo sé? pues porque los que nos vestimos de
mamarracho de época en lugar de ir de carnaval nos dedicamos a jugar a soldaditos y
ensayamos este tipo de cosas; la historia no es una ciencia exacta, aunque sí
experimental). La clave para formar el cuadro rápida y ordenadamente está en las
órdenes impartidas, que sean claras y que permitan determinar cual es el perno, es decir,
las unidades que no se van a mover y van a servir de referencia a las demás. Normalmente
el perno lo formarán las unidades que van a encarar la carga enemiga. Un cuadro es una
formación muy compacta, más que la línea. Los soldados están hombro con hombro. No
presenta flancos al enemigo. No ofrece al infante la posibilidad de salir corriendo. Y
además permite concentrar el fuego de los mosquetes, con lo que hace más daño al
atacante. Todas estas ventajas hacen que el cuadro pueda enfrentar mejor la carga de la
caballería. Si los jinetes son tan locos y valientes como para enfrentar al cuadro, puede
ser que lleguen al choque y rompan la línea del cuadro, pero quedan encerrados dentro del
mismo, expuestos a ser pasados a cuchillo (lo que les pasó a los del 23º de dragones
ligeros británicos en Talavera, sin ir más lejos). Sólo si el cuadro se hunde por
completo estos jinetes pueden salvar el cuello. Pero no es fácil que una carga de
caballería, por sí sola, hunda un cuadro, ya que el cuadro ofrece poco frente y por
tanto son pocos los jinetes que pueden llegar al choque con él. Otra cosa es que los
infantes del cuadro no puedan ya ni con su alma y que cedan por ello.
24-10-03.De: Eborense. Parte V. Formaba parte de la táctica normal de
caballería el que antes de la carga de caballería los cañones asignados a las
formaciones de la caballería abrieran fuego contra el enemigo para debilitarle. Lo que
pasa es que una cosa es lo que se ensaya y otra lo que se puede aplicar en el combate.
Desplegar la artillería a caballo, hacerla abrir fuego para de inmediato lanzar una carga
es algo que requiere una sincronización muy buena entre artillería y caballería, y
lleva su tiempo poderse ejecutar. Justo dos factores que hacen que pocas veces se pueda
ejecutar esta táctica tan bonita. Si te esperas a desplegar la artillería la ocasión de
la carga habrá pasado, lo más posible. Y desde luego, una vez lanzada la carga, no le es
posible a la artillería disparar con fuego indirecto, es decir, por encima de las cabezas
de su caballería. Por otro lado, la artillería asignada a la caballería llevaba piezas
de 4 o 6 libras (en menos casos de 8 libras), que no tiene potencia como para destrozar un
cuadro. Tampoco la artillería asignada a la caballería lo era en tan gran número que
fuera un factor decisivo. Sin embargo, combinados el efecto del cansancio, de la
artillería, y de la carga de la caballería, un cuadro de infantería podía ser hecho
pedazos, como por ejemplo le pasó al 4º de línea en Austerlitz, pero no olvidemos que
le cargaron casi 1.000 coraceros de la Guardia Imperial rusa, ahí es nada.
24-10-03.De: Eborense. Parte VI. Último asunto a considerar,
especialmente para los "horse worshippers". Aunque la carga de caballería tenga
éxito, la formación atacante queda tan desorganizada como la defensora. Según avance
más y más hacia la retaguardia enemiga, más se agotan los caballos, más bajas y más
desorden se acumula. En consecuencia, un regimiento de caballería que ha finalizado una
carga, aunque sea exitosa, está agotado (sobre todo los caballos, que son el 50% del arma
y el 100% de la potencia motriz) y desorganizado, por lo que es presa fácil para un
contraataque enemigo, sea de infantería o caballería. La reorganización de una unidad
de caballería no sólo consiste en reunir a las tropas y recomponer las formaciones (algo
bastante más complejo que en el caso de la infantería, ya que puede haber una parte del
regimiento a kilómetros de la otra parte, como le pasó al 23º de dragones ligeros en
Talavera), sino que también implica descansar a la tropa y a los caballos. Y eso teniendo
éxito. Si el comandante ha calculado mal, la caballería puede encontrarse estampada
contra una pared de cañones y cuadros (no voy a volver a repetir el ejemplo del 23º de
dragones ligeros; ahora pongo el ejemplo de la caballería de D´Espagne en
Asspern-Essling enfrentada a las "masas de batallón", que no cuadros, de la
infantería austriaca). Por eso la caballería de la época napoleónica, aunque podía
ser demoledora, era muy frágil, y por ello era usada con precaución por todos los
generales, sin comprometerla en un choque a menos que no hubiera más remedio (lo que le
pasó a Napoleón en Somosierra, ya que no tenía otra cosa mejor), que fuera un choque
decisivo (lo que pensó Ney en Waterloo cierta mañana de domingo, y más acertadamente
Victor en Medellín) o que la caballería estuviera mandada por un general un tanto
"echao p´alante" (Blücher en Auerstadt contra la infantería de Davout, por
ejemplo). Saludos.
30-10-03.De: Eborense. Esta intervención es
respuesta a varios puntos mencionados por otros foristas en sus intervenciones acerca de
las formaciones tácticas de la época napoleónica, sin que haya un orden concreto en la
respuesta. Parte I. El cuadro no era una formación normal en el campo de batalla, sino
sólo un recurso de emergencia para poder eludir el choque de la caballería. A ningún
militar medianamente competente se le ocurriría mantener una formación de cuadro para
aguantar un ataque de infantería enemiga (que además lo más probable es que desplegase
en línea para atacar, no en columna como alguien dijo). La solución entonces es pasar de
nuevo a línea y liarse a tiros. Porque un cuadro ofrece a la infantería enemiga sólo la
cuarta parte de los mosquetes y además en una formación compacta en la que es fácil
hacer blanco. Es decir, el defensor está en desventaja, y cualquier oficial con una
inteligencia normal se dará cuenta. La única ventaja de un cuadro en lucha con
infantería es que al llegar a cruzar las bayonetas no ofrece boquetes ni flancos al
enemigo, pero si el atacante no es tonto, no asaltará un cuadro a la bayoneta sino que lo
destruirá a tiro de mosquete. Creo recordar (no tengo mis libros delante y puede que me
equivoque) que en la batalla de Wagram el cuadrado divisional (ojo, cuadrado que no
cuadro) de Macdonald fue liquidado a tiros por la infantería austriaca, apoyada por su
artillería, de este modo. Pues eso mismo le pasaría a un cuadro enfrentado a una línea
de infantería enemiga. ¿Puede cambiarse de cuadro a línea en poco tiempo, el suficiente
para repeler el ataque de la infantería enemiga? Sí, rotundamente sí, si la tropa está
instruida y las órdenes son claras. ¿Qué pasar de cuadro a línea va a provocar bajas?
Sí, claro, pero es que la única maniobra en la que una tropa no sufre bajas es
desfilando en la capital de su país.
30-10-03.De: Eborense. Parte II. Vale, supongamos que el atacante ha sido
tan hábil de machacar con su artillería a la infantería defensora, a continuación
lanzar una carga de caballería (que ha sido recibida formando el cuadro) y de inmediato,
sin solución de continuidad tras la carga, un ataque de infantería. El defensor está
formando el cuadro cuando ve que se le viene encima la infantería enemiga (en línea de
batalla) por el frente y tiene caballería detrás. No hay reservas ni segunda línea en
la que apoyarse (también es mala pata, hombre, pero hoy el atacante ha recibido la visita
del Mariscal Suerte). ¿Qué hacemos entonces? La solución del manual es volver a
desplegar en línea con un pelotón por compañía mirando hacia atrás por si la
caballería regresa, cosa poco probable porque si la caballería va a galope tendido,
tardará en frenar, y cuando lo haga estará en desorden, inhabilitada por tanto para
lanzar una segunda carga, pero ahora a contrapelo y por ello corre el riesgo de cargar a
su propia infantería.
30-10-03.De: Eborense. Parte III. ¿Y que daño ha hecho la artillería
mientras tanto? Bien, siguiendo la interpretación que hace Carlos Cáceres ("El
Ejército de Andalucía en la Guerra de la Independencia") de los datos de Tomás
Morla en su "Tratado de Artillería" y de la ordenanza de artillería de 1802,
una fuerza de infantería que desde 1.500 m. de distancia atacase una batería de seis
piezas, recibiría en el trayecto 19 granadas (entre los 1.500 y 600 m.), 7 balas (entre
los 600 y los 300 m.), y 2 botes de metralla (de los 300 m. hasta llegar a los cañones),
en total la bonita suma de 160 kg. de hierro y fuego, lo que según Carlos Cáceres
causaría unas 150 bajas. Teniendo en cuenta que el cuadro no va a acortar distancias con
la artillería, y que el tiempo de disparo se reduce porque la artillería no puede tirar
por encima de su propia caballería o infantería, es de suponer que el efecto en el
cuadro sería menor que el indicado, es decir, menos de 160 kg, de plomo recibidos y menos
de 150 bajas (salvo que los artilleros sean tan buenos que disparen justo a los lados del
cuadro llevándose por delante toda una fila de infantes, pero eso es mucho pedir). Ahora
bien, reconozco que una formación de infantería, perfectamente quieta, cualquiera que
sea su formación, dentro del alcance útil de la artillería enemiga, cualquiera que sea
su calibre, acabaría siendo completamente arrasada por los cañones. Lo que pasa es que
seguramente la premisa mayor "perfectamente quieta" falle y no se dé el efecto
final. Saludos.
30-10-03.De: José I. Lago. Respuesta a Eborense. Excelente, los datos que aportas sobre la artillería son importantísimos, algo que se echaba mucho de menos en el debate. Me gustaría que también comentaras los alcances de los mosquetes. Enhorabuena por tu magnífica lección.
11-11-03.De: Andrea D. Respuesta a Carlos Pacheco.
I. Gracias Carlos, en este debate y en esta página aprendemos todos.
11-11-03.De: Andrea D. Respuesta a Carlos Pacheco.
II. En el caso de que España hubiese conseguido empantanar la guerra unos cuantos meses,
16-12-03.De: Eborense. Parte I. Acerca de los
mosquetes y su alcance. Conviene asentar unas premisas antes de meternos en este asunto.
Los mosquetes (que no fusiles), el arma básica de la infantería de la época, eran de
ánima lisa, sin rayado en el cañón (eso los diferenciaba de los fusiles), más o menos
de la misma longitud y peso en todos los países (unos 140 cm. de largo en total, con un
cañón de unos 110 cm., y unos 4´5 kg. de peso sin bayoneta), y de un calibre similar
(17´8 mm. para los mosquetes españoles). Es decir, que aunque cambiemos de nación, las
características balísticas de las armas eran muy similares. Las mayores diferencias
estaban en las llaves que usaban, pero también en esto es posible comparar ya que el
mecanismo de ignición en todos los mosquetes era el mismo: llave que lleva una piedra de
sílex que al caer raspa una pieza metálica (rastrillo), hace saltar chispa, que cae
sobre la cazoleta, en la que se ha depositado un poco de pólvora para provocar que al
caer la chispa se prenda y salte la llama. Los mosquetes no llevaban nada que permitiera
tomar puntería (la muesca metálica que presentan la mayoría sobre el cañón sirve
sólo para enganchar la bayoneta). A los reclutas no se les instruía para hacer blanco
apuntando. Simplemente orientaban el mosquete en la dirección general del enemigo y
disparaban a bulto. El cartucho de pólvora para el combate llevaba entre 12 y 15 gr. de
pólvora negra (ordenanza de instrucción de infantería española de 1812: "1/40 de
una libra castellana -unos 460 gr.- por cartucho"). La bala pesaba entre 25 y 65 gr.,
dependiendo de la manufactura y de la aleación de plomo usada. Lo normal, estimo yo,
estaría entre los 40 y 50 gr. de peso. Con todo esto
tenemos los parámetros para empezar a hablar.
16-12-03.De: Eborense. Parte II. Hace poco más de un mes se reunieron
varios grupos de recreación histórica napoleónica en Parga (Lugo), y entre otras cosas,
hicieron prácticas de tiro al blanco con las reproducciones de los mosquetes españoles
con llave de 1.777 (ese mosquete al que los libros de Osprey llaman "Spanish musket
1.801 pattern"). El blanco, una diana de tamaño natural estaba situado a 25 m. de la
línea de tiro. De los cuatro tiradores, sólo uno había ajustado previamente su mosquete
para hacer puntería, usando como referencia la citada muesca para encastrar la bayoneta.
Además, según me explicó este tirador, había tirado previamente varias veces con su
mosquete para ver las desviaciones en alcance que sufría al cambiar la carga de pólvora.
La pólvora que se usó fue pólvora negra granulada, la habitual en los cartuchos de caza
actuales. Dicho sea de paso, esta pólvora es de mucho mejor calidad que la que podía
tener un infante del siglo XIX, puesto que el grano de la moderna es más fino, prende
mejor y se manipula con más facilidad. Los resultados de la competición se pueden
apreciar por el estado de la diana en http://es.geocities.com/voluntariosdemadrid/gal_parga2003.htm
De haber sido un combate real el blanco habría quedado malherido, pero aun así es dudoso
que hubiera muerto sólo a causa de los balazos. Otra cosa es que el cirujano de turno o
las infecciones posteriores a las heridas se lo llevaran al otro barrio.
16-12-03.De: Eborense. Parte III. La conclusión del experimento es que
las modernas reproducciones del mosquete español de principios del XIX tiene un alcance
máximo efectivo de unos 40 m. Hasta 60 m. podría hacerse blanco aunque con menos
probabilidad. Un mosquete en óptimas condiciones (bien hecho y recién salido de
fábrica), con un cartucho de unos 15 gr. o más de pólvora de calidad, y en manos de un
tirador experto, podría haber llegado hasta los 80 m. con alguna (poca) probabilidad de
hacer blanco. A partir de ahí, las probabilidades son casi nulas. Esta prueba
experimental asienta el principio de que hay muchos errores en torno al alcance y eficacia
de un mosquete. Por ejemplo. En el museo de la batalla de Los Arapiles en Carbajosa de la
Sagrada (Salamanca) puede verse un esquema en el que se ve a un tirador y una leyenda que
dice que el alcance efectivo era de 60 m., con un alcance máximo de 900 m. Esto último
no me lo creo ni borracho. No tenían ese alcance los fusiles Máuser de la Guerra de
Cuba, lo va a tener un mosquete de principios del XIX. Otro ejemplo. Ciertos autores
británicos partidarios de la mentira histórica (la malhadada leyenda negra) dicen que en
Talavera, al anochecer del 27 de julio de 1809, varios batallones españoles fueron
dispersados por los franceses en un tiroteo a 200 m. Que no, que no, que no me lo creo.
Las pruebas experimentales, aun sujetas a error debido a la diferencia de pólvoras, el
tamaño y peso de la bala, y la calidad del metal usado, no apoyan semejantes tonterías.
16-12-03.De: Eborense. Parte IV. Luego queda el tema de cuantas balas
recibiría una tropa de infantería que avanzase sobre una línea de mosquetes. Puede
hacerse el experimento siguiente. Calculen cuanto tiempo tardan en andar 60 m. a un paso
lento (60 pasos por minuto era el ritmo normal de la infantería de la época, a veces
menos), y piensen que delante tiene una fila de infantes, cada uno de los cuales dispara
una vez por minuto (infantería estándar; milicias, novatos y demás no llegarían ni a
eso), dos veces por minuto (tropa veterana o tropas escogidas -granaderos, etc.-) o hasta
tres (infantería británica bien entrenada). Con esto pueden hallar el número de balazos
que recibiría usted como atacante, y recuerde que mientras avanza no puede disparar (esas
cosas sólo ocurren en "El último mohicano"). Si además tiene en cuenta que la
unidad atacante normalmente cubre menos frente que la defensora y que por ello se
concentra más el fuego de mosquete sobre el atacante, ya puede hacerse una idea de cómo
era la escena. Que disfruten todos del experimento. Saludos.
06-02-04.De: Alberto Sancha. Querido amigo Eborense, me encanta leer tus aclaraciones tacticas sobre este amplio tema de la Epoca Napoleonica, de la que sin duda tienes tan estudiada. Pero tengo que discrepar contigo sobre la cita del dia 30-10-03. Parte III, en la que haces referencia a la capacidad de fuego de una bateria de artilleria compuesta por 6 piezas. Que dispararia entre los 1.500 y 600 metros, la suma de 19 granadas y es aqui donde creo que falla la estadistica. Empezando porque este tipo de municion explosiva, es disparada solo y en exclusiva por los obuses, que en campaña solia ser el de 6 pulgadas, el cual no tenia un alcanze eficaz mayor de 700 metros.Ademas, una bateria de 6 piezas estaba compuesta normalmente por 5 cañones y un obus, a lo sumo 2, si la bateria estaba compuesta por 8 piezas. Por lo tanto no podrian llegar a dispararse tantas granadas en tan poco recorrido.Sin mas se despido de vos un atento fan y mando y fuerte abrazo a todos los foristas para que no cesen las discusiones.
05-04-04.De: Eborense. Cónsul senior del Foro de
Debate. Parte I. Pues tienes razón, amigo Sancha, hay un error en mi
intervención. En lugar de "granada" debí escribir "bomba",
refiriéndome al proyectil esférico relleno de explosivo y armado con una espoleta para
hacerlo estallar al alcanzar la distancia prefijada. Por lo que respecta a la batería que
consideramos para la estadística, usamos Carlos Cáceres y yo una "batería
promedio", es decir, inexistente. Usando los datos de Tomás de Morla construimos
unas tablas en la que en el eje X se encuentra la distancia del cañón al blanco y en el
eje Y la probabilidad de hacer blanco. Las curvas de estas tablas son semiempíricas
(construidas usando, repito, los datos de alcance facilitados por la obra de Morla, y
nuestra intuición; como dije en otra parte, la historia no es una ciencia exacta). Por
cada calibre y por cada tipo de munición hay una curva distinta, siempre considerando
baterías de 6 cañones. Es decir, que para una batería de 12 libras disparando balas hay
una curva y para la misma batería disparando metralla otra curva. Descubrimos que las
curvas estaban muy cercanas entre sí siempre que la munición empleada fuera la misma.
Así que para determinar la probabilidad de impacto de una "batería promedio"
tomé una curva que fuera la envolvente de las curvas individuales, aunque siempre
aproximando al caso peor (mayor probabilidad de impacto a larga distancia para una pieza
de 12 libras, mayor a corta distancia para una pieza de 6 libras). Con ello obtuve tres
curvas distancia-probabilidad, una para cada tipo de munición. Para finalizar,
redondeamos la hipótesis trazando las curvas distancia-probabilidad para dos obuses
disparando granadas. Vimos que la probabilidad de impacto no variaba mucho con el calibre
del obús. Aun así tomamos el caso peor para redondear, que en este caso no era una
envolvente de varias curvas, sino directamente la curva de las piezas de 6 libras.
05-04-04.De: Eborense. Cónsul senior del Foro de Debate. Parte
II. Así, la "batería promedio" está compuesta por seis cañones de un
"calibre promedio" (el calibre ficticio que nos daría la curva envolvente
distancia-probabilidad) y dos obuses de 6 libras. La probabilidad total de impacto sobre
una fuerza atacante a lo largo de toda el trayecto de esta misma fuerza es sencilla de
calcular: el área bajo la curva ficticia (una simple integral de superficie). A largas y
cortas distancias el efecto de los obuses es pequeño, pero a distancias medias (de 300 a
600 m.) es mucho mayor, así que a esa distancia había que sumar el efecto de los obuses
al de los cañones. Luego, calculado todo esto, quedaba por determinar el segundo aspecto,
y era el ritmo de fuego. Para ello también tomamos la hipótesis peor para el atacante,
que es aquella en que la dotación es veterana y está descansada. Según el calibre, el
ritmo de fuego oscilaba entre 5 y 8 disparos por hora y por pieza (cañón u obús).
Interpolamos a ojo (otra vez tenemos no un valor exacto sino un valor estimado) un
"ritmo de fuego promedio", y así obtuvimos la cantidad de disparos que recibía
la fuerza atacante, cada disparo con una probabilidad de hacer blanco determinada. El
resultado de todo ello era un estadístico que indicaba la cantidad promediada de fuego
que recibía la fuerza atacante. Luego, para concluir, estimando una fuerza atacante de
tamaño regimiento (entre 1.500 y 2.000 soldados), calculamos cuantos muertos y heridos
supondría ese valor estadístico de fuego recibido para convertirlo en un valor numérico
que representase el daño causado al atacante. Variamos un poco los parámetros tomando
cuatro cañones en lugar de seis, seis cañones sin obuses, etc., para tener diversos
valores numéricos que cubrieran todas las posibles configuraciones de la batería
atacada. Los valores que yo di en mi intervención fueron los correspondientes a una
batería de seis piezas del calibre ficticio. Espero que con esto quede aclarado la
procedencia de los datos que di, que no son exactos, cierto, pero creo que son una buena
aproximación. Saludos.
30-08-04.De: Paco Artero. Solamente quería comentar que tuve la fortuna de hacerme, en internet, con las "demos" de dos juegos de guerra: Waterloo y Austerlitz. Me permito recomendárselo a todos los foristas. Después de mucho jugar, y leyendo mucho en paralelo acerca de las guerras napoleónicas, he terminado por concluir que esos programas simulan muy bien las capacidades tácticas de las tropas de aquel entonces. Realmente son una maravilla. Y por último, les sugiero igualmente una lectura que para mí ha sido un descubrimiento reciente: Guerra y Paz de Tolstoi. Su episodio de la batalla de Borodino es fascinante.
30-08-04.De: Marcos Caamaño. Hola, es la primera
vez que participo en un foro, soy un casi fanático de la historia antigua, medieval y
contemporánea, sobre todo lo que concierne al campo bélico o castrense. Esta afición
por la historia militar contrasta con mi espíritu poético y artístico, haciendo de mi
una mezcla explosiva que en cualquier momento tenía que estallar y ahora, con dieziocho
años, estoy dispuesto a encender la mecha, dejar las bóvedas romanas a un lado y ponerme
a escribir un relato tragicómico, bélico y con algunas gotas de poesía sobre la Guerra
del Vietnam, que no tiene sección en este foro. He estado reuniendo mucha información
audiovisual, libros casi olvidados, testimonios, webs, etc. y me parece una etapa muy
interesante para enmarcar una narración que junto con mi imaginación puede dar un
resultado como mínimo interesante. El prólogo, que trata sobre los incidentes del Golfo
de Tonkín y sus consecuencias -la guerra de Vietnam-, ya está escrito, en primera
persona, como si yo fuera un marinero más en la cabina de radar del destructor Maddox. A
los compañeros que les he dejado leer dicho prólogo les ha gustado: "Demasiada
tensión, parecía que podía oír las balas silbar a mi alrededor, tío" me dijo
uno. Pero eso no es más que el rabo
de la cereza, los cimientos de un templo dedicado al dolor, la guerra y la locura..., pues
el fruto, todavía está por cuajar. Si alguien sabe algún libro sobre el ejército
estadounidense, la VC (Vietcong), las fuerzas ROK o testimonios de veteranos o
periodistas, que me lo diga si quiere, estaría sumamente agradecido. Y por último me
gustaría proponer un tema de debate sobre dicho conflicto. ¿Qué os parece el trato de
prisioneros, civiles y soldados por parte de los soldados americanos? y ¿qué opináis
sobre las consecuencias del agente naranja, o lo que es lo mismo; Napalm? Gracias.
02-09-04.De: Eborense. Cónsul senior del Foro de Debate. Para Paco Artero: ¿De qué casa son los juegos de Austerlitz y Waterloo que mencionas? Y ya puestos ¿qué versiones de esos juegos? Un saludo.
17-10-04.De: Paco Artero. Para Eborense: Los juegos Waterloo y Austerlitz son de la casa Breakaway Games. Puedes encontrarlos en www.breakawaygames.com Creo que ahora han sacado también la batalla de Gettysburg. No puedo decirte nada sobre las versiones. No entiendo mucho de informática, y además, yo sólo tengo la demo, bajada de internet. Un cordial saludo.
17-10-04.De: Rubén Angel Souza Mendoza. Amigos soy un lector asiduo de esta web y les quiero sugerir que para evitar el estancamiento comiencen de una vez a comentar asuntos relacionados con la epoca actual, tales como las guerras en los balcanes, el conflicto entre los árabes e israel (por ej la guerra de los seis días, etc) las malvinas y por supuesto IRAK. Yo se que hacerlo tendría implicaciones e inconvenientes, mas sin embargo si los temas se abordan con el rigor de ustedes como historiadores militares serían un éxito. ademas Ya la TV. lo ha hecho. así esperamos desde México que pronto podamos disfrutar del analisis de temas de actualidad con los ojos de nuestros consules a quienes seguiremos releyendo.