..LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR

 

PREMIOS Y CASTIGOS

 

Premios al valor en combate

Centurión mostrando orgulloso sus condecoraciones al valor en combate: la corona civica y las phalerae y torques. Ilustración por Ron Embleton (Ed. Osprey).

CORONA OBSIDIONALIS. Hecha con manojos de hierba. Esta es la famosa "Corona de Hierba". Se concedía al hombre que con su acción individual salvaba de la destrucción a una legión. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

CORONA CIVICA. Hecha con hojas de roble. Se concedía al hombre que salvara en plena batalla la vida de un ciudadano romano y era la máxima condecoración al valor personal. César la ganó con tan sólo 18 años en el sitio de Mitilene. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

CORONA MURALIS. De oro. Concedida al primer soldado que ponía el pie en la cima de la muralla enemiga durante un asedio. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

CORONA VALLARIS. De oro. Concedida al primer soldado que asaltaba la empalizada de un campamento enemigo. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

CORONA NAVALIS. De oro. Concedida al cónsul que capturase una nave enemiga en batalla naval. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

PHALERAE. De plata. Concedidas al valor en combate. Eran un juego de nueve medallas de plata que se sujetaban sobre la coraza con correas de cuero. Podían recibirlas los centuriones y los legionarios. Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

 

Castigos

La disciplina de las legiones era severa, pero no tanto como generalmente se piensa.

La pena de muerte era aplicada ocasionalmente y sólo en casos de extrema gravedad, como abandono del puesto de vigilancia o deserción. La manera más común de ejecutar a los condenados era el fustuarium: el reo era golpeado con estacas hasta la muerte por sus propios compañeros, a quien su conducta había puesto en peligro.

Ilustración por Peter Connolly (Ed. Greenhill books).

Si una unidad entera desertaba o se amotinaba, no se ejecutaba a todos sus integrantes, sino que se aplicaba el "diezmo" por el que se elegía por sorteo a un hombre de cada diez para sufrir el castigo. El resto sufría un castigo de desprecio, obligándolo a alimentarse de cebada en lugar de trigo y viviendo en el exterior del campamento hasta ser perdonados.

Estos castigos graves eran raros. Lo normal es que se aplicasen castigos como golpes de vara, guardias suplementarias, trabajos desagradables como el servicio de letrinas, etc. También se aplicaban castigos como rebajar el grado o la expulsión deshonrosa de la legión.

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