..LAS LEGIONES DE JULIO CÉSAR

 

JUICIO HISTÓRICO A CÉSAR

 

En primer lugar, es necesario aclarar que no podemos estudiar los hechos de un hombre de épocas pasadas con nuestra mentalidad. Con nuestra mentalidad del siglo XXI podemos juzgar a nuestros contemporáneos, ya que éstos se han regido por nuestras mismas leyes, costumbres y tradiciones, pero los hombres de épocas pasadas se regían por sus propias leyes, costumbres y tradiciones, y es en base a ellas como deben ser estudiados. Cosas que a nosotros nos parecen tremendas, en épocas pasadas eran normales. Es necesario estudiar la Historia para llegar a un amplio conocimiento, no sólo de los personajes, sino también de su propia circunstancia vital, su sitz im leben, su tiempo histórico.

 

Hay determinadas cuestiones que son utilizadas en contra de César. Estudiémoslas punto por punto:

Craso. La relación de César con Craso no fue sólo una relación política y financiera, sino también de amistad. Sin duda fue una amistad interesada, ya que ambos se necesitaban. Craso necesitaba la popularidad y el ascendiente de César sobre el pueblo y César necesitaba el dinero de Craso. Es evidente que ambos se utilizaron el uno al otro en función de sus intereses personales, pero también es cierto que sentían un mutuo respeto, admiración y amistad. En aquella época Craso era el único apoyo que tenía César fuera del pueblo. Craso era el hombre más rico de Roma y se sentía traicionado y despreciado por los optimates a los que había ayudado a conservar el poder aliándose con Sila. Craso odiaba el sistema que él mismo había ayudado a crear porque le había dejado atrás. El posicionamiento político de Craso no fue una cuestión ideológica como lo era en César... ni mucho menos: Craso saltó definitivamente a la arena política en defensa de sus intereses personales y los de sus negocios, pero César consiguió reconducirle hacia un proyecto político sólido en el que el multimillonario (mejor sería decir "multitalentario" ya que las fortunas se estimaban en talentos de plata) acabó implicándose a medida que César lo hacía. César utilizó a Craso, es cierto, pero no lo es menos que Craso se dejó utilizar complacidamente. Los dos eran inteligentes y se necesitaban mutuamente, y además había amistad y un gran respeto. Aquella relación fue un matrimonio de intereses muy bien avenido.

La conjuración de Catilina. Este episodio (ver el Foro de Debate de esta web) turbio fue utilizado por los enemigos de César para tratar de incriminarle nada menos que como traidor a Roma. ¿Tuvo algo que ver César en la conjuración? Sinceramente no lo sabemos. La única fuente disponible es la de Salustio, que aunque trata de ser imparcial era cesarista hasta la médula. Lo que parece cierto es que, por lo menos, media Roma andaba metida en la conjuración de una forma u otra y es muy posible que César tuviera conocimiento de cierto plan para acabar con la dictadura de los optimates. Sin embargo, al final, Catilina varió los planes iniciales y parece que esperaba convertir el asunto en una matanza de aristócratas. Lo que sí es cierto es que no nos imaginamos a César tomando parte en una salvajada así, ya que él siguió escrupulosamente la legalidad vigente hasta que le obligaron por la fuerza a romperla. Catilina no contó con César al considerarlo demasiado moderado y acabó "saliéndose de madre" y yo creo que lo más probable es que fuera algún colaborador suyo el que le delatara para impedir así un baño de sangre. César no fue involucrado por los detenidos ya que se mantuvo al margen, pero acudió a defender a algunos basándose en un principio de honor personal y por ello fue acusado por los optimates (o por lo menos por la parte más radical de ellos) de apoyar a los conjurados, lo que le hizo aún más popular entre el pueblo, ya que es cierto que siempre anduvo cerca de todos estos movimientos populares, quizás para tratar de reconducirlos a su terreno, aprovechándose de ellos para sus fines. No involucrándose pero beneficiándose claramente de ellos. Al final, César fue el gran ganador de este extraño episodio, ya que quedó como la única alternativa a la dictadura de la aristocracia optimate, una alternativa legal y moderada que iría rápidamente abriéndose camino.

El monstruo de tres cabezas. Así llamó Cicerón al famoso triunvirato formado por Craso (que ponía el dinero), Pompeyo (que ponía el prestigio militar) y César (que ponía el programa político) que se hizo con el poder por medios legales y llevó a César al consulado. Aquella unión del tándem Craso-César con Pompeyo fue una unión contra natura, ya que Pompeyo no se sentía vinculado con el programa político de los populares liderados por César y financiados por Craso. Pompeyo, descendiente de galos que pretendía ser más romano que Rómulo, se alió con el dúo Craso-César por razones materiales, ya que los optimates a los que él tanto ansiaba pertenecer y que tanto le despreciaban por su origen, le habían negado el reparto de tierras a sus tropas tras sus campañas y Pompeyo, víctima de una de sus famosas pataletas, se alió con Craso y César no por afinidad política, sino simplemente porque eso era lo que más daño les hacía a los optimates. Su matrimonio con Julia selló la alianza, una alianza demasiado inestable, como el tiempo habría de demostrar.

Una "guerra premeditada". Así tildaron los enemigos de César a la Guerra de las Galias, en especial Catón, que acusó a César ¡de frenar las invasiones germanas!. Hoy en día, las acusaciones de este trastornado que se paseaba por el Foro enseñando el culo y que vendió a su mujer por una bolsa de plata no tienen la mínima credibilidad. Los enemigos de César le odiaban a muerte y trataron de ensuciar su obra a toda costa, pero la cuestión de la guerra premeditada fue muy discutida durante el siglo pasado, el siglo romántico, y que fuera discutida en Francia, país romántico por excelencia y patria de los galos en cuestión, no es que despeje sombras precisamente. Según autores como Camille Julian, César es un monstruo que atacó las Galias premeditadamente, pero el rigor de Julian está más por los suelos que por otros sitios. ¿Dónde está la verdad? Yo creo que en el término medio: Creo que César no tenía prevista la conquista de las Galias, ya que la llave de ella fue la invasión de los helvecios y Ariovisto y César cuando fue nombrado procónsul no sabía lo que realmente estaba ocurriendo allí, pero sí creo que tenía planeada una intervención política en las Galias utilizando a los eduos como palanca. Los acontecimientos se dispararon violenta y rápidamente y César tuvo que intervenir militarmente, la verdad es que no creo que le causara malestar ello ya que le aseguraba la gloria militar, que era algo de lo que carecía y en lo que hasta entonces le aventajaba claramente Pompeyo. La guerra de las Galias fue otro de los regalos que la diosa Fortuna le hizo a su protegido, pero tildarla de "guerra premeditada" me parece completamente falto de rigor histórico.

¿Un hombre cruel? Las cifras de la Guerra de las Galias son escalofriantes: un millón de muertos y otro millón de esclavizados. ¿Fue César un hombre cruel? Su comportamiento como militar y como político es en este sentido el más limpio de toda la Antigüedad, algo reconocido por sus propios enemigos. Tenemos que meternos dentro de cada época. Y a mediados del siglo I aC, la crueldad en la guerra era algo completamente normal, por desgracia para los que tenían que padecerla. Las ciudades eran tomadas al asalto, saqueadas, destruidas y sus habitantes muertos o esclavizados. Así lo había sido desde los tiempos en que los sumerios guerreaban en Mesopotamia, y después de ellos los egipcios, los micénicos, los babilonios, los asirios, los griegos, los persas, los cartagineses, los romanos, los chinos, los indios, etc, etc, etc. En la Antigüedad ninguna Convención de Ginebra, ninguna Cruz Roja, ninguna Declaración de Derechos del Hombre velaba por las víctimas de la guerra (ahora si vela pero las víctimas siguen sufriendo igual...). Todo quedaba al libre designio del vencedor, y en su comportamiento César fue extrañamente generoso, perdonando las vidas de enemigos como los helvecios, los belgas o los galos tantas veces sublevados. Si César hubiera aplicado las normas de guerra en uso en cualquier parte del mundo, las Galias hubieran quedado vacías de galos, llenas de tumbas. Y en la Guerra Civil, con los sangrientos precedentes de Cayo Mario o Lucio Cornelio Sila que anegaron toda Italia en sangre, César no tocó ni a un solo enemigo, perdonándoles la vida a todos. La vida, sus bienes e incluso sus cargos... y se lo agradecieron apuñalándole por la espalda. Es muy triste que haya sido la muerte de César precisamente la que haya determinado la forma de actuar de todos los tiranos del Mundo desde entonces asesinando a cualquiera que pudiera hacerles sombra, asesinándoles a ellos y a sus familias. Un episodio

César golpista. César cruzó en armas el Rubicón y eso le convierte en un golpista. Él asumió su responsabilidad ¿qué otra cosa podía haber hecho? Bien conocidas son las circunstancias que le obligaron a tomar aquella decisión contra un gobierno corrompido en manos de incapaces y villanos de la peor calaña. En realidad, tomó las armas contra un gobierno que gobernaba de manera completamente ilegal y que le había entregado el poder a Pompeyo para que defendiera sus intereses. La Historia ha sido muy magnánima con César en este sentido, y no es extraño conociendo a los que se oponían a él y a los que fueron después sus asesinos. En una Roma habitada sólo por las vírgenes vestales, César hubiera sido el malo de la película, pero al lado de los Catón, Cicerón, Bíbulo, Escipión, Pompeyo y compañía, al lado de esa extraña compaña de desequilibrados y sinvergüenzas, César es el bueno de la película. En realidad César sólo puede ser juzgado en su momento vital y conjuntamente con sus contemporáneos, lo que le da ventaja clara.

El ansia de poder. El ansia de poder es el motor que mueve el mundo desde que el primer hombre abandonó su condición de simio. César tuvo ansia de poder, lo conquistó y lo utilizó para construir, para mejorar, para avanzar. Se sabía más grande y mejor que los otros y luchó por ocupar su sitio en la Historia a la que aportó todo su genio. César es un constructor de la Historia. El más grande de todos los que han escrito su nombre en ella. ¿Fue un hombre ambicioso? ¡por supuesto! ¿quién no lo es? Unos ambicionan un coche, una casa, un amor... César ambicionaba el mundo para unificarlo. ¿Acaso puede un pusilánime construir la Historia? La ambición es la madre del éxito, si esa ambición se utiliza para construir tenemos a César, creador del Imperio Romano, auténtico arquitecto de la Civilización Occidental, ocupando ese lugar merecido que ganó a pulso con su genio inmortal. Mientras un solo hombre aspire a mejorar, a construir, a ganar, mientras un solo hombre luche por lo que cree justo el espíritu de Cayo Julio César seguirá vivo. Eternamente.

ÍNDICE