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NAVES DE GUERRA

 

Tanto la guerra de Troya, como el comercio micénico que la provocó, como el infernal paso de Los Pueblos del Mar nos demuestran la vital importancia que la navegación tuvo en aquella fascinante época.

El mar Egeo es el mar que conformó nuestra civilización. Es un mar con una particularidad: tiene tantas islas que es prácticamente imposible navegar sin tener tierra a la vista, lo que supuso una ayuda inestimable en aquellas épocas en la que las naves eran poco más que botes a remo. Las primeras naves que surcaron el Egeo eran troncos de árbol ahuecados con proa y popa talladas. A estas naves se les añadieron bancos para los remeros y pronto se les añadió un saliente consistente en un listón de madera en el que apoyar el remo, ya que éste tiene mayor fuerza cuanto más separado está del remero. Con estas naves no era difícil navegar por el Egeo, y la evolución siguió su curso natural construyendo naves a base de unir tablas, con lo que ya no se dependía del tamaño del árbol para construirla. La vela llegó para aprovechar los vientos, con lo que la navegación había puesto los cimientos de su rápido desarrollo, siempre a favor del progreso de la humanidad.

Poco o nada conocíamos de estas naves hasta que en 1973 se descubrieron unos frescos en Thera, la isla que dio lugar a la leyenda de la Atlántida, que mostraban perfectamente a siete de estas naves. Estas son las naves típicamente minoicas que posibilitaron la talasocracia cretense y que los micénicos copiaron como mil años después copiaron los romanos las naves cartaginesas.

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Ilustración de Peter Connolly donde se muestra parte del fresco de Thera y la reconstrucción de uno de ellos. arriba, a la derecha un ancla de piedra con estacas.

En la nave representada podemos ver el recio espolón de proa destinado a embestir las naves enemigas y justo arriba el mascarón en forma de león. Inmediatamente detrás está el castillo de proa en forma de plataforma con un tambucho recubierto de piel de vaca. La nave alza un gran mástil que soporta una verga con vela cuadrada. La nave tiene un dosel para cubrir a los pasajeros. 50 remeros manejaban los remos y en la popa hay una plataforma donde van sujetos dos remos que hacen de timón. Las naves iban vivamente decoradas con vivos colores, costumbre que perduró hasta Trafalgar, a principios del siglo XIX.

Homero habla de las "naves negras", con lo que se refiere al calafateado de brea con el que se sellaban las junturas. Conociendo como conocemos la estética micénica nos imaginamos perfectamente la interpretación austera que hicieron de tales naves.

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Ilustración de Peter Connolly de una nave micénica de la época de la guerra de Troya. La nave es más militar, menos grácil, más recia.

Si había que hacer una navegación larga se solía llegar hasta una playa segura, se embarrancaba la nave sobre la arena y se descansaba en tierra firme.

En 1185 a.C. tuvo lugar la batalla del Delta, la primera gran batalla naval de la Historia donde las naves egipcias consiguieron frenar a las naves de Los Pueblos del Mar. Las naves de los Pueblos del Mar eran muy similares a las micénicas y las egipcias. Tenían un mástil con una cofa desde donde uno o más arqueros disparaban sus flechas y dos plataformas a proa y popa para la infantería. La batalla del Delta fue en realidad una furiosa melé donde las naves se abordaban unas a otras entablándose sangrientos combates entre los infantes de a bordo.

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Ilustración de Peter Connolly que muestra un fragmento de los relieves egipcios de Medinet-Habu donde aparece una nave de Los Pueblos del Mar. El tamaño de la nave ha sido falseado por el artista egipcio por cuestiones de espacio. Las naves de uno y otro bando eran muy similares en tamaño a las minoicas y micénicas.

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