EL Realmadrid

 

DON SANTIAGO BERNABÉU

 

En la grandiosa historia del Realmadrid hay un nombre que sobresale muy por encima de todos los demás.

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DON SANTIAGO BERNABÉU DE YESTE. Jugador del Realmadrid desde niño. Capitán del Primer Equipo. Entrenador. Directivo y Presidente. Don Santiago fue el constructor de ese Realmadrid que años después de su muerte sería reconocido, finalmente, como EL MEJOR EQUIPO DE LA HISTORIA. Seis octavas partes de este logro son obra de este hombre inconmensurable que dedicó al Realmadrid toda su vida.

Don Santiago nació en Almansa (Albacete), el 8 de junio de 1895. Era hijo de don José Bernabéu Ibáñez, abogado valenciano y de doña Antonia De Yeste Núñez. Tuvo cuatro hermanos: Isabel, José, Antonio y Marcelo. Don Santiago, abogado de profesión, fue hombre de fútbol por encima de todo. Un hombre culto y refinado que dedicaba su escaso tiempo libre a adquirir conocimientos: hablaba varios idiomas y, entre otras aficiones, le encantaba leer a los filósofos alemanes en su lengua.

Trasladada su familia a Madrid cuando era niño, inició sus estudios en el colegio de los Agustinos de El escorial, donde comenzó a jugar al fútbol "porque era la mejor forma de no pasar frío en el patio". Él quería jugar de portero, pero sus hermanos, que conocían sus aptitudes, le obligaron a ponerse de delantero. Tras la etapa de los Agustinos, Don Santiago ingresó en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid donde terminó el bachillerato, viviendo en la calle Los Caños número 7. Ya desde niño se había apasionado con el fútbol y sobre todo con el Realmadrid. Acudía a todos los partidos y pronto fue conocido como el madridista más fervoroso. En 1909, con 14 años, Don Santiago cumplió su sueño ingresando en el Realmadrid, en la categoría juvenil.

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Histórica fotografía del equipo juvenil de los Agustinos de 1909. El que sostiene el balón con la fecha grabada es Don Santiago, capitán del equipo. Tenía entonces 14 años y esa misma temporada ingresaría  en la categoría juvenil del Realmadrid.

Cuando en 1912 se alquilaron los terrenos de la calle O´Donnell, Don Santiago fue uno de los voluntarios madridistas que acudían cada tarde a desescombrar y allanar el campo, y cuando don Pedro Parages pagó de su bolsillo la valla de madera que delimitaba el terreno de juego fue Don Santiago el que la pintó. Con tan sólo 17 años, finalizando la temporada 1912-13, ascendió al Primer Equipo en el que destacó como gran delantero goleador, llegando a ser capitán del equipo por su indudable carisma reconocido por todos sus compañeros, un futbolista de tesón que jamás daba un partido por perdido. En aquel joven de apenas veinte años nos es fácil reconocer todas las cualidades que años después inculcaría en el Realmadrid y que se convertirían en la filosofía de nuestra Casa.

La mayor parte de esos años no cobró ni un duro por jugar y marcó más de ¡1.200 goles! desde su ingreso en el Club hasta su retirada.

A Don Santiago le encantaba la medicina, pero por complacer a su padre estudió derecho en la Universidad Central de la calle San Bernardo donde se licenció como abogado.

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Don Santiago en su etapa de futbolista del Realmadrid en la que derrochó valor y tesón en su puesto de delantero llegando a ser capitán del Primer Equipo.

A pesar de ser capitán y delantero centro del Realmadrid y uno de los mejores jugadores españoles de su tiempo, Don Santiago no debutó nunca con la Selección Española ya que, a pesar de ir convocado, fue represaliado por denunciar públicamente el sistema de cuotas regionales por el que se convocaba a los jugadores. Su independencia y su honestidad, sus más firmes virtudes, ya empezaban a mostrarse completamente irreductibles.

El año 1927 y tras quince años en el Primer Equipo, Don Santiago dejó el fútbol activo y fue elegido delegado del equipo, pasó después a los despachos del Club, haciéndose cargo de la gerencia técnica en la que sustituiría al mítico don José Berraondo. Un año después entró a formar parte de la directiva. Hasta 1935 desempeñó en el Realmadrid los cargos de segundo entrenador, entrenador, delegado del equipo, secretario y directivo.

La Guerra Civil española de 1936-1939 paralizó el fútbol en nuestro país. Don Santiago, simpatizante de la CEDA, fue puesto en la lista de personas a detener por el Partido Comunista, sin embargo pudo escapar a la muerte gracias a que fue avisado a tiempo y pudo huir a la "zona nacional". Gracias a ello no terminó asesinado en Paracuellos del Jarama como otros miles de españoles cuyo único delito fue haber tenido ideas distintas de las de Lenin y Stalin. Una vez a salvo se alistó con 42 años cumplidos como voluntario en el Ejército Nacional, en la división de infantería 150 que estaba al mando del general Muñoz Grandes, participando en la campaña de Cataluña y siendo condecorado por su valor.

Terminada la carnicería fratricida los clubes, a trancas y barrancas, volvieron a ponerse en marcha. Sin embargo, la situación para el Realmadrid era la peor imaginable. La Guerra Civil había desmantelado el Realmadrid destruyendo incluso el campo de juego. No había ni jugadores para formar un equipo ni dinero, ya que el patrimonio del Club había sido saqueado (entre lo que nos robaron, algunas copas de principios de siglo) y no hubo ninguna ayuda oficial, ya que el Ejército había convertido en su equipo al Atlético de Madrid, entonces llamado Atlético Aviación y a éste se dirigían todas las ayudas y los favores. A todos los efectos, patrimonial, administrativo y deportivo, el Realmadrid era un Club muerto.

Pero Don Santiago no se amilanó: se pasó días enteros recorriendo Madrid en tranvía, contactando con socios, con jugadores, con simpatizantes hasta conseguir que aquel Realmadrid al que muchos daban ya por desaparecido volviera a inscribirse en la Liga Española de Fútbol con un equipo de circunstancias, sin un duro ¡y sin estadio!. Pero la increíble personalidad de Don Santiago levantó de nuevo al Club, salvándolo de la desaparición y se impregnó con sus mejores cualidades: tesón, sacrificio, una visión de futuro que aún hoy pone los pelos de punta y un amor por sus colores como ningún otro presidente de fútbol ha tenido ni tendrá jamás.

En 1940 se casó con Doña María Valenciano.

El 15 de septiembre de 1943 es la famosa "fecha mágica del Realmadrid": en medio de la crisis surgida a raíz del partido contra el Barcelona (en la que el triunfo madridista desató una ola de violencia que acabó con la salomónica e injusta decisión del gobierno de obligar a dimitir a los dos presidentes), Don Santiago fue elegido presidente del Realmadrid "de manera provisional", cargo que ocupará hasta su fallecimiento, el 2 de junio de 1978.

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Los años de Don Santiago en la presidencia de nuestro Club están marcados por su personalidad fascinante. Hombre recto y disciplinado, no creía en nada que no fuera el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio por encima de todo. Ardoroso patriota español, pero políticamente independiente, mantuvo siempre al Realmadrid a salvo de injerencias del bando vencedor de la Guerra Civil que no pudo meter las manos en nuestra Casa gracias a la firmeza, verdaderamente heroica, de Don Santiago. Una firmeza que pudo haberle costado la vida cuando se enfrentó nada menos que con el general Millán Astray, fundador de la Legión Española y compañero de armas del general Franco, entre cuyas "hazañas" sobresalen el haber estado a punto de matar a tiros a don Miguel de Unamuno en la inauguración de curso de la Universidad de Salamanca o haber agredido a Carlos Gardel. Millán Astray asistía en el palco de invitados del estadio de Chamartín a un partido y se propasó con la esposa de uno de los invitados. Enterado Don Santiago del incidente, subió al palco de invitados y expulsó de allí a Millán Astray prohibiéndole la entrada en el estadio. Millán Astray amenazó a Don Santiago de muerte y sólo la intervención del mítico general Muñoz Grandes, a cuyas órdenes sirvió Don Santiago en la Guerra Civil, impidió que nos quedáramos sin presidente. Este acto de Don Santiago, completamente inconcebible en la España de posguerra, elevó su figura a la categoría de auténtico héroe. Las injerencias de los vencedores de la Guerra Civil en el deporte español provocaron que Don Santiago tuviera varios sonados enfrentamientos con jerarcas del régimen franquista en los que siempre tuvo el pleno respaldo de la afición madridista, lo que impidió que el régimen pudiera tomar represalias contra él como por ejemplo obligarle a dimitir. Para Don Santiago la política y el fútbol eran agua y aceite y jamás consintió que se mezclaran artificialmente. Otra muestra de la personalidad de Don Santiago se vio en el pabellón de deportes (hoy Pabellón Raimundo Saporta). Durante un partido de baloncesto entre el Realmadrid y el Macabi de Tel-Aviv, Durante la presentación, Don Santiago se quitó su propia insignia de oro del Realmadrid y condecoró con ella al general israelí Moshé Dayán que se enorgullecía de ser un fiel madridista. Este acto inaudito provocó las iras del gobierno, ya que el régimen del general Franco no reconocía al estado de Israel e hizo que muchos jerarcas franquistas le juraran "odio eterno" a Don Santiago.

El Club que tomó en sus manos Don Santiago no era ni la sombra de lo que hoy es el Realmadrid. Pero este hombre inmenso tenía un sueño: convertir a su Club en el mejor de la Historia y para ello proyectó toda su experiencia como aficionado, jugador, entrenador y directivo en el mayor proyecto emprendido jamás por un club de fútbol y que convertiría al entonces modesto Realmadrid en el Mejor Club del Mundo en todos los terrenos:

1- ADMINISTRACIÓN. El organigrama directivo creado por Don Santiago para el Realmadrid se convertiría, años después, en el organigrama estándar del fútbol europeo. Don Santiago formó directivas donde cada persona estaba encargada de un área determinada, cuerpos técnicos independientes para cada sección del Club e incluso para cada categoría del fútbol y un apoyo institucional total a las peñas madridistas que comenzaron a surgir por toda España primero y después por todo el Mundo, además de potenciar nuevas secciones del Club como el baloncesto, el balonmano, el voleibol, el tenis, la gimnasia, etc., etc., etc. Hombres como don Raimundo Saporta, su leal mano derecha durante décadas (y una de las personas a las que más debemos los madridistas) se encargaron de hacer que los sueños de Don Santiago se materializaran.

2- PATRIMONIO. En el terreno patrimonial se embarcó en dos "locuras maravillosas" personales que en su día parecieron auténticas locuras de manicomio: la construcción del Nuevo Chamartín, que por entonces fue el más grande estadio de Europa y de una Ciudad Deportiva donde los jugadores entrenaran tranquilos sin estropear el césped del estadio, se pudiera desarrollar la cantera y los socios del Club disfrutaran de múltiples servicios sociales.

3- DEPORTIVO. Hombre de fútbol por encima de todo, Don Santiago ya tenía el mejor estadio del mundo, pero ahora había que llenarlo de trofeos... y para llenarlo de trofeos antes había que llenarlo de espectadores. "Demasiado estadio para tan poco Club" o "el mejor estadio de Europa es de un Club que lleva veinte años sin ganar la Liga" se decía entonces. Pero Don Santiago sólo esperaba una ocasión que por fin vio clara y diáfana el día de las bodas de oro del Club, cuando un desconocido y ya talludito delantero argentino rubio que jugaba en el Millonarios de Bogotá marcó los dos goles colombianos en la final y dejó boquiabierto a todo el madridismo con su juego ultraofensivo, un juego desconocido entonces en Europa y que dejó en los madridistas una enorme impresión.

"Quiero a ese jugador -dijo Don Santiago-, cueste lo que cueste ese argentino tiene que jugar en el Realmadrid", y sólo su inamovible determinación y las gestiones de su hombre de confianza, don Raimundo Saporta, consiguieron que aquel argentino rubio llamado Alfredo Di Stéfano llegara al Realmadrid en medio de una polémica con otros clubes que pretendían su fichaje. Alfredo di Stéfano, conocido como "la Saeta Rubia", consiguió que el estadio se quedara pequeño para albergar a los 120.000 espectadores que cada jornada acudían al Nuevo Chamartín "para ver cómo marca hoy la Saeta".

Los dos primeros pasos del sueño de Don Santiago ya se habían cumplido. Ahora ya "sólo" quedaba llenar la sala de trofeos de copas. Pocos podían imaginar que aquel equipo liderado por Di Stéfano estaba llamado a maravillar a todo el planeta con un juego ultraofensivo inédito hasta entonces en el fútbol europeo. A lo largo de los años, Don Santiago permaneció siempre fiel a su filosofía de juego, heredada de sus tiempos de delantero centro, en la que primaba el juego ofensivo de todo el equipo. Fue él personalmente quien fichó a los más grandes jugadores que pasaron por el Realmadrid como el antes mencionado Alfredo Di Stéfano, Gento, Molowny, Miguel Muñoz, Kopa, Joseíto, Rial, Puskas, Amancio, Pirri, Netzer, Santillana, Amancio, Juanito, Stielike, Del Bosque, Camacho, etc, etc, etc.

La llegada de un Di Stéfano, que se paseó por la Liga española consiguiendo 5 "pichichis" consecutivos, trajo la conquista de la tercera Liga blanca tras veintiún años de sequía.

El 4 de enero de 1955, la Junta General de Socios del Realmadrid acordaba por aclamación cambiar el nombre del Estadio Nuevo Chamartín por el de ESTADIO SANTIAGO BERNABÉU. A Don Santiago no le gustó porque siempre había rehuido el personalismo y porque para él el nombre de Chamartín era parte de su vida, pero ése era el sentir del madridismo y así prevaleció por encima incluso de su opinión.

Había nacido un nuevo Realmadrid, alumbrado de sus propias cenizas gracias a la inquebrantable voluntad de un hombre sin igual. Un Club llamado a liderar el fútbol español de manera incuestionable.

...Pero ni siquiera aquello era suficiente para Don Santiago.

Tras construir el nuevo Realmadrid en torno a ese genio argentino apodado "la Saeta Rubia", Don Santiago comprendió entonces que la Liga española se le quedaba pequeña a este equipo sin igual y presentó un nuevo sueño o "locura maravillosa": la creación de un torneo a disputar entre los clubes campeones de cada liga europea. Muchos lo tacharon de "tontería", pero con el apoyo entusiasta del periodista de L' Equipe Gabriel Hanot que le dio a la idea de Don Santiago la necesaria cobertura internacional, pudo reunirse en el hotel Ambassador de París Don Santiago con Bedrignan y con Gustav Seves, llegando al histórico acuerdo de cursar invitaciones a los demás clubes europeos para celebrar el torneo. La UEFA, que hasta entonces había ignorado la idea, de repente se mostró "interesada", al ver que Don Santiago ya había conseguido arrastrar a buena parte del fútbol europeo en aquella "locura", y decidió probar (no perdían nada los gerifaltes) y organizar aquel torneo sin demasiado convencimiento.

Aquel torneo, llamado "Copa de Europa de Clubes Campeones", hoy "Champions League", se convirtió ya el primer año de su celebración, temporada 1955-56, en el más importante evento deportivo europeo.

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El fruto del esfuerzo de europeo de Don Santiago: 6 Copas de Europa y 1 Copa Intercontinental.

El equipo construido por Don Santiago y comandado por Di Stéfano ganó las cinco primeras ediciones de la Copa de Europa, marcando un hito imposible de repetir y consiguiendo toda una serie de récords que hacen las delicias de los amantes de los números. Yo me quedo con uno que ilustra perfectamente lo que era ese equipo de leyenda: Alfredo Di Stéfano, 4 años consecutivos máximo goleador de la Copa de Europa y máximo goleador de toda su historia con 49 goles... en 58 partidos... Algo imposible de igualar. No es de extrañar que cuando le preguntan si cree que algún día alguien conseguirá alcanzar su récord el argentino se ría. Europa entera se rindió a la clase del Realmadrid. Varios clubes, entre ellos el Leeds inglés, variaron su uniforme para vestir de blanco como homenaje al Realmadrid. "El Equipo que había reinventado el fútbol" como escribió el diario L´Equipe. En el diario británico The Times se escribió "El Realmadrid se pasea por Europa como antaño se paseaban los vikingos: arrasándolo todo a su paso". De ahí que desde entonces los madridistas seamos conocidos también como "Vikingos".

La Sexta Copa de Europa de 1966 fue fruto del empeño personal de Don Santiago en demostrar que un equipo formado exclusivamente por españoles podía ser campeón de Europa. El Realmadrid es el único Club que ha ganado la Copa de Europa con un equipo sin extranjeros.

Famosas eran sus "Santiaguinas" a los jugadores en el vestuario. Él, que había sido jugador y entrenador, comprendía genialmente la psicología de cada jugador y sabía crear unión entre "sus muchachos" y los madridistas.

Su fuerte personalidad le había provocado varios graves incidentes con el régimen franquista, régimen que nunca había hecho nada por el Realmadrid salvo ignorarle, pero que al llegar los triunfos se subió al carro de las adulaciones y los vítores porque el Realmadrid era lo único que España podía, en aquellos años, proyectar fuera de nuestras maltrechas fronteras, pero Don Santiago volvió a impedir de nuevo que el Régimen manipulara el Club dejando bien claro que el Realmadrid era una institución deportiva y nada más. Cuando en 1973 Don Santiago presentó su proyecto para construir un nuevo estadio, el régimen franquista se opuso a tal proyecto impidiéndolo. El alcalde de Madrid, Arias Navarro, no quiso ni siquiera tratar el asunto. Arias Navarro, nombrado posteriormente jefe de gobierno, sería cesado por el Rey don Juan Carlos por oponerse cerrilmente a la reforma democrática y en Barcelona la oposición la acaudilló el juez Pérez Estevill, que años más tarde protagonizaría un vergonzoso escándalo de corrupción, siendo condenado por prevaricación y cohecho entre otros delitos.

Dicen que la medida de un hombre la dan sus enemigos... pues con tales enemigos no es de extrañar que Don Santiago fuera tan grande...

Los años de los triunfos europeos verán también los continuos choques de Don Santiago con los gerifaltes de la UEFA, de ahí la mutua aversión que la UEFA siente por nosotros y nosotros sentimos por ella, lo que nos ha llevado a ser el Club más laureado y a la vez el más sancionado de Europa, pero Don Santiago no cedió nunca ante la UEFA, ni con sanciones ni sin ellas, soportando las represalias de los gerifaltes en forma de arbitrajes vergonzosos que el Club sufrió con resignada paciencia, pero que no doblegaron la voluntad de acero de Don Santiago, un Don Santiago que podía perdonar, pero no olvidar, y que devolvió magistralmente el golpe a la UEFA al negarse a que el Realmadrid jugara la recién creada Copa UEFA por considerar que el prestigio del Realmadrid estaba muy por encima de "ese torneo menor", lo que provocó las iras de los gerifaltes, volviendo a desatar una nueva campaña antimadridista en la que los árbitros fueron de nuevo los tristes protagonistas.

Don Santiago fue el ejemplo personificado de la honestidad y la honradez. Jamás consintió que el Realmadrid le pagara un sueldo como presidente, incluso si se llevaba el periódico a casa pasaba por tesorería para pagarlo. Era tal su honestidad que en España se popularizó un famoso dicho: "Creo en Dios, en España y en Don Santiago Bernabéu" que ilustra a la perfección la confianza ciega que este hombre sin igual despertaba: En una época en la que el Realmadrid era el Club más prestigioso del Mundo y con un patrimonio multimillonario, Don Santiago asistía a las recepciones con trajes remendados hasta tal punto que sus directivos llegaron a acordar regalarle un traje el día de su cumpleaños. Su falta de medios económicos asombraba a todos los grandes visitantes que llegaban al mejor estadio de Europa, la Casa del Mejor Club del Mundo y se encontraban con un presidente con los zapatos desgastados que, enfermo ya de un cáncer de hígado, prohibió a su mujer aceptar una pensión del Club. Los médicos aconsejaron no informarle de su estado, ya que el desenlace fatal sólo era cuestión de pocos meses, pero a pesar de todas las precauciones, la noticia de su estado se hizo pública por la indiscreción de un periodista oportunista. Cuando Don Santiago se enteró su estado de ánimo, esa fortaleza inquebrantable, cayó por primera vez. A pesar de su gravísima enfermedad, Don Santiago no quiso faltar a sus obligaciones. Su última aparición en el palco del estadio que llevaba su nombre provocó una escena inolvidable al levantarse los 120.000 espectadores estallando una atronadora ovación en la que se mezclaron aplausos y lágrimas de homenaje al hombre que había convertido su sueño personal en la dicha de todos los madridistas. Su última junta directiva la presidió con la muerte pintada en el semblante. Apenas podía ya sostenerse en pie y los directivos a duras penas pudieron contener las lágrimas. Cinco días después moría. En su lecho de muerte pidió a sus íntimos amigos que no dejaran a su mujer desamparada. Era el día 2 de junio del año 1978. Más de 100.000 personas desfilaron por la capilla ardiente instalada en el estadio para darle el último adiós y toda Almansa se echó a la calle para recibir el féretro que fue enterrado en su ciudad natal.

En la jornada inaugural del Mundial de fútbol celebrado ese año se guardó un minuto de silencio en todos los partidos. Último homenaje del mundo del fútbol al más grande presidente que jamás ha tenido Club alguno.

Había presidido el Club durante treinta y cinco años en los que había ganado 1 Copa Intercontinental, 2 Pequeñas Copas del Mundo, 2 Copas Latinas, 6 Copas de Europa, 16 Ligas, 6 Copas de España, etc., etc., etc. y había sido parte viva del Realmadrid durante setenta años. Setenta años dedicados al Realmadrid en cuerpo y alma, dejándonos un legado que si en lo deportivo ha servido para llevar al Club a ser oficialmente reconocido como el Mejor Club de la Historia por la FIFA, en lo patrimonial salvó la vida del Club gracias a la Ciudad Deportiva, vendida en 2001 para anular la deuda que el Club arrastraba.

Veintitrés años después de su muerte Don Santiago consiguió salvar de nuevo a su Realmadrid.

Su obra ha sido la más espectacular jamás llevada a cabo en entidad deportiva alguna. Él fue el creador de ese Realmadrid considerado hoy como el Mejor Club de la Historia. Todo un ejemplo de orgullo y de tesón. De esfuerzo al servicio de los más nobles ideales. Una vida dedicada por entero al Realmadrid.

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En recuerdo a Don Santiago, el Realmadrid celebra cada año el TROFEO SANTIAGO BERNABÉU. A la memoria del más grande Presidente que el fútbol mundial ha tenido y tendrá jamás. Un hombre de fútbol que hizo de este deporte la razón de su vida y consiguió elevarlo a la categoría que hoy tiene.

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