.JESÚS DE NAZARET.

 

Los Evangelios. Autores, fechas y destinatarios.

 

El Nuevo Testamento es la fe literaria de la Buena Nueva de Cristo y agrupa los cuatro Evangelios, las cartas de los apóstoles a las primeras comunidades cristianas y el Apocalipsis. Los textos principales son los cuatro Evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan que narran

La moderna crítica literaria aplicada por los exégetas de la Iglesia Católica ha permitido profundizar enormemente en las cuestiones sobre los Evangelios. Las herramientas de las que disponemos son la crítica científica: crítica de las fuentes, crítica de la forma literaria, crítica redaccional y crítica de las tradiciones. A continuación se exponen las conclusiones estudiadas hoy en día en las facultades de teología.

 

Los Evangelios "Sinópticos"

Se conocen como "Evangelios Sinópticos" los de Marcos, Mateo y Lucas porque tienen el mismo esquema y parten de una triple tradición común: la famosa "Fuente Q" que narraba la predicación de Jesús pero no incluía la Pasión, las tradiciones orales de los testigos y los logia o colecciones de escritos sobre las palabras de Jesús. Ambas fuentes se perdieron, desgraciadamente para nosotros.

Evangelio de Marcos

Autor: Marcos es, probablemente, el secretario de Pedro, y escribió su evangelio basándose en los relatos de los discípulos (principalmente de Pedro), ya que él no fue testigo presencial de los hechos que narra. Marcos narra en su evangelio que un joven cubierto con una sábana siguió a Jesús tras ser apresado. ¿Es este joven el propio Marcos? Muchos así lo ven.

Fecha, idioma y lugar: Marcos escribió su evangelio, el primero de los sinópticos, hacia el año 50-60. El idioma utilizado fue el griego. Desde Clemente de Alejandría es tradición situar el lugar de composición en Roma.

Destinatarios: Marcos escribió para cristianos provenientes del mundo pagano, por lo que no presta demasiado interés a las cuestiones de la Ley Mosaica, que no interesan a sus lectores y sí pone cuidado en explicar las costumbres judías, que sus lectores desconocen y por ello precisan de una explicación.

Fuentes: Marcos debió escribir su evangelio basándose en relatos de los Apóstoles y testigos presenciales de los hechos que describe. Además, según una tradición antigua, se apoyó en material de primera mano que circulaba desde la muerte de Jesús y que contenía las enseñanzas de Cristo y sus palabras: la tradición oral de los testigos y los famosos logia.

Comentario: Marcos escribió en griego, ya que por entonces el pueblo judío en su mayoría prácticamente había vuelto la espalda a la Buena Nueva, por lo que la Iglesia se abría a los gentiles con mayor vigor. Por ello pone especial atención al rechazo que los judíos radicales sentían por Jesús. Su evangelio es el menos sistemático y de más pobre estilo literario ya que está redactado en estilo coloquial. Utiliza mucho el presente histórico y su vocabulario es reducido y muy espontáneo.

 

Evangelio de Mateo

Autor: Mateo es, probablemente, el publicano (recaudador de impuestos) al que Jesús llamó para formar parte de los doce apóstoles, por lo que es testigo directo de los hechos que narra. También es llamado en los Evangelios con el nombre de Leví. Probablemente fue un judío helenizado

Fecha, idioma y lugar: Mateo escribió su evangelio en su forma primitiva hacia los años 60-70 y su redacción definitiva se hizo hacia el año 80, probablemente por un discípulo. El idioma empleado fue el arameo, la lengua utilizada por los judíos que vivían en Palestina. Se piensa que probablemente fue escrito en Siria, donde había mayor número de judíos cristianizados.

Destinatarios: Los judíos cristianizados, por lo que no explica las costumbres judías que sus lectores se sabían de memoria ni traduce los vocablos hebreos. Además hay varias referencias al Antiguo Testamento y a la Ley Mosaica.

Fuentes: Mateo tomó el 50% del material de su evangelio de Marcos y la parte restante de la Fuente Q y de los logia y las tradiciones orales. El relato de la infancia de Jesús no aparece en la Fuente Q ni en Marcos, por lo que Mateo tuvo aquí, y en otras partes de su evangelio, una fuente desconocida.

Comentario: Mateo escribió en arameo, la lengua que utilizaban los judíos, porque es un evangelio destinado al pueblo de Israel. Sus escritos complementan y abarcan más que los de su predecesor Marcos, pero siguen el mismo esquema. Aproximadamente Mateo tomó la mitad del material de Marcos abreviando la narrativa. Y el 25% de su evangelio coincide casi exactamente con el de Lucas, precisamente en las palabras de Jesús ya que ambos utilizan la Fuente Q. Es un evangelio construido de manera sistemática y ordenada, con una estructura basada en cinco bloques o discursos con un claro interés didáctico y teológico que se muestra en el interés de Mateo por la doctrina de Jesús

 

Evangelio de Lucas

Autor: Lucas es, probablemente, el médico sirio que cita Pablo y que acompañó al Apóstol en su viaje a Roma. Lucas escribió su evangelio conjuntamente con los Hechos de los Apóstoles que primitivamente formaban una obra única. No es testigo presencial de lo que narra en su evangelio pero sí de lo que narra en los Hechos. En Roma Lucas se encontró con Pedro y fue testigo de la evangelización de los dos Apóstoles en la Urbe. Es el único de los cuatro evangelistas que no es judío.

Fecha, idioma y lugar: Lucas escribió su evangelio, el tercero de los sinópticos, alrededor del año 70-80. El idioma utilizado fue también el griego. Lo que está claro es que Lucas escribió fuera de Palestina, probablemente en Grecia.

Destinatarios: cristianos provenientes del paganismo (griegos y romanos).

Fuentes: Lucas utiliza el 70% del material de Marcos y dispone de fuentes propias, exclusivas, además de la Fuente Q, de las tradiciones orales y de los logia. así, para componer su relato de la infancia de Jesús, probablemente la fuente fuera la misma virgen María, como parece intuírse leyendo el texto. Los estudiosos llaman a esta fuente original de Lucas "Fuente L" y probablemente sea la fuente más antigua de todas las involucradas en la composición de los Evangelios, aunque no sabemos si se trató de una fuente oral o escrita.

Comentario: Lucas es un magnífico escritor de atractiva personalidad que fue recopilando meticulosamente todas las tradiciones orales que le llegaron a los oídos. Aunque utiliza las mismas fuentes que Marcos y Mateo, las enriquece con aportaciones como el relato de la infancia de Jesús que, según se supone al leerlo, la misma Virgen María debió contarle. Como no era judío, no presta la misma atención que Mateo y Marcos a los temas de la Ley mosaica y sí lo hace al papel de la mujer en el Evangelio y a la necesidad de la pobreza de medios para alcanzar la riqueza espiritual.   Su estilo es el mejor de los Sinópticos, con un vocabulario muy rico. Lucas retoca las fuentes de Marcos y Mateo para evitar expresiones que puedan ser malinterpretadas y pone especial hincapié en el amor de Cristo a los desheredados. Lucas escribió también el libro de los Hechos de los Apóstoles que primitivamente se publicó como parte integrante de su evangelio y que narra la historia de la Iglesia desde la bajada del Espíritu Santo en Pentecostés hasta la llegada de Pablo a Roma y que estudiaremos en el siguiente capítulo.

 

Evangelio de Juan

El cuarto evangelio es el de Juan, que no sigue el esquema de los Sinópticos y dispone de fuentes propias.

Autor: Juan Zebedeo, el más joven discípulo al que Jesús cariñosamente apodaba "el hijo del trueno".

Fecha, idioma y lugar: Juan escribió su Evangelio después del año 95. El idioma utilizado fue también el griego. El lugar parece claro: la isla de Patmos a la que el apóstol había sido desterrado por Domiciano.

Destinatarios: Los cristianos de origen heleno perseguidos por Roma.

Fuentes: Todo su evangelio es un compendio de su vivencia al lado de Cristo, por lo que sólo necesitó fuentes para el inicio de la obra.

Comentario: El evangelio de Juan, un "cuerpo extraño" si se compara con los Sinópticos, es un evangelio mediatizado por la terrible situación que vive la Iglesia en aquellos sangrientos días. Es el que cuenta con mayor número de detalles precisos sobre las enseñanzas de Cristo y el que utiliza un lenguaje más refinado. Precisamente es el lenguaje utilizado una de las claves del evangelio de Juan. Un evangelio muy crudo, una obra muy compleja que aún suscita interminables e interesantísimos debates. El final del texto aclara que la redacción definitiva fue obra de discípulos de Juan. Además del evangelio, Juan escribió su famoso Apocalipsis, una obra literaria que ha cautivado los corazones de generaciones enteras por su estilo. El Apocalipsis muestra a una Iglesia perseguida en medio de un mar de sangre constituido por las terribles guerras que habían azotado Tierra Santa. Una Iglesia que vencerá gracias a Cristo resucitado que se impondrá al mal y que traerá el Reino a todos los hombres de buena voluntad. Toda una maravilla para pasarse horas y horas extasiándose en su lectura.

 

¿Cuándo se escribió cada evangelio?

Esta pregunta es una cuestión fascinante para los que estudiamos la Historia, aunque en realidad ni quitaría ni añadiría nada nuevo a la doctrina de los escritos. Tan sólo es una mera curiosidad científica de esas que tanto nos gustan. Sobre la fecha de composición de los evangelios hay muchas dudas y casi todas son razonables. La Iglesia en los documentos del Concilio Vaticano II dejó muy claro que las fechas, e incluso los autores no están demostrados que sean los que parecen y que por ello sólo es fiable que fueron creados fruto de la inspiración de Dios, como así fue, ya que reflejan el Mensaje de Cristo en su plenitud y por ello son Palabra de Dios.

Conocemos fechas aproximadas: Marcos entre los años 50-60, Mateo 60-70, Lucas 70-80 (estos tres son los evangelios sinópticos) y el de Juan a partir del 95. Pero son sólo aproximaciones, ya que la fecha exacta es un misterio. Hay muchas interpretaciones, cada historiador tiene la suya, la mía es ésta:

La Buena Nueva salió de Jerusalén llevada por los discípulos de Cristo, los cristianos "de primera generación" expandiéndose rápidamente por todo Israel primero y hacia el norte seguidamente, hacia la costa del Mediterráneo oriental cuya población estaba completamente helenizada y que se convirtió en una magnífica cantera de cristianos "de segunda generación", es decir, de cristianos que no fueron testigos presenciales pero que tuvieron un testimonio de primera mano sobre lo ocurrido. Como por ejemplo Lucas, el médico sirio que se convirtió rápidamente, en cuanto la Buena Nueva llegó a Siria. Lucas es el cristiano "de segunda generación" por excelencia: no es judío, sino un gentil, con formación intelectual suficiente, criado en un ambiente absolutamente helenizado que rinde culto a las artes y a las letras. Es en esta zona costera de lo que hoy es Turquía y Siria, que entonces era una de las zonas más cultas del planeta e impregnada de cultura griega hasta los tuétanos donde se va a desarrollar la Iglesia cristiana primitiva, a la que Pablo dedicará sus mayores y más fructíferos esfuerzos.

Pues bien, a mí me resulta muy difícil de creer que en los años en los que se supone que Lucas escribió su Evangelio junto con el libro de los Hechos de los Apóstoles, no hubiera ya una completa literatura cristiana, al menos en esta zona helénica. Posiblemente en Israel hubiera mucha menos documentación, pero en la "zona griega" lo más común era ponerlo todo por escrito, y una pieza clave es que de los cuatro evangelios tres son escritos en griego originalmente, lo que demuestra la importancia de esta zona. Así pues, creo que lo más sensato es pensar que en la época en la que se escribieron los evangelios sinópticos había varias recopilaciones de textos que narraban la vida de Jesús. Estos textos perdidos (o tradiciones orales no puestas por escrito) hoy los conocemos como los logia y la Fuente Q y fueron la fuente común que inspiró los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas: los evangelios sinópticos que siguen el mismo esquema de composición. Desafortunadamente no conocemos esas fuentes que sin duda fueron escritas o transmitidas por testigos presenciales de los hechos, ni tampoco conocemos si concretamente hubo un llamado "protoevangelio" escrito en arameo recopilando los testimonios de los apóstoles, aunque textos sobre Jesús debían circular y no pocos, ya que la misión evangelizadora requería el soporte de la correspondencia escrita tal y como demuestra Pablo y demás escritores de los primeros años. También es muy posible que cada apóstol tuviera sus propios documentos o "memorias" recopiladas por alguno de sus discípulos, por lo que es fácil imaginar que sí hubo producción literaria, como demuestra sin lugar a dudas un hecho: que no sepamos en realidad cuántas fuentes fueron utilizadas para la redacción de los evangelios sinópticos, si dos, cuatro o una docena, porque más de una fuente al menos es algo demostrado por todos los análisis de comentario de texto realizados a lo largo de siglos de investigación. Literatura cristiana de los primeros tiempos hay más de la oficialmente reconocida por la Iglesia como canónica (la que forma el Nuevo testamento). Hay varios evangelios que no han sido incluidos en el canon (canon significa norma) por distintas razones, lo cual no supone que no sean textos de gran interés. Producción literaria hubo bastante y pensar lo contrario es cerrar los ojos ante la realidad no sólo del cristianismo, sino del mundo en el que se desarrolló.

Lo que sabemos es que el evangelio de Marcos pudo ser redactado en su forma definitiva (esto es importantísimo, ya que es muy posible que todos los evangelios circularan escritos años antes de su redacción definitiva o "última edición del autor") entre los años 50 al 60 de nuestra era, es decir, 20 años después de la muerte y resurrección de Cristo (la Pasión) y que este evangelio junto al de Mateo, redactado en su forma definitiva entre los años 60-70 de nuestra era, y al de Lucas, redactado en su forma definitiva entre los años 70-80 de nuestra era, utilizaron una serie de fuentes comunes: los logia o conjunto de escritos sobre la vida de Jesús y la enigmática Fuente Q. ¿Cuándo se escribieron los logia? evidentemente antes, bastante antes del año 50 porque no puedo creer que en el año 40, diez años después de la Pasión, no existieran varias colecciones de escritos narrando los acontecimientos. ¿Cuántos eran? nunca lo sabremos, pero que existieron es algo fuera de duda. ¿Quién los escribió? Si hablamos de escritos de antes del año 50 es indudable que fueron escritos o dictados por testigos presenciales, es decir, cristianos" de primera generación" como los propios apóstoles y demás fieles. Hace años mi abuelo me narraba sus experiencias en la Guerra Civil Española de 1936-1939. Mi abuelo fue testigo presencial y partícipe de los hechos que me narraba, un testigo "de primera generación" y yo, que recopilé sus recuerdos en mi memoria pertenezco a la "segunda generación de transmisión", esa generación que no ha vivido los hechos pero cuyas fuentes son de primera mano, como en el caso de Lucas. Si yo no hubiera conocido a mi abuelo y sus experiencias me hubieran sido transmitidas por mis padres yo pertenecería a la "tercera generación de transmisión" y mis datos estarían condicionados por aquello que mis padres hubieran creído oportuno añadir o quitar a la historia de mi abuelo. Probablemente dentro de cuatro o cinco generaciones mis tataranietos contarán una historia sobre mi abuelo que éste no podría reconocer, porque es obvio que en cada eslabón de transmisión los hechos van deformándose aunque no se pretenda. Por ello es tan importante el testimonio de Lucas sobre la infancia de Cristo cuando comenta que la Virgen María "guardaba todos esos recuerdos en su corazón". Lucas no vio al niño Jesús gatear por la carpintería de José, pero María, su madre, sí y lo más probable es que fuera ella misma la que se lo contara a Lucas, por lo que el testimonio del médico-evangelista es un auténtico tesoro.

La clave para la datación de los evangelios está en si en ellos se habla de la destrucción del Templo ocurrida en el año 70. Si los evangelistas se refieren a ella cuando hablan del Templo (cosa que no sabemos), entonces escribieron después del año 70, pero es algo que no sabemos con certeza. Por ello todas las fechas de composición de los evangelios son hipotéticas. Personalmente pienso que un hecho de tan gigantesca trascendencia como la destrucción del Templo tendría en los sinópticos un reflejo evidente, y el que no lo tenga parece indicar con claridad, a mi entender, que los tres primeros evangelios fueron publicados en su forma definitiva antes del año 70. Esta opinión es hoy por hoy la mayoritaria entre los estudiosos de este tema, puesto que es la más lógica. ¿No hubiera Mateo, el fervoroso judío que escribió su evangelio para sus hermanos, hecho referencia a la destrucción del Templo comentando las famosas palabras de Jesús?

Estudio aparte merece el cuarto evangelio, el de Juan, redactado en su forma definitiva a partir del año 95 de nuestra era ya que se publicó tras el Apocalipsis. Juan, que se nombra a sí mismo como "el discípulo a quien Jesús amaba" es el joven al que Jesús apodaba cariñosamente como "el hijo del trueno" por su vitalidad y fortaleza de ánimo. En la cruz, sólo las mujeres y Juan estuvieron junto a Jesús crucificado. En un momento determinado, Jesús, dirigiéndose a su joven discípulo Juan le señaló a la Virgen María como si fuera la suya propia (en ese gesto Cristo señaló que la Virgen es la Madre de toda la Humanidad) y Juan la acogió desde entonces en su casa, lo que demuestra que entre el joven discípulo y el Maestro había una relación de afecto fraterno como señala el propio Juan con orgullo (y no es para menos). Es evidente que la fascinante personalidad de Juan, que se revela con completa nitidez en su evangelio y en el libro del Apocalipsis, eran del agrado de Jesús, ya que la radicalidad del mensaje de Juan encaja perfectamente con el absoluto grado de disponibilidad que Jesús exige y que el Apóstol dio a su Maestro sin dudar. Juan es un magnífico literato que escribe un evangelio que sorprende porque es radicalmente distinto a los tres sinópticos, un evangelio bastante posterior cuya definitiva redacción se realizó más de sesenta y cinco años después de la Pasión pero que, con toda probabilidad el autor llevaba confeccionando desde muchos años antes. Esta redacción definitiva la efectúa un anciano Juan que, en medio de la terrible persecución desatada por el carnicero Domiciano (uno no puede comprender que semejante monstruo fuera hijo de Vespasiano y hermano de Tito) que costará la vida a gran número de mártires cristianos, es desterrado a la isla de Patmos. Probablemente no fue ejecutado debido a su avanzada edad y es en esa situación en la que el último testigo vivo de la muerte y Resurrección de Cristo, el joven al que Jesús casi setenta años antes puso un cariñoso mote humorístico y al que encomendó desde la cruz el cuidado de su madre la Virgen María, en la que va a dar forma definitiva a la edición de su evangelio en el que lleva tantos años trabajando. El Apocalipsis es terminado el año 95 de nuestra era e inmediatamente se puso a corregir su evangelio que sería publicado poco después. Habían pasado veinte años desde el martirio de Pedro y Pablo en Roma. Sabemos que Juan murió a partir de año 98, ya que en este año fue nombrado emperador de Roma el español Trajano y que el evangelista, el último de los Doce Apóstoles vivos, murió durante su reinado.

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